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Tiempo y Espacio

versión impresa ISSN 1315-9496

Tiempo y Espacio vol.24 no.61 Caracas jun. 2014

 

Las colecciones bibliohemerográficas de la fundación John Boulton

Olga Santeliz Cordero Licenciada en Letras y Magíster en Historia de las Américas egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Fue Gerente General de la Fundación John Boulton (2006-2009). E-mail: osakosan@gmail.com.

Las colecciones bibliohemerográficas de la Fundación John Boulton son un mundo encerrado en documentos, que nos revelan ingentes detalles de la vida venezolana y latinoamericana, sus relaciones y personajes, desde el siglo XVI hasta un bien avanzado Siglo XX. Son el resultado del afecto y la dedicación del sabio venezolano (naturalista, médico, historiador, periodista…) Arístides Rojas (1826-1894), del investigador y fotógrafo Alfredo Boulton (1908-1995), que concibió el propósito de crear y poner al servicio de los investigadores y público interesado los fondos de objetos y documentos de la Fundación John Boulton, proyecto que se materializó en 1955, manteniéndose como su Director hasta su muerte, en noviembre de 1995, y del historiador Manuel Pérez Vila (1922-1991), que se dedicó a su organización, estudio y catalogación entre los años 1956 y 1983.

Como todo archivo, se trata de un universo que envuelve al investigador, un laberinto en el que se va internando, cuyas secciones se relacionan y crean conexiones diseñadas por el estudioso que construye una ruta, su ruta, para obtener el conocimiento. Por tratarse de documentos tan antiguos, requieren de un ambiente que permita su conservación, en las mejores condiciones de humedad y temperatura, necesitan estar establecidos y clasificados y deben ser manejados con criterios de preservación, de manera que, hace unos años, en una rueda de prensa, ante la pregunta de un periodista sobre la manera de manipular los documentos, sólo se pudo decirle que se hacía “como se abrazarían dos puercoespines, con mucho cuidado”. Ahora, bajo la dirección de María Teresa Boulton, su actual Presidenta, la Fundación John Boulton mantiene ese legado, para su consulta previa cita, a la disposición de las generaciones de venezolanos que aprovechan la oportunidad y aceptan el reto de construir conocimientos a través de la incursión en los documentos que encierran la historia.

En este sentido podemos destacar que las colecciones bibliohemerográficas de la Fundación John Boulton se caracterizan por su variedad, disponibilidad y especificidad y albergan materiales de singular importancia : El Centro de Investigaciones de la Fundación John Boulton, dedicada al rescate, conservación y presentación de valores patrimoniales venezolanos, sienta sus bases en sus importantes colecciones bibliohemerográficas y enriquece su quehacer con las investigaciones y publicaciones derivadas de su desempeño en esta área; comprende diez archivos, tres bibliotecas especializadas, la hemeroteca y la mapoteca, para un aproximado de 360.000 piezas.

Los fondos bibliohemerográficos de la Fundación John Boulton son el resultado de una tradición de conservación y un enorme esfuerzo que beneficia a la colectividad: Estas colecciones bibliohemerográficas son fruto de un esfuerzo de acopio, conservación, estudio y producción de investigación que comenzó, en el siglo XIX, con el sabio e investigador venezolano Arístides Rojas y ha crecido a lo largo de esos años, manteniéndose para poner a disposición de los investigadores y de la colectividad en general este importante repositorio de información documental. Se añade un trabajo permanente de la Fundación John Boulton por la publicación de importantes títulos que son de asidua referencia en investigaciones y estudios especializados, tanto en Venezuela como internacionalmente.

En la preservación de ese importante legado, la Fundación John Boulton ha demostrado una gran confiabilidad: Por la importancia de sus colecciones de objetos y documentos patrimoniales, la Biblioteca Nacional le concedió en comodato a la Fundación John Boulton la Casa Juan Germán Roscio, antigua Casa Santaella, donde funciona su Museo, basado en sus colecciones de objetos patrimoniales y sus colecciones bibliohemerográficas, lo que ha significado compromiso y esfuerzo en aportes y acopio de recursos. Universidad Los fondos bibliohemerográficos de la Fundación John Boulton son:

Archivo del Libertador Simón Bolívar

Abarca el período 1799-1833 y comprende 657, entre documentos originales, copias de la época y fotostatos. En este importante archivo hay documentos fundamentales para seguir los pasos y comprender momentos de la vida privada de Simón Bolívar (desde cartas escritas por el joven que, en 1799, se dirigía al viejo continente y se vio obligado a hacer escala en Veracruz, porque La Habana estaba bloqueada por los ingleses, hasta disposiciones en relación a sus bienes de fortuna, trámites económicos de la actividad productiva de sus haciendas, derechos a herencia por la muerte de su hermano…) y, con más extensión en número de documentos, a sus diferentes campañas (operaciones militares y administración de personal de guerra; decisiones sobre castigos y multas, indultos, organización del Estado, partes de batallas; atención de solicitudes de sus diferentes subalternos y relacionados; disposiciones sobre la repartición del “botín” de las tropas; nombramientos, reconocimientos, provisiones, sueldos, emolumentos y compensaciones de sus oficiales; sus relaciones con expedicionarios extranjeros; negociaciones y acuerdos para aprovisionamiento y trámites para la disposición de diferentes medios de transporte).

Hay documentos relacionados con la Carta de Jamaica, con la Expedición de los Cayos y la Expedición de Jacmel – la llamada “Segunda Expedición de los Cayos” - , con la Campaña de Oriente – sobre movimientos, preparativos y aprovisionamiento - y el Congreso de Angostura – su Mensaje al Congreso, que presenta su pensamiento en temas relativos al sistema de gobierno y su adecuación al medio, la importancia de no copiar por copiar, la conveniencia de tener una división de poderes, el Poder Moral, la abolición de la esclavitud; y el Reglamento de la Presidencia de la República, donde define y establece las condiciones que ha de tener quien ejerza ese cargo -. Hay igualmente disposiciones para la constitución de la Gran Colombia y la acuñación de moneda. Muchas proclamas y decretos reposan en este archivo).

Se incluyen en este repositorio documental la copia de una carta de amor (1800) de Bolívar a María Teresa Rodríguez del Toro, su esposa, y cinco cartas relacionadas con María Antonia Bolívar, hermana del Libertador; en una de ellas (1826) Simón Bolívar le anuncia su intención de vender las Minas de Aroa, le presenta el proyecto de Constitución de Bolivia y le notifica que planea venir a Venezuela al año siguiente, para lo cual le pide mandar a arreglar la casa de San Mateo, porque desea alojarse allí; en otra misiva (29 de marzo de 1827) da el visto bueno a un documento y le pide que lo presente, dejándolo fuera porque no quiere saber nada de la contraparte en el litigio; en otras (julio y noviembre de 1828) se establece la posición de Simón Bolívar en relación a deudas familiares y al pleito en Venezuela y negociación en Londres por las Minas de Aroa, a su preocupación porque de la resolución de este caso depende su reputación; habla del poder conferido a Gabriel Camacho para seguir el litigio, rogándole a María Antonia darle al mismo su poder, para concluir definitivamente el pleito: “por Dios, María Antonia, no me hagas sufrir más con tus temeridades, sustituye el poder y salgamos de este asunto”; otra de estas comunicaciones(1831) es una carta de María Antonia Bolívar al Cónsul de Su Majestad Británica en el acusa recibo de “un paquetico con un poco de pelo de mi hermano el Libertador” y asegura que el Coronel Wilson será de grata memoria por haber acompañado a su hermano hasta la muerte.

Hay también en el Archivo del Libertador una serie de importantes documentos originales, relacionados con Daniel Florencio O’Leary y sus descendientes, que abarcan un período que se extiende hasta casi finales del siglo XIX.

El Archivo del Libertador Simón Bolívar, está relacionado con los archivos del Mariscal Sucre, el general Páez, Sir Robert Ker Porter, la Sección Venezolana del Archivo de la Gran Colombia, el Archivo Histórico General, la Biblioteca de Lord David Eccles, la Biblioteca General y la Hemeroteca. Está relacionado igualmente con la Colección Bolivariana del Museo de la Fundación John Boulton.

Archivo del mariscal Antonio José de Sucre

Cubre el período 1820-1830 y consta de 364 documentos, entre originales y copias de la época. En este archivo hay documentación relativa a la Campaña de 1820 y el Armisticio firmado en Trujillo, con el jefe realista Morillo, el 26 de noviembre de 1820; incluye información sobre partes de batalla, organización, provisiones, multas, bienes, rentas y raciones, recluta de efectivos, trato a esclavos, canje de prisioneros, disposiciones sobre el manejo de correos, juicios, causas criminales y administración de Justicia. Hay documentos sobre la creación de milicias durante la Campaña del Sur (1822).

En relación a la Batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) hay importante documentación que incluye una parte del manuscrito de la Capitulación concluida en el Campo de Ayacucho, el mismo día de la batalla, con disposiciones sobre la libertad, privilegios y otorgamiento de salvoconductos para los prisioneros; el discurso del Mariscal Sucre a los soldados el día siguiente a la batalla; recomendaciones y reconocimientos de varios ofi ciales participantes; los embargos de bienes a españoles o a americanos que estaban con el enemigo; honores militares; una carta de Simón Bolívar al coronel Vicente Sucre, padre del Mariscal Sucre, reconociendo la gloria del vencedor de Ayacucho (24 de diciembre de 1824); y la Proclama del Libertador a los soldados que participaron en la batalla de Ayacucho (25 de diciembre de 1824). En este grupo de documentos hay una copia de la carta dirigida por Antonio José de Sucre a Guillermo White, de fecha 19 de abril de 1825, que es la exposición más extensa y precisa hecha por el Mariscal sobre la Batalla de Ayacucho.

La fundación de Bolivia, como nación independiente, genera una serie de documentos que contienen disposiciones sobre la emisión y acuñación de monedas, la ordenación territorial y distribución de las tierras, la escogencia del escudo de armas y la designación de una bandera, las disposiciones para la elección de representantes y las penalizaciones por la malversación de fondos públicos.... También se incluyen en este repositorio documental disposiciones sobre el manejo, amparos de protección, aleaciones, pago a empleados y sello de monedas relativos a la Minas del Potosí. Hay una carta dirigida a la Municipalidad de Cumaná (1825), donde asegura su amor por su ciudad natal y le envía obsequios valiosos, como una guirnalda y una pluma de oro recibidas de Cochabamba. De ese mismo año es el decreto mediante el cual se funda la Universidad de la Independencia de La Paz, que es uno de sus muchos decretos y disposiciones referidos a la educación, a la cual confirió destacada importancia, contenidos en este archivo.

Hay cartas familiares, como las que Antonio José de Sucre escribe a su hermano Jerónimo de Sucre, con información de su entorno íntimo; y muchas cartas dirigidas a Bolívar, una de ellas (1820) agradeciendo los reconocimientos y dádivas otorgadas por el Libertador; en otra (1828), comenta haberse enterado del atentado contra la vida del Libertador en Bogotá el 25 de septiembre de ese año; para el 14 de agosto de 1929, Sucre le escribe acusando recibo de su anuncio de separarse “de los negocios públicos”, advirtiéndole que eso puede ser considerado como deserción y, aunque se trata de un acto de desprendimiento, no es conveniente; a consecuencia de la renuncia de Bolívar a la Constituyente de Colombia, Sucre diserta (enero de 1830) sobre los males de la República y pide al Libertador que no renuncie porque “la anarquía devorará a Colombia”, le recuerda que él había prometido ejercer hasta la promulgación de la Constitución y pide que, por lo tanto, no se le acepte la renuncia. Una conmovedora carta (5/11/1830) de Bolívar a la viuda de Sucre, Mariana Carcelén y Larrea, marquesa de Solanda, llamada en esta carta por Bolívar “Su Excelencia La Gran Mariscala de Ayacucho”, que le había ofrecido la espada de Colombia, regalada al Mariscal en Ayacucho, para que la conservase, sirve nuevamente a Bolívar para mostrar su aprecio por este hermano de armas, respondiéndole a su viuda que el sorpresivo ofrecimiento avivó sus sentimientos de respeto hacia ella y a la memoria del Mariscal, aceptándolo como “un inestimable presente mientras viva”.

De fecha 4 de noviembre de 1829 hay un expediente original de los haberes militares del Mariscal de Ayacucho.

El Archivo del Mariscal Antonio José de Sucre está relacionado con el Archivo del Libertador, el del general José Antonio Páez, el Archivo Histórico General, la Biblioteca de Lord David Eccles, la Biblioteca General y la Hemeroteca. Hay un retrato de Sucre (Anónimo, S. XIX) en la colección de pinturas del Museo de la Fundación John Boulton.

Archivo del general José Antonio Páez

Abarca el período 1815-1873. Tiene un total de 350 documentos originales y copias. Incluye ese archivo mucha correspondencia personal, que trata de asuntos familiares (cartas de sus hijos, su esposa, sus yernos y nueras, y correspondencia suya en retorno; cartas al Dr. Carlos Arvelo relacionadas con la enfermedad y muerte de Bárbara, su amante en 1847, y su posterior retiro a Apure para ocuparse de una empresa de tasajo) y de la administración de sus haberes (transacciones de tierras y ganado, costos operativos de sus viviendas, deudas personales y pagos, sueldos de sus empleados personales…) e información relativa a la Guerra de Independencia (movimientos, operaciones militares, acopio y distribución de provisiones, disposiciones sobre ocupación de pueblos y comportamiento de las tropas, investigación y tratamiento de denuncias, ascensos militares…).

Hay fuentes de primera mano para acercarse a importantes momentos de nuestra gesta independentista, como un expediente del intento de asesinato de Páez (enero de 1821) e información detallada de la Toma de Puerto Cabello y a las condiciones de la Capitulación (noviembre de 1823). Otro episodio importante resaltado en los documentos contenidos en este archivo es la decisión del Congreso que obligó a Páez a separarse del mando en el año 1826 y la reacción popular y de las municipalidades en diversos lugares, como Valencia, Puerto Cabello, los Valles de Aragua, Apure y Caracas, que lograron su reposición en el mando civil y militar de Venezuela. En cartas a José Tadeo Monagas, Páez explica cómo en el Senado están actuando sus enemigos, “principalmente Santander, que parece se ha propuesto destruir a los venezolanos”, y dice estar esperando la llegada de Bolívar. Hay referencias a la Convención de Ocaña y a la expulsión de algunos diputados denunciados como conspiradores.

Hay una cantidad importante de cartas entre Sir Robert Ker Porter, primer diplomático británico en Caracas, y el general José Antonio Páez, que son muestra de la gran amistad que floreció entre ambos entre los años 1827 y 1838. En ellas hay referencia a las ideas políticas de ambos con respecto a la aceptación por parte de España de la libertad de Venezuela (10 de noviembre de 1833), al buen trato recibido por los venezolanos en Inglaterra (24 de agosto de 1831), a los obsequios de Ker Porter: un retrato del rey Guillermo IV (25 de abril de 1828) y un dibujo a lápiz de José Antonio Páez (26 de marzo de 1828).

Mucha de la correspondencia del general José Antonio Páez dirigida a Libertador o la de Bolívar a aquel refleja la relación de respeto mutuo que se profesaron. Separados finalmente por la política, siempre coincidieron en el amor a la Patria. En este archivo hay cartas de Bolívar a otros de sus oficiales donde se refiere a Páez con absoluto afecto, en frases como “de él depende la salud de Venezuela… más vale estar con él que conmigo, porque yo tengo enemigos, y Páez goza de la opinión popular…” (26 de marzo de 1829). Un original de “Mi delirio sobre El Chimborazo”, firmado de puño y letra por Simón Bolívar, enviado por el Libertador a Páez, sin fecha precisa, y conservado por su destinatario, es la mejor prueba de esa mutua afición.

El episodio llamado La Cosiata está también muy presente en este archivo, desde referencias a reuniones preparatorias hasta el Reglamento del Congreso Constituyente de Venezuela, que Páez envía al Gobernador de la Provincia de Carabobo (enero de 1830) y la Proclama que declara que “el bienestar y prosperidad de Venezuela está en la separación del territorio de Colombia…”(2 de marzo de 1830).

Hay varios documentos que recogen los prolegómenos de la repatriación de los restos del Libertador, como sus palabras de recomendación al Congreso (9 de febrero de 1842) y el Decreto presidencial con las disposiciones relativas al traslado y la designación del 17 de diciembre para la conmemoración del aniversario fúnebre en toda la República (12 de mayo de 1842).

La correspondencia con Monagas también incluye referencias a la Rebelión de la Sierra de Coro, de 1846. Pero es en ocasión del asalto de José Tadeo Monagas al Congreso Nacional y muerte de algunos diputados, que la ruptura entre los dos hombres es inminente: para el 31 de enero de 1848, Páez expresa su decepción en carta a Monagas, conminándole a someterse dócilmente a juicio por esos “actos calificados de abiertamente contrarios a la Constitución”, porque “debo perecer antes que presenciar con aparente serenidad la muerte ignominiosa de la República”. En una carta escrita cuatro días después describe el gobierno del general José Tadeo Monagas como “invasor del Poder Judicial y el Municipal” y se refiere al asalto al Congreso como “un crimen que debe espantar a la sociedad y armarla para vengarlo”, declarando en ese momento la guerra al gobierno de Monagas.

Se encuentran en este archivo documentos que registran los hechos relativos a la prisión de José Antonio Páez en el Castillo de San Antonio, la expulsión de Cumaná de sus hijas Juana de Dios y Ursula María (23 de febrero de 1850) y las incansables gestiones de Dominga Ortiz, su esposa, para que fuera liberado y se le permitiera salir del país, lo mismo que la decisión del general de expatriarse a los Estados Unidos. En su mensaje de despedida (16 de junio de 1850) habla de los 38 años que ha servido a la Patria, “dejo de infl uir en los destinos de la República, pero mi interés por ella es siempre vivo”. De esta época hay escritos sobre su llegada e instalación a Nueva York, lo mismo que sobre su actividad en esa ciudad.

Regresa a Venezuela por invitación de la Convención Nacional; hay una Proclama de esa visita (3 de julio de 1859) en la que expresa: “he dedicado mis palabras, mis escritos y mis esfuerzos a la reconciliación de todos los venezolanos… pero las pasiones políticas y el odio de los partidos hablan más alto que mi débil voz…”, por lo que expresa su deseo de regresar al extranjero. Para el 10 de septiembre de 1861, en una Proclama dirigida a los conciudadanos, acepta el nombramiento del pueblo de Caracas “como Jefe Civil y Militar de la República con facultades omnímodas para pacificarla y reconstruirla bajo la forma de la República”. De la misma fecha es el Testamento del General José Antonio Páez, que revela aspectos biográficos y familiares y hace una relación de sus propiedades; sus herederos en este testamento son su esposa Dominga Ortiz, con el 50%, y sus hijos Manuel Antonio y María del Rosario, con la otra mitad.

Para el 7 de julio de 1866, anuncia desde Nueva York que está escribiendo sus memorias en carta a su amigo Miguel Mujica. Para agosto de 1871, tenemos comunicaciones cruzadas con el botánico y el director del Central Park, en las que se puede ver la pasión de Páez por el cultivo de las orquídeas y tulipanes, guardando muestras botánicas que enriquecen este archivo. En ocasión de un viaje a Perú (1872), hay un inventario de los baúles que deja en Nueva York, que contienen libros, papeles varios con tácticas y ordenanzas, legajos de cartas e informes. Ese mismo año le escribe frecuentemente al General Antonio Guzmán Blanco para expresarle su alegría porque “en sus manos ha logrado Venezuela conseguir el porvenir y la paz… en sus manos está la envidiable fortuna de cicatrizar las heridas con que rasgó su seno la discordia…”.

Hay en este archivo una cartera de cuero con sus tarjetas de presentación y con las que le fueron entregadas y conservaba. Hay varias listas de visitantes durante sus últimos días de vida, balances y estados de cuentas, agendas y diarios de viajes de sus hijos… relatos de sus exequias y pompas fúnebres en manos de la Comisión creada para ese fin, hay referencias al traslado de los restos del general José Antonio Páez de Nueva York a La Guaira, comunicaciones sobre las ceremonias de repatriación de sus restos.

El Archivo del general José Antonio Páez está relacionado con el Archivo del Libertador, con el del Mariscal Sucre, con el de Sir Robert Ker Porter, con el Archivo Histórico General, con la Biblioteca General y la Hemeroteca. En el Museo de la Fundación John Boulton hay unas piezas de su vajilla, una banda de su uniforme de gala, la empuñadura de una espada que fue de su propiedad, entre otros efectos personales; hay fotografías del general en el Archivo Fotográfico y también de eventos como el del traslado de sus restos de Nueva York a La Guaira.

Archivo del general Antonio Guzmán Blanco (1870-1900)

Cuenta con aproximadamente 250.000 documentos que incluyen su correspondencia oficial y personal, su biblioteca y su colección particular de manuscritos. En los libros copiadores de correspondencia se encuentra gran parte de su correspondencia íntima, que nos da la medida del hombre en su entorno familiar y de amistad, también está la respuesta a muchas de las cartas que recibió el General Guzmán Blanco, con todo tipo de temas, que también forman parte de este archivo; es en las cartas y respuestas del general donde se enuncian sus ideas y sus motivaciones, se trata de documentos que nos permiten conocer los alcances del pensamiento de ese hombre fundamental en la historia venezolana del siglo XIX. Los libros copiadores de correspondencia del General Antonio Guzmán Blanco son 48 volúmenes con aproximadamente 500 páginas cada uno, para un total de 24.000 folios.

Los documentos que forman parte del Archivo del General Antonio Guzmán Blanco referidos al tema de la Guerra Federal, y que se constituyen en fuente de primera mano, incluyen documentos del período preparación, de los años de actividad bélica y posteriores. Entre ellos la correspondencia que los conspiradores liberales en Venezuela cruzaban con los principales jefes militares, como Falcón y Zamora, que se encontraban en el exilio en las islas del Caribe; información sobre el desembarco del general Sotillo y sus operaciones militares en el oriente del país; información sobre las variadas campañas militares; sobre el exilio de Antonio Leocadio Guzmán y su hijo Antonio Guzmán Blanco en 1859; partes de batalla (el de la Batalla de Santa Inés, por ejemplo), ascensos militares, etc. Importante es incluir en este aparte el documento original del Tratado de Coche, que puso fin a la Guerra Federal, cuyo original se encuentra en los depósitos de la Fundación, y el Expediente de la exhumación de los restos del general Ezequiel Zamora.

Entre la correspondencia oficial hay comunicaciones que dejan ver los preliminares de importantes decretos, como el de la obligatoriedad del Estado de brindar educación gratuita al pueblo y otros que establecieron un camino para la Nación tal como la conocemos hoy en día.

Entre los documentos del general Guzmán Blanco están, también, las facturas de sus gastos y compras en Venezuela y París.

Su biblioteca particular es una manera de conocer sobre qué bases y cómo se forjó su pensamiento.

Hay tres archivos relacionados con el Archivo del general Antonio Guzmán Blanco, que también están en los repositorios documentales de la Fundación John Boulton, el de Manuel Antonio Matos, el de Rafael Pineda, y el de Federico Uslar.

El Archivo del General Antonio Guzmán Blanco está relacionado con los archivos de José Antonio Páez, Archivo Histórico General, Biblioteca General, Hemeroteca y Mapoteca. El Museo de la Fundación John Boulton tiene una completa colección de objetos que pertenecieron a este personaje, que incluye sus uniformes de gala, la casaca que llevaba a la escuela, sus condecoraciones, vajillas, fotografías personales y de su entorno familiar, planos y fotografías de sus casas de habitación y de edificaciones emblemáticas de sus mandatos… hay, además, muchos objetos de la época que permiten hacer un marco referencial a la productiva vida de este personaje.

Archivo de Sir Robert Ker Porter, el período de 1825-1840

Cntiene su correspondencia personal, en 5.007 folios. En estas cartas se recoge su asombro al conocer el país, su interés por su fauna y flora, su visión de los acontecimientos en que se vio envuelto, cantidad de observaciones que tienen que ver con la industria y el comercio de la época (el café y el cacao), las convenciones sociales, las costumbres de los naturales (“el vicio de chupar tabaco”), la gastronomía, la coquetería de las mujeres, el costo de los insumos necesarios para la vida diaria y los servicios…

Su permanencia en estas tierras le permitió estar presente en el momento del terremoto de abril de 1826 y del que ocurrió en enero de 1827, que obligó a Bolívar y sus acompañantes a salir a la calle a media noche, cuando recién habían llegado a La Guaira. También le tocó ser testigo del fusilamiento de un hombre, procesado por haber asesinado a varias personas, que “temblaba como un niño” al ser llevado al paredón (carta del 20 de enero de 1828).

Con su tiempo en el país y su curiosidad innata, Sir Robert iba incrementando su colección de semillas, que mandaba a sus hijas para que fueran cultivadas en invernaderos; así vemos que para el 20 de agosto de 1826 enviaba a María Porter unas letras con las que incluía semillas de lechoza, chirimoya, guanábana y guama advirtiendo que eran “todas para invernaderos… aquí crecen al aire libre, de manera que no requieren cuidados particulares de cultivo…”; también las envía de ciruela “que es muy buena en conserva”, flor de pascua y clavellina; en varias misivas se refiere al “guaco”, planta medicinal a la que endilga toda clase de virtudes; también envía semillas de la “malva loca”, cuyas flores cambian de color a medida que van madurando y sus semillas son muy difíciles, y de capiacha o capacho, de flores rojas. En una carta del 14 de julio de 1828 se regodea en la fertilidad de nuestras tierras: “No hace mucho que hinqué en la tierra una pequeña vara arrancada de un sauce, que no tenía un pie de largo; y en cinco meses se ha convertido en un árbol respetable de cerca de veinte pies, lleno de ramas y hojas… es increíble como en este mundo crece todo…”; de un samán (identificado posteriormente como el Samán de Güere) que tuvo la oportunidad de conocer, cerca de la ciudad de Turmero, envía una planta esquemática y dice que es “…el más grande conocido y del cual se dice que tiene unos quinientos años y que bajo sus ramas pueden abrigarse fácilmente cuatro mil hombres…” (carta del 29 de marzo de 1829); en esa misma carta menciona una concha de alguna clase de caracol que recogió “…al pie de la montaña de la silla, a más de tres millas de Caracas… se dice que el valle de Caracas en un tiempo fue un lago…”. Sus habilidades para la representación gráfica le permiten enriquecer sus relatos con dibujos, como el de un paují, que lo impresionó por sus colores y tamaño; su interés por la fauna queda claro cuando conoce la lapa y decide criar una danta para enviarla al zoológico de Londres: “dile a Jane que el general Páez me ha prometido dos animales que vi ayer en su casa después de la cena, se llaman lapas, su carne es deliciosa, blanca y tierna, con el gusto entre el de un conejo y un pavo, aquí son muy estimadas por su gran finura y rareza… son animales que viven en las riveras de los ríos y lagos y se alimentan de raíces y hierbas… hablé al general de si podría procurarme un par de dantas, un animal raro y curioso que procuraría trasladar en buena forma; estas bestias parecen ser un eslabón entre el elefante y el cochino; serán una gran adquisición para el parque zoológico. También tenemos lindos gatos tigres; que asimismo están incluidos en el lote…” (carta del 19 del diciembre de 1828). Luego habla en otras cartas de su convivencia con estos animales en su casa – su sirviente bañaba la danta a diario - y de la relación entre la danta y una tortuga – “que aquí llaman morrocoy” – las cuales dormían juntas y el morrocoy servía de almohada para la danta. Su descubrimiento del llamado “árbol de la leche” o “palo de vaca” suscitó no pocas comunicaciones en las que se explayaba sobre su utilidad y condiciones, que lo hacían de uso frecuente para los niños indios y negros. Un episodio en el que refiere que fue mordido por un murciélago mientras dormía, es fielmente descrito en su carta del 18 de octubre de 1828 y termina refiriéndose al vampiro como “traicionero sangrador”.

Sir Robert Ker Porter era, lo que llamamos hoy en día y en estricto criollo, “un buen diente”: son abundantes las descripciones de los manjares que degustaba en las mesas caraqueñas y su preocupación por agasajar a sus invitados a la altura de sus funciones diplomáticas y como contraparte a las atenciones recibidas, que son motivo de no pocas letras. Como ejemplo, recogemos sus observaciones sobre el pan venezolano, de su carta del 27 de mayo de 1828: “El pan que aquí comemos es igual al que vosotros os regaláis en Europa, hecho con buena harina blanca de trigo y de maíz… Los negros y otros comen tortas de casabe y también las hechas de maíz, pesadas como el plomo pero blancas como la nieve, las llaman arepas…”.

Recordemos que fue Sir Robert Ker Porter un testigo de excepción de los primeros años de la naciente república, ello incluye las primeras celebraciones del día de la Independencia, como la ocurrida en la plaza Catedral el 19 de abril de 1826; los acontecimientos de abril de ese mismo año de los que dice “ciertamente fue una revolución, por el deseo de que se haga justicia a los derechos de esta provincia…” (carta del 2 de junio de 1826); el aniversario del Libertador, con Te Deum en la Catedral, gran profusión de ornato en la ciudad y bailes, donde el General Páez se destacó por ser “… uno de los bailadores más incansables” (carta del 30 de octubre de 1826); de la donación que hace Bolívar a la Municipalidad de Caracas del estandarte de Pizarro que los limeños le entregaron, observando que “… siendo Caracas su ciudad natal, sin duda juzgó que el mejor lugar para guardar este inapreciable trofeo era la sala de la Municipalidad de Caracas…” (carta del 20 de agosto de 1826).

Sir Robert Ker Porter queda viudo a finales del año 1826 y su abatimiento halla un lugar para expresarse en sus cartas a su hijas y otros familiares y relacionados. Se preparaba la ciudad capital para la visita de Bolívar; al respecto dice Sir Robert: “…todos esperan la llegada del Libertador, para que repare los agravios y arregle todo en plan amistoso…”; se refiere en muchas ocasiones a este regreso en términos como “…Bolívar es el arcoiris de salvación al cual todos miran...”. Se propone hacer un retrato, de su pluma y lápiz, de Bolívar.

Cuando Simón Bolívar vino por última vez a esta ciudad, en 1827, Ker Porter describe los festejos ofrecidos al Libertador por la sociedad caraqueña y, como retratista, nos ofrece una descripción bastante exacta de sus rasgos, tanto físicos, como de su temperamento y trato. Al respecto escribe en una carta del 12 de enero de 1827: “Bolívar está más bien por debajo de la estatura mediana, es delgado, más bien leve, de complexión oscura, lindando con el tinte oliváceo cetrino; tiene los ojos pequeños, oscuros y penetrantes; nariz aquilina y un rostro largo y estrecho, con una expresión de solemnidad y reflexión, sin una sonrisa, pero con mucha dulzura, tranquilidad y afabilidad de semblante... La frente es de una forma magnífica, y manifiesta noblemente lo que en su interior contiene; el cabello es más bien escaso, lo cual contribuye a acentuar los rasgos precisos de su cabeza... Su edad es alrededor de los cuarenta y tres años, pero tiene una apariencia de un hombre de más de cincuenta... Así tienes, tan cerca como la pluma puede darlo, un esbozo de este grande y extraordinario personaje... que es, en verdad, un glorioso León Colombiano”. Más tarde dice: “La llegada del inmortal y cortés Bolívar a Caracas la ha llenado toda de alegría y en la ciudad todo han sido fiestas… la que más disfruté fue una quieta velada con S. E. durante la cual tuvimos una conversación tete-a-tete sobre los asuntos del país, etcétera, cerca de dos horas, un tiempo que es de agradecer… debo decir que merece toda la fama y el virtuoso renombre como patriota que le han dado los mundos, tanto el nuevo como el viejo…”; más adelante, en la misma carta del 24 de enero de 1827, asume su papel de artista y describe al Libertador: “El es una persona un poco flacucha y con un semblante estrecho, largo, melancólico, pero enérgico, plácido… de vez en cuando con un asomo de irritación en los ojos y en los labios…tiene unos 44 años de edad pero aparenta diez más, debido al clima, preocupaciones públicas y la carga del bienestar del nuevo mundo que por tan largo tiempo ha llevado sobre sus hombros…”; a través de toda su correspondencia, se observan comentarios que revelan su admiración por Bolívar, como “…este grande hombre, con las fatigas y terribles ansiedades que ha pasado, no es sorprendente el ver como las arrugas surcan su frente, con las cejas acusadas y el cabello casi blanco, no obstante aún tiene los ojos ardientes de su juventud y toda la energía de expresión característica de una mente que aún se encuentra bien lejos de la era gris de su carrera…nunca violará sus principios convirtiéndose en un Napoleón y sacrificando su honor a su ambición…” (carta del 18 de junio de 1827); o bien, “… para decirte la verdad real, sinceramente creo que él es el único hombre honesto de las costas del Pacífico a las del Atlántico” (carta del 22 de enero de 1828).

Su relación de amistad con el general José Antonio Páez fue también revelada en muchas comunicaciones e igualmente le inspiró para hacerle un retrato. En una carta del 28 de enero de 1828 se refiere a Páez en estos términos: “El general Páez cenó ayer conmigo; es un hombre de noble corazón y uno de bien extraordinario cuando se considera su humilde origen, porque sus modales son tan modestos y caballerosos… sus facultades de franca oratoria brillaron durante nuestra pequeña cena…”; su misiva del 23 de septiembre de 1828 es una apología biográfica del héroe llanero.

Al final de su etapa caraqueña, Sir Robert Ker Porter hace referencia a la Convención de Ocaña, a la separación de Venezuela de la Gran Colombia, a su salida del país y a su viaje e instalación en otros destinos.

El archivo de Sir Robert Ker Porter tiene relación con los archivos de Bolívar, Páez, Histórico General, la Biblioteca de Lord David Eccles, la Biblioteca General y la Hemeroteca. Hay un retrato de Ker Porter (Adam Lewis Brian, 1840), que pertenece a la colección del Museo de la Fundación John Boulton.

Archivo Histórico General de la Fundación John Boulton

Es un archivo misceláneo que incluye piezas desde el período colonial hasta mediados del siglo XX y comprende 1252 documentos. Conformado por documentos de todo tipo, este repositorio guarda caricaturas políticas, cartas personales de una gran cantidad de personajes (Cipriano Castro, Luis Ustáriz, Joaquín Crespo, Rafael Urdaneta, Agustín Codazzi, , inmigrantes españoles de la época de la guerra de independencia, etc.), hay varios documentos públicos y personales del general Joaquín Crespo, documentos sobre el comercio e industria coloniales, documentos eclesiásticos, planos de edificaciones patrimoniales, listas de contribuciones para la construcción y adecuación de espacios de uso público (como el Memorial dirigido a Lord Palmerston, el 20 de septiembre de 1831, con las donaciones acopiadas para construir el Cementerio Británico en La Guaira, entre las que figuran las de Sir Robert Ker Porter, John Dallet, John Boulton Townley y O’Callagahan), documentos de la Secretaría de Guerra y Marina, entre otros muchos.

A este archivo pertenecen varios manuscritos del General Francisco de Miranda que exhiben su firma. Son ellos: dos cartas de Francisco de Miranda, la primera de ellas dirigida al Ilustre Cabildo de la ciudad de Buenos Aires, y la segunda, al Marqués de Toro, enviada desde Londres, incitándolo a aprovechar la coyuntura de una España sin soberano y promover en Caracas la formación de una Junta de Gobierno, adjuntándole carta de su Majestad Británica (1808); una carta original del Marqués del Toro, dirigida al Capitán General de la Provincia de Caracas, en la que se declara adicto a la Corona y denuncia a Francisco de Miranda, remitiéndole la correspondencia que éste le enviara (1808); una carta original dirigida a Francisco de Miranda por el Sr. Thomas Picton, Gobernador de la isla de Trinidad, y refrendada por su Secretario, Sr. Thomas G. Clapham, en la que comunica las providencias del Ministro Encargado de los Negocios Extranjeros del Imperio Británico, Enrique Dundas, expresándole la solidaridad de su gobierno con la causa libertadora de las colonias españolas del continente vecino a la isla, especificando las ventajas estratégicas que ésta ofrece para la comunicación con otras partes del mundo, y pone a su disposición apoyo militar, con la Armada, con efectivos, armas y municiones, que fue firmada en Puerto España, Isla de Trinidad, 26 de junio de 1797; una carta Original del General Francisco de Miranda dirigida al Almirante Laforey solicitándole emitir las órdenes necesarias con el fin de que le sea devuelto el armamento perteneciente a Barcelona y Cumaná que fue apresado por corsarios y depositado en Tortola. Solicitando que le sea entregado a C. Luis Delpech, fue fechada en La Victoria, 28 de junio de 1812, e incluye el sobre original; una carta de Francisco de Miranda dirigida a Jhon Turnbull. En los primeros párrafos trata algunos asuntos particulares y menciona a Petión. Luego, le informa sobre el desarrollo de la guerra en Europa, de la toma de la ciudad de Amberes por su armada y del gran honor que ha recibido al concedérsele el título de Comandante en Jefe de la División del Norte de la Armada de Bélgica. La carta está fechada en Amberes, el 3 de octubre de 1792; una carta de Francisco de Miranda, donde refiere que el Sr. Combray le prestó dos veces cinco luises, de fecha 6 de mayo de 1799.

Hay también un cuaderno manuscrito, de Daniel Florencio O’Leary, edecán del Libertador, que asistió a la Convención de Ocaña y mantuvo informado a Bolívar, cual se encontraba en Bucaramanga, de todo lo que sucedía en esa importante confrontación entre bolivarianos y santanderistas, o entre centralistas y federalistas. El mencionado cuaderno está escrito en español, del inicio hacia el centro, y en inglés, del final hacia el centro, y colecciona reseñas diarias de lo que en la Convención se discutía, relatando la participación de los diputados y presentando el icono de la balanza, que se inclinaba según a quien fueran favorables las deliberaciones, una imagen conocida y de expresa circulación entre los asistentes.

El Archivo Histórico General está relacionado con los archivos de Bolívar, Páez, Sucre, Guzmán Blanco, Sir Robert Ker Porter, la Biblioteca de Lord David Eccles, la Biblioteca General y la Hemeroteca. Muchos objetos de la colección del Museo están relacionados con el Archivo Histórico General de la Fundación John Boulton, entre ellos un plato llano y una bandeja con calentador que pertenecieron a la familia Miranda.
Archivo Administrativo de la Fundación John Boulton

Recopila documentos sobre la gestión directiva de los eruditos Alfredo Boulton y Manuel Pérez Vila y sus relaciones con la intelectualidad y los actores de las vida cultural en Venezuela y el mundo. La importancia de sus fondos los hace susceptible de convertirse en el Archivo de Historia de la Fundación, y comprende un aproximado 250 documentos. En este archivo está toda la documentación relativa a la organización de la exposición y actos que tuvieron lugar en la celebración del Bicentenario del Libertador Simón Bolívar, ya que fue Manuel Pérez Vila el Asesor Histórico de la Comisión Organizadora y la Fundación John Boulton aportó importantes piezas de sus colecciones para que fueran incluidas en las muestras, lo mismo que contribuyó en la realización de varias publicaciones. Hay material administrativo que refleja los diferentes acuerdos y transacciones que llevaron a la compilación de materiales y publicación de los boletines históricos y otras publicaciones de la Fundación. Hay también una serie de consultas solicitadas por la Fundación o hechas por ella relacionadas con diversos temas de interés histórico y cultural.

La Colección bolivariana y otras colecciones de objetos, las publicaciones de la Fundación John Boulton y mucho de lo que hay en los archivos, está relacionado con el Archivo Administrativo, que incluye documentos relacionados con la adquisición y trámites de autenticación de algunos objetos. Las obras de Alfredo Boulton y de Manuel Pérez Vila están en la Biblioteca General. Algunas piezas del Archivo Fotográfico son de Alfredo Boulton.

Sección Venezolana del Archivo de la Gran Colombia (1810-1830)

Compuesta por documentos microfilmados del Archivo Nacional de Colombia, en Bogotá, fue organizada y reproducida en microfilm por Manuel Pérez Vila para la Fundación John Boulton, entre febrero de 1956 y septiembre de 1957. Comprende una aproximado de 150.000 fotografías de documentos del período de la Independencia y de la Gran Colombia en la historia de Venezuela, aunque también incluye documentos importantes previos a este período y algunos posteriores, y se refiere a acontecimientos acaecidos en Venezuela, aunque también contiene documentos de significativa importancia relacionados con la antigua Nueva Granada, con la Audiencia de Quito y con el Perú y Bolivia, escenarios de la acción militar, política y administrativa del Libertador.

La Sección Venezolana del Archivo de la Gran Colombia está organizada por series que tratan de temas como la Secretaría de Guerra y Marina, Miscelánea General, Ministerio de Hacienda, Separación de Venezuela, Instrucción Pública, Gobernaciones, Negocios Administrativos, Negocios Judiciales, Negocios Eclesiásticos, Congreso, Alta Corte de Justicia, Peticiones y Solicitudes, Criminales, Municipalidades, Prefecturas y Policía, Documentos del General O’Leary, Secretaría de lo Interior y Relaciones Exteriores e Intendencias, entre otros; con anexos sobre Historia, Guerra y Marina y Asuntos Importantes.

La Sección Venezolana del Archivo de la Gran Colombia está relacionada con los archivos de Bolívar, Sucre y Páez, con la Biblioteca General, Hemeroteca y Mapoteca, con la Colección Bolivariana del Museo de la Fundación John Boulton, lo mismo que con los objetos de Páez.

Archivo Histórico Mercantil de las Casas Boulton (1840-1940)

Más de 550 libros copiadores de correspondencia, contabilidad y otros temas que reflejan la vida económica venezolana de ese amplio período. Incluye una sesión de cartas oficios e informes económicos. Son materiales de gran belleza que encierran en su interior una objetiva visión de las transacciones que tenían lugar en una de las primeras casas de comercio venezolanas a lo largo de 100 años.

El Archivo Histórico Mercantil de las Casas Boulton está relacionado con la Colección Numismática del Museo, en conjunto con la que se exhibe la monumental Caja Fuerte que perteneció a la mencionada casa de comercio.

Archivo Fotográfico

En este archivo se atesora imágenes del país y de personajes importantes y cotidianos de los siglos XIX y XX, retratados por los pioneros de la fotografía en Venezuela y en el mundo, tales como Nadar, Charles D. Fredricks, Federico Lessman, Próspero Rey, Gustave Le Gray, Servio Tulio Baralt, J. B. Boyer, Broadbent & Phillips, Bohringer, Juan José Benzo, James L. Dillon, F. Massip, Salas y Martínez, Bernardo Pujol, Arturo Guerra Toro, Enrique Avril y Luis Felipe Toro, entre otros.

La colección de fotografías reúne unas 2.550 piezas en diversas técnicas desde el período de los inicios de la fotografía ―daguerrotipos, ambrotipos, ferrotipos…― hasta los últimos años; e incluye fotografías, tarjetas de visita y postales. Hay fotografías de escenas familiares y sociales en ambientes citadinos, campestres y en el interior del hogar, de los que se puede obtener una panorámica de las modas en el vestido y adorno, tipos humanos, edificaciones, diversas celebraciones, tipos de relaciones… Incluye este archivo una rica colección de fotografías de niños. Hay imágenes de paisajes de Caracas ―la fachada de la Universidad de Caracas, el frente de la cual se alzaba la monumental estatua de Guzmán Blanco, llamada El Saludante (c. 1880), el Panteón Guzmán en el Cementerio General del Sur, la Escuela de Bellas Artes (c. 1890), el Gran Hotel Venezuela (Amato-c. 1898), el Hipódromo de El Paraíso (Manrique–c. 1895), el Palacio de Miraflores (Bernardo Pujol–c. 1890), el antiguo Palacio de Justicia, después Concejo Municipal, y vistas de El Calvario y La India de El Paraíso (Pujol–c. 1850), la Casona Arauco Arriba y la Laguna de San Bernardino, el Teatro Guzmán Blanco, hoy Teatro Municipal (c. 1880), muchas panorámicas de la ciudad (varias de Luis Felipe Toro–1942); de zonas aledañas, como Antímano, La Guaira, el ferrocarril Caracas-La Guaira; de ciudades del interior del país (la Plaza Bolívar y el Teatro Juárez de Barquisimeto, una barraca en Valencia, la Biblioteca Baralt de Maracaibo…); hay una serie sobre los campos de batalla (Urica, Morichal, Araure, Mucurita, Mata de la Miel, La Puerta, El Chaparro, Las Queseras, El Juncal, Cerrito Blanco, Mosquiteros, Bocachica…); hay fotografías de inmuebles, de barcos de vapor, de aviones, de procesos como el de la construcción de líneas ferroviarias… Hay tarjetas de visita de importantes personajes, como José Antonio Páez, sus sobrinos Manuel y Hortensio Garrido, Elvira de Antommarchi (de Próspero Rey), Rogerio Gómez, entre otros. Imágenes de estacados personajes públicos venezolanos están atesoradas en fotografías (Antonio Guzmán Blanco y su familia ―entre ellas, algunas tomadas en París en el Estudio Nadar―, Arturo Michelena, Andrés Ibarra, el Mocho Hernández, Carlos Soublette, Cipriano Castro, Joaquín Crespo, Manuel Antonio Matos, Antonio Leocadio Guzmán… y más recientes como Isaías Medina Angarita, Raúl Leoni, Roberto Machado, Eduardo Machado Rivero, Margot Benacerraf, Manuel Belloso, Rómulo Betancourt, Ramón Bolet Peraza, Alejandro Otero, Caracciolo Parra Pérez, Carlos Andrés Pérez, Miguel Angel Burelli Rivas…); lo mismo que ilustres visitantes, como Fernando María de Baviera y Borbón, que estuvo en la ciudad de Caracas durante la época de Juan Vicente Gómez.

El Archivo Fotográfico de la Fundación John Boulton está relacionado con los archivos de José Antonio Páez, Guzmán Blanco e Histórico General, con la Biblioteca General y la Hemeroteca.

Biblioteca antigua americanista de Lord David Eccles

La colección de este importante político británico, en funciones entre 1950-1970, consta de 516 títulos. Contiene crónicas, relatos de viajeros e historias de piratas, entre otras, referidas a Venezuela y América, en los siglos XVII, XVIII y XIX. En esta Biblioteca especializada está Original Correspondence between generals Dumourier, Miranda, Pache and Beurnonville, Ministres of War, since January, 1793, including the orders of General Dumorier to general Miranda, from the Invation of Holland to the Overthrow of the French, after the Battle of Netwinden, Translated from the French, published by General Miranda, London (J. Owen, 1794); estas cartas citadas de primera mano y la compilación de las mismas realizada por Francisco de Miranda le confi eren un valor especial a esta publicación. Relacionados con este mismo tema, hay ejemplares de los libros escritos por los expedicionarios que acompañaron a Francisco de Miranda en el Leander, como John H. Sherman (quien fuera su impresor y Segundo Teniente), Charles W. Janson, James Bigg y Moses Smith. Está también Repertorio Americano, cuyo Tomo Cuarto, de Agosto de 1827, contiene documentos relacionados con importantes eventos de la vida de Miranda; entre ellos, un Memorial dirigido por el general Francisco de Miranda a la Audiencia de Caracas desde la bóvedas del Castillo de Puerto Cabello el 8 de marzo de 1813. Allí denuncia la violación de la capitulación firmada con Domingo de Monteverde, Comandante General de las tropas españolas, los ultrajes y agravios que recibieron cientos de ciudadanos, de diversas edades y clases sociales, condenados a prisión. Clama en ese Memorial para que impere nuevamente la Ley y la Justicia en el territorio venezolano.

Pertenecen a este archivo los libros de William Burke, militar británico que estuvo en Caracas entre desde 1810 a 1812 publicando artículos y ensayos sobre la causa patriótica en La Gaceta de Caracas. En su obra justifica el derecho que tienen las colonias españolas del Nuevo Mundo de separarse de España y señala las ventajas económicas que ello traería para Inglaterra, propone, igualmente, la intervención británica para contribuir a la independencia de Hispanoamérica. Burke, que había conocido a Miranda en Londres, reproduce y traduce al inglés varias de sus proclamas y publica también una traducción al inglés de la “Carta a los Españoles Americanos” del jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán.

Conseguimos en este archivo importantes documentos independentistas, como la Carta Vinda de America a España, na qual se referem importantes acontecimientos, de 1808, que reporta el arribo de una fragata francesa a La Guaira con órdenes de Napoleón de tomar el gobierno de Caracas. El escritor centra sus esperanzas en la ayuda proveniente de los británicos y especialmente, en el contralmirante Alejandro Cochrane, Gobernador de Barbados; el Manifiesto de la Nación Española a la Europa, de Martín de Garay (1809), en el que el Secretario General de la Junta Suprema del Gobierno de España invita a las naciones, pueblos y príncipes europeos a unirse a la causa española frente a Napoleón; y el libro de José María Antepara, titulado South American Emancipation. Documents, historical and explanatory, shewing the designs which have been in progress, and the exertions made by General Miranda, for the South American Emancipation, during the last twenty-five years, de 1810, en el que el jesuíta, expulsado por Carlos III, como a muchos de esa orden religiosa por su visión demasiado liberal para la época, dedica a recoger su visión de la emancipación Suramericana, destacando la fi gura de Francisco de Miranda; el libro reproduce un frontispicio de Francisco de Miranda con un grabado de la ciudad de Amberes, ciudad cuya toma se debe a Miranda y le merece el título de General en Jefe, en la parte inferior.

Hay también las curiosas narraciones de las operaciones militares del Capitán de Fragata Domingo Monteverde, al que llaman Libertador de la tiranía y pacificador de la provincia, en una visión favorable al realista, de Pedro Gamboa y Fray Pedro Hernández, acusando a José Cevallos, Gobernador de Coro, de no prestarle la debida ayuda y narrando los acontecimientos del sitio de Valencia, la toma del Castillo y la ciudad de Puerto Cabello, y la capitulación de Miranda; y la respuesta de José Cevallos, que justifica su posición alegando en su defensa que él no tenía ni tropas, ni municiones, ni dinero para llevar adelante ninguna expedición lejos de Coro. Ambos son relatos extraordinarios que dibujan con hechos y cifras el panorama de las fuerzas realistas en la Venezuela entre 1811 y 1812.

Asimismo, algunas publicaciones presentan un panorama de los primeros logros independentistas, como en el libro de James Scout Walker: Th e South American, a Metrical Tale, in four cantos; with historical notes, and other poems, Edinburg, Archibald Constable & Co., de 1816, más importante de lo que parece a primera vista, porque narra la llegada de Domingo de Monteverde a Coro en 1812, la derrota de Miranda y el sufrimiento de los patriotas en manos del jefe realista, poniendo la esperanza en la habilidad de Simón Bolívar para la salvación de la Patria. Sus notas son extraordinariamente interesantes, especialmente el relato del terremoto de Caracas y la llegada a La Guaira del Capitán Haynes en la corbeta británica de guerra Zaffi re, desde donde protege a muchos de los refugiados que habían escapado de Monteverde. En este aparte se cuenta la compilación documental Interesting Ofi cial Documents relating to The united Provinces of Venezuela, viz. Preliminary Remarks, the Act of Independence, proclamation, manifesto to the world of the causes which have impelled the said provinces to separate from the mother country; together with the constitution framed for the administration of their Government, que contiene, en ingles y español, información general sobre las condiciones que dieron origen a la independencia de Venezuela y de América española; presentando en una de sus primeras representaciones el Acta de Independencia y la Constitución de 1811.

Las disposiciones de Defensa y Seguridad de la Junta Gubernativa de Caracas y el Primer Reglamento Electoral venezolano, titulado Reglamento para la elección y reunión de Diputados que han de componer el Cuerpo Conservador de los Derechos del Sr. D. Fernando VII en las Provincias de Venezuela, publicados en 1810, en la Imprenta de Gallager y Lamb, que editaba la Gazeta de Caracas desde 1808, enriquecen la muestra de los documentos de primera mano que hay en esta colección.

En la Biblioteca Antigua Americanista de Lord David Eccles, hay un ejemplar (suponemos, el único en Venezuela) de la Cosmographiae Introductio de Martín Waldseemüller, primero en bautizar al nuevo continente como América en su mapa del mundo de 1507; en su preciado libro, Waldseemüller presenta su gran mapa del mundo y su mapa de pared, así como su pequeño globo, donde también aparece el nombre de América; en el texto que los acompaña se da la razón del uso del nombre y lo limita a la parte sur del continente. El descubrimiento de América había generado un gran debate entre los geógrafos europeos, muchos de los cuales pensaron que era un trozo del continente asiático. Pronto, los nuevos descubrimientos geográfi cos obligaron a reconocer la existencia del nuevo continente. Al parecer, Waldseemüller (c.1450-1518) ignoró la existencia de Cristóbal Colón y, en una traducción que realizó de los cuatro viajes de Américo Vespucio al nuevo continente, sugirió su nombre para las nuevas tierras descubiertas. En 1513, intentó enmendar su error borrando el nombre de América y sustituyéndolo por el de Terra Incognita. Sin embargo, en 1538, el cartógrafo Gerard Mercator utilizó la denominación América para el nuevo continente, nombre que quedaría para la posteridad.

La Biblioteca Antigua Americanista de Lord David Eccles está relacionada con los archivos de Bolívar, Sucre y Ker Porter, con el Archivo Histórico General, la Biblioteca General y la Hemeroteca.

Biblioteca del geógrafo y matemático Eduardo Röhl (1891- 1959)

La colección (3.140 títulos bibliográfi cos y el archivo personal) perteneció a este distinguido geógrafo y matemático venezolano y está en custodia de la Fundación John Boulton desde 1970. Fue Eduardo Röhl (Caracas, 15.5.1891- Hamburgo, Alemania, 8.12.1959) un connotado agrimensor, investigador científi co y naturalista, que cultivó el campo de las ciencias naturales, en especial la geología, la zoología, la meteorología y la química. Entre sus múltiples ocupaciones cuenta el haber sido Comisionado Especial para la Organización y Catalogación de los museos nacionales (1935), Agregado Comercial de la Legación de Venezuela en Berlín (1935-1937), Director del Observatorio Cajigal (1937) e inspector ad honorem de Infracciones Forestales en el territorio venezolano (1940). Fue, igualmente, miembro de la Comisión Consultiva para el estudio del abastecimiento y distribución del agua potable en Caracas (1941), miembro de la Comisión de Climatología Agrícola (1947), de la Comisión Mixta para la demarcación de las áreas submarinas del Golfo de Paria (1946) y del subcomité de Sismología (1952). Como estudioso e investigador de materias tan especializadas, entre sus obras, se destacan sus estudios sobre Alejandro de Humboldt, en particular su traducción del Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, así como sus estudios sobre los viajeros alemanes que visitaron a Venezuela durante el siglo XIX, reunidos en el volumen Exploradores famosos de la naturaleza venezolana (1948). Es también el autor de una Fauna descriptiva de Venezuela, importante trabajo de divulgación científi ca (1942). Fue miembro fundador de la Academia de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas (1933) e individuo de número de la Academia Nacional de la Historia (1947). Los materiales de Eduardo Röhl en custodia en la Fundación John Boulton comprenden: Su Documentación (manuscritos, fotografías, correspondencia, borradores, impresos… - Hay 522 carpetas con un aproximado de 22.000 documentos y 14 cajas de fotografías que contienen 700 unidades, todas piezas relacionadas con sus viajes y sus investigaciones y sus relaciones con personajes como Arístides Rojas, Aguerrevere, Marcano, etc.; incluye el manuscrito del libro Historia de las Ciencias Geográfi cas de Venezuela, que fue publicado póstumamente por el Banco Unión en 1991); la Colección Alexander Von Humboldt (45 títulos en 115 volúmenes); la Biblioteca Eduardo Röhl (3.141 títulos en 3.425 volúmenes).

Los materiales de Eduardo Röhl están relacionados con el Archivo Fotográfi co, la Biblioteca General, la Hemeroteca y la Mapoteca.

Biblioteca General, Hemeroteca y Mapoteca

La Biblioteca General, especializada en las áreas de humanidades, particularmente en historia y bellas artes, consta de más de 10.000 volúmenes. Contiene numerosos Atlas de todas partes del mundo, libros de referencia como diccionarios de varios idiomas, enciclopedias y compendios; libros de fi losofía, lenguaje y literatura, poesía y novelas. Hay cantidad de libros sobre Venezuela, en una variedad de materias. Hay una sección bolivariana, con obras sobre los amores de Simón Bolívar, sus anécdotas y leyendas, su vida familiar y militar, que incluye las Memorias de O’Leary y libros sobre Manuela Saenz.

De la información contenida y alcances de la Biblioteca General es ejemplo la Colombeia, que es la aventura mirandina compilada por su protagonista, además de muchos libros en cuyo contenido se halla la gesta de Francisco de Miranda. Hay secciones dedicadas a Andrés Bello, Rómulo Betancourt, Antonio Guzmán Blanco, Rómulo Gallegos, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre, entre muchos otros. Hay un grupo de publicaciones editadas durante los gobiernos de Guzmán Blanco, Joaquín Crespo, Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Hay una sección de arte. Están todos los libros del investigador Alfredo Boulton y una sección dedicada a Armando Reverón. Hay una sección de temas económicos y una subsección dedicada a temas petroleros (que incluye clásicos venezolanos como Venezuela, Política y Petróleo, de Rómulo Betancourt; La Cultura del Petróleo, de Leonardo Montiel Ortega; y Petróleo Nacional y Opinión Pública, de Rubén Sader Pérez, de 1922, y bibliografía variada de todas partes del mundo).

La Hemeroteca, de alrededor de 1.000 títulos, contiene una amplia colección de periódicos y revistas venezolanos y extranjeros, del siglo XIX. Reúne periódicos españoles del período anterior a la aparición de la prensa en Venezuela; la colección completa de la Gaceta de Caracas; números del Mercurio Venezolano (1811), El Patriota de Venezuela (1811); del Correo del Orinoco (1818-1822), en especial el número extraordinario de ese órgano informativo que reseña la Batalla de Carabobo (1821); algunos números de El Correo Nacional, primer periódico del Zulia (1821); ejemplares de El Venezolano, de Tomás Lander (1822-1824); piezas de El Federalista (1858), Centinela de la Patria (1847) y El Patriota (Valencia, 1848); números de El Heraldo, periódico civilista de Juan Vicente González (1851-1861); ejemplares de La Opinión Nacional, salido de los talleres de Fausto Teodoro de Aldrey y vocero del régimen e ideas de Antonio Guzmán Blanco entre 1870 y 1876; algunos números de El Jején, periódico satírico de la época de la Revolución Azul (1868) y El Republicano, que abarca los años finales del Siglo XIX. Se encuentran además publicaciones periódicas y boletines de diferentes ciudades del país (por ejemplo, el Boletín de la Colonia Tovar), que iban naciendo a medida que la prensa penetraba la Venezuela profunda; impresos, folletos y hojas sueltas de toda clase de temas; ejemplares de medios periódicos de los países bolivarianos, desde la época de los quehaceres independentistas hasta avanzado el siglo XIX; y medios impresos de otras partes del mundo.

Hay hemerografía original de la época de la Guerra Federal (ejemplares del periódico El Eco del Ejército, que producía el ejército del general Falcón, dirigido y orientado por el general Antonio Guzmán Banco, y el Diario Oficial, que presentaba el punto de vista del gobierno, llamado “godo”, y otra prensa que circulaba para la época).

Está la colección completa de la Revista Shell, que es pionera en la presentación de temas venezolanos, investigados en profundidad, pero dedicados al público en general.

La Mapoteca de la Fundación John Boulton reune mapas y planos que van desde 1594 hasta bien entrado el siglo XX. Los más antiguos son: Occidentalis Americae Partis (1594) ―de Teodoro De Bry y Hieronimi Benzoni― que es un mapa del Mar Caribe y Las Antillas; Albeeldinge Van Alle de Zee-Custen des Geheelen Zuyderschen deels Van America (1595) - de Arnoldus Florentius Sangren (autor y escultor) – un mapa de Suramérica, el Mar Caribe y las Antillas; Guiana sive Amazonum regio (1635) ―de Henricus Hondius― un mapa de Guayana con el Lago Parima, perteneciente a la obra “Atlas”, Ámsterdam, 1635, publicada por Blaeu; Venezuela, cum parte Australi Novae Andalusiae (1635–1642) ―de Guijelmus Blaeuw― un mapa de Venezuela, de la obra “Tonnel des Aedryck of te Nieuwa Atlas” por W.y J. Blaeu, 1635; Terra Nova ac maris tractus circa novan Franciam, Angliam, Belgium, Venezuelam Novam Andalusiam, Guianam et Brasiliam (s. XVII) ―de Fredrick De Wit― un mapa de América Meridional (Costa Norte de Venezuela, Guayana y Brasil), Mar Caribe y América septentrional (Costa Sur de América del Norte); Guiana Sive Amazonum Regio (1671) ―de John Ogilby― un mapa de Guayana con el Lago Parima. Pertenece a la obra “América, being the latest and most achúrate description of the New World…” por John Ogilby, Londres, 1671; A Map of Terra Firma Peru, Amazoneland, Brasil & the Nort P. of La Plata (1729) ―de Hermann Moll― un mapa de la mitad septentrional de América del Sur, que incluye el Lago Parima y, a su lado, el fabuloso El Dorado; West Indies (s. XVIII) ―de J. C. Russell― un mapa del Mar Caribe y las Antillas, Costa Norte de Venezuela; Port de La Guaira a la Coste de Caraque (1764) ―de Nic. Bellin― un croquis del Puerto de La Guaira con sus fortifi caciones, que incluye la casa de la Compañía Guipuzcoana, de la obra “Le Petit Atlas Maritime…”, Nic. Bellin, París, 1764, Tomo II, Mapa No. 25: British Guayana (final s. XVIIIprincipios s. XIX) ―de J. Rapkin― H. Winkles – un mapa de Guayana Británica, costa Norte; Carte d’une partie du tours de l’Orenoque / Carte du bras principal de la riviere d’Orenoque (1764) – de Nic. Bellin – un croquis de una parte del río Orinoco y croquis del brazo principal de la riviera del Orinoco, de la obra “Le Petit Atlas Maritime…”, Nic. Bellin, París, 1764, Tomo II, mapa No. 28.

La Biblioteca General, la Hemeroteca y la Mapoteca son el producto de visiones integrales y comprehensivas que tienen relación con los archivos y bibliotecas especializadas de la Fundación.

Podemos concluir que, a través de la incursión en sus colecciones bibliohemerográficas, la Fundación John Boulton nos permite vincularnos con este conjunto singular de piezas, muchas no incluidas en otros repositorios del país, confiriéndoles, cuidado, atención y visibilidad, legitimando socialmente un tema que interesa cada vez más a los estudiosos y al público en general.