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Educere

versión impresa ISSN 1316-4910

Educere v.11 n.39 Meridad dic. 2007

 

Efectos de talleres de madurez vocacional para estudiantes del primer año del ciclo diversificado.

María Elena Castellano Olivares*

U. E. General Rafael Urdaneta Maracaibo, Edo. Zulia. - Venezuela

* Licenciada en Educación, mención Orientación. Magíster en Orientación. Profesora de la Unidad Educativa General “Rafael Urdaneta”

Resumen

El objetivo de esta investigación fue estudiar los efectos producidos por los talleres de madurez vocacional en los puntajes de madurez vocacional de alumnos estudiantes del 1er año del Ciclo Diversificado. La muestra fue de 32 estudiantes pertenecientes al Liceo Coquivacoa (institución oficial) y a las U.E. Vicente Gerbasi y Santa María (institutos privados) del municipio Maracaibo durante los años escolares 2004 - 2005. La teoría utilizada fue la de Donald Super, quien plantea el desarrollo vocacional como medio para trabajar la toma de decisión profesional. La investigación es de tipo pre-experimental de un solo grupo con pretest y postest. Entre los hallazgos más importantes se destacan: el aumento de los puntajes de madurez vocacional después de la aplicación de los talleres; el aporte que hacen los talleres a la orientación vocacional ya que ofrecen al estudiante herramientas de trabajo que hacen posible la profundización del conocimiento de sí mismos y de su realidad de cara a una pronta elección de carrera; el trabajo de orientación vocacional establecido a nivel grupal; la agilización del proceso exploratorio de cada joven y el rol del orientador como facilitador y asesor del proceso de orientación vocacional.

Palabras clave: madurez vocacional, talleres, alumnos

Effects of vocational maturity workshops for 1st year high school students

Abstract

The goal of this research was to study the efects produced by the workshops of vocational maturity of students in the 1st year of High School. The sample was of 32 students from Coquivacoa High School (official institution) and Vicente Gerbasi and Santa María High Schools (private institutions), from Maracaibo Municipality during the school year 2004-2005. The theory used was Donald Super ’s, who posed vocational development as means to work on professional decision making. This is a pre-experimental research of one only group with pretest and posttest. Among the most important findings we highlight: the increase of vocational direction scores after the implementation of the workshops; the contribution workshops make to vocational orientation since they ofer students work tools that make it possible to deepen knowledge about themselves and their reality towards an early career choosing; the vocational orientation work established on a grouped level; the speeding of the exploratory process of each person and the role of the orientator as facilitator and assessor of the vocational orientation process.

Key words: vocational maturity, workshops, alumna

Fecha de recepción: 02-05-06 • Fecha de aceptación: 24-01-07

Dentro del sistema educativo venezolano la orientación juega un papel importante en pro de la formación integral del alumno. Uno de los aportes más valiosos que hace la orientación educativa es el servicio de orientación vocacional; para esto, los orientadores de las instituciones del Ciclo Diversificado se valen de todos los conocimientos, técnicas, métodos e instrumentos que conocen a fin de llevar a cabo este servicio con eficiencia.

Dentro de los métodos utilizados se conocen los propuestos por el enfoque estructuralista, que es el más antiguo y mayor conocido por el apareo carrera-individuo, entre cuyas técnicas se podrían mencionar las entrevistas, los test, los cuestionarios y la información relacionada con las opciones de estudio o de trabajo.

Así mismo, se cuenta también con la metodología propuesta por el enfoque desarrollista cuyo fin es iniciar el estudio vocacional desde la infancia, registrar su evolución, trabajar personalizadamente con la finalidad de que el individuo logre progresivamente adquirir una conciencia vocacional que le permita madurar y elegir una carrera de forma clara y fluida por el proceso de trabajo personal. Elementos como el autoconcepto, los cambios progresivos de sus valores, intereses, aptitudes y la madurez vocacional son los que se trabajan bajo este enfoque.

La madurez vocacional ha sido uno de los elementos más estudiados por los investigadores (Ginzberg 1951, Super 1953) ya que indica el grado de desarrollo vocacional alcanzado por un individuo en un momento preciso de su vida. También permite saber hasta qué punto un joven está cumpliendo con las tareas evolutivas de su edad, al ser comparado con personas pertenecientes a su misma etapa evolutiva. Un joven es maduro vocacionalmente si existe congruencia entre la conducta vocacional que presenta con la que se espera de él socialmente según su edad.

La madurez vocacional es el resultado de un proceso personal que el individuo vive, y en el cual inciden factores y oportunidades que hacen que algunos jóvenes sean más maduros vocacionalmente, más seguros de sí mismos, con un mayor autoconocimiento de sus potencialidades y haciéndoles mas realistas en cuanto a la elección de carreras.

Para los que han carecido de oportunidades o de la incidencia de factores que generan una madurez vocacional acorde con su edad, existen posibilidades de mejoramiento, pues esta se puede medir y potenciar ya que está constituida por cinco dimensiones que la componen (exploración, planificación, realismo, información y decisiones), facilitan su estudio y hacen más operativo el trabajo de asesoramiento vocacional.

Algunos autores han diseñado instrumentos que miden el grado de madurez vocacional en un individuo. La finalidad de la aplicación de estos instrumentos es determinar si el estudiante ha logrado el apresto necesario para tomar decisiones; otro de los fines es conocer cuál o cuáles de las dimensiones constituyentes de su madurez vocacional necesita trabajar para mejorarla en beneficio de su clarificación personal y de cara a una pronta elección; en tercer lugar, esta medición, sirve como evaluación de proyectos de investigación que se están llevando a cabo sobre desarrollo y madurez vocacional.

En relación con la presente investigación se medirá la madurez vocacional con la finalidad de conocer y atender las deficiencias que presenten los jóvenes en las diferentes dimensiones que la componen. Para realizar este mejoramiento existen muchas estrategias que el orientador tiene a mano, como por ejemplo: entrevistas personales, aplicación de test vocacionales, charlas informativas, etc. El uso de estas herramientas debe ser adecuado para la edad y grado correspondiente.

Entre las estrategias propuestas para incrementar el grado de madurez vocacional de los jóvenes estudiantes del ciclo diversificado, se encuentra la realización de talleres mediante los cuales el alumno logra capacitarse en las áreas de la madurez vocacional donde haya presentado deficiencia. Esto trae consigo beneficios tanto a nivel de crecimiento personal como a nivel vocacional ya que provee un mayor autoconocimiento, con el fin de que su futura decisión vocacional sea acertada, real y exitosa laboralmente.

Cabe destacar que los talleres de madurez vocacional no solo se facilitarían con el objetivo de clarificar el futuro inmediato en cuanto a la elección de carrera de un joven. La idea es trabajar progresivamente con los adolescentes, a fin de solventar sus inquietudes en la medida que se vayan presentando y no con la presión de elegir una carrera a corto plazo.

Hasta los momentos son pocas las investigaciones que arrojan resultados sobre los efectos que estos talleres pudieran producir en estudiantes del ciclo diversificado, con respecto a su madurez vocacional. Tomando en cuenta lo antes expuesto esta investigación persigue ddeterminar los efectos provenientes de la aplicación de los talleres de madurez vocacional en estudiantes del primer año del ciclo diversificado pertenecientes a tres institutos del municipio Maracaibo del estado Zulia.

De este se desprenden los siguientes objetivos específicos: a) Determinar el nivel inicial de madurez vocacional en estudiantes del 1er.año del C. D. a través de la aplicación del Inventario de Madurez Vocacional de Busot; b) Diseñar los talleres correspondientes a las cinco dimensiones de la Madurez Vocacional (exploración, planificación, realismo, información y decisión); c) Determinar el nivel de la Madurez Vocacional obtenido después de la aplicación de los talleres de Madurez Vocacional a través de la aplicación del IMV de Busot y d) establecer las diferencias entre los puntajes obtenidos antes y después de la aplicación de los talleres.

1. Teoría de Donald Super (1953)

Super (1953) afirma que para poder ayudar a una persona en el momento de su elección vocacional, es necesario conocer su ciclo vital. Desde su infancia cada sujeto comienza un período de autodiferenciación progresiva, de lo cual se originará la formulación de su propio autoconcepto. En la adolescencia el autoconcepto se va concretando, por eso el joven se va inclinando más hacia unas actividades que a otras; cuando llega el momento de la elección, el joven escogerá aquella carrera u ocupación que le permita explotar sus potencialidades y hacer realidad lo que piensa de sí mismo. A todo este proceso, Súper lo llama Proceso del Desarrollo Vocacional o Desarrollo del Concepto de sí mismo.

Este autor plantea cuatro etapas en este desarrollo vocacional. La primera es la de Crecimiento y comprende desde el nacimiento hasta los 14 años. En esta etapa el niño crece en los ambientes: escuela, hogar, vecinos y adquiere, a lo largo de ella, ciertas habilidades, intereses y valores que lo van configurando, y básicamente lo aprende por los procesos de modelado e identificación.

La segunda etapa planteada por Super (1953) es la Exploración, que va desde los 15 a los 24 años y dentro de la cual ocurre el momento de la elección vocacional. Esta etapa se caracteriza por una profunda introspección, la confirmación y confrontación de lo descubierto en la etapa anterior con la realidad y la definición de una elección de carrera. A su vez se subdivide en tres períodos que son:

a) Tentativo: Comprende de los 15 a los 17 años. Podría decirse que este es un período de integración de los aspectos antes descubiertos como las habilidades, ocupacionales, valores, intereses. Esta integración progresiva en confrontación con la realidad va a generar una conducta nueva, depurada de lo que pensaba que eran sus capacidades o habilidades y ahora no lo son. La reflexión, en esta fase, constituye el elemento clave que da origen a un autoconcepto más real. El profesor Aurelio Busot (1975) plantea en cuanto a esto: “El desarrollo vocacional consiste esencialmente en dos procesos: en elaborar una imagen del tipo de persona que el individuo piensa que es y en tratar de hacer ese concepto una realidad” (Pág. 71)

Para que sean reales las percepciones que el joven tiene acerca de sí mismo, es necesario que sean confirmadas o puestas a pruebas mediante la ej ecución breve de una ocupación u oficio de manera imaginaria o real, buscando así una experiencia realizante, indicadora de confirmación del autoconcepto. El período tentativo culmina pues, con la escogencia primera, de dos o más carreras u ocupaciones que se irán reafirmando en las etapas posteriores.

b) Transición: Comprende de los 18 a los 21 años de edad. Aquí se establece un momento de cambio de sistema escolar, pues el joven entra a la universidad, asumiendo la adultez joven y dejando atrás la adolescencia.

c) Ensayo: Comprende de los 22 a los 24 años en la cual el joven comienza a pensar en su trabajo, y a realizar sus primeros intentos de empleo proveniente de su grado superior.

La tercera etapa del Desarrollo Vocacional es el Establecimiento comprende desde los 25 a los 44 años, aquí la persona busca estabilizarse, mantiene su empleo y requiere realizarse en varios aspectos de su vida a la vez. Super (1953) plantea que algunas personas no logran estabilizarse y prosiguen su vida en exploración.

Por último, tenemos la cuarta etapa de Declinación que comienza a partir de los 65 años, aquí las condiciones físicas e intelectuales empiezan a decaer en la persona. Surgen nuevos roles, muchos se jubilan y se dedican a otras cosas y hay una vuelta a la familia y al hogar. Para muchos esta etapa suele ser dura porque no aceptan el desarrollo natural de su existencia.

2. Madurez Vocacional

Profundizando más su estudio vocacional, Super (1963) expone el concepto de madurez vocacional como una extensión de su teoría. Este concepto está estrechamente relacionado con las tareas evolutivas planteadas por Havighurst (1953).

En resumen, el individuo se mueve durante su vida en etapas, cada una de las cuales requiere de una conducta vocacional diferente. Durante estas fases de desarrollo vocacional hay comportamientos que llevan a una mayor madurez que otros. El grado en que el individuo cumple su tarea vocacional está en función de la forma como se comporta en cada fase de su desarrollo. (Osipow, 1984, p. 150).

Según Havighurst (1953), el cumplimiento, por parte del individuo, de las tareas del desarrollo pertenecientes a su edad, le augura felicidad y éxito en las tareas posteriores, mientras que el fracaso trae consigo la infelicidad del individuo, la desaprobación de la sociedad y dificultades en las tareas correspondientes a otras etapas. Este autor contempla que, durante la adolescencia, una de las tareas que el joven debe cumplir es elegir una ocupación y prepararse para ejercerla.

Busot (1995) cita a Super (1962) quien define la madurez vocacional como “el grado de desarrollo, es decir, la posición alcanzada dentro del continuo de evolución profesional (vocacional) que se inicia en la etapa de exploración y termina en la decadencia”. (p. 205)

La madurez vocacional es importante en todas las etapas porque indica hasta qué punto el individuo ha cumplido con las tareas correspondientes a las mismas. Según Super (1957), en la adolescencia el individuo clarifica el concepto de sí mismo que forjó durante su infancia y comienza a transformarlo en términos vocacionales a través de sus intereses con relación a sus estudios superiores inmediatos o a un plano ocupacional futuro. Puede afirmarse entonces, que a mayor madurez vocacional mayor grado de claridad en la elección de carrera, presencia de satisfacción vocacional y una mayor estabilidad laboral a futuro.

Según Super la muestra de la presente investigación está ubicada en la etapa de exploración, entre las sub etapas tentativa y de transición. Un joven de 14 a 18 años vocacionalmente maduro presentará interés por conocerse más a sí mismo, se pregunta por sus intereses, habilidades, capacidades y valores. Trabaja por aclarar y fortalecer su autoconcepto. Indaga voluntariamente sobre las ocupaciones, opciones de estudios que se ofrecen en las universidades del país, quiere conocer las oportunidades de beca, bolsas de trabajo y requisitos para ingresar a la educación superior. Pregunta sobre cómo se desenvuelven en el campo de trabajo un ingeniero químico y electrónico; un administrador o economista y hasta se entera de carreras que no sabía que existían. Tiene la capacidad de imaginarse en un futuro ejerciendo una ocupación; reflexiona sobre los sueldos y la situación económica; comienza a trabaj ar para ayudarse e independizarse económicamente. Se identifica con alguien y dice que quiere ser como él. Hasta que finalmente logra tomar una decisión y sentirse internamente más seguro de lo que quiere ser y hacer. El joven que no logra decidirse es porque no se conoce y no ha hecho este proceso interno.

Dimensiones de la Madurez Vocacional

Super (1953) ha presentado en varias oportunidades algunos modelos de Madurez Vocacional. Se tomará como referencia el más reciente del año 1983 y el cual presenta cinco dimensiones que a continuación se describirán.

a) Planificación: Consiste en la capacidad que tiene el individuo de analizarse personalmente y proyectar su imagen hacia el futuro, tomando como base los descubrimientos pasados y el desempeño de un oficio en el presente. La aceptación de responsabilidad, la capacidad de creer en sí mismo, el autoestima y la creencia de que se desenvolverá exitosamente en varias carreras u oficios son la clave de esta dimensión.

b) Exploración: Es la actitud que tiene el joven de mirarse a sí mismo, para conocerse más, para entrar en su interior y preguntarse qué quiere en la vida, qué ocupación desea desempeñar y con qué cuenta para lograrlo. Este aspecto es mucho más amplio que el anterior porque abarca todas las áreas de joven: la escuela, el trabajo, la familia, su propia persona, la comunidad, etc. a todas ellas debe llegar para indagar cada vez más.

c) Información: Constituye toda la gama de saber acerca de las carreras y del mundo de trabaj o (definición de carrera, pensum de estudio, duración de la carrera, universidades, campo de trabajo, sueldos, requisitos y políticas de ingreso, ocupaciones que hacen falta, etc.). También se refiere a la información sobre cómo ingresar al mundo del trabajo y de los pasos a seguir (currículum vitae, ofertas de servicios, entrevistas, etc.).

d) Toma de decisiones: Se define como la capacidad que tiene el individuo para integrar en su interior toda la información tanto personal como ocupacional o de las carreras, evaluarlas y compararlas con el fin de seleccionar aquella que le ofrezca éxito. También estudia qué hacer en caso de que no resulte lo planificado, es decir, prever posibles resultados y tener respuesta para lo eventual.

e) Realismo: Es la más compleja de todas las dimensiones y consiste en agregar a la toma de decisión el aspecto de factibilidad a todos los proyectos y planes. Es darse cuenta de hasta que punto todo lo pensado en relación con el futuro y con una carrera es razonable y realizable, y poseer la fuerza interior necesaria para no paralizarse ante lo inesperado porque se ha pensado qué hacer en caso de no resultar positiva la alternativa primera.

El profesor Aurelio Busot (1995) afirma que:

De estas cinco dimensiones, la planificación y la exploración son actitudinales y no cognoscitivas. La información y la toma de decisiones son cognoscitivas y la orientación realista es una mezcla de ambas condiciones. El modelo es básicamente el mismo para la adolescencia y la adultez. Las dimensiones no varían. La importancia y la amplitud de cada una de ellas, en cambio, sí varían según la edad o etapas de la vida. (p. 213)

Madurez Vocacional y Orientación

El proceso de ayuda en la orientación vocacional se ofrece de acuerdo al enfoque psicológico que se utilice, pues cada autor establece la parte operativa de su teoría, para llevar a cabo sus planteamientos; sin embargo, pocos orientadores trabajan con un solo enfoque, por lo general son eclécticos, con la finalidad de hacer más rico el proceso, pues se considera que los enfoques son complementarios.

El modelo parsoniano de ayuda es el más antiguo, mayormente conocido por el apareo carrera-individuo; posteriormente surgieron los test que sirven de apoyo en el proceso anterior y más tarde algunos autores acentúan la importancia de la entrevista en el momento de la ayuda.

También las teorías desarrollistas han propuesto su metodología; exitosa en algunas instituciones pero difícil de aplicar en muchos países, por su precisión, seguimiento continuo y personal a los alumnos.

En Venezuela, los pocos liceos que llevan a cabo un proceso vocacional lo hacen bajo el modelo estructuralista, es decir, utilizando la entrevista, los test psicométricos y la información de las opciones reales de estudio ya sea en institutos tecnológicos o universidades del país. Son muchas las limitaciones del sistema educativo que impiden que la ayuda llegue a todos. Sin embargo, los estudios continúan y las ideas surgen en pro de un mejoramiento del proceso vocacional.

Abordando el campo desarrollista, Aurelio Busot (1995), propone algunas estrategias para la orientación vocacional en el campo de la educación y en todos sus niveles, desde el primer nivel de la educación básica hasta la educación superior. Cabe destacar que las estrategias que él ofrece son flexibles y sirven para estimular la creatividad de los orientadores en relación con la creación de nuevos recursos que enriquezcan las herramientas de trabajo.

Para el nivel diversificado, Busot (1995), sugiere la realización de Talleres de Madurez Vocacional para los adolescentes. Estos se realizan después de la aplicación del Inventario de Madurez Vocacional de Busot (I.M.V.) y con base en sus resultados. Este inventario permite conocer un resultado general de la madurez vocacional del joven y un resultado por dimensión, por lo que cada joven sabe en cuál de los cinco aspectos de la madurez vocacional como lo son: exploración, planificación, decisión, realismo o información, necesita mejorar para su autoclarificación y futura elección de carrera, ya que su puntuación percentílica resultó por debajo de la media. Posteriormente, el adolescente participa en los talleres (uno por dimensión) de la madurez vocacional, los cuales le van a permitir crecer, potenciando los aspectos personales que necesite para su propio beneficio integral y no solo para la escogencia de una carrera. “Obsérvese como estos talleres no van dirigidos necesariamente a una toma de decisión o de elección vocacional específica. Más bien intentan estimular el desarrollo vocacional conforme a las tareas evolutivas que señala la edad y la escolaridad avanzada” (Busot, l995: 256).

Si la población estudiantil de Venezuela gozara de un personal en orientación especializado, que trabajara bajo el enfoque desarrollista y que dictaran talleres de Madurez Vocacional cada año según la edad y tarea evolutiva de los jóvenes, es muy probable que gradualmente estos fueran depurando sus opciones a nivel vocacional y personal, de manera, que cuando llegara el momento de una decisión lo hicieran de manera natural, sin estrés, claros y seguros de sí mismos.

La conciencia vocacional es la captación del insight y los conocimientos que ellos puedan lograr acerca del mundo laboral… Abarca también una parte formativa orientada a reacciones afectivas y actitudinales que permitan al niño ir evaluando progresivamente sus inclinaciones, gustos o habilidades en relación con las diferentes opciones que le ofrece el mercado de trabajo. (Busot, l995: 253).

Lo antes expuesto deja entrever que la tendencia de la orientación vocacional actual es trabajar con el enfoque desarrollista, por ser más holístico e integrador de los procesos personales. Indudablemente la madurez vocacional podría ser uno de los aspectos a trabajar, pero en conjunto con otros elementos integradores del ser va a proporcionar un estudio más completo e integral, es la nueva tendencia a lo que George Hill (1973) llama “ La Nueva Orientación”.

3. Metodología

El estudio es de tipo explicativo ya que va mas allá de describir situaciones o de estudiar la correlación entre dos variables, se trata de responder a las causas del problema.

Hernández y otros (1991) afirman al respecto: “Como su nombre lo indica se centra en explicar por qué ocurre un fenómeno y en qué condiciones se da éste, o por qué dos o más variables están relacionadas.” (p. 67)

El diseño de la investigación es pre experimental, del tipo pre prueba, post prueba y con un solo grupo; no se utilizó grupo control. El objetivo fué estudiar inicialmente los efectos producidos por la intervención de una variable independiente sobre una dependiente previamente medida. A pesar de los bajos niveles de control y validez interna que plantean los autores (Chávez, 1994; Hernández, 1991) con respecto a este tipo de diseño, en este caso servirá para ahondar posteriormente el presente estudio teniendo como referencia los resultados arrojados.

La población de esta investigación está constituida por 668 alumnos del 1er. Año del Ciclo Diversificado, estudiantes de las Menciones de Ciencias y Humanidades, del sistema regular de educación; de los cuales 47 alumnos pertenecen a la U.E. Vicente Gerbasi y otros 47 a la U.E. Santa María, ambos planteles privados situados en la Avenida 100 sector Sabaneta. Al Liceo Nacional Coquivacoa pertenecen 574 alumnos, este liceo es de dependencia oficial, situado en la Urbanización Lago Azul del municipio Maracaibo.

El muestreo es probabilístico y por racimos. Roberto Hernández (l991) y otros afirman, que este tipo de muestreo se utiliza cuando las unidades de análisis, población en este caso, se encuentran concentradas en determinados lugares. En la primera etapa se seleccionan los racimos y en la segunda se seleccionan los sujetos u objetos que van a ser medidos.

En este caso el racimo seleccionado son adolescentes en edades comprendidas entre 15 y 18 años, estudiantes del primer año del Ciclo Diversificado; y los sujetos de investigación están constituidos por aquellos alumnos que mostraron interés por participar en el proceso de los Talleres de Madurez Vocacional que se les ofreció previamente a través de una charla en sus respectivos institutos y en cada una de sus secciones. La muestra está constituida por 32 alumnos; 11 estudiantes del 1er. Año del C. D. del Liceo Coquivacoa, cuatro de la U. E. Santa María y 17 de la U. E. Vicente Gerbasi.

4. Instrumento de medición

Para efectos de esta investigación se utilizó el Inventario de Madurez Vocacional del profesor Aurelio Busot (l989). Este instrumento consta de sesenta ítems por medio de los cuales es posible determinar el nivel de Madurez Vocacional en jóvenes estudiantes del primer año del Ciclo Diversificado; dichos ítems fueron diseñados para medir cada una de las dimensiones de la Madurez Vocacional planteada por Super (l983). Además de esto, el inventario mide también conductas y actitudes vocacionales de carácter general.

El sujeto resolverá el inventario respondiendo cierto (c) o falso (f) a cada ítem según se haya o no identificado con las actitudes y comportamientos descritos en cada pregunta, por tanto, es de carácter dicotómico.

Para su corrección, que puede ser de forma manual o computarizada; se suma un punto por cada respuesta correcta y cero puntos por cada respuesta incorrecta. La sumatoria de las respuestas correctas da el puntaje total, el cual es convertido a percentil para indicar el nivel de Madurez Vocacional del sujeto. Además, del puntaje general, se puede obtener también el puntaje obtenido en cada dimensión de la Madurez Vocacional, realizando la sumatoria de cada aspecto que contiene un total de doce ítems.

5. Resultados

Pudo observarse un aumento en la media de los puntajes brutos del post test comparándola con la del pre test y también en los valores mínimos y máximos antes y después de la aplicación de los talleres lo cual indica una indudable incidencia de estos en el aumento de los puntajes de la madurez vocacional en todas sus dimensiones.

Las dimensiones que más resaltan en puntos aumentados son las de información con 5,84 puntos y la de exploración con 5,16 puntos; seguidas de la de realismo con 3,41 puntos, la de planificación con 2,5 puntos y la de decisión con 2,4 puntos. Se presume entonces que en las dimensiones con mayor puntos aumentados había mayor deficiencia o escasos conocimientos, en este caso, las dimensiones de información y exploración. (Ver Tabla 1 y Gráfico 1)

En la realización de este estudio se rechazan las hipótesis nulas, las cuales afirman que los puntajes de madurez vocacional en todas sus dimensiones (exploración, información, realismo, decisión, planificación) y a nivel general, son iguales tanto en el pre test como en el post test, por tanto, se aceptan las hipótesis de investigación las cuales plantean el incremento de los puntajes en la madurez vocacional del post test después de la aplicación de los talleres de madurez vocacional. En todas las dimensiones y en la madurez vocacional en general la Z hallada es mayor que 1,96 lo cual indica que están ubicadas en la zona crítica o zona de rechazo de la Curva de Gauss. Así mismo la p = 0 indica que las probabilidades de que no aumentaran esos puntajes con la aplicación de los talleres son nulas ya que se trabaja con el 95% de seguridad, por tanto, fueron rechazadas las hipótesis nulas planteadas en esta investigación (Ver Tabla 2)

6. Conclusiones y alcances de la investigación

La aplicación de los talleres logró el aumento de los puntajes de madurez vocacional medidos en el pre test, lo que indica que son un instrumento eficaz pues cumplieron con la finalidad para la cual fueron diseñados. Las hipótesis de investigación planteadas fueron comprobadas, hubo un aumento significativo en los puntajes de la madurez vocacional luego de la aplicación de los talleres, tanto a nivel general como en cada una de las dimensiones que la componen, por tanto se rechazaron las hipótesis nulas propuestas. Los talleres de madurez vocacional diseñados pueden considerarse como una estrategia válida para ser aplicada con las mismas probabilidades de éxito a una muestra similar. Aunque fueron aplicados dos veces durante esta investigación, los resultados fueron los mismos, hubo incremento de los puntajes de la madurez vocacional del post test con relación al pre test.

A través de la realización de esta investigación se pudo comprobar que los talleres de madurez vocacional aportan herramientas para que el estudiante profundice en el proceso exploratorio y reflexivo, tanto de sí mismo como de su entorno en busca de un acomodo en la sociedad a través de los estudios, una ocupación o un trabajo. Los talleres responden de manera satisfactoria a las necesidades vocacionales que los jóvenes presentan, pues abordan las conductas vocacionales consideradas por cada una de las dimensiones de la madurez vocacional que maneja Busot en su inventario (IMV).

Mediante esta investigación se puede concluir que es posible la orientación vocacional en grupo porque son los jóvenes los que llevan su propio proceso, llevando a cabo las actividades que se le asignan en cada taller. El rol del orientador en este caso es facilitador del aprendizaje; el alumno es el protagonista de su proceso y de sus cambios, es quien realmente conduce sus inclinaciones hacia una toma de decisión muy personal porque al final de los talleres ellos eligen sus opciones de posibles carreras, nadie se las propone. Los talleres proporcionaron a los participantes herramientas de reflexión personal que pudieran utilizar ante cualquier situación inesperada; al final de los talleres poseen más información y saben a dónde dirigirse en caso de duda.

Se percibió el proceso interno que realizaron los alumnos en cada una de las sesiones, por ejemplo: cuando preguntaron, cuando se plantearon las cosas de otra manera o cuando vieron una salida diferente ante un hecho. De manera especial se nota la evolución en el último taller en el cual expresaron, en la evaluación general, cómo eran vocacionalmente hablando, antes y después de la realización de los talleres.

Fue positivo haber realizado la invitación a las secciones de los institutos porque se apuntaron los interesados, quienes fueron constantes durante todo el proceso tanto en la primera como en la segunda aplicación de talleres, no se registraron casos de deserción. Estos participantes, salvo escasas excepciones, observaron una conducta impecable, alto grado de responsabilidad, puntualidad, colaboración y realización de las actividades asignadas.

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