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Tiempo y Espacio

versión impresa ISSN 1315-9496

Tiempo y Espacio vol.24 no.61 Caracas jun. 2014

 

Brasil y su histórico viraje sudamericano

Brazil and its South American historical shift

Alejandro Mendible Zurita

Doctor en Historia (UCV). Coordinador de la Maestría en Historia de América (UCV). Caracas, Venezuela.

Resumen: En los inicios del siglo XXI, Brasil de manera protagónica lideriza y coordina un amplio mercado favorable a la integración socioeconómica de la cara atlántica Sudamericana: el Mercosur, cuyos logros se orientan hacia la creación de un bloque de referencia con identidad continental, dentro de un mundo multipolar e independiente de los centros del poder global. Este significativo cambio sin precedentes esta siendo posible por la ruptura histórica del Brasil con su pasado atávico; así como, por la democratización de su estado nacional y la aceptación de un modelo político incluyente el “Lulismo” que de manera estratégica espera un ascenso internacional compartido con sus países vecinos.

Palabras clave: Brasil, Mercosur, Lulismo, Venezuela.

Abstract: At the begining of the XXI Century and in an outstanding way, Brazil has a leading roll coordinating a wide market in favor of socio-economic integration in the South American Atlantic side of South America: Mercosur, whose achievements are geared towards the creation of a reference block with continental identity and independency to face not only a multipolar world but also the independent centers of global power world. Th is significant change has been possible due to the historical rupture of Brazil with his ancestral past, as well as, for the democratization of the national state and the acceptance of an inclusive political model, the “Lulismo”, that strategically waits an international promotion to be shared with neighboring countries.

Key word: Brazil, Mercosur, Lulismo, Venezuela.

Recibido: 05/02/2014. Aprobado: 07/05/2014.

“A nadie le permitimos dudar de la grandeza histórica del Brasil”

Getúlio Vargas

Brasil el mayor de los países sudamericanos, abarca un territorio de 8.512.000 km2, tiene una población de 200 millones y un PIB de R$ 1.5 trillones en el 20131, cuando entra en el siglo XXI adoptando una nueva estratégica geopolítica para sacar ventaja de su inserción en un mundo cambiante debido al proceso de globalización. Este cambio de orientación se concreta dentro de Sur América, su ámbito natural, y consiste en ampliar sus objetivos nacionales con los aliados del Mercosur; en especial con sus vecinos Argentina, Venezuela y Uruguay, con los cuales crea un eje entre las capitales de Caracas-Brasilia-Buenos Aires para articular un proyecto político de desarrollo social compartido.2 Venezuela, que entra al bloque del Mercosur el 21 de junio del 2012, experimenta un cambio global de su orientación histórica con un viraje hacia el Sur, contrastando con el hecho de que durante todo el siglo pasado su política exterior se vio determinada por una producción petrolera volcada hacia el Norte (Estados Unidos). También, con la anexión de nuestro país se termina de completar una unión que teniendo como referencia al Brasil se extiende a todos los países localizados en la cara del Atlántico sur y se proyecta al Caribe.

En este proceso histórico, Brasil por sus grandes magnitudes empieza a despuntar en el surgimiento de una gran civilización en los trópicos, el lugar de la “raza cósmica” como la llamó en 1925 el mexicano José Vasconcélos.3 Su incursión en el mundo actual representa la implementación de una vía de desarrollo autosostenida que le permita superar el largo proceso de país dependiente de las metrópolis dominantes del sistema capitalista internacional desde 1500. Asimismo, Brasil por sus proyecciones como aspirante a potencia mundial fortalece la posición con sus vecinos aliados y crea expectativas de poder conformar en un futuro una amplia vinculación estratégica de desarrollo

con África, lo cual impulsaría un tipo de desarrollo sur-sur. Precisamente, la percepción que tenemos de esta realidad en proceso de gestación es el propósito de este trabajo, el cual abordamos desde una perspectiva histórica destacando la original evolución brasileña, convertida en el presente en el pivote estratégico de un proyecto de aliento continental: el Mercosur.

El Brasil de hoy es el resultado de un largo proceso histórico que se inicia a partir de su descubrimiento por los portugueses en 1500 y que tres siglos después de su colonización rompe la dependencia económica colonial, cuando el rey Joao VI huyendo de Napoleón Bonaparte llega al puerto de Bahía en 1808, decreta el libre comercio y se traslada a Río de Janeiro donde establece la sede de la corona portuguesa. Posteriormente, en esa misma capital imperial, su hijo Pedro I se proclama primer Emperador del Brasil independiente en 1822.

Dos siglos después, la presente generación de brasileños vive cambios rápidos y trascendentales que mudan la potencialidad total del país, creando el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad. Así, el pueblo brasileño experimenta durante las últimas dos décadas una alteración de sus perspectivas del tiempo mediante la aceleración del proceso evolutivo nacional, el cual tiene un avance sin precedentes que transforma la realidad existente y crea un nuevo proceso de desarrollo histórico superando las tendencias negativas del pasado nacional, una nueva dinámica que está haciendo viable la concreción de la remota aspiración de considerar al “Brasil el país del futuro”.4

Este país se encuentra hoy viviendo un momento de defi nición exitosa de sus tendencias políticas, sin embargo, un hecho inesperado se manifi esta en el mes de junio del 2013, cuando en las calles de las principales ciudades de ese país incursionan “los indignados del Brasil”, la primera manifestación de este tipo en Sur América de un fenómeno global estimulado por el desarrollo tecnológico de los medios de comunicación y las redes de comunicaciones. Está manifestación de la política mundial contemporánea aparece ante los efectos de la crisis de la económia mundial generada por la burbuja inmobiliaria y la quiebra del banco Lehman Brothers en los Estados Unidos en 2008.5 La incidencia de este hecho en Brasil causa una gran sacudida dentro el sistema partidario brasilero y en especial en el proyecto “lulista” que venía siendo aplicado a partir del 2003 sin mayores dificultades. La confrontación directa del pueblo en la calle y la clase política brasileña por algunos meses, crea la sensación de cambio de rumbo en la orientación nacional y de la aparición de nuevas formulas de entendimiento para continuar el desarrollo del país.

Brasil tiene un tiempo histórico diferente al resto de los países hispanoamericanos; en gran medida por su original evolución durante el siglo XIX, cuando logró evadir el trauma bélico de la independencia, no cayó en la tendencia perniciosa de desintegrar su territorio colonial y su libertador Pedro I preservó sus vínculos con Europa conservando los derechos de sucesión de la familia portuguesa de los Braganzas. Tampoco se produjo una ruptura con el pasado colonial, sino una sucesión dinástica “ordenada” dentro de la familia real, para erigirse como un imperio independiente que lograba mantener el control de su enorme territorio continental. Esta situación se legitima por medio de su primera constitución nacional de 1824, cuando Brasil, aparece adoptando el sistema monárquico, cuya validación del poder político surgía de la persona del Emperador, Pedro I. La adopción de dicho sistema le acarrea el aislamiento en Sudamérica, donde permanece como una enorme isla dentro de un archipiélago de repúblicas.

El 15 de noviembre de 1889, cuando se produce un golpe de estado militar que da al traste con el Imperio y manda al exilio al Emperador Pedro de Alcántara (Pedro II), ya el país se había constituido como una unidad nacional. De manera tardía el Estado brasileño se une al resto al resto de las republicas del continente al acoger ese sistema de gobierno cuya emanación del poder político “eventualmente” provenía de los ciudadanos. Sin embargo, el tiempo histórico de Brasil continua separado al del resto de América Latina y mantiene como señala el historiador norteamericano E. Bradford Burns una “alianza tácita” con los Estados Unidos hacia donde exportaba el café, su principal producto de exportación6. En 1930, cuando la crisis del sistema capitalista internacional impacta de manera terminal desarticulando la estructura brasileña agro exportadora se produce una revolución nacional que cambía el rumbo histórico del país.

La Revolución de 1930 da inicio al surgimiento del proceso evolutivo brasileño contemporáneo que supera la estructura rural y entran en otro ciclo orientado a la urbanización e industrialización. En este nuevo contexto aparece un nuevo tipo de Estado para impulsar los fines de desarrollo nacional, el cual persiste hasta nuestros días, a través de diferentes periodos. Estos cambios se encuentran recogidos en los contenidos programáticos de las diferentes constituciones vigentes en el Brasil después de 1930 y en cuyos textos fundamentales podemos captar la controversial evolución política nacional, la cual gravita entre las tendencias autoritaria y centralista por un lado y la democrática y federalista por el otro.

En 1934, la Asamblea Nacional Constituyente acepta el voto universal directo y secreto, así como la orientación liberal democrática como fuente del poder constituido. Sin embargo, considerando la difícil situación existente en el país, la Asamblea deja en la presidencia de la república a Getúlio Vargas. En 1937, Vargas, aprovechando la candente situación mundial y sus efectos desestabilizadores en el país impone con apoyo militar una nueva constitución dictatorial, que le permite controlar todos los poderes en un “Estado Novo”, afirmando un régimen autoritario y centralista. Al terminar la II Guerra Mundial en 1946, se crean constitucionalmente los Estados Unidos del Brasil abriendo el Estado a las prácticas populistas liberales democráticas, pero altamente influenciado por el contexto de la guerra fría, cuyo desenlace termina de manera abrupta con un golpe de estado de 1964. El derrocamiento del presidente Joao Goulart pone fin a la experiencia democrática de post guerra e inicia un periodo autoritario que dura 21 años, tiempo en el cual los militares van limitando los derechos civiles de la constitución mediante decretos, hasta implantar por vía de hecho una nueva Constitución en 1967.

El 5 de octubre de 1988 el Congreso Nacional brasileño actuando en funciones de Constituyente y presidido por el prestigioso político Ulysses Guimaraes, máximo líder del PMDB sanciona, en medio de gran celebración cívica, una Nueva Constitución, la más liberal y democrática de la historia del país que ponía término al oprobioso período autoritario vivido por Brasil desde el golpe de estado de 1964. La Constitución marca la separación de aguas en la evolución política entre el pasado dictatorial y el presente democrático cuyo perfeccionamiento alcanza un nivel de estabilización a partir de la superación de la aguda crisis surgida en 1992, cuando se produce el impeachment que aparta del cargo al presidente Collor de Melo y pone en funciones al Vicepresidente Itamar Franco. El nuevo presidente encargado cambia el rumbo de la orientación nacional del criticado sistema neoliberal, caracterizado por la exclusión social, hacia la senda de un nacionalismo incluyente con crecimiento económico.

En el marco de las elecciones presidenciales de 1994 aparece un nuevo centro político nacional, mediante el cual el sistema multipartidario se regulariza entre dos polos creados entre las divisas ideológicas del PSDB, social demócrata y PT, socialista, ambos partidos fundados en la década de 1980. En el campo social demócrata destaca la figura del sociólogo Fernando Henrique Cardoso y en el segundo el dirigente sindical Ignacio Lula da Silva. En las elecciones de 1994 sale elegido Cardoso como presidente y permanece dos periodos en el cargo hasta el año 2002. En ese tiempo logra estabilizar los persistentes desarreglos inflacionarios de la economía mediante la aplicación del Plan Real. En la elecciones del 2002, en su cuarto intento, gana Lula la presidencia y gobierna también por dos períodos hasta el año 2010, fueron ocho años de gestión que lo convierten en uno de los presidentes más destacados de la histórica contemporánea de su país;7 impulsa una transformación social de grandes dimensiones, rescatando de la pobreza a millones de brasileños con un gran crecimiento económico y una proyección positiva de la imagen de su país en el mundo. Todo ello es posible en la medida en que finalmente, el Estado deja de ser un instrumento de las clases dominantes para ponerse al servicio de todos los brasileros.

A partir de la Constitución de 1988 se empezaron a normalizar las relaciones civiles-militares, superando el pernicioso pretorianismo y la indebida intromisión de los militares en la vida política nacional que había degradado los valores cívicos de la república. Asimismo, la desmesurada deuda externa, la mayor del mundo, influía de manera negativa para aminorar la enorme deuda social acumulada a través de su historia que aquejaba a la mayor parte de su población. Lógicamente, lo anterior contaba en gran medida para el desequilibrio existente entre los planos político y económico.

1. Evolución del estado brasileño 1822-1994

El Estado, desde su aparición en Brasil en 1822, ha evolucionado de manera constante como un ente jurídico en construcción. Se inicia como un Imperio, y después de 1889 se convierte en República, sin embargo, siempre ha permanecido como el garante defensor del molde territorial heredado de la colonia donde se ha venido formando la nación, así, el Estado se forma primero que en el resto de países hispanoamericanos por cuanto allí no se produjo un cruento proceso de independencia y de ruptura con el pasado colonial.

Brasil es el único espacio americano que reprodujo en su suelo el poder de su metrópoli europea, Portugal, su país colonizador. Esto se inicia a partir de 1808 cuando el monarca Joao VI huyendo de las fuerzas de ocupación de Napoleón Bonaparte se traslada a Río de Janeiro donde establece la sede del imperio portugués.8 El traslado de la familia Braganza cambió el orden del colonialismo en Sudamérica, por cuanto Portugal se convierte en la periferia del Brasil.

En este contexto, en 1822 la independencia del Brasil se produce como un reacomodo dentro de la familia real entre padre e hijo, después del regreso del rey Joao VI a Portugal, para jurar la Constitución surgida de la Revolución de Oporto de 1822. En esa oportunidad deja encargado del Brasil a su hijo el príncipe Pedro, quien atendiendo a la nueva situación creada toma la decisión de quedarse en Brasil para protegerlo de su inminente recolonización. Pedro con su grito de independencia, lanzado en Ipiranga, el 7 de septiembre de 1822 impide la desintegración de la unidad del país. El Estado naciente no era improvisado ya que preservaba parte de la burocracia formada desde 1808, integrada por un número apreciable de brasileños que había ingresado al servicio público, logrando por sus servicios prestados incorporarse a la nobleza del reino. También, en la persona del Emperador Pedro I, se preserva el derecho hereditario del poder patrimonial de la familia portuguesa de los Braganzas inserta en la sociedad brasileña En tal sentido, con la independencia se convalida el sistema monárquico con el propósito de formar una nación inexistente todavía a través del reconocimiento del Estado, encarnado por el emperador, Pedro I.9 Esta situación resultó bastante diferente a lo ocurrido en Hispanoamérica donde la Independencia se alcanza mediante una lucha anticolonial y en cuyo proceso se formó un sentimiento nacional que termina por crear los nuevos estados nacionales. En Brasil en cambio, la principal función del estado fue la preservación de la unidad territorial y durante la transición de la independencia pudo convertir el territorio colonial en territorio nacional. En 1815 después de la derrota de Napoleón, las potencias europeas reunidas en el congreso de Viena discuten el nuevo orden mundial y encaran la situación de Portugal, el único imperio que era gobernado desde América del Sur. El rey Joao VI con astucia para neutralizar las autoridades europeas propuso la formula de crear un reinado dual entre Brasil, Portugal y Algarve, gobernado desde Río de Janeiro. Posteriormente, como se ha señalado, al Brasil separarse de Portugal crea un nuevo imperio independiente en los términos señalados en la primera Constitución sancionada en 1824.

El Estado brasileño hasta el primer período de la República, conocido como la “Vieja República”, mantiene su posición elitista y excluyente de los sectores populares en los momentos coyunturales de su proceso histórico, tanto en la Independencia, como en el surgimiento de la República en 1889, debido a una concertación cupular en el Estado acordada entre las elites. Consecuentemente, este proceso evolutivo es más conservador que el hispanoamericano pero menos traumático por inclinarse hacia la transición y conciliación. El historiador brasileño Raymundo Faoro en su libro Os donos do poder señala cómo su país desde la colonia fue gobernado por una comunidad de burócratas que controlando el Estado frustraban el desarrollo independiente del país.

Esta tendencia se rompe en 1930, cuando se produce la primera gran Revolución Nacional brasileña, en esa oportunidad la situación económica del país coincide con la gran crisis del capitalismo internacional en 1929, iniciada con el crack de la bolsa de Nueva York, hecho desencadenante en Brasil de las contradicciones internas acumuladas durante la Vieja República. En 1930 se termina con el sistema federal controlado por los estados de Sao Paulo y Minas Gerais, mediante el pacto de gobernadores firmado por sus oligarquías.

Con la caída del gobierno de las oligarquías de Sao Paulo y de Minas Guerais aparece el político gaucho Getúlio Vargas, procedente de Río Grande del Sur, quien domina el escenario nacional desde octubre de 1930 hasta agosto de 1954, cuando toma la trágica decisión de suicidarse para contrarrestar un golpe de estado en su contra. Durante veinte años Vargas se convirtió en el gran impulsor y a la vez primer articulador del nuevo frente socio-económico del Brasil contemporáneo. La nueva realidad impulsada por Vargas adoptó prácticas populistas que cambiaron el rumbo del país rural agro-exportador del café a uno urbano y en vías de industrialización. Después de la muerte de Vargas el clamor popular detiene las intenciones golpistas de la reacción conservadora y el país continua transitando por la senda del populismo actuando en los marcos de la constitución democrática liberal de 1946. Entre 1954 y 1964 Brasil sigue un curso zigzagueante acumulando grandes antagonismos producto de los enfrentamientos entre los sectores nacionalistas y los califi cados de “entreguistas”, que abogaban por un entendimiento con el capital extranjero. En esta década se logran momentos de grandes realizaciones como el que se produce durante el gobierno del presidente Juscelino Kubitschek, cuyo lema fue los “50 años en 5”. En el proyecto de transformación nacional del gobierno destaca la construcción de la nueva capital Brasilia, cuya trascendencia se reflejó en todo el orden del país, y en el orden demográfico al distribuirse mejor la población en el inmenso territorio nacional. Posteriormente, se produce la renuncia súbita de Janio Quadros a la presidencia de la República en agosto de 1961, y más tarde, el desenlace dramático del golpe de estado de 1964 contra el presidente Joao Goulart.

El golpe militar de 1964 termina con la tradición del ejército heredada de la época del Imperio de ejercer el Poder Moderador para mantener el equilibrio de una sociedad de valores políticos liberales. A partir de ese momento se establece la permanencia autoritaria corporativa al frente del Estado por un largo período. El cese del ejercicio de los derechos civiles como consecuencia de los Actos Institucionales castiga a la sociedad civil brasileña y la coloca en una situación difícil y traumática. El fin del desarrollo económico populista es suplantado por veinte años de gobiernos militares propiciadores de un liberalismo económico, que hasta 1973 fue de alineación automática con los Estados Unidos y en Sur América puso en práctica una política de “fronteras ideológicas” anticomunistas, Después de 1974 los gobiernos militares asumen un pragmatismo responsable y ecuménico.

El tránsito de la dictadura militar a los gobiernos civiles democráticos durante la década de los años 80 se produce dentro de un contexto de distensión o “apertura” política. En 1985, cuando terminaba el gobierno del General Joao Figueiredo (1979-1985), movido por la presión popular convoca a elecciones indirectas la cuales gana el candidato del partido de oposición PMDB, Tancredo Neves. Pero debido a la muerte de éste asume el cargo el vicepresidente, José Sarney. El inicio de los primeros gobiernos civiles no fue una tarea fácil por cuanto el país se encontraba desfasado de los rápidos cambios del orden internacional en los umbrales de la globalización. En tal sentido, mientras se derrumbaba la aspiración de los militares de convertir al Brasil en una potencia mundial nuclear, y los civiles no lograban articular un proyecto nacional de reemplazo, el país se ve severamente impactado por la deuda internacional, la inflación y la falta de consenso político

A principios de la década de 1990, el país seguía a la deriva y la incertidumbre alcanza un momento climático el mes de octubre de 1992 cuando se produce el impeachment del presidente Fernando Collor de Mello, que lo separa del cargo y determina la subida a la primera magistratura nacional del vicepresidente Itamar Franco. A partir de este momento, el nuevo gobernante asume una postura nacionalista y en lo externo opta por rechazar la propuesta norteamericana del ALCA, manifestando su vocación por el mercado sudamericano. Esta posición contribuye a la conformación de un saludable centro político que le permite al Brasil la estabilidad necesaria para entrar con buen píe en el nuevo milenio. Precisamente, la posición nacionalista y el centrismo político son las condiciones socio políticas que permiten, posteriormente, el ascenso del estado lulista a partir del año 2002, modelo que a partir de junio del año 2013 se encuentra en un proceso de evaluación entre la sociedad brasileña.

2. Del “lulismo” de 2003 al impacto de los indignados en 2013

El “Lulismo” es una adaptación por vías democráticas del socialismo con marcado acento en lo social. El fenómeno tiene sus inicios en diciembre del 2002, cuando Luiz Inácio Lula da Silva candidato del Partido de los Trabajadores, PT, gana las elecciones presidenciales y toma posesión del cargo el primero de enero del siguiente año. En esa oportunidad reconoce: “y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener un titulo universitario, consigo mi primer diploma, el titulo de presidente de mi país”.10 La falta de formación universitaria del presidente es suplida con un instinto político natural, así como por su experiencia de vida, y no fue óbice para que gobernara por dos períodos consecutivos desde el año 2003 hasta el 2011, proyectando, unido a su carisma indiscutible, una nueva imagen del Brasil con un rostro más humano.

Para mantenerse en el poder Lula articula una alianza con partidos de orientación ideológica diferentes al socialismo, entre ellos al PMDB fundado en la época de la dictadura militar un partido más conservador que el PT pero con gran influencia en el Congreso, por lo cual se le adjudicó la Vicepresidencia de la República en el año 2003.11 Esta combinación política le permitía a Lula adoptar una posición centrista en el espectro político del Brasil, pero en todo caso más a la izquierda que la asumida por su antecesor el ex presidente social demócrata Fernando Henrique Cardoso, del PSDB, quien gobernó el país entre 1994 y 2002 y logró estabilizar la irregular economía brasileña con la nueva moneda “el real”. Los analistas que acompañan la evolución del Brasil en las últimas dos décadas establecen un contraste entre las relaciones de las administraciones del PSDB y las del PT resaltando sus diferentes logros, pero se dividen en cuanto a atribuirle a Cardoso o a Lula el crédito por la estabilización del Brasil y su reconocimiento mundial.12

A partir de 1994 se crea una polarización entre los partidos PSDB y PT, que produce una acción pendular entre dos polos ideológicos articulados alrededor de la social democracia representado por PSDB y/o un socialismo más a la izquierda representado por el PT. Esta situación parece “eventualmente desafiada” a finales del 2013 por el surgimiento de un sentimiento crítico en sectores de la población que pretende capitalizar nuevos entendimientos políticos como por ejemplo el creado entre parcialidades diferentes representada por Eduardo Campos del PSB y Marina Silva de Red de Sustentabilidad. Muy posiblemente se puedan implantar nuevos acuerdos buscando vías alternas pero dentro de los marcos democráticos ya que la vía dictatorial se encuentra superada.

Dentro de los partidos PSDB y PT, creados en las últimas décadas del pasado siglo, se ha reagrupado el espectro de los 32 diferentes partidos políticos inscritos legalmente en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en 2013.13 En el primer partido, los partidarios de Fernando Henrique Cardoso señalan que Brasil logra la creación de un centro político nacional que le garantiza la estabilidad indispensable para el crecimiento y desarrollo. Mientras, los partidarios de Lula, un presidente de izquierda, hacen énfasis en el surgimiento de un Brasil como modelo de la inclusión social y crecimiento económico que pretende aprovechar la coyuntura internacional para construir un modelo socioeconómico alternativo en respuesta a la crisis de la globalización neoliberal.

Lula, durante su primer gobierno en julio de 2005, confronta un sonado caso de corrupción conocido como el “Mensalao”, el cual logra superar con dificultad y continuar en el gobierno. En esa oportunidad logró deslindar su responsabilidad personal con la de prominentes miembros de su partido el PT envueltos en el hecho. El escándalo se caracterizó por el descubrimiento de un contubernio ente prominentes políticos de diferentes partidos en el congreso que negociaban los votos para la aprobación de millonarios contratos públicos.14 El principal indiciado del caso resultó ser alguien muy cercano al presidente de la República, el ministro de la Casa Civil, José Dirceu. Posteriormente, durante el gobierno de Dilma Rouseff, en el año 2012, en lo que se consideró el juicio más importante en Brasil en contra de la corrupción, el Tribunal Supremo de Justicia Federal halló culpable a Dirceu en unión de veinticuatro cómplices por la formación de una “cuadrilla [con] corrupción activa”15. La encarcelación de los reos no se produjo de inmediato debido a las apelaciones de las sentencias pero finalmente se produce a finales de 2013, cuando el presidente del TSJB, Joaquím Barbosa decreta la prisión.16 Esto crea gran revuelo en la opinión publica y se convierte en tema importante de consideración para las elecciones del próximo año.

La corrupción también se involucra en la celebración del Mundial de Fútbol en el 2014, y se denuncian diferentes casos que según algunas fuentes puede alcanzar la fabulosa cifra de hasta 14,000 millones de dólares.17 La evaluación de todos estos casos indujo a algunos analistas a señalar que los políticos actuales en tiempos de democracia, podían ser incluso más corruptos que los de la época de la dictadura militar entre 1964 y 1985, ya que las principales organizaciones que gobiernan Brasil desde 1994 se encuentran mencionadas en irregularidades administrativas. Contra el PSDB se presentaron indicios de corrupción durante las dos administraciones de Fernando Henrique Cardoso con relación a las privatizaciones realizadas en esos períodos.18 En cuanto al PT indiciado y juzgado durante los periodos de Lula, para defenderse señala que fue “victima de un sistema político electoral proclive a la corrupción”.19

Los anteriores eventos cuentan en gran medida para la comprensión de las manifestaciones de los indignados en Brasil, sin embargo el Lulismo goza todavía de una amplia aceptación nacional y reconocimiento internacional. En el año 2010, Lula contaba con 80% de aceptación lo que le permitió sin dificultades seleccionar personalmente a su sucesora en le cargo, Dilma Rousseff. En esa oportunidad, para la transición, amplió la base partidaria incorporando los partidos PSB, PR, PSD, PP, PTB Y PRB., así como a la central sindical CUT para darle mayor estabilidad a Dilma, la primera mujer en gobernar al Brasil.

Durante “la era Lula” el Brasil se convierte en la sexta economía del planeta; entra en el club privilegiado de los BRICS,20 que controla casi la mitad del comercio del mundo, y en Sudamérica se convierte en una de las principales referencias del ascenso geo-económico del continente, además alcanza una influencia determinante en la nueva organización de UNASUR, organismo supranacional en el cual se concilia y orienta el nuevo curso evolutivo del Continente en el siglo XXI. Son muchas otras las realizaciones de la era Lula, pero posiblemente la más destacada es el rescate de más de 30 millones de brasileros de la línea de pobreza, por lo cual es considerado como un modelo exitoso entre los países en desarrollo del mundo.

La presidenta Dilma, en sus primeros tres años de gobierno, continuó los pasos de Lula e intentó proyectar una imagen personal, a pesar del carisma y peso político de su tutor, quien continuó desempeñando un rol protagónico, la falta de ese mismo carisma en la mandataria hizo que ella ocupara un puesto más recatado en el escenario internacional, concentrándose en el plano nacional. En general el desempeño de Dilma es considerado positivo por la opinión pública y a principios del mes de junio de 2013, según la “Datafolha”, instituto de “pesquisa” de opinión pública del periódico Folha de Sao Paulo, le daba 57% de aprobación21.

Hasta ese momento, según los pronósticos, la reelección de Dilma para el próximo año 2014 era un hecho ampliamente aceptado. Sin embargo, en la inauguración de la copa Confederaciones de fútbol el 1 de junio de 2013 en el estadio Maracaná, fue abucheada por la multitud asistente y pocos días después se precipitaron los eventos señalados al inicio del presente trabajo. Ante los actos de calle la dignataria asumiendo el golpe popular como un desafío al poder político nacional, se dirige a la nación reconociendo: “este mensaje directo de las calles es de repudio a la corrupción y el uso indebido del dinero público”22 y añade, “los que fueron ayer a las calles dieron un mensaje directo al conjunto de la sociedad, sobre todo a los gobernantes de todas las instancias: por más ciudadanía, mejores escuelas, hospitales, así como un trasporte público de calidad y precio justo”. 23

La presidenta tratando de contrarrestar la arremetida popular, propone la elaboración de un plebiscito, intentado evitar que la reagrupación de las fuerzas políticas opositoras capitalicen la situación. Los que ya se saben candidatos presidenciales se manifiestan, Marina Silva, del PV señala: “el actual modelo político además de desautorizado por el repudio de la polifonía de las multitudes, también esta siendo discutido, destruido y al menos de manera simbólica, sepultado” 24; Aecio Neves del PSDB declara: “todo lo que Brasil no necesita hoy es una presidenta”25, y el gobernador del estado de Pernambuco, Eduardo Campos, del PSB, señaló que la presidente no representaba un camino para el país26. Sin embargo, la aplicación de un plebiscito no encontró eco en el Congreso ni por los partidarios del gobierno ni de la oposición evitando el descabezamiento de la elite política nacional.27

A partir de ese momento se intensifica el debate, puesto que las tendencias políticas han sido alteradas y se han creado nuevos escenarios posibles para las elecciones del próximo año. Todo indica que Brasil se orienta hacia la búsqueda de más y mejor calidad de democracia, ya sea por la rectificación dentro del estado nacional lulista; o por la búsqueda de nuevas alternativas de desarrollo socio económico, cuya orientación afectará el futuro Sudamericano

Las sorpresivas y contundentes manifestaciones de insatisfacción ciudadana en Brasil, que estallaron durante el mes de junio de 2013 -convocadas inicialmente por las agrupaciones: “Movimiento Passe Livre”, “Tarifa Zero” , “Utopia del Bien” y posteriormente por los violentos “Black Blocos”- quienes capitalizaron las acciones de calle durante el mes de octubre ante el aumento del pasaje urbano en la ciudad de Sao Paulo, cuya repercusión alcanza niveles nacionales,28 establecen un meridiano en le proceso de evolución política brasileña. La activación convocada a través de un verdadero enjambre de redes de comunicación social accionadas por los ciudadanos descontentos congregaron enormes manifestaciones de indignados en contra de la corrupción de la clase política, el retorno de la inflación, la caída del crecimiento económico y la cuantiosa inversión por parte del gobierno en la celebración de un mundial de futbol que oculta los males nacionales.

Igualmente está planteado un reacomodo de los diferentes niveles de articulaciones de la estructura del estado. En el entendido de que el Estado brasileño ha evolucionado como el centro de conciliación entre las elites regionales, las cuales atendiendo a sus intereses en común articulan el pacto nacional. Este original estado nacional apela más a la cooptación y continuidad que a la confrontación y ruptura para solventar sus diferencias y contradicciones. Para seguir manteniendo la unidad territorial el estado nacional brasileño se redefine después de 1899 en la República, bajo el lema del positivismo, “orden, y progreso”.

3. El lulismo en Sudamerica, la cooptacion de Venezuela

Lula le da un giro importante al Mercosur para convertirlo en un instrumento del crecimiento social, económico y político de Sudamérica, así como en gran medida para contener la hegemonía de los Estados Unidos. El 1 de enero de 2003 Lula afirma en su discurso inaugural que el Mercosur, así como la integración de América del Sur en su conjunto, es sobre todo un proyecto político, y el 16 de octubre en unión del presidente de Argentina, Néstor Kirchner firma el “Consenso de Buenos Aires” en un claro intento de anteponerse a los preceptos neoliberales recogidos en el “Consenso de Washington”, un proyecto hegemónico que dominó la política económica del Continente durante la última década del siglo XX. En el documento firmado en Buenos Aires se expresa: “Mercosur no es sólo un bloque comercial sino que constituye un espacio catalizador de valores, tradiciones y futuro compartido [y explicita] que la integración sudamericana debe ser promovida en el interés de todos, teniendo por objetivo la formación de un modelo de desarrollo en el cual se asocien el crecimiento, la justicia social y la dignidad de los ciudadanos” (Consenso de Buenos Aires. 2003).

La nueva orientación del bloque establece un desplazamiento de los empresarios por las burocracias gubernamentales, quienes trazan las líneas políticas de crecimiento. A partir del 2003 el Mercosur se presenta como el mercado más dinámico y con mayor poder de atracción en Sudamérica ya que la Comunidad Andina de Naciones se estancaba y surgían contradicciones entre sus miembros. En este tiempo se creaba la sensación de una eventual extensión del Mercosur a todo el continente actuando con un centro coordinador en la UNASUR. Sin embargo, países como Chile y Colombia expresaban reservas que después se ampliaron en las elecciones del Perú en 2011.29 Un año después, otra situación se hace presente en el continente con la destitución del presidente Fernando Lugo en Paraguay en julio de 2012, por el Congreso de su país, momento en el que los países miembros del Mercosur toman una polémica posición al desincorporar a Paraguay del bloque;30 acto seguido se produce el acelerado ingreso de Venezuela al Mercosur, hecho que genera polémica con relación a la politización del organismo, e inclusive dentro del Brasil el ex canciller Celso Lafer manifestó que Paraguay fue excluida arbitrariamente del Mercosur por una sanción que no estaba en conformidad con las normas del bloque y de esa manera su país perdía credibilidad internacional.31 Después de las elecciones presidenciales de 2013 en dicho país, se supera el impasse con la reincorporación de Paraguay, y la anuencia del Congreso de ese país permitiendo el ingreso de Venezuela al Mercosur, sin embargo quedó en el ambiente una situación de inconformidad con relación a la toma de decisiones dentro del grupo. También, el líder opositor y candidato a la presidencia de la República Aecio Neves del PSDB señalo que Brasil debía “liberar al Mercosur de amarras ideológicas y flexibilizarlo”, por cuanto su país se encontraba en una encrucijada con su política exterior al darle prioridad a la ideología en relación a otros países y bloques.32 Este criterio es compartido por otros críticos quienes argumentan que el bloque se torna una unión encerrada dentro de las fronteras económicas colectivas de sus miembros, con una vocación de apertura mas cerrada que la que propugna la Alianza del Pacifico creada en 2011. Esta última integrada en el continente por Chile, Perú, Colombia y México, mantiene un esquema abierto hacia la economía mundial con menos regulaciones y buscando vincularse con los grandes centros económicos del mundo aun cuando fortalecen sus vínculos con China, Estados Unidos y la Unión Europea.

El ingreso de Venezuela al Mercosur representa un viraje histórico de la diplomacia petrolera en el siglo XXI. Desde la aparición del petróleo en Venezuela, por primera vez se produce a partir del 2002 un desfase entre la problemática interna nacional y la situación internacional. Hasta ese momento tradicionalmente, las desavenencias y enfrentamientos políticos nacionales eran finalmente convalidados por el factor dominante en la política externa, la supervisión de los Estados Unidos.

El tránsito al nuevo siglo empieza a manifestar una nueva realidad política en América del Sur, en el año 2000 se reúnen en Brasilia por primera vez los doce presidentes sudamericanos y empiezan a definir la creación de un nuevo espacio histórico común, en el marco de esta nueva posibilidad se acentúa el acercamiento entre Venezuela y Brasil. Dos años después, en Venezuela, durante la presidencia de Hugo Chávez Frías iniciada en de 1999, se genera una crisis creada por la confrontación de dos polos opuestos que dividen la sociedad entre los que rechazan la aplicación de un modelo radical de refundación de la república, y los que lo apoyan. Esta situación alcanza un momento climático cuando se produce en marzo de ese año una huelga petrolera en PDVSA, y en abril un intento de golpe de estado. En ambos eventos, Chávez acusó a los Estados Unidos como el agente externo, e internamente adoptó medidas drásticas para contrarrestar la supuesta ingerencia.

Para ese momento, el gobierno del Brasil desempeña un rol estabilizador de la región por dos vías: primero, promocionando la creación de un grupo de países amigos de la democracia en Venezuela y auspiciando una política a favor de crearle estabilidad al país, que indudablemente termina por beneficiar a Chávez; segundo, con relación a la huelga de PDVSA su actuación fue más significativa, ya que en el momento más álgido de la huelga petrolera, la compañía PETROBRAS, con la anuencia compartida entre los presidentes, el saliente Fernando Henrique Cardoso, e Inácio Lula da Silva, recién electo, quienes acuerdan mandar un buque cargado de gasolina para palear la grave situación de falta de combustible en Venezuela. Este hecho marca un momento de deslinde importante para el destino económico de Venezuela, ya que de esta manera el gobierno de Venezuela supera ésta difícil coyuntura obviando la asistencia de los Estados Unidos.

Según lo anterior, es valedero considerar que Chávez se legitima en el poder mediante el surgimiento de una nueva correlación entre el polo Chavista de la sociedad venezolana y el nuevo cuadro político creado por un nuevo orden internacional en formación, en el cual se destaca la aparición de un nuevo nacionalismo sudamericano cuya expresión no se limita al ámbito restringido de los estados nacionales sino que va más allá estimulando posiciones continentales. En este contexto aparece la coincidencia de acciones políticas entre diferentes países y gobiernos del área mostrando un nuevo comportamiento común, lo cual representa para algunos analistas un viraje hacia la izquierda que viene a suplantar las tendencias en la última década del siglo pasado. Muestra de ello lo señalamos anteriormente es el Consenso de Buenos Aires firmado entre el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, y el de Brasil, Lula, en el año 2003.

A partir del 2003, cuando Lula llega a la presidencia del Brasil, se establece una fraterna relación con el presidente Chávez, la cual se traduce en un rápido proceso de profundización de las relaciones bilaterales, pasando éstas al grado de “estratégicas” en el año 2005. Los dos presidentes acuerdan en el año 2007, encuentros trimestrales para revisar los avances de la cooperación entre los dos países, tres años más tarde el presidente Chávez señalaba: “tenía mucha razón Lula al decir que en 8 años hicimos dos y hasta tres veces más de lo que se hizo en cinco siglos. Y todo esto como lo refirió él mismo, porque también hace poquísimo tiempo descubrimos que tenemos más en común en el Sur, que todo lo que podemos recibir del Norte”33 Según la investigadora brasileña Verena Hitner, Lula durantes sus dos períodos de gobierno entre 2003 y 2010 realizó 267 visitas internacionales a otros países, desarrollando relaciones presidenciales directas sin precedentes en Brasil, un país que se ufana de tener una cancillería de prestigio: (Itamaraty), de éstos encuentros 13 fueron en Venezuela para reuniones bilaterales a las cuales se le suman otras tres reuniones multilaterales que se realizaron en Venezuela. Por su parte Chávez visitó el Brasil en 20 oportunidades, siendo el mandatario sudamericano que más veces fue invitado a ese país durante el período.34

En pocos años se logra así formar un complejo entramado de intereses binacionales mediante los cuales las exportaciones brasileñas saltan de 536 millones de dólares en 1999 a seis (6) billones en 2012, creando una relación asimétrica en lo económico a favor del Brasil. En la acción del establecimiento de puentes de integración actúan de manera coordinada las compañías privadas brasileñas: Camargo Correa, Andrade Galvao y Odebrecht, así como las financieras Ultra, Braken y Gerdau con un amplio portafolio de 20 billones de dólares, junto con las agencias gubernamentales IPEA, Caixa Económica y Embrapa que actúan como la contraparte del gobierno venezolano.35 Evidentemente, en el 2013 se puede apreciar una influencia importante del modelo lulista y una afinidad de propósitos con el chavismo en Venezuela.

5. La busqueda de un nuevo orden y progreso en el siglo XXI

Con el advenimiento de la República del Brasil el 15 de noviembre de 1899, los militares complotados contra el emperador Pedro II establecen una nueva bandera nacional cuya divisa era: “Orden y Progreso”. Estas palabras conceptos recogían los postulados del positivismo, la ideología internacional adoptada por la elite que tomaba el poder, representado en la Academia Militar para justificar el derrocamiento del Imperio. No obstante, los antecedentes a favor de la republica se remontan a 1870 cuando aparece la primera proclama del movimiento republicano en Río de Janeiro en cual señalaban: “Somos de América y queremos ser Americanos”. Para ellos, Brasil era “un país aislado”, infelizmente separado de las repúblicas hispanoamericanas. Esta situación sólo es superada parcialmente después de 1889, por cuanto la nueva cancillería republicana opta por darle continuidad a la política imperial para mantener al Brasil como una unidad indivisible. En este sentido, la nueva elite gobernante en Brasil le da mayor importancia al establecimiento de los límites de separación con las repúblicas vecinas, que al acercamiento entre las sociedades lusobrasileña e hispanoamericanas. En este punto destaca la trascendente actuación del Barón de Río Branco, quien al frente Itamaraty (1902–1912) demuestra una clarividencia excepcional en cuanto a la visión futurista de la geopolítica de resguardar y legalizar la unidad territorial del imperio brasileño para el siglo XXI como lo vemos en nuestros días. El canciller de manera pasmosa logra establecer legalmente por vía de negociaciones los 14 mil kilómetros de límites del Brasil con sus países vecinos. En la parte Norte del Brasil es donde hoy podemos apreciar la importante actitud visionaria de Río Branco al conquistar nuevos territorios y preservar los espacios ganados por la agresiva colonización portuguesa. Con determinación toma la decisión de anexar y después comprar a Bolivia el territorio de Acre, colocando a su país como el de mayor influencia en la región Amazónica, en la misma medida que normaliza los límites con las repúblicas de Colombia y Venezuela y la separación legal con los delicados enclaves coloniales europeos en las Guayanas inglesa, holandesa y francesa. Lo anterior le permite al Brasil mejorar su posición al norte del país cuando en los inicios del nuevo milenio ha superado las condiciones de vida en esa área, asi como las del continente han cambiado positivamente. El capitalismo brasileño empieza finalmente a conseguir salidas confiables para disputar la región del Caribe con las potencias mundiales. También, la recuperación geoestratégica de la parte norte del Brasil se fortalece, grandemente, con el ingreso de Venezuela en el MERCOSUR.

Con respecto a las relaciones con las repúblicas vecinas en América del Sur, por razones geopolíticas Brasil atendió con cuidado las relaciones con Argentina durante el siglo XX ya que era su principal rival en el área, hoy por el contrario este país se ha convertido en su principal aliado. La liberación de la presión en su frontera sur le permite al estado brasileño reformular sus prioridades de atención interna y por esta razón en las últimas décadas puede darle atención preferencial a la región norte para su desarrollo. Consecuentemente, al mejorar su posición en la Región Amazónica y en el norte, en general aumenta su presión sobre los países vecinos del área. En el caso de Venezuela, como ya se señaló anteriormente, constituye un logro importante convertirlo junto con Argentina en otro valioso aliado que además de fortalecer su presencia en la cara del Atlántico Sur le abre salidas hacia el Caribe.

Brasil se vio limitado desde el siglo XIX por el ascenso de los Estados Unidos como potencia mundial y regional, así, la invitación, en 1889, del Secretario de Estado estadounidense, Jaime Blaine, a la Primera Conferencia Internacional Americana celebrada en Washington, no solo fue el origen del panamericanismo sino que constituyó el inicio del progresivo control de los Estados Unidos sobre el comercio de América Latina, desplazando en esta área a Inglaterra. En esa oportunidad Brasil asiste a la primera reunión continental como un Imperio, y más tarde como una Republica, etapa en la que de manera sucesiva los diferentes gobiernos Republicanos del Brasil establecen relaciones de subordinación con Estados Unidos a los largo del siglo XX.36

De este modo, en el siglo XX, Brasil formuló su política exterior tomando como referencia a los Estados Unidos. En tres oportunidades coyunturales importantes para su desarrollo económico establece alianzas estratégicas con la potencia del norte: a principios del siglo durante la administración del canciller Río Branco para acompañar las exportación preferencial de café; durante la Segunda Guerra Mundial en el periodo de Vargas, para lograr el despegue industrial; y en tiempos de la dictadura militar, entre 1964 y 1973 con la esperanza de convertirse en una potencia atómica.

Hoy, en los inicios del nuevo milenio, Brasil toma de manera preferencial sus intereses nacionales de referencia para formular su política exterior, marcando distancia de manera prudente con los Estados Unidos. Esto se esta produciendo durante la segunda década del nuevo milenio cuando la civilización mundial alcanza niveles de desarrollo sin precedentes en la historia y se crea un orden internacional multipolar bastante diferente del bipolar vigente durante los tiempos de la guerra fría cuando la autonomía de los estados nacionales sucumbía ante los imperativos económicos o ideológicos controlados desde Washington o Moscú. Ese status quo colapsó después de la caída del Muro de Berlín, en 1989, seguido por la disolución de la URSS, al inicio de la década de 1990. Esto creó la sensación del triunfo de los Estados Unidos y la formación de mundo unipolar. En consecuencia, el cuadro histórico del pasado siglo repercutió de manera severa en los límites de crecimiento latinoamericano en general y en particular para las posibilidades de desarrollo del Brasil. Sin embargo, la aceleración de los cambios de todo orden en la humanidad, crean una realidad distinta para América Latina y aparecen diferentes proyectos de desarrollo, entre ellos el MERCOSUR

En este contexto, Brasil, con sus logros y potencialidades de futuro actúa como una palanca que contribuye con el desarrollo sudamericano. Es importante estudiar las tendencias de crecimiento del Brasil y hacia donde se orienta su influencia sobre el resto del continente. En la actualidad por ejemplo, el ‘modelo Lulista’ de inclusión social con desarrollo económico sostenido se halla en proceso de revisión y rectificación de su curso político evolutivo ante los eventos de los indignados brasileños, en consecuencia, las elecciones del próximo mes de diciembre de 2014 serán de gran importancia para el futuro del Lulismo y sus aliados en la región: el Chavismo en Venezuela y el Kirschnerismo en Argentina.

En el presente, cuando la evolución histórica del continente sudamericano se encuentra sumida en una profunda ruptura entre su pasado de dependencia y la aparición de nuevos procesos civilizatorios regionales independientes, aparece en la cara del Atlántico Sur, con proyecciones hacia el Caribe, el bloque del Mercosur, mediado por el crecimiento del Brasil. En este molde se esta formando una nueva identidad que tiende a superar la simple referencia geográfica y los espacios restringidos de los estados nacionales formados desde el siglo XIX.

Notas

1 Los datos lo suministra el Instituto Geográfico Brasileño (IBGB)

2 De los países mencionados se destaca el proteccionismo argentino y la ideología bolivariana de Venezuela

3 Para Vasconcelos, “La Raza Cómica” era la quinta raza, la cual dominaría el mundo.

4 Una muestra de ello lo constituye el libro de Stefan Zweig, Brasil país del futuro.(1942)

5 El grupo toma como referencia el libro escrito en el año 2010 por el activista de los derechos humanos, el francés Stéphane Hessel, bajo el titulo de ¡Indignaos¡. Hessel participó en la elaboración de la Declaración de los Derechos Humanos proclamados por la ONU en 1948.

6 El calificativo de “alianza tácita” lo formula el historiador norteamericano E. Bradford Burns en su libro ya convertido en un clásico, The Unwritten Alliance: Rio Branco and the Brazilian-American Relations and Perpectives on Brazilian History

7 Este concepto es señalado por Fernando Morais, biógrafo de Lula, en el programa “Los Influyentes” CNN 8/12/13

8 Gomes, Florentino, 1808. pp 88-238.

9 Gomes, Laurentino 1822, Como um homen sábio. Uma princesa triste e um escocés louco por dineheiro ajudan D. Pedro a criar o Brasil – um país que tinha tudo para dar errado pp 55-223

10 Discurso de toma presidencial del 1 de enero de 2003.

11 Prominentes dirigentes del PMDB han sido acusados de corrupción entre ellos el presidente del Congreso Nacional y el gobernador de Río de Janeiro Sergio Cabral, quien durante los meses de julio y agosto 2013 fue objeto de frecuentes protestas de los indignados en esa ciudad.

12 Por ejemplo, en el mes de mayo del 2013 el vicepresidente de los Estados Unidos. Joe Biden, visita al Brasil para invitar a la presidenta Dilma Rousseff a visitar Washington en el mes de octubre. En esa oportunidad declaró: “Brasil no es más un país emergente, Brasil ya emergió y demostró que no hay que escoger entre democracia y desarrollo”

13 Meneguello, Rachel, Las elecciones de 2010 y los rumbos del sistema de partidos brasilero. Política nacional, fragmentación y lógica de coalición, 60 pp

14 Este tipo de corrupción no era nueva en Brasil, pero lesionó grandemente al PT partido socialista que tenia la honestidad administrativa como uno de sus principios

15 Para una comparación con la situación de Venezuela ver el editorial del Nacional “Sin ley Habilitante Contra la corrupción” domingo 25 de agosto de 2013 p.9

16 Barbosa abogado y juez fue elegido Presidente del TSJB en 2013 y toma gran notoriedad por

ser la primera persona de color negro que en Brasil llega a ese cargo.

17 La información sobre el caso del Mensalao fue obtenida de los periódicos O Estado de Sao Paulo, y la Folha de Sao Paulo, del mes de junio de 2013. En otras investigaciones sobre la corrupción se denunció también que el hijo mayor del presidente Lula, Pedro Luis da Silva había incurrido en negociaciones irregulares en la compra de propiedades rurales.

18 Ver el trabajo del periodista Amaury Ribeiro Jr. A privataria Tucana, 2011.

19 Marco Aurelio Garcia en O Estado de Sao Paulo, 20/11/2013.

20 Acrónimo formado por las iniciales de los gigantes Brasil, Rusia, India, China y Sur África,según clasificación de la consultoría Goldman Sachs. Brasil alcanza la membresía de este exclusivo grupo de países en tiempos de globalización por su enorme territorio y la sostenida intención del Estado, desde la Revolución de 1930, de impulsar la industrialización.

21 Según la misma fuente a finales del mes de junio cayó a 30% y el 25 de agosto subió a 37%

22 O Globo, 5 de junio de 2013

23 El Universal, Caracas, 3 de junio de 2013 p I-10

24 Marina Silva, “No Susto”, Folha de Sao Paulo, 28 de junio de 2013. Ex senadora, fue ministra del Medioambiente y candidata a la presidencia de la república en 2010 por el PV (Partido Verde) y probable candidata a la Vice-presidencia para las elecciones de 2014.

25 Aecio Neves, O Globo, 9 de julio de 2013. Senador por el PSDB-MG, fue gobernador de Minas Gerais entre 2003 y 2010, Es nieto de Tancredo Neves, economista y candidato por su partido a las elecciones del 2014.

26 Campos es hijo de Antonio Arraes uno de los pocos gobernadores que resistieron la dictadura militar.

27 Según O Estado de Sao Paulo del 26 de agosto de 2013, el PT tenía las firmas requeridas para pedir en el Congreso el plebiscito.

28 Brasil es el primer caso en Sudamérica que presenta el fenómeno de “los indignados”, visto ya en Europa, Estados Unidos, y de manera destacada en el Medio Oriente (Egipto, Israel, etc.). En nuestro Continente después de junio se ha repetido en Perú y con bastante contundencia en Colombia con el paro agrario.

29 Durante las elecciones el candidato de orientación nacionalista Ollanta Humala creo una expectativa al señalar sus simpatías con el modelo lulista brasileño y que de ser presidente se vincularía con el Mercosur, permitiendo una salida a Brasil por el Pacifico. Sin embargo, después de resultar electo presidente se inclinó por mejorar el acercamiento con sus vecinos Chile y Colombia y menos con Brasil. 30 Ver la prensa durante el año 2013, en especial El Nacional y El Universal de Caracas y O Estado de Sao Paulo en Brasil.

31 Periódico ABC Asunción, Paraguay 15 de julio de 2013.

32 El Universal, Caracas, 19/12/2013 p, I-2

33 Chávez, Las líneas de Chávez. Caracas, Presidencia de la República de Venezuela, 2010. p.25

34 Hitner, Verena, Um balance das relacoes político-diplomáticas entre Brasil e Venezuela no periodo de 2010-2011. p.9

35 Los datos económicos los suministra el Ministerio de Desenvolvimiento Industria e Comercio Exterior, Secretaria de Comercio Exterior disponible en aliceweb.desenvolvimento.gov.br/

36 Situación que se vio interrumpida muy pocas veces, como por ejemplo durante el gobierno de Getulio Vargas, 1950-1954; y durante el período del presidente Joao Goulart 1961-1964 cuando depuesto por un golpe de estado militar.

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