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Gaceta Médica de Caracas

versión impresa ISSN 0367-4762

Gac Méd Caracas v.113 n.1 Caracas ene. 2005

 

Grandes maestros de la cirugía venezolana*

Dr. Leopoldo Briceño-Iragorry

Individuo de Número

* Presentado en la Sesión de la Academia Nacional de Medicina, el día 1º de abril de 2004.

 

"Nunca se podrá satisfacer y contentar a todos, pues lo que unos aceptarán con agrado para otros será motivo de disgusto; lo que para unos será interesante o de cierta importancia para otros será baladí; unos verán un libro como de cómodo manejo otros lo sentirán inadecuado para sus gustos personales."

Cervantes

 

"…Ábrense, por fin, las puertas del templo de las luces y de la moral, para dar entrada en su recinto a la cirugía y colocarla entre las ciencias, a que hace mucho tiempo que se tributa culto…." (Vargas en su discurso inaugural a la apertura de la clase de cirugía, 1832) (1).

Maestro del latín magistrum, obra perfecta o excelente en su clase, persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo. Persona que tiene función de enseñar, el maestro no sólo se limita a una enseñanza, sino el que, a través de ella, imparte una forma de vida (2).

La palabra cirugía viene de la griega chirurgeon, "trabajo u operación manual; y denota aquella ciencia práctica que, siendo un ramo de la terapéutica, enseña a curar enfermedades por la aplicación de la mano, ya sola, ya armada de instrumentos, y por el uso de remedios locales".

El título de "Grandes Maestros" de la cirugía venezolana que tiene este trabajo incluirá personas con conocimiento en este difícil campo de las artes y ciencias, aquellos que tuvieron capacidad, constancia y generosidad para transmitir sus conocimientos, obra escrita, ilustración general y formación académica, con alto nivel ético y moral en su ejercicio y vida privada e interés por los grandes problemas de la vida nacional y que dejaron huellas indelebles de gratitud en sus compañeros y discípulos.

La historia de la cirugía en Venezuela se remonta a la época precolonial cuando el piache dentro de sus procedimientos mágicos realizaba masajes, soplos y chupadas, botones de fuego y soplando el cantero (cosas duras) y llagas. Los Sálivas practicaban circuncisión tanto en varones como hembras. La sangría para los Guamos era "el específico de las enfermedades infantiles", atravesándole la lengua en las cefalalgias, heridas en la frente o en la zona dolorida. Jasan donde hay dolor y chupan la jasadura. Hacían abortar los abscesos, los forúnculos los cubrían con hojas de ají pajarito, empapadas con sebo derretido, de igual manera trataban las mordeduras de serpientes y arácnidos e inclusive practicaban amputaciones (3). Se practicaban también la reducción o composición de las lujaciones y fracturas. Estas eran algunas de las prácticas quirúrgicas de nuestros aborígenes.

En la época colonial, nuestra nación se incorporó a la historia en forma brusca ya que nuestros aborígenes no escribían, eran primitivos. El descubrimiento marcó un salto brusco, la civilización penetró y se impuso entre nosotros.

Ojeda en su expedición en 1499 trajo a un cirujano de nombre Alonso, que lució sus habilidades quirúrgicas en el primer encuentro sangriento con los indios de Chichiriviche. En 1569 otro cirujano de nombre Juan Díaz de la Puerta participa en algunas hazañas médicas.

El curanderismo en nuestra colonia tuvo un ejemplo en Don Diego de Montes, natural de Madrid, conocido como "El Venerable". Fue protagonista de una hazaña casi increíble, cuando en 1 540 tratando a Hutten de una herida de flecha en el hemitórax derecho, al ver que no moría al otro día reprodujo en un indio viejo la herida y al ver que este tampoco moría, se atrevió a operar a Hutten que a la postre se curó (2,4).

En el siglo XVII, se destacan Cristóbal Rodríguez de Espina, médico cirujano que ejerció en Trujillo en 1669; en Caracas ejerció Ángelo Bartolomé y Pamphilio.

En 1780, Antonio José Carmona, cirujano segundo de la Real Armada Española, fue de lo más notable que vino a esta Colonia y primer cirujano de carrera regular, como era denominado en España, para distinguirlos de los romancistas.

En Caracas se practicó la primera trepanación de cráneo de América, la cual data de 1736, cuando tres médicos franceses Pellerin, Bigot y Blandin la indican en un paciente de apellido Leguisamón, por un traumatismo con fractura en la bóveda craneana; Pellerin la indicó y la practicó Blandin con la ayuda de Bigot.

Viene la etapa denominada del protomedicato.

Los cirujanos de nuestros países latino-americanos, podían ser divididos en dos tipos bien definidos latinos y romancistas, los primeros eran académicos, egresados de las universidades y pertenecían a la clase de los blancos, contrarios a los romancistas que no eran titulados, ignoraban el idioma científico, o sea el latín y eran pardos. Los cirujanos latinos eran muy raros en Venezuela, ya que no se sentían atraídos por nuestro país, lleno de pobreza y de enfermedades; ellos eran los que practicaban las operaciones más complicadas.

Tocó a Lorenzo Campins y Ballester no sólo iniciar y dirigir a la juventud que se dedicaba al estudio de la ciencia de Hipócrates y Galeno en el aula universitaria, sino también enseñar la práctica en los hospitales a los que en el plazo permitido por la Real Cedula de 1763, aspiraron a titularse de médicos o cirujanos romancistas.

Fue el fundador de los estudios médicos en nuestro país y fue el que instaló el protomedicato. Campins fue reemplazado por su discípulo José Francisco Molina, primer médico graduado en nuestra Universidad, el tercer protomédico fue Vicente Fajardo, luego Felipe Tamariz y a la muerte de este, José Joaquín Hernández, personaje que marca una importante transición entre el coloniaje y la república, pues, continuó aportando sus servicios como profesor de la Universidad Central hasta 1850.

Figura 1. Lorenzo Campins y Ballester.

 

Según Tamariz (5) en 1793 se practicaban en Venezuela las siguientes operaciones: cateterismos, circuncisiones, emasculaciones, punciones, curas radicales de hidrocele, paracentesis, uretrotomías, tallas perineales, extracción de cálculos vesicales, trepanaciones, amputaciones de miembros, traqueotomías y extracciones o cirugía de cataratas.

Figura 2. Felipe Tamariz.

 

En la época de la primera república destacan varios cirujanos, a saber: José María Gallegos, Carlos González, Francisco Isnardi y Carlos Arvelo; este último figuró como cirujano en la campaña de occidente y primer cirujano del Hospital Militar de Caracas. En la segunda república figuran José Luis Cabrera, Domingo Arévalo, el inglés Juan Ross y Cervellon Urbina.

En la tercera república los cirujanos ingleses Murphy, Smith, Stanton y Bremont.

Con la creación de la Facultad Médica de Caracas de la Universidad Central en 1827, obra del Libertador y de la figura cimera de nuestra medicina José María Vargas (1786-1854), sabio en todas las ciencias, cerebro múltiple, médico sagaz, cirujano consciente, filósofo, teólogo, matemático, naturalista, polígloto, la más grande figura que en la ciencia ha producido Venezuela. Bachiller, Licenciado y Doctor en Medicina en 1908 en la Universidad Real y Pontificia de Caracas. Obtuvo su formación médica en Edimburgo (1813-1819), especialmente dirigida a los campos de la anatomía, cirugía, ginecología, obstetricia, química, botánica y odontología (6). El regresa a Venezuela y en 1826 funda la Cátedra de Anatomía y en el año 1827 reforma los antiguos estatutos de la Universidad, ocupa el Rectorado, crea nuevas cátedras y diseña un nuevo contenido curricular para los estudiantes de medicina. En 1827 funda la Sociedad Médica de Caracas. Creador de la cátedra de cirugía en el año 1832 y como fruto de su labor docente en esta rama publica el "Manual o compendio de cirugía" o sea el "Curso de las lecciones orales del Dr. José M Vargas", en 1842, con prefacio de Eliseo Acosta su alumno predilecto (7).

 

Figura 3. José M Vargas.

Eliseo Acosta (1818-1879), clínico consumado, internista y operador; reemplazó a Vargas en la cátedra de cirugía, introductor de la anestesia con cloroformo en 1849, aunque otro cirujano en Maracaibo, Blas Valbuena, ya había practicado una operación utilizando éter sulfúrico en 1847; practicó la primera extirpación parcial de la glándula parótida, acompañó a Vargas en sus momentos finales y por orden del mismo le practicó la autopsia y le tomó la mascarilla; recibió la orden Cruz de Oficial de la Legión de Honor por sus servicios prestados durante el sitio de París en la guerra franco-prusiana (1870) y además se considera uno de los precursores de la disciplina oftalmológica en el país con su obra "La literatura de la medicina y cirugía oftalmológica" (8).

Otro de los discípulos de Vargas fue Guillermo Michelena Salias, fundador de la cátedra de cirugía operatoria y obstetricia y padre de la urología en el país, inventor del dilatador uretral, obtuvo el título de doctor en medicina en cuatro ciudades: Caracas, París, La Habana y Nueva York; cirujano de una habilidad asombrosa, realiza entre otras dos proezas para la época: la ligadura de la arteria carótida primitiva con resección del maxilar inferior (1854) y la extirpación total de la parótida con conservación del nervio facial (1857). Según sus palabras "Las operaciones se aprenden viendo operar". Rector de la Universidad Central, dotado de gran facilidad de palabra, sus exposiciones eran a la vez brillantes y de gran precisión; grande, variada, inmensa, perdurable, fue su obra; sus trabajos sobre medicina, cirugía, higiene, cívicos y literarios, lo consagran como uno de los intelectos más claros y prolíficos de nuestro siglo XIX. Hizo la crítica al libro de cirugía de Vargas, lo cual le valió su enemistad, ya que sostuvo que era una copia de la del profesor inglés Cooper (9).

Figura 4. Guillermo Michelena S.

 

Aparece luego en la historia de nuestra cirugía, la eximia figura de Francisco Eugenio Bustamante (1839-1921), genio de la cirugía, fundador de la cirugía abdominal ginecológica en el país, practicó la primera ovariotomía (1874), operaciones de cataratas por el procedimiento de Daviel, iridectomías, cura de estrabismos, toracotomías por empiemas, cura de hernias crurales y estenosis rectales.

Figura 5. Francisco E Bustamante.

 

Ilustre Rector de la Universidad del Zulia, iniciador de las lecciones de clínicas quirúrgicas, pionero de la cirugía oftalmológica en Maracaibo, innovador de numerosas técnicas, poseía una excelente formación clínica en medicina interna y patología tropical, sus "Lecciones de clínica" fueron publicadas en diversas revistas; escritor y ensayista ("El Gran Libro" sobre Bolívar); tuvo el inmenso mérito de haber formado una sólida escuela de cirugía, entre cuyos discípulos se contaron figuras de relieve de la cirugía zuliana y nacional, tales como Adolfo d´Empaire, Ramón Soto González, Venancio Fernández, Guillermo Quintero entre otros. Ciudadano ejemplar, adherido a los más elevados principios éticos y liberales (6).

Otro eminente cirujano del siglo XIX fue Manuel María Ponte (1838-1903), introduce el método listeriano en 1880 y junto a Miguel Seco se les consideran pioneros en la asepsia y antisepsia en Venezuela; pionero de la cirugía abdominal en Caracas (practica la primera histerectomía abdominal); profesor de obstetricia y ginecología, inicia una labor epidemiológica en el área ginecológica relevantes para la época, además tuvo una actitud positiva hacia la salud pública y prevención; publicó en 1891 una obra de transcendental repercusión nacional e internacional, el "Tratado elemental y práctico de patología y cirugía ginecológica". Fue Rector de la Universidad Central de Venezuela (1883-1884) y durante su gestión le fue conferido el título de doctor a Luis Razetti.

Figura 6. Ramón Parra Picón.

 

 

Figura 7. Antonio M. Pineda.

 

 

Como eminente cirujano de occidente es recordado Ramón Parra Picón (1848-1917), vivió en Trujillo y Mérida, doctor en medicina en la Universidad de Los Andes en 1872, cirujano excelente, considerado el mejor bisturí del occidente de la república para su época, Rector de la Universidad de Los Andes de 1909 hasta 1917 cuando muere. Refutó a Razetti sobre el tratamiento de la peste bubónica con cianuro de mercurio (10).

De Barquisimeto se menciona a Antonio María Pineda (1850-1941), se graduó París con honores, realiza en Venezuela la primera craneotomía en 1893; practica tiroidectomías, omentopexias, ligaduras de la arteria femoral, resecciones de maxilares, desarticulaciones de hombro, histerectomías, parotidectomías y ovariectomías entre otras. Fabricó sus propios instrumentos y mesas operatorias. Un teno-neurotomo ocular para sección del nervio óptico fabricó y presentó en Estados Unidos.

En Carabobo se destacó Manuel María Zuloaga (1816-1882), considerado el Vargas de Valencia, doctor en ciencias médicas en 1843, co-fundador de los estudios médicos de Carabobo y profesor de anatomía.

Eminente cirujano de la provincia fue también Rafael López Baralt (1855-1918), graduado en París de médico en 1880, regresa a Maracaibo donde germinaba una renovadora corriente médica, realizó investigaciones sobre lepra y su tratamiento; introdujo instrumentos y agentes terapéuticos, contribuyó a un mayor progreso en la medicina regional; practicó por primera vez el injerto dermoepidérmico de Reverdin, introdujo el termocauterio de Paquelin, las sondas de Beniquet para la estrechez uretral y las sondas de Raynal contra la blenorragia, el restablecimiento de la vagina en atresias, la sutura del tendón de Aquiles, la trepanación del parietal derecho (1895) y otras experiencias quirúrgicas que acrecentaron su prestigio, no sólo en el Zulia sino en todo el país.

No puedo dejar de nombrar a un eminente médico cirujano de origen extranjero, nacido en Francia, Carlos Carron de Villards (1799-1860), eminente oftalmólogo, cirujano urólogo, destacado por su gran habilidad y de distinguida actuación; doctorado en París, Turín, La Habana y México, "dotado de un talento que le coloca a la cabeza de su profesión…. No tiene rival en la profesión a la cual se dedica" según Finlay (Cuba). Operaba estrabismo, la que practicó en Caracas (1853-1857) muchísimas veces, contándose hasta doce en un mismo día. En Maracaibo en 1857, impulsa la profesión, practicó la operación de cataratas por el método de abatimiento o depresión. Fue maestro de oftalmología en la Universidad de París (2).

Hacia finales del siglo XIX aumenta el número de profesionales residenciados en Caracas, quienes todavía ejercían indistintamente la medicina interna, la obstetricia y la cirugía; de regreso de Europa un grupo selecto y representativo de nuestras juventudes médicas encabezados por los doctores Pablo Acosta Ortiz, Luis Razetti, Santos Dominici, David Lobo, Conde Flores entre otros. Pocas veces superada en pujanza progresista, no tardan en percatarse de la imperiosa necesidad en que estaban de coordinar sus esfuerzos, bajo forma organizada y de acción colectiva con miras a una mayor compenetración espiritual y de una más estrecha colaboración profesional en pro de un verdadero progreso cultural y científico. Es así que se crea la histórica "Sociedad de Médicos de Caracas", la primogénita de nuestras organizaciones profesionales, que luego se convirtió en el Colegio de Médicos de Venezuela y luego en 1904 en Academia Nacional de Medicina, el máximo exponente de la cultura médica del país.

Para 1888 los hospitales de Caracas eran casas inundadas, en donde se hacinaban los infelices que no tenían donde morir. Eran lugares de depósitos para proveer los cementerios, pues, todos estaban mal servidos en la parte facultativa, sin administración, higiene, ni recursos de ninguna especie, sucios, hediondos y con edificios en ruina. Así nace la idea de construir un hospital verdadero, el Hospital Vargas (11), que con su inauguración en el año 1891, constituye uno de los jalones más importantes ya que determina la segunda etapa en la evolución histórica de nuestra medicina.

Figura 8. Hospital Vargas.

 

La labor quirúrgica realmente comenzó en el año 1893 con la creación del anfiteatro para ese efecto, en la sala 17, en cuyo seno destacaron por su quehacer diario, Pablo Acosta Ortiz, Miguel R. Ruiz, Luis Razetti y David Lobo.

Miguel R Ruiz (1843-1941) cirujano notable y partero de extraordinaria habilidad, primer director del hospital y profesor fundador de la cátedra de clínica obstétrica y ginecológica. En 1892 realizó la primera histerectomía en el Vargas, y de 1896 a 1897 las primeras apendicectomías; en 1902 las primeras sinfisiotomías y en 1907 la primera cesárea suprasinfisiaria.

Pablo Acosta Ortiz (1864-1914), doctorado en la Universidad Central de Venezuela en 1885 y en París en 1892, considerado el máximo cirujano de su época, introductor de la cirugía moderna en Venezue-la, la quinta cumbre quirúrgica en orden cronológico (Vargas-Acosta-Michelena-Bustamante-Acosta Ortiz). Profesor de anatomía descriptiva y profesor-fundador de la cátedra de clínica quirúrgica en la Universidad Central. Director fundador de la Sociedad de Médicos y Cirujanos, del Colegio de Médicos y de la Academia Nacional de Medicina (Presidente 1912-1914). Sus múltiples operaciones le hicieron famoso, sobresalió en intervenciones vasculares, en las de cuello y en aquellas por abscesos hepáticos y en este último campo fue pionero en el conocimiento de este padecimiento tropical. Vice-Rector de la Universidad Central. Excelente como profesor universitario, sin embargo, parco como escritor.

Figura 9. Pablo Acosta Ortiz.

 

David Lobo Senior (1861-1924), doctor en medicina en la Universidad Central en 1886, revalidó su título en la Universidad de Washington y de Nueva York, hizo cirugía general, obstetricia y ginecología en forma brillante. Profesor de varias cátedras entre ellas la de obstetricia y clínica obstétrica. Presidente de la Academia Nacional de Medicina (1918-1920) y Rector de la Universidad Central al momento de su muerte.

Luis Razetti (1862-1932). Se identifica este eminente médico como el propulsor del renacimiento de la medicina venezolana. Se graduó de médico (doctor en medicina y cirugía) en la Universidad Central de Venezuela, el 19 de agosto de 1884; luego se dedicó a trabajar en el interior de la república durante cinco años (Lara, Zulia y Los Andes); viajó a París donde efectuó estudios de perfeccionamiento, especializándose en cirugía y obstetricia. Esta escuela imprimió una profunda huella en su pensamiento además de otras fuentes como fueron Santiago Ramón y Cajal, Darwin y Haeckel. De regreso a Venezuela se dedicó a trabajar por el progreso de la medicina vernácula en colaboración de otros médicos. Razetti, científico de avanzada, realizó en orden cronológico: fundación de la Sociedad de Médicos y Cirujanos de Caracas (1893), establecimiento de la enseñanza de Clínica en la Universidad Central de Venezuela y los concursos de internado y externado de los hospitales (1895), reforma de las cátedras de anatomía y medicina operatoria (1895-96), fundación del Colegio de Médicos de Venezuela (1902) y de la Academia Nacional de Medicina (1904) de la cual fue su Secretario Perpetuo, Congresos Venezolanos de Medicina (1911), fundación del Instituto Anatómico (1911). También fue fundador de la Gaceta Médica de Caracas, órgano divulgativo de la Academia de Nacional de Medicina en forma ininterrumpida por más de cien años, es la pionera de estas en Venezuela (la dirigió por treinta años).

 

Figura 10. Luis Razetti.

 

Desempeñó el rectorado de la Universidad Central de Venezuela en 1908 y en 1909 fue senador por el Estado Zulia. Entre sus publicaciones en el campo quirúrgico destacan su libro de "Lecciones y notas de cirugía y clínica" y sus trabajos sobre apendicitis, perforaciones intestinales tíficas, e-clampsia puerperal y operación cesárea. En cuanto a su función social fue un higienista autodidacta, realizó campañas en contra del alcoholismo, la tuberculosis, la prostitución y las enfermedades venéreas. Defendió la tesis evolucionista en una famosa polémica científica; Razetti cuando dictó la conferencia sobre la teoría evolucionista en el seno de la Academia en 1904 se armó un gran revuelo: "Nombrar eso en Venezuela era un anatema. A cualquiera que hablase de esta teoría se le consideraba materialista. Como se iba a hablar de semejante cosa en contra de la teoría creacionista de Adán y Eva. Cuando se inició la teoría de la evolución fue un cataclismo creencial". Entre los Académicos realizó una encuesta al respecto y el Dr. José Gregorio Hernández contestó en forma lacónica, "había dos teorías la del creacionismo y la del evolucionismo y luego de explicar ambas afirmó que el era cristiano y creacionista". En 1924, realizó una serie de denuncias sobre los altos índices de mortalidad infantil, lo que le costó un exilio de casi un año en Curazao. En 1928 publicó su "Código de Moral Médica" de gran trascendencia en el continente. Autor además de numerosos escritos sobre medicina entre otras "La doctrina de la descendencia" y "Que es la vida", sobre la legitimidad de la descendencia, que despertó una ardiente polémica incluyendo a la iglesia que condenó sus conclusiones (12,13).

Entre otros cirujanos eminentes de la época se pueden mencionar a Juan Manuel Escalona (1856-1896). Profesor de cirugía, dictó un curso libre de cirugía infantil en el Hospital de Niños y practicó por primera vez una hepatotomía por absceso en 1892.

Adolfo D‘Empaire (1873-1947), maracaibero, alumno de Bustamante, desempeñó varias cátedras, entre ellas la de Clínica Quirúrgica. Fundador de la Sociedad Médica del Zulia.

Ramón Soto González (1873-1928) otro maracaibero, doctor en medicina de la Universidad del Zulia, pionero en practicar las siguientes operaciones: craneotomía en 1907, la primera apendicostomía en Venezuela, operación de Werthein en 1911, apendicectomías en frío, método de Roger para los abscesos hepáticos, suturas intestinales en perforaciones por fiebre tifoidea, tiroidectomías, resecciones de mucosa rectal en prolapso, empleó la anestesia raquídea (1922) y coledocotomía (1925).

Figura 11. Adolfo D´Empaire.

Durante el primer cuarto del siglo XX, se acentuó la división de las actividades entre internistas y cirujanos, además de la división entre parteros y cirujanos hasta entonces estrechamente unidos; aparecen aquellos que ejercen sólo la cirugía ge-neral, su número aumentó rápidamente en relación a las necesidades ambientales y así aparecieron múltiples especialidades, de tal manera que se pensó en la organización de una agrupación científica exclusivamente quirúrgica.

Figura 12. Emilio Conde Flores (eminente otorrinolaringólogo).

En 1886 nace en Maracaibo, Domingo Luciani Eduardo (Edwars), que se gradúa en 1911 de doctor en ciencias y luego viaja a Francia y trabaja con Faure en el Hospital Cochin, con Nebet en el Hospital Necker, con Morestin en el Hospital Saint Louis y regresa a Venezuela en el año 1917.

En el año 1921 ingresa a la Academia Nacional de Medicina y de él se expresó Razetti: "Él ha logrado, sin ningún esfuerzo, conservarse limpio de toda mancha y puede entrar en este recinto con la frente en alto y la serena tranquilidad de conciencia que da el cumplimiento del deber y la práctica del bien". En su clase de inauguración de la cátedra de clínica expresó: "Buena fe hacia nosotros mismos, pues ella nos enseña a valorar nuestras aptitudes en determinadas circunstancias; buena fe hacia los enfermos encomendados a nuestros cuidados; hacia nuestros colegas, hacia nuestros antepasados quirúrgicos…".

El maestro Luciani en su propia casa, es gestor de la Sociedad Venezolana de Cirugía, en 1944. Para aquella época, el Hospital Vargas encerraba toda una tradición de hombres que en forma desinteresada y honesta se habían sacrificado por el bienestar colectivo. Todos al unísono se propusieron una tarea, la de formar una Sociedad de Cirugía; se escogieron como modelo los reglamentos y estatutos de la Academia de Cirugía de París. El grupo lo formaban cirujanos que habían obtenido mediante concursos de oposición, sus cargos docentes y dejaron también una puerta abierta para otros profesionales, en el sentido de que se aceptaron para formar parte, aquellos con credenciales suficientes.

A continuación el perfil de varios maestros de la cirugía nacional (Archivos de la Academia Nacional de Medicina).

El primero a mencionar será Francisco Romero Lobo (1904-1993), no lo vi operando, pero mi padre que fue su compañero de estudios siempre me decía "es un verdadero maestro de la cirugía". Nacido en Mucuchies en 1904, estudia en la Universidad Central y se gradúa de doctor en ciencias médicas en el año 1930. En el año 1932 ya figura como cirujano del Hospital Vargas de San Cristóbal, es ascendido rápidamente a jefe de servicio de cirugía general y más tarde igualmente en el Seguro Social. Desempeñó numerosos cargos docentes, hospitalarios, científicos y gremiales en el Estado Táchira. Director de Sanidad y presidente del colegio de médicos del estado, de la Sociedad Venezolana de Cirugía y miembro del Colegio Internacional de Cirujanos de Chicago. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina y fundador de la Academia de Medicina del Táchira. Médico de vocación a quien ni el medio ni la época hicieron perder su mística.

 

Figura 13. Francisco Romero Lobo.

 

Hermán de las Casas (1902-1947) Uno de los más destacados y brillantes médicos venezolanos dentro de su generación, auténtico científico y un ortopedista y traumatólogo fuera de lo común, filósofo cabal, biólogo consumado, un químico experto, versado naturalista, políglota y entendido en ciencias humanistas. Estudió en la Universidad Central de Medicina la cual culmina en 1924 cuando se recibe de doctor en ciencias médicas.

Figura 14. Hermán de las Casas.

Médico residente de los hospitales civiles de Caracas por un año y medio cuando pasa a cirujano adjunto en el Servicio de Cirugía Nº 1, sede de la Cátedra de Clínica Quirúrgica, Hospital Vargas, por tres años demostrando una tríada especial de buen cirujano: mirada de águila, corazón de león y manos de artífice.

Presentó para esa época dos trabajos de importancia: caso de aneurisma de la arteria ilíaca primitiva y una modificación personal en el tratamiento de las fracturas de la clavícula.

En el año 1928 viaja a Europa y en Francia asiste como interno en el Hospital Franco-Americano dedicándose casi exclusivamente al estudio y tratamiento quirúrgico y ortopédico de las enfermedades ósteo-articulares. A su regreso en 1930, gracias a su férrea voluntad crea la cátedra libre de traumatología y ortopedia y organizó un servicio dedicado exclusivamente a esa especialidad primero en la Cruz Roja y luego en el Hospital Vargas. Dicta cátedra de patología quirúrgica. En 1937 luego de brillante concurso obtiene la titularidad de la novel cátedra de traumatología y ortopedia, descollando como astro de primera magnitud. Modificó técnicas, y creó nuevas. Inventó instrumentos y aparatos (placas, tornillos, clavijas, etc.) para el uso de sus operaciones.

Escribió numerosos trabajos tanto en español, francés e inglés, 34 monografías; pionero del cine científico en Venezuela; perteneció a numerosas sociedades científicas, tanto nacionales como internacionales, en el Colegio Internacional de Cirujanos fue Regente de Cirugía Ortopédica desde 1937 y Vicepresidente desde 1941; en el Salón de la Fama de ese Colegio en Chicago Ill, tiene un busto junto a otros cuatro venezolanos (Vargas, Razetti, Acosta Ortiz y Michelena). Director del Hospital Vargas, director de la escuela de medicina y decano de la misma, adjunto y luego director del Instituto de Cirugía Experimental, traumatólogo del Ministerio de Obras Públicas, miembro del comité directivo de la Escuela Nacional de Enfermeras, Presidente de la Comisión de Admisión de la Escuela de Medicina, factor importante en la planificación del Hospital Universitario de Caracas.

Su muerte ocurrió en un accidente aéreo a los 45 años de edad, año de su elección en la Academia Nacional de Medicina.

Ricardo Baquero González (1911-1979). Médico, docente universitario, de una fabulosa habilidad quirúrgica que cobra calidad de legendaria, Se gradúa de médico en la Universidad Central, en 1935 con la tesis doctoral "El tratamiento de la cervicitis crónica por la diatermocoagulación". Unos días más tarde ingresa al Hospital Vargas, como adjunto al servicio de radiología como adjunto. Poco tiempo después es residente de cirugía en el mismo hospital 1935-1936 y adjunto por concurso de oposición en 1937. Jefe de Cirugía del Hospital Carlos J Bello de la Cruz Roja.

 

Figura 15. Ricardo Baquero G.

Curso de perfeccionamiento en cirugía en el Instituto de Cirugía Experimental de Caracas dirigido por el maestro Manuel Corachán 1934-1940.

Jefe del Servicio de Cirugía Nº 6 del Hospital Vargas en 1944 hasta 1956. Jefe del Servicio de Cirugía Nº 4 del Hospital Universitario de Caracas desde 1956 hasta su fallecimiento.

Jefe de trabajos prácticos de medicina operatoria en la Escuela de Ciencias Médicas de la Universidad Central en 1937, jefe de clínica ginecológica 1939-49. Profesor interino de la cátedra de clínica ginecológica 1940-49. Profesor asociado en primera designación de la cátedra de clínica ginecológica 1949-1955. Profesor asociado de la cátedra de clínica quirúrgica IV desde 1955 hasta 1963, pasando luego a profesor titular. Ganador de numerosos concursos de oposición para cargos hospitalarios. Miembro del consejo supremo de la Cruz Roja Venezolana en 1941 llegando a ser vicepresidente de la misma en 1958. Presidente del Centro Médico de Caracas 1961. Secretario anual de la Sociedad Venezolana de Cirugía 1947-48 y 50-53, vice-presidente 1949-50 y 53-54 y presidente 1954-55.

Fue secretario (1959), tesorero en 1953. Vicepresidente de la Sociedad de Angiología del Capítulo Venezolano de la Sociedad Internacional de Cirugía.

Junto a Valencia Parparcén organizó la Cruz Roja Venezolana y con él realizó numerosísimos trabajos científicos. En la bibliografía médica venezolana figura con más de doscientos trabajos científicos. Autor de 28 películas silentes y sonoras de tipo docente. Formó a numerosos profesionales, su afán de adquirir conocimientos y aplicarlos, corría en él parejo con el de transmitirlos y divulgarlos; son frases de él: "Donde quiera que estén quienes requieran nuestros esfuerzos, deben recibirlo sin discriminaciones humanas" y "Al enfermo nunca le servimos mejor que en el hospital porque allí damos los tres pasos decisivos para ayudarlos, como son los de la asistencia, la docencia y la investigación".

Electo directamente a la Academia Nacional de Medicina, Sillón III en 1966, no llegó a incorporarse.

Jorge González Celis (1906-1994). Este insigne cirujano, académico, profesor; ingresa a la Universidad Central el año 25, es externo del Hospital Vargas en 1926 e interno en 1928, terminando sus estudios médicos en París graduándose de Doctor en 1933; después sigue cursos en esa misma ciudad de cirugía de urgencias, ginecología, vías urinarias y obstetricia; revalida su título en Caracas de doctor en la Universidad Central en 1933.

Ingresa a la Universidad como jefe de trabajos prácticos de anatomía 1936-37, de medicina operatoria 1938-39, jefe de clínica quirúrgica 1939-48; profesor de patología quirúrgica 1936-41, profesor titular por concurso de patología quirúrgica 1941-48; profesor asociado de clínica quirúrgica 1949-52 y titular jefe de la cátedra de clínica quirúrgica desde 1953 hasta 1966 cuando ocurre su jubilación.

 

Figura 16. Jorge González Celis. (Reproducido con permiso de ref. 14)

Miembro del Consejo de Facultad en diversas ocasiones y decano de la facultad de medicina 1953-1956. Residente del Hospital Vargas 1935-1936, cirujano adjunto luego hasta llegar a ser jefe de servicio primero en el Vargas y luego en el Hospital Universitario como Jefe de Cirugía Nº 2 hasta su jubilación. Cirujano adjunto y luego jefe en el Hospital Anticanceroso Luis Razetti 1937-1946. De sus múltiples actos quirúrgicos practicados por él ha salido su aporte bibliográfico tan importante en cantidad y calidad, donde destacan publicaciones sobre gastrectomías, mastectomías por cáncer del seno, intervenciones radicales por cáncer de útero, por cáncer de laringe, por tumores de parótida, de esófago y ovarios, etc. Pionero de la cirugía plástica.

Miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Cirugía, presidente de la Sociedad Venezolana de Urología, presidente de la Sociedad Venezolana de Ginecología y Obstetricia. Miembro correspondiente de la Academia de Medicina del Zulia. Sociedad Venezolana de Gastroenterología y Miembro Honorario de la Sociedad Venezolana de Oncología. Colegio Americano de Cirujanos, Colegio Internacional de Cirujanos, de la Société Internationale de Chirurgie, de la Française de Chirurgie y de la Société de Chirurgie de Lyón.

Con tantas y tan aquilatadas credenciales científicas la Academia Nacional de Medicina lo nombró Individuo de Número en 1949, Sillón XXXVIII y presentó como trabajo de incorporación "Esófagoplastia pretorácica para el tratamiento de las estenosis cicatriciales de esófago", una auténtica novedad médica. Presidente 1971-1974.

González Celis junto al cirujano brillante que fue hay que señalar al ciudadano ecuánime, al correcto caballero, al ejemplar esposo y padre, al hombre asistido de bondad, atributos que configuran en la suya una personalidad de veras admirable y respetada.

Miguel Pérez Carreño (1904-1966). Cirujano general, escritor científico y profesor universitario. Culminó sus estudios secundarios con una tesis sobre el «Calor animal», con la cual obtuvo el título de bachiller en filosofía. Doctorado en ciencias médicas en la Universidad Central de Venezuela (1926). Durante su vida estudiantil, fue monitor de clínica quirúrgica (1925), iniciando así una larga carrera docente, la cual comprende los siguientes cargos: jefe de trabajos prácticos de anatomía topográfica y medicina operatoria (1927); profesor (interino) de anatomía descriptiva (1930); jefe de clínica quirúrgica (1937); decano de la Facultad de Medicina (1940); profesor (por concurso) de clínica quirúrgica I (1941) y profesor titular de la misma cátedra (1945). Alternó la docencia con el ejercicio de su profesión en la Policlínica de Caracas y en el grupo médico Bucaral.

 

 

Figura 17. Miguel Pérez Carreño.(Reproducido con permiso de ref. 14)

 

 

Ejecutó varias intervenciones quirúrgicas con carácter prioritario en Venezuela, entre otras, la resección del nervio presacro en el tratamiento de las neuralgias pelvianas (1929); la operación de «Marion» modificada; la resección del recto con ano contranatura definitivo (1932); el homoinjerto del ovario (1936); la nueva técnica del bloqueo linfático en los procesos infecciosos, realizado con electrobisturí asociado a la terapéutica con sulfamidas (1938); la cura radical del prolapso rectal con fascia lata (aponeurosis del muslo); la ligadura de la arteria femoral por gangrena y divulgación del injerto endometrio-ovárico (todas en 1940); la resección del nervio tibial posterior para el tratamiento de las algias gangrenosas (1941) y la embolectomía por flebitis y post partum (1943). En 1944, presenta a la Academia Nacional de Medicina un importante trabajo sobre el síndrome colo-pericolo-apendicular de origen parasitario, descrito y estudiado por él a partir de 1936 y cuya originalidad consistía en preconizar un tratamiento quirúrgico previo al médico o medicamentoso. La expresada corporación académica lo recibió, en 1954, como Individuo de Número. En sus últimos años, realizó investigaciones acerca del problema del cáncer. Como escritor científico, su ficha bibliográfica consta de varios libros y numerosos trabajos (más de 100), publicados en folletos y revistas, con su sola firma o en colaboración. Dirigiendo un equipo de colaboradores, editó una importante obra en 6 tomos titulada "Patología y clínica quirúrgicas" (1958-1966). Fundó los servicios de cirugía del Hospital de Niños "JM de Los Ríos" en Caracas y del leprocomio de Cabo Blanco. Perteneció a la Sociedad Venezolana de Cirugía (que presidió y de la cual fue fundador). Individuo de Número de la Academia Nacional de la Medicina Sillón XXIV, incorporado el 6 de mayo de 1954. El hospital del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, ubicado en El Pescozón, al oeste de la ciudad de Caracas, lleva su nombre.

José Domingo Leonardi (1906-1980), trujillano, Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina, ejerció parte de su carrera en Maracaibo, profesor de la Universidad del Zulia de patología quirúrgica y de anatomía.

En 1937 el Dr. José Domingo Leonardi, hace la primera uretroplastia en Maracaibo. Ese mismo año realiza "La trasplantación de los uréteres al colon siguiendo la técnica de Mayo (sutura en un solo tiempo, tipo término lateral), falleciendo la paciente 48 horas después.

Eduardo Carbonell Izquierdo (1914-1996), eminente cirujano de vasta experiencia en cirugía de vías biliares, primero en Venezuela en este tipo de cirugía, cirujano de la Cruz Roja Venezolana y del servicio Nº 2 del Hospital Vargas de Caracas, profesor de clínica quirúrgica en la Escuela Vargas de la Universidad Central de Venezuela y ex Presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía.

Oscar Beaujon Graterol (1914-1990). Médico, anatomista, cirujano general, oftalmólogo, humanista, escritor, pilar de las instituciones académicas, docente, hombre público, modelo de honestidad y austeridad, amigo notable, con vocación de servicio para su comunidad y su patria. Cirujano general y ocular, profesor de anatomía. Cirujano de emergencias y director del Hospital Vargas.

Figura 18. Oscar Beaujon Graterol.

 

Cesar Rodríguez Rodríguez (1916-1982), Fundador de la cirugía torácica moderna en Vene-zuela. Jefe del Servicio Nº 2 del Sanatorio Simón Bolívar entre 1947 y 1982. Instructor y profesor agregado de la cátedra de otorrinolaringología de la Universidad Central de Venezuela. Fundador y Jefe del Servicio de Cirugía Torácica del Instituto Oncológico "Luis Razetti" entre 1947 y 1966. Jefe del Servicio de Cirugía de Tórax del "Sanatorio Infantil Luisa Cáceres de Arismendi", desde 1950. Jefe del departamento quirúrgico del área del Algodonal, desde 1965.

 

 

Figura 19. César Rodríguez.

 

Carlos R. Travieso Pérez (1901-1980), médico, hombre de bien con innato don de gentes, pintor, buen orador y fuerte pilar de la Academia Nacional de Medicina. Eminente cirujano, profesor de cirugía y primer catedrático de cirugía pediátrica en Venezuela.

Bernardo Guzmán Blanco (1909-1961), creador de la cirugía oncológica moderna en Venezuela, fue profesor asociado y jefe de servicio del Instituto Luis Razetti y creador de una cátedra auxiliar de oncología y jefe de la División de Oncología del MSAS.

Fernando Rubén Coronil (14) (1911-2004), maestro de generaciones de cirujanos, profesor universitario, académico, fundador de la cirugía experimental en el Hospital Vargas de Caracas, jefe de Servicio de Cirugía, Inspector General de Hospitales, Jefe de Servicio de Cirugía del Hospital de Niños "JM de Los Ríos". Profesor titular de la UCV, dijo O Beaujon G en su incorporación a la Academia Nacional de Medicina: "Clínico, cirujano, científico, investigador y escritor, ingredientes a grandes proporciones, repartidos en diagnósticos precisos, en millares de vientres, pechos y cuellos bien abiertos, en docenas de monografías, conferencias y discursos en selectas ocasiones pleno de doctrinas, enseñanzas y mensajes, resplandeciendo en el fondo de ese extenso laborío la transparencia de su honestidad intelectual y la uniformidad ética de su conducta".

 

 

Figura 20. Fernando Rubén Coronil.

 

Figura 21. Con motivo de los 25 años de la SVC: Dres. Martínez Niochet, Iriarte, Negrette de Windt, González Celis, Luciani, Beaujon, Rhode, La Corte, Baquero y Travieso.

 

 

REFERENCIAS

 

1. Vargas JM. Obras completas. Vol II. Caracas: Segunda edición del Congreso de la República; 1986.

2. Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Internet. 2004.

3. Rodríguez-Rivero PD. Apuntaciones para la historia de la cirugía en Venezuela. Gac Méd Caracas. 1930; 37(3):37-42.

4. Archila R. Historia de la Medicina en Venezuela. Catálogo de libros. Gac Méd Caracas. 1974;82(5/6):245-299.

5. Bruni-Celli B, Muñoz A. Felipe Tamariz. Caracas: edición de la Universidad Central de Venezuela; 2001.

6. Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar (CD); 1988.

7. Puigbó JJ. Conferencia Razetti. Soc Méd Caracas. 2000;108(4):454-512.

8. Briceño-Iragorry L, Puigbó JJ, López JE. Minibiografías de médicos venezolanos. Caracas: Editorial Ateproca; 2003.

9. Briceño-Iragorry L. Discurso sobre Guillermo Michelena en el primer centenario de su muerte. Soc Méd Caracas. 1973;81(1/2):23-37.

10. Spinetti-Berti M. Médicos Rectores de la ULA. Mérida: ediciones del Rectorado; 2000.

11. Vargas-Arenas R. Hospital Vargas, influencia en la medicina nacional. Caracas: Editorial Sucre; 1991.

12. Rodríguez-Berenguel S. Discurso de orden con motivo de la celebración nacional del natalicio del doctor José G Hernández. Gac Méd Caracas. 1920;27(18):229-232.

13. Briceño-Maaz T. Recordatorio del Dr. José G Hernández. Gac Méd Caracas. 1995;103(1):86-87.

14. Agüero O. Presidentes de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela. Caracas: Editorial Ateproca; 2004.