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Cuadernos del Cendes

versión impresa ISSN 1012-2508

CDC v.51 n.51 Caracas set. 2002

 

NUEVAS ESTRUCTURAS DE PRODUCCIÓN Y DIFUSIÓN DE INDICADORES DE C&T: UN PANORAMA INTERNACIONAL

REGINA GUSMÃO

RESUMEN

    El nuevo contexto mundial de producción de conocimientos y de desarrollo científico y tecnológico ha exigido la adopción de nuevos instrumentos de intervención y herramientas originales de apoyo a la formulación de políticas del sector. Una nueva figura, constituida por lo que se denominó «observatorios de ciencia y tecnología», se difunde a mediados de los años noventa, a partir de la experiencia pionera francesa. Más allá de la concepción, producción y difusión de una variada gama de indicadores relativos al panorama C&T nacional, a los «observatorios de C&T» les son atribuidos objetivos y misiones más amplios, implicando la realización de diferentes tipos de actividades, que van desde trabajos de investigación y estudios prospectivos, hasta la publicación de informes, pasando por iniciativas de formación en ese nuevo campo de estudio.

    El análisis del proceso de consolidación y de la evolución de las principales experiencias internacionales existentes, nos invitan a destacar aspectos importantes que deben ser tenidos en cuenta para la adopción de ese tipo de herramienta, particularmente en el contexto latinoamericano.

Palabras clave: Indicadores de CyT / Política tecnológica / Innovación / Evaluación de la I+D / Gestión de CyT / Sistemas de información.

ABSTRACT

    The new global context of knowledge production and scientific and technological development has required the adoption of new tools of intervention and for policy making in the R&D field. A new model of structure called «science and technology observatory» became common in the mid 90s based on the French pioneering experience. Further to the production and promotion of a wide range of indicators concerning the national S&T situation, those «observatories» are conceived to achieve more general purposes and missions, including the setting up of research projects and report publishing as well as training and exchange programmes specially shaped for researchers in this new field of study. The analysis of the consolidation process and the evolution of the main existing international experiences lead us to focus on some key issues that should be taken into consideration when undertaking this kind of initiative, particularly in the Latin America context.

Key words: S&T indicators / Technology policy / Innovation / R&D assessment / S&T management / Information systems

Introducción

    El mundo de la investigación científica y tecnológica ha conocido cambios profundos en la última década que han exigido la adopción de nuevos instrumentos de intervención, capaces de habilitar a gobernantes, investigadores y ciudadanos e incorporarlos y darles aplicación. Frente a esta nueva realidad los desafíos son múltiples: el fuerte crecimiento de los gastos en C&T de los principales países industrializados, en el inicio de los años noventa, parece estabilizarse; las grandes empresas transfieren a otros países una fracción cada vez más importante de sus actividades de investigación; los nuevos países industrializados del Sudeste asiático mantienen su progresión en el escenario mundial de la C&T, mientras que antiguas potencias, como los estados de la ex URSS, continúan enfrentándose con una regresión significativa; colaboraciones y nuevas formas de cooperación entre universidades y el sector productivo se multiplican y se diversifican; iniciativas originales ganan fuerza en las esferas regional y continental; la formulación y adopción de nuevas «leyes de innovación», en distintos países, pasan a estimular la creación de empresas de alta tecnología, favoreciendo la transferencia de conocimientos del sector público al sector privado...

    Existe hoy consenso de que la comprensión y el análisis de esta nueva realidad, de su dinámica y complejidad, exige la producción, en forma regular, de indicadores cuantitativos «robustos». Indicadores que permitan, por un lado, el aprendizaje de las nuevas formas de producción, difusión y transferencia de conocimientos científicos y, por otro, la caracterización, de manera detallada, del esfuerzo nacional de I+D en el actual contexto mundial de producción de conocimientos y de desarrollo tecnológico.

    Una acción de esta naturaleza se ha concretado en los últimos años, por intermedio de estructuras de tipo «observatorios de C&T», a la imagen de iniciativas que fueron adoptadas con éxito en países desarrollados (como el OST-Observatoire des Sciences et des Techniques, en Francia, el OST de Canadá, el NOST de Holanda, el OCT de Portugal, entre otros).

    Una de las características principales del formato de «observatorios de C&T» (OCT), y de su carácter de cierta forma «innovador», reside en el hecho de que estas estructuras no producen datos primarios. Su función principal es justamente la de viabilizar la agregación y el tratamiento «inteligente» y coordinado de datos secundarios, oriundos de fuentes di­versas (nacionales e internacionales), de forma de garantizar su compatibilidad, comple­mentariedad y comparabilidad. En otros términos, uno de los principios fundamentales que están en la base de los nuevos OCT consiste en identificar y tratar de manera original da­tos ya existentes, más que involucrarse en la producción primaria de datos catastrales y estadísticas.

    Otro principio fundamental es el relativo a la concepción propiamente dicha de los indicadores a producir, precisamente, la selección de aquellos considerados como más pertinentes para la identificación y el análisis de determinados fenómenos. Como diferentes autores ya lo han profundizado, la construcción de conocimientos cuantitativos sobre las relaciones ciencia-tecnología-sociedad debe estar intrínsecamente vinculada a un modelo conceptual que represente este sistema (Barré, 1993 y 2001; Velho, 1998; Sirilli, 1998). Es decir, los indicadores sólo cobran sentido si se encuentran acompañados por un esfuerzo de conceptualización (implícita o explícita) de los fenómenos que se proponen medir, lo que se obtiene recurriendo a trabajos teóricos y de investigación en determinados campos, tales como la sociología y la historia de la ciencia, la economía de la innovación, science policy, etc.

    Finalmente, para que sean pertinentes, los indicadores deben efectivamente remitir a las problemáticas y debates de fondo relativos a cada campo de conocimiento. En ese sentido, la proximidad y la interacción permanente con los actores más directamente involucrados son imprescindibles; el abordaje de temáticas más finas demanda una interacción real con investigadores o especialistas del área en análisis, en la medida que «es la interacción entre lo cuantitativo y lo cualitativo que es fecunda» (OST, 1992).

    Por otra parte, para que sean creíbles, los indicadores deben buscar una confiabilidad certificada: la mirada exterior de expertos (en particular en lo que concierne a los aspectos metodológicos que entran en juego), pronunciándose con toda independencia, es otro factor de primera importancia.

Principales experiencias internacionales. Una tipología tentativa

    Actualmente ya existe una decena de «observatorios de C&T» stricto sensu en todo el mundo, y un número considerablemente más grande de centros o núcleos que desarrollan el mismo tipo de actividades, sin que se les atribuya la denominación «observatorio».

Entre los existentes y que ya operan integralmente, podemos destacar:
– Observatoire des Sciences et des Techniques (OST) ­– Francia
– Observatoire des Sciences et des Technologies (OST) – Québec, Canadá
– Netherlands Observatory of Science and Technology (NOST) – Holanda
– Observatoire EPFL - École Polytechnique Fédérale de Lausanne – Suiza
– Observatório das Ciências e das Tecnologias (OCT) – Portugal
– Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT) – Colombia
– European Science and Technology Observatory (ESTO) – Unión Europea

    A partir de estas experiencias, que lograron un éxito reconocido, una serie de «observatorios de C&T» se encuentra actualmente en proceso de creación o en fase de definición, tales como:

– Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (OCTI) – Venezuela
– Observatorio de Ciência, Tecnologia e Inovação do Estado de São Paulo – Brasil

    A esta lista se pueden aún agregar algunos ejemplos de estructuras análogas, ya bastante consolidadas, pero que no operan bajo la denominación de observatório, y que más bien guardan su definición primera de «centros» o «institutos de información». Dado el contenido equivalente de los trabajos que desarrollan, el tipo de abordaje y sobre todo la amplia experiencia que ya detentan en el área de indicadores de C&T y estudios prospectivos, estas estructuras pasaron a integrar, directa o indirectamente, la red de «observatorios de C&T» en proceso de consolidación. Entre los ejemplos más significativos se destacan:

– Centro de Información y Documentación Científica (CINDOC / CSIC) – España
– VTT Information Service (VTT) – Finlandia
– Institute Systems and Innovation Research (ISI-Fraunhofer) – Alemania

    Los observatorios que fueron creados a lo largo de los últimos diez años fueron concebidos según esquemas institucionales diversos, de acuerdo con las condiciones más o menos favorables y sobre todo con las especificidades y condicionantes de los sistemas nacionales de I+D y de innovación en los cuales se insertan. A título de ilustración, proponemos una breve tipología que da una noción de esa diversidad.

Modelo tipo «consorcio» / estructura mixta

    Son estructuras relativamente «autónomas», pero de carácter esencialmente público, cuyos miembros (agencias gubernamentales, institutos de investigación, ministerios, u otros) traspasan parte de los fondos, en forma de subvenciones. Otra parte de los fondos proviene de la venta de proyectos externos. Para los miembros fundadores (que son representados en el Consejo Administrativo), los servicios son generalmente prestados a título gratuito.

    En síntesis, se trata de estructuras que congregan los principales organismos nacionales involucrados con la producción y la valorización de los esfuerzos de I+D, incluso provenientes del sector académico. Experimentan así una mayor facilidad (y legitimidad) para la obtención de datos de los servicios de estadística nacionales. Por otro lado, los OCT de este tipo ocupan, en general, una posición privilegiada: «no son gobierno», y en consecuencia disponen de más «libre» tránsito entre los diferentes actores –públicos y privados– que operan en el sistema.

De esta modalidad, los ejemplos más significativos son el OST de Francia y el OCyT de Colombia.

Tutela absoluta del Ministerio de C&T (o vinculado a la Presidencia)

    Se trata de estructuras que tienen un carácter fundamentalmente «gubernamental», actuando como asesoría de apoyo a las agencias públicas del sector de C&T. En general, son estructuras más directamente asociadas a la formulación y al acompañamiento de las políticas para el sector, y al proceso de toma de decisiones. En consecuencia, disponen de una menor autonomía de acción, así como de una mayor vulnerabilidad financiera y de recursos humanos.

    Podemos destacar en esta modalidad los casos del OCT de Portugal y del OCTI de Venezuela (que se encuentra en proceso de institucionalización).

Estructura esencialmente académica

    En esta categoría incluimos aquellos núcleos creados a partir de una infraestructura de investigación –en general en el área de cientometría– provenientes del mundo académico. Se trata de centros creados en el interior o por iniciativa de uno o más departamentos de una misma universidad, o de universidades distintas. Disponen de un mayor distanciamiento del gobierno y de injerencias políticas y, por consiguiente, revelan una mayor libertad programática y de acción. Por otro lado, se observa en estos casos una cierta predominancia del enfoque académico en los trabajos realizados, donde prevalecen estudios temáticos, encuestas y metodologías de producción y análisis de indicadores de impactos socioeco­nómicos de las actividades de C&T. Una de las principales características de este tipo de estructura es la práctica ya bastante consolidada de trabajos en cooperación con otras agencias o grupos de estudio, a los niveles nacional e internacional (en particular, la participación en consorcios de I+D financiados por instancias gubernamentales nacionales y programas multilaterales).

    Entre las experiencias más importantes en esta modalidad se destacan el OST del Canadá (vinculado a la Université du Québec, como coordinador de la red), el NOST de Holanda (que fue creado a partir de una alianza entre el CWTS-Centre for S&T Studies de la Universidad de Leiden y el MERIT-Maastricht Economic Research Institute on Innovation and Technology de la Universidad de Maastricht) y el OST de Suiza (vinculado a la EPFL-École Polytechnique Fédérale de Lausanne).

Centros al interior de institutos de investigación o consejos de C&T

    Se trata de estructuras o centros pequeños, en general bastante especializados, que operan en el seno de organismos más antiguos y ya consolidados –originalmente relacionados con actividades de gestión de la información científica (o institutos nacionales de investigación y de documentación científica)– que terminaron por desarrollar competencias específicas en el campo de la cientometría, dando origen a un grupo temático «independiente». Aun no adoptando la denominación de «observatorios de C&T», estos centros han tenido una participación activa en las iniciativas de colaboración y en los eventos promovidos por las redes de integración de los OCT existentes. Entre los más importantes están el CINDOC de España, el VTT Information Service de Finlandia y el ISI de Alemania.

«Redes» o estructuras de cooperación multilateral

    Modalidad que congrega a representantes de diferentes países, por intermedio de sus consejos nacionales de C&T, agencias e institutos de estadísticas, con vistas a la concepción, producción y difusión de indicadores regionales. Es el caso de la RICYT –Red Iberoamericana-Interamericana de Indicadores de C&T, del Programa CYTED (Ciencia y Tecnología para el Desarrollo)–, con apoyo de la OEA. Al nivel europeo, tenemos el ESTO –European Science and Technology Observatory–, de la Unión Europea, que congrega 20 instituciones (incluso del mundo académico) de los 15 estados miembro.

El paradigma francés: «una misión original, en un cuadro institucional innovador»

    Por constituirse en una especie de «paradigma» de organización, o al menos de modo de operación, de gran parte de los «observatorios de C&T» creados en el curso de los años noventa, nos detendremos en las páginas siguientes en el análisis de la experiencia de Francia. Los diferentes aspectos desarrollados a continuación procuran ofrecer elementos para una mejor comprensión del espacio ocupado por esas nuevas estructuras, de su «ingeniería institucional» de cierta forma innovadora, sus articulaciones con otras entidades del sector y sus formas de funcionamiento, es decir, aspectos que merecen ser observados en el proceso de institucionalización de iniciativas futuras, o en fase de formalización, en distintos países.

    El Observatoire des Sciences et des Techniques (OST) francés fue creado en 1990, y renovado en 1996, en la forma de un GIP (groupement d’intérêt public), asociando 15 miembros:

- 5 ministerios (de Investigación, de Economía, Finanzas e Industria, de la Defensa, de las Relaciones Internacionales, y de Obras);
- 8 institutos de investigación (CNRS, CEA, CNES, INSERM, INRA, IRD, CIRAD y ANRT).1
  El Ministerio de la Investigación es el miembro mayoritario, asegurando cerca de 25 por ciento del total de contribuciones. El segundo miembro, en monto financiero, es el CNRS (cerca de 10 por ciento de la subvención total).

    Las entidades-miembro del OST, representadas en el «Consejo Administrativo», definen las orientaciones de los trabajos y transfieren los recursos humanos y financieros necesarios para el cumplimiento de sus actividades. El programa regular de trabajo del Observatoire es votado anualmente por el Consejo Administrativo, después de discusión con los miembros fundadores y examen de un «consejo científico», formado por representantes de la comunidad científica, elegidos a título individual.

    El OST francés y los «observatorios» que siguen ese modelo, son por definición estructuras pequeñas y ágiles (de 15 a 20 personas, en régimen fijo, y el restante como personal de los organismos miembro en régimen de mise en disponibilité, temporario y parcial). Además, gozan de una autonomía administrativa, operacional y, por lo general financiera, considerada esencial para el cumplimiento de sus misiones y atribuciones básicas.

    La producción de indicadores de ciencia y tecnología se constituyó en el métier de base del OST francés desde su fundación. Indicadores que describen la actividad científica y tecnológica francesa en sus dimensiones nacional y regional, así como en su contexto internacional y particularmente europeo. Según sus fundadores, la vocación del OST no es producir datos nuevos, sino movilizar los diferentes tipos de datos ya existentes para construir una «segunda generación» de indicadores más fiables, más diversificados, más flexibles, en una palabra, más ricos y más cercanos a las necesidades reales de los sectores gubernamental y productivo. Se trata, en definitiva, de desarrollar una «inteligencia cuantitativa» del ambiente científico y técnico, en las esferas local, nacional e internacional.

    En ese sentido, desde el inicio de sus actividades, la primera y principal función del Observatoire des Sciences et des Techniques francés, en términos de esfuerzos humanos, materiales y financieros movilizados, es la preparación y publicación cada dos años de un voluminoso trabajo, presentando un conjunto detallado de indicadores sobre el estado del arte de la ciencia y la tecnología, a los niveles nacional y regional, y su participación en el panorama europeo y mundial (v. OST, 2002). Además de los indicadores clásicos relativos a los recursos humanos y gastos en C&T (inputs) y de los indicadores que permiten –casi siempre difícilmente– acompañar las producciones del mundo de la I+D (como el número de publicaciones científicas y de patentes depositadas –outputs), se procura también divulgar algunos indicadores más «sofisticados», como los relativos a la movilidad de los investigadores y de los conocimientos, a los programas multilaterales de cooperación, a la innovación en el sector de servicios, etc. Así, cada nueva edición de la publicación bienal Indicateurs Science, Technologie et Innovation retoma y actualiza los indicadores presentados en versiones precedentes, y al mismo tiempo adiciona nuevos indicadores o temas específicos en capítulos especiales (como, por ejemplo, indicadores de género en las actividades de I+D, indicadores sobre la inserción de los estudiantes en el sistema público de investigación, sobre la pirámide etaria del cuerpo de investigadores y docentes del sector público, sobre el desempeño de las empresas nacionales en sectores de punta, etc.).

    Es importante observar que, desde las primeras ediciones de la edición bienal de los indicateurs S&T del OST, varios investigadores y gestores demostraron interés en disponer, en años alternados, de un documento más sintético que presentara un número más limitado de indicadores y, sobre todo, más accesible al «no especialista». Para atender a esta demanda fue editada en 1996 una nueva publicación Chiffres-clés de la Science et de la Technologie, que tiene como objetivo fundamental poner a disposición de un público de lectores más amplio un conjunto de datos más fácilmente inteligibles, capaces de retratar, en líneas generales, los rumbos actuales de los esfuerzos nacionales en el sector de la C&T. En ese sentido, esa publicación, que ya está en su tercera edición (OST, 2000), presenta algunos indicadores globales que asumen la forma de un conjunto de «fotografías» que permiten identificar los puntos fuertes y las principales debilidades del Sistema Nacional de C&T o de sectores industriales específicos. Se trata, en realidad, de ofrecer una visión de conjunto, relativamente contrastada, capaz de estimular e instrumentar la discusión y el debate públicos.

    Más allá de la concepción y la producción coordinadas con las entidades-miembro de indicadores cuantitativos, de su publicación y valorización (directamente o en coproducción con equipos asociados), el OST contribuye al progreso de los conocimientos sobre las metodologías de producción de los indicadores de C&T, sobre las condiciones de su pertinencia y de su fiabilidad, así como sobre los análisis estratégicos o prospectivos que ellos suscitan.

    Para cumplir esta misión, en el contexto así definido, el OST define anualmente un «proyecto de conjunto», dentro de un esquema funcional preciso. Los tres componentes de este gran proyecto corresponden a las funciones de concepción, de producción y de difusión y valorización de los indicadores producidos.

    La función de concepción corresponde a la determinación de los ejes y los métodos de análisis, así como a la elección de los indicadores a producir y divulgar. Este trabajo se hace por intermedio de grupos de estudio, que se organizan en torno a «seminarios de investigación» (en lo concerniente al abordaje teórico), «seminarios metodológicos» (discusión técnica) y «seminarios de proyectos» (resolución de aspectos prácticos).

    La función de producción implica, por un lado, la promoción de proyectos sectoriales (temáticos) que tienen por objetivo movilizar diferentes bases de datos, trabajar esos datos, actualizarlos e ingresarlos en el gran banco de datos del observatorio; por otro lado, los innumerables tratamientos efectuados al amplio conjunto de datos ingresados con vistas a la producción de los diversos indicadores.

    Finalmente, la función de difusión-valorización abarca, por una parte, los productos directamente realizados y difundidos por el equipo permanente del observatorio (la publicación bienal Indicateurs Science, Technologie et Innovation, la Lettre d’información del OST, Chiffres-clés de la Science et de la Technologie, libros, dossiers temáticos y publicaciones técnicas); por otro lado, los «ateliers OST», que son organizados en colaboración con los miembros fundadores para el avance de los conocimientos y capacitaciones en determinados temas metodológicos ligados a la producción de los indicadores de C&T&I (especialmente en lo concerniente a las nomenclaturas y clasificaciones a ser adoptadas conjuntamente para el tratamiento y análisis de los datos), como veremos más adelante.

    La ejecución del «proyecto de conjunto» anual, citado arriba, implica una serie de actividades contractuales que regulan las colaboraciones con agencias financieras, organismos públicos, empresas privadas y otras instancias nacionales e internacionales. De forma sintética, las relaciones que el OST mantiene con el exterior pueden ser clasificadas en tres tipos (Barré, 1997):

1) Relaciones de orientación y de decisión. Como fue señalado en la tipología propuesta en la sección precedente, el Observatorio francés fue creado por la voluntad común de un número determinado de instituciones –los miembros– que definen las orientaciones generales que el Observatorio debe seguir y colocan a su disposición los recursos necesarios. Por lo tanto, estas instituciones-miembro (cuyos representantes constituyen el Consejo de Administración del organismo) son también los primeros destinatarios de los trabajos realizados; ellas se benefician de un acceso privilegiado a los datos y a la infraestructura material y operacional disponible. El Consejo Científico, constituido por personalidades calificadas (incluso de otros países) y con experiencia internacionalmente reconocida en el área, se pronuncia sobre la orientación general, la cualidad científica y la confiabilidad de los trabajos desarrollados y difundidos por el Observatorio.

2) Relaciones de colaboración (partnership). Para hacer frente a las misiones que le fueron atribuidas y responder a las diferentes demandas externas, el OST se apoya en una «red» de colaboradores, que ha sido construida poco a poco, a lo largo de los años de su experiencia y operación. Colaboradores que son básicamente de cuatro tipos:
    a) Consultores regulares para apoyo a la construcción, perfeccionamiento y actualización de las diferentes bases de datos mantenidas por el Observatorio, y que son responsables, individualmente, por un proyecto sectorial del programa anual de trabajo;
    b) «Colaboradores institucionales» (en principio entidades-miembro del OST, o «miembros-asociados») que participan directamente de aquellos proyectos del programa de trabajo tendentes a producir nuevas bases de datos y nuevos indicadores. Los proyectos que crean este tipo de colaboración deben ser de interés mutuo y sus resultados son propiedad común de las partes/instituciones colaboradoras;
    c) Participantes de los «ateliers OST», cuya colaboración consiste en la preparación de dossiers cuantitativos y metodológicos específicos o de mayor complejidad, para ser di­fun­didos y discutidos más ampliamente entre expertos que actúan en el área (monitoramiento, prospección tecnológica, análisis estratégico para un sector, país o región, etc.). Para cada tipo de atelier, el equipo permanente del OST se asocia a colaboradores especializados en cada uno de los temas seleccionados;
    d) Colaboraciones con laboratorios o departamentos de investigación, con vistas al desarrollo de actividades de I+D y de formación; se trata de relaciones de cierta forma «privilegiadas» que el OST establece con la comunidad académica y con los institutos públicos de investigación, lo que se traduce, entre otros lazos, en la acogida de investigadores juniors, doctorandos, estudiantes y pasantes (incluso extranjeros), así como en la conducción de proyectos conjuntos y coorientación de tesis.

3) Relaciones de prestación de servicios. El OST se apoya, cuando resulta necesario, en equipos externos a los cuales confía los trabajos que no pueden ser conducidos interna y autónomamente, tales como servicios especializados de informática y estadística, de realización de encuestas, servicios editoriales, de organización de eventos, de traducción, etc.

    A guisa de conclusión, el esquema 1 ilustra las principales relaciones que el Observatoire S&T francés establece con otras instituciones y actores del ambiente externo y sus formas de articulación.

Misiones básicas y actividades de los «observatorios de C&T»

    Como se señaló anteriormente, a las estructuras definidas como «observatorios de C&T» le son atribuidas misiones específicas que, por definición, implican un conjunto de actividades que se articulan entre sí. Independientemente del modelo de operación y del formato institucional que asume cada uno (véase el paradigma francés), los «OCT» existentes ejecutan, de forma directa o indirecta y con diferentes grados de intensidad, cada una de estas actividades. Para los fines de este trabajo, ellas pueden ser agrupadas en 7 grandes categorías. Cabe resaltar que en los párrafos a seguir se optó por caracterizar en forma exhaustiva cada categoría, lo que no supone que el emprendimiento de un determinado observatorio, en cada caso deba abarcar necesariamente todos los aspectos descritos.

Concepción, construcción y actualización permanente de un banco de datos

    Una buena parte de los OCT existentes procuran estructurarse, sobre todo en los primeros pasos de su implantación, alrededor de la construcción de un banco de datos multidi­mensional, constituido por distintas bases, a partir de las cuales son producidos los indicadores de C&T&I.

    De ahí que la valorización de estos grandes bancos de datos, en términos de producción de indicadores fiables, exige, entre otras garantías, la inversión en una estructura eficiente de almacenamiento de datos provenientes de fuentes diversas, que permita tratamientos estadísticos complejos y abarcadores; la adopción de una lógica común de tratamiento, de clasificación y de actualización de las informaciones, asegurándose así su coherencia y complementariedad en términos sectoriales, geográficos, disciplinarios y temporales; la articulación de los diferentes tipos de datos mediante una nomenclatura común, o de agrupamientos establecidos con esta finalidad; el diseño de un esquema de fácil actualización de series anuales y de agregación, en el tiempo, de nuevas informaciones y elementos suplementarios en cada directorio y, finalmente, la adopción de una infraestructura técnica que permita una evolución gradual del banco de datos y de las bases que lo componen (en número, tamaño, contenido y nivel de complejidad).

    Como ya fue mencionado anteriormente, de una manera general, las bases de datos mantenidas por los OCT son compuestas por datos secundarios, provenientes de diferentes instituciones y de encuestas específicas.2 Ellos son sistematizados en conjuntos relativamente homogéneos, destacándose como los más importantes:

– Datos individuales de tipo bibliométrico (producción científica-SCI, patentes, etc.);
– Datos estadísticos internacionales (OCDE, Unesco, UE, etc.);
– Datos individuales obtenidos a partir de encuestas nacionales;
– Datos producidos mediante estudios específicos realizados en cooperación con otros equipos o entidades asociadas (por ejemplo, datos sobre la movilidad de investigadores, la innovación en el sector de servicios, los programas internacionales de I+D, indicadores de género en C&T, etc.);
– Datos regionales (series estadísticas generales de departamentos y regiones).

    En este sentido, el carácter sistemático y flexible del tratamiento de los datos son exigencias esenciales para la producción de indicadores de C&T. Esto puede ser obtenido a través de la construcción y manutención de un banco de datos de tipo «relacional», donde todas la bases se articulan mediante campos y puentes comunes, como se ilustra en el esquema 2.

    Cabe notar, como se indicó en el ejemplo presentado en el esquema a seguir, la buena operación de un banco de datos de tipo relacional implica una amplia e importante actividad de clasificación de las informaciones almacenadas (por tipo de actividad, disciplinas y subdisciplinas científicas, sectores industriales, tipos de instituciones, unidades administrativas y geográficas, etc.), así como de agregación y desagregación de las variables seleccionadas –o sea de nomenclatura– en el inicio y final de la cadena.

Producción de indicadores sobre la ciencia, tecnología e innovación

    A partir de las bases de datos concebidas e instaladas preliminarmente, la producción de indicadores de C&T&I –entendida como la primera misión de los observatorios de C&T– está destinada a permitir un mejor conocimiento de los sistemas nacionales de investigación y de innovación, y de su posicionamiento en el panorama internacional. En otros términos, se trata de:

– Medir y evaluar el estado del arte de los esfuerzos de ciencia y tecnología, tanto a nivel «macro» (regiones, países, zonas) como a nivel «micro» (un organismo, un laboratorio, una empresa o grupo industrial);
– Determinar las principales fuerzas y debilidades de los esfuerzos internos de I+D;
– Apuntar las principales tendencias –a los niveles nacional y internacional–, así como ofrecer elementos para la producción de diagnósticos;
– Proveer informaciones para el monitoreo de nuevas oportunidades y emprendimientos en el sector público y privado de la I+D, incluso en lo concerniente a los programas internacionales de cooperación técnico-científica (Gusmão, 2000).

    Como sugiere la literatura disponible sobre el proceso de innovación en las sociedades contemporáneas, no existe una relación lineal entre los inputs y outputs de las actividades de investigación y desarrollo científico y tecnológico. Los indicadores que los caracterizan ofrecen informaciones y pistas importantes, pero no revelan la naturaleza de los flujos ni de las interrelaciones entre los diferentes actores involucrados en el proceso. En realidad, los indicadores más bien reflejan las principales dinámicas interna y externa de la I+D, y las grandes tendencias –más o menos significativas–, con el apoyo de comparaciones internacionales. En suma, los informes anuales o bienales de indicadores de C&T que son regularmente publicados por la casi totalidad de los OCT existentes hacen disponibles a los diferentes actores del sistema elementos importantes orientados a contribuir a la formulación de políticas y definición de estrategias en el campo de la I+D.

Contribuciones en el campo de la planificación estratégica y evaluación de programas gubernamentales

    La acción de los OCT en esta categoría de actividades consiste fundamentalmente en aportes de tipo analítico y metodológico para el perfeccionamiento de un conjunto de indicadores esenciales para la toma de decisiones estratégicas, como las relativas a la reorientación de programas y acciones gubernamentales; la atribución de recursos (más precisamente, la preparación del presupuesto de C&T y de planes plurianuales de acción en el sector); nuevas alternativas de emprendimiento (incluso en infraestructura y capital humano); acuerdos de cooperación C&T internacional, etc. A estos aportes podemos asociar la construcción y utilización de toda una gama de indicadores de desempeño e indicadores de resultado de programas, así como trabajos de cuño conceptual para la definición y el análisis de indi­cadores de impacto socioeconómico de la I+D (OECD, 2001).

    Finalmente, cabe aun señalar la participación de miembros del equipo permanente de los observatorios en proyectos temáticos y encuestas de mayor amplitud y alcance que, en regla general, son realizados en cooperación con otras instituciones. Como por ejemplo:

– Supervisión y/o contribuciones específicas en encuestas nacionales de innovación;
– Subsidios para la preparación de estudios prospectivos (foresight studies) y análisis comparados de experiencias –nacionales y internacionales– de prospección tecnológica (Martin, 1996);
– Participación en grupos de trabajo dedicados a la medición del potencial C&T en sectores «transversales» o multidisciplinarios que congregan diferentes sectores industriales (como por ejemplo, los sectores espacial, medio-ambiental, energético, etc.).

Actividades de I+D y promoción de estudios sectoriales

    Como ya fue resaltado, la construcción de indicadores de C&T implica necesariamente el manejo de determinados modelos conceptuales capaces de describir la naturaleza de los fenómenos que son objeto de medición. De hecho, buena parte de los OCT existentes conduce –generalmente en colaboración con equipos académicos o en el ámbito de proyectos multilaterales (consorcios de I+D)– a trabajos de investigación específicos, que en seguida pasan a integrar el conjunto de publicaciones regulares del organismo, como veremos más adelante. De forma sintética, estos trabajos se refieren, fundamentalmente, al estudio de la nueva dinámica de producción de conocimientos y de las relaciones entre ciencia-tecnología-sociedad, y formas organizacionales alternativas (como, por ejemplo, los nuevos mecanismos de transferencia de conocimientos y las nuevas interacciones entre los sectores académico y empresarial). Se trata, en suma, de la búsqueda de formas de medir empíricamente el alcance de las grandes transformaciones en curso.

    Desde otra perspectiva, los esfuerzos de I+D de los observatorios se refieren también al desarrollo de una expertise en el campo de la «cientometría» (Van Raan, 1997). De hecho, para optimizar el tratamiento y aprovechamiento de toda la variada gama de informaciones almacenadas en sus bancos de datos, los OCT debe crear y mantener una sólida capacitación en tratamientos estadísticos complejos, particularmente en el campo de la bibliometría multidimensional. Estas iniciativas conducen a la estructura de «colaboradores» o «equipos-asociados» (como el presentado en el esquema 1), con los cuales los intercambios y colaboraciones son intensos y duraderos.

    Finalmente, los bancos de datos mantenidos por los observatorios de C&T son concebidos, en principio, como un «equipamiento científico» –de naturaleza pública– que debe estar disponible a investigadores de diferentes disciplinas. Además, los OCT deben constituirse en un lugar de soporte y de apoyo privilegiado a trabajos de I+D, en particular en lo concerniente al tratamiento avanzado de la información, estadísticas y metodologías modernas de prospección tecnológica.

Acciones de entrenamiento

    A los «observatorios de C&T» le es también atribuida una importante misión de formación de recursos humanos calificados para la gestión de la información y la operación de sistemas de producción de indicadores. Esto implica la promoción de cursos de entrenamiento para técnicos vinculados a organismos gubernamentales y agencias de C&T, mediante los cuales se procura garantizar la adopción de conceptos, procedimientos y metodologías comunes.

    Por otra parte, la casi totalidad de los OCT existentes acogen estudiantes y pasantes (sobre todo de otros países), ofreciendo apoyo a la realización de monografias, trabajos académicos y tesis de doctorado.

Fórum de discusión y debate sobre la conducción de la política científica nacional y sus instrumentos

    Por intermedio de la organización de seminarios, talleres y debates sobre cuestiones relativas a la C&T y sobre los futuros posibles de la política nacional en el sector, los observatorios procuran incitar el debate público, desde una perspectiva al mismo tiempo interdisciplinaria, comparativa y prospectiva.

    Por otro lado, mediante la animación de grupos de trabajo sectoriales, algunos OCT contribuyen también al montaje de una infraestructura de apoyo a la operación de «redes de expertos» en temas seleccionados, reuniendo representantes de C&T en funciones en los diferen­tes ministerios, agencias, institutos de investigación, sector industrial y mundo académico.

Divulgación y cultura científica

Por fin, en esta categoría se puede incluir todo un variado conjunto de actividades que tienen en común el estímulo a las relaciones y la interfaz del OCT con el medio externo, así como la difusión y valoración de los trabajos realizados internamente. Entre las más significativas se destacan:

– La participación en comités, comisiones, instancias ministeriales, así como la representación en organismos internacionales (UE, Unesco, NSF) y en las redes de organismos congéneres (ESTO, Ricyt, etc.);
– La disponibilidad o provisión de indicadores a la prensa, a los poderes públicos, web site, etc.;
– La manutención de un «centro de documentación» (conteniendo las principales revistas internacionales, publicaciones de referencia, manuales, informes, anuarios estadísticos, etc.) abierto a todos los colaboradores regulares y a estudiantes e investigadores que actuan en el sector;
– La publicación de artículos, informes, dossiers temáticos, relatorías y tesis.

Notas sobre la experiencia reciente de Brasil

    Como se procuró mostrar en las secciones precedentes, aun poseyendo características distintas entre sí, las diferentes experiencias extranjeras, como la del Observatoire des Sciences et des Techniques francés, presentan resultados bastante positivos en términos de su actuación pública en la integración y información para la innovación. Sin embargo, se trata de experiencias de economías altamente competitivas, en las cuales el interés del sector productivo en innovar es muy elevado, debido a la acentuada competencia en los mercados locales y a la gran participación en los mercados globalizados. Estas condiciones son aún incipientes en los países de América Latina, lo que demanda un abordaje distinto para este tipo de actuación pública, o sea, un mayor énfasis en una articulación efectiva entre el gobierno, el sector productivo y la comunidad de C&T.

    Por otro lado, desde el punto de vista operativo, ya son ampliamente conocidos los límites y lagunas que caracterizan la producción de información y de conocimiento en C&T en estos países. En el caso de Brasil, esto se manifiesta especialmente en lo concerniente a:

– La dificultad de obtención de datos estadísticos actualizados y confiables (especialmente los relativos a los gastos nacionales y de los estados de la federación en C&T);
– La falta de sistematización y de empadronamiento de los diferentes conjuntos de datos e informaciones disponibles, comprometiendo en definitiva su compatibilidad y comparabilidad;
– La desarticulación entre productores y usuarios de informaciones científicas y tecnológicas, y la dificultad de incorporación de nuevas demandas;
– El aislamiento y falta de interacción entre los diferentes gestores de bancos de datos nacionales y la consecuente carencia de referenciales teóricos y metodológicos comunes (técnicas y métodos de tratamiento, análisis y difusión de los datos).

    Desde finales de los años noventa, pero más intensamente a partir del año 2001, con el agravamiento de la crisis económico-financiera que alcanza a todo el continente sudameri­cano, los gobernantes brasileños –tanto a nivel federal como de los estados de la federación– se muestran cada vez más sensibles frente a las cuestiones relacionadas con el rol del Sistema Nacional de Ciencia-Tecnología-Innovación para un desarrollo sostenible. La evolución y fortalecimiento del sistema pasa a integrar las pautas de discusión y las agendas de trabajo para políticas de desarrollo socioeconómico del país. Diferentes propuestas e iniciati­vas concretas fueron tomadas, especialmente en la esfera del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), que viene impulsando de manera deliberada una renovación de todo el sector.

    En los párrafos que siguen, se presentan brevemente iniciativas recientes –tanto al nivel federal como al nivel del estado de São Paulo, el estado económicamente más desarrollado de la federación–, especialmente aquellas relacionadas con el tema objeto del presente artículo.

En el ámbito federal

    Según distintas manifestaciones y declaraciones de miembros de la comunidad científica nacional y de empresarios, el inicio de la década de los dos mil marca el surgimiento de un «nuevo paradigma» de C&T en Brasil. La estructura nacional de C&T y de innovación está pasando por cambios profundos –al nivel programático e institucional– que busca dar un nuevo impulso a las capacidades instaladas en el país. Entre los más significativos se puede mencionar: la implantación de nuevos instrumentos financieros para la I+D, en particular la creación de los «fondos sectoriales»;3 la estructuración de redes nacionales y regionales de apoyo a la innovación; el apoyo a la incubación de empresas y al capital de riesgo; el énfasis en estudios prospectivos y en nuevas estructuras de evaluación y, en el plano legal, la preparación, amplia discusión y presentación al Congreso Nacional del proyecto de la nueva «Ley de Innovación»4 (actualmente en espera de votación).

    Sin embargo, una atención especial fue dada a lo relativo al desarrollo institucional, con la estructuración de sistemas y órganos específicos de planeamiento estratégico, como la creación del CGEE –Centro de Gestão e Estudos Estratégicos. Constituido como una «asociación sin fines de lucro», operando de forma integrada con las secretarias y agencias del MCT y con los comités gestores de los «fondos sectoriales», al centro le fueron atribuidas como principales misiones:5 realizar estudios en el área de C&T&I y de sus relaciones con el sector productivo; desarrollar y/o promover actividades de evaluación de estrategias y de impactos sociales y económicos de las políticas y programas de C&T; ofrecer insumos para la formulación de estrategias para la capacitación de recursos humanos en el sector; dar soporte técnico y logístico a los gestores de los «fondos sectoriales».

    Este amplio proceso de discusión sobre el planeamiento de la C&T en Brasil se concretó con el lanzamiento e implantación por parte del MCT, en 2000, del Plano Diretrizes e Estratégias para Ciência, Tecnologia e Inovação no Horizonte de 10 anos (DECTI), cuyos objetivos generales fueron así definidos: «Llamar la atención de la sociedad para la importancia de la C&T&I como instrumento de superación de los problemas del país y para la promoción del desarrollo sostenible, y ampliar la participación de segmentos de la sociedad brasileña en la definición de estrategias para la C&T en los próximos diez años».

    El proyecto DECTI tiene como base tres grandes productos. Primeramente, la publicación, en junio de 2001, del Livro verde de C&T&I, que es un documento preliminar, que presenta para la amplia discusión con la sociedad, un conjunto de directrices para la C&T&I, una visión estratégica con la respectiva alternativa para el desarrollo del sector (líneas de acción, prioridades, instrumentos, fuentes de financiamento). Luego, la realización, en septiembre de 2001, de una gran «Conferência Nacional de Ciência, Tecnologia e Inovação», organizada por el MCT y por la ABC (Academia Brasileira de Ciências), movilizando a todos los principales actores que están involucrados en actividades de C&T (de los sectores público y privado), por intermedio de la participación en exposiciones y debates sobre los grandes temas y proposiciones expresados en el Livro verde. Finalmente, como última etapa del proceso, el lanzamiento, en el final de 2002, del Livro branco de C&T&I (actualmente en preparación), concebido para presentar el resultado de este amplio proceso de consulta y de discusión, que reúne todos los elementos del proyecto DECTI, o sea, un documento oficial que contendrá un elenco de compromisos «realistas» para el desarrollo de la C&T&I en Brasil durante la próxima decada.

    La preparación de la versión final del Livro verde de C&T&I (MCT/ABC, 2001) se benefició de un amplio proceso de consultas con los liderazgos políticos, empresariales, académicos y del gobierno, representando así una tentativa de gran magnitud de organizar y difundir el debate acerca del papel del conocimiento y la innovación en la aceleración del desarrollo social y económico del país. En este sentido, el Livro verde se ha convertido también en un instrumento de trabajo, organizado en cinco grandes temas,6 donde son di­vulgados variadísimos elementos de información y datos cuantitativos. Fundamentalmente, representa un enorme esfuerzo de agregar informaciones, datos y percepciones que sirvieron como importantes insumos para las discusiones de la Conferencia Nacional, y para la preparación del futuro Livro branco.

    Buscando dar continuidad al significativo esfuerzo hecho en la elaboración del Livro verde y dar un impulso renovado en el área de indicadores, el MCT propone, en abril de 2002, la creación de una comisión para elaborar un plan de trabajo y tratar la institucionalización de un Sistema Nacional de Indicadores, a ser instalado en el CGEE. El objetivo fundamental de este sistema sería solidificar una «base de indicadores brasileños», basada en la coordinación de los esfuerzos de los agentes federales y de los diferentes agentes regionales que actúan en cada uno de los estados del país. En otras palabras, esta iniciativa refleja la preocupación de «regionalizar» los indicadores de C&T en Brasil, resguardando la comparabilidad entre los datos producidos en los diferentes estados.

    Finalmente, está también previsto para antes del término de 2002, el lanzamiento de un anuario estadístico del área de C&T, que será la primera gran iniciativa de producción de un documento específico de estrategia en el sector después de la Conferencia Nacional de 2001.

En el ámbito estadal

    El estado de São Paulo detenta el mayor y mejor complejo científico y tecnológico, y el mayor parque industrial y de servicios del país. No obstante, por motivos diversos, estos dos segmentos no están suficientemente articulados para producir toda la innovación tecnológica necesaria para garantizar la competitividad de su industria. El sector de C&T, predominantemente público, atiende sólo parcialmente a las necesidades y oportunidades del sector productivo. Este último, con una tradición limitada a la adopción ocasional de la innovación, no está todavía totalmente preparado ni apto para incorporar las ventajas de un proceso continuo de innovación y, con algunas excepciones, para el desarrollo de sus habilidades de gestión de este proceso. A la imagen de la situación nacional, el sector público del estado, si bien está activo en algunos aspectos, no tiene una actuación sistémica para apoyar y promover la innovación tecnológica.

    Según distintos autores y gestores del sector, las iniciativas más recientes del gobierno federal, en particular la creación de los «fondos sectoriales» y el proyecto de Ley de Innovación, mantienen el comando del proceso de innovación en las manos del sector público, aun relativamente distante de los límites y determinantes productivos de la innovación tecnológica. En vista de esto, nuevas propuestas del gobierno del estado de São Paulo buscan garantizar la adopción de un proceso más cooperativo entre los sectores público y privado en la conducción de la innovación tecnológica.

    Por intermedio de su Secretaría de Ciencia, Tecnología y Desarrollo Económico, el gobierno del estado de São Paulo se compromete a formular una estrategia de C&T&I en el largo plazo, así como articular y coordinar un Sistema Estadual de Inovação Tecnológica, complementando los esfuerzos ya realizados en el pasado. Se establece así, a finales de 2001, un plan de trabajo y un proyecto de estructuración de este proceso de articulación estratégica y de coordinación sistémica de la innovación en el Estado.

    En el mes de junio de 2002 la Secretaría de C&T del estado firmó un acuerdo de cooperación con el IPT (Instituto de Investigaciones Tecnológicas del Estado de São Paulo) que prevé el desarrollo e implementación de la primera fase del Observatorio de Ciência, Tecnología e Inovação.7 Tal como fue concebido, el «observatorio paulista» tiene como misión principal articular y complementar el Sistema Estadual de Inovação Tecnológica. En otros términos, se trata de:

– Subsidiar, junto con el sector productivo y la comunidad de C&T, la formulación de una estrategia de C&T&I para el estado;
– Construir un sistema permanente de articulación y coordinación entre el poder público, el sector productivo y la comunidad de C&T, integrando y complementando las funciones aisladas y dispersas ya existentes en el estado;
– Montar un sistema de información confiable sobre la situación corriente y elaborar estudios prospectivos de largo alcance que permitan construir una visión de futuro para el estado de São Paulo, en el contexto de Brasil y del mundo;
– Apoyar e incentivar, junto al sector productivo, la implementación efectiva de las estrategias tecnológicas formuladas y de los proyectos considerados prioritarios.
 

    La primera etapa de constitución del «observatorio paulista», iniciada en junio de 2002, envuelve el desarrollo del proyecto organizacional, y todo un trabajo de institu­cionalización de esta nueva instancia, junto a los actores más directamente involucrados. La institucionalización del apoyo a la innovación tecnológica comprende esfuerzos de promoción, diseminación, marketing, articulación de redes, elaboración de normas y procedimientos, adopción de sistemas de información apropiados, capacitación de recursos humanos especializados en gestión de la innovación, la movilización de recursos técnicos y financieros, entre otros, que son también esenciales para el éxito de los trabajos de identificación, elaboración y evaluación de proyectos de innovación. En suma, este proceso de institucionalización debe procurar diseminar el concepto de «observatorio» en el gobierno, en las entidades representativas de la iniciativa privada y en la opinión pública y, por otro lado, movilizar el interés de potenciales participantes societales.

En el ámbito de una agencia de financiamiento de la I+D

    A guisa de conclusión, una vez indicadas las principales iniciativas tomadas en las esferas federal y del estado de São Paulo, vale mencionar una experiencia en un tercer nivel de intervención, o sea, en el plano interno de una determinada institución del sistema nacional de C&T. Se trata de la concepción e implementación de un sistema de información sobre C&T&I en la FAPESP (Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo), que tiene como objetivo central la gerencia de un conjunto de informaciones y la producción de indicadores que permitan la descripción, acompañamiento y análisis de la realidad de la investigación científica y tecnológica del estado de São Paulo y su participación en el esfuerzo nacional. Tal como fue concebido, el sistema propuesto se constituye en una herramienta para el proceso decisorio interno de la Fundación, y para atender las necesidades de información de C&T de sus gestores, colaboradores regulares y beneficiarios potenciales de sus programas de financiamiento. Más precisamente, se busca la creación de una infraestructura y competencias internas específicas ligadas a la gestión de la información sobre política de C&T, así como la producción sistemática de indicadores para la viabilización de un proceso permanente de medición y análisis de los principales impactos de los financiamientos de la institución.

    Una primera iniciativa de la FAPESP en este sentido ocurrió en el año 1998, con la publicación del informe «Indicadores de Ciência e Tecnologia em São Paulo-1998», conteniendo una compilación de los principales indicadores de insumo y de producto en C&T en el estado. Dando continuidad a esta iniciativa, a comienzos de 2001 se iniciaron los trabajos para la publicación del segundo número «Indicadores de C&T&I em São Paulo –2001» (FAPESP, 2002). Esta nueva edición innova en el sentido de incorporar, además de los in­dicadores cuantitativos, análisis e interpretaciones de las tendencias observadas para cada uno de los temas selecionados (educación básica, educación superior y posgrado, recursos humanos y financieros para I+D, producción científica, patentes, empresas innovadoras, etc.).

    Las dos experiencias arriba mencionadas, más allá de evidenciar los principales obstáculos en el proceso de producción de indicadores de C&T –en São Paulo y en Brasil–, identificaron nuevas fuentes de trabajo como, por ejemplo, la discusión de un marco conceptual y metodológico común para la construcción de estadísticas y indicadores de C&T&I, envolviendo a los diferentes actores en el ámbito federal y de los estados de la federación; la definición conjunta y adopción de procedimientos comunes de recolección, almacenamiento, tratamiento y análisis de los datos; la promoción de experiencias piloto de producción de indicadores de impacto económico y social de programas de I+D, y el uso de estos indicadores en el planeamiento estratégico de las instituciones del sector.

Conclusión

    Muy frecuentemente, en los diferentes países, los indicadores de C&T son utilizados como un instrumento de evaluación y «juicio», y no como una simple medida que permite el señalamiento de indicios importantes para reflexión y discusión. Su campo de validez y sus principales limitaciones –que no son pocas– son generalmente ignorados. Del análisis son extraídas interpretaciones apresuradas de un solo indicador, tomado aisladamente.

    Ahora bien, como hemos intentado argumentar aquí, es necesario tener en cuenta toda una gama de indicadores –correlacionados o no– para el examen e interpretación de un fenómeno determinado. Los distintos «observatorios de C&T» creados a lo largo de los años noventa, tienen por lo tanto que hacer frente a cuestiones de deontología, es decir, precaverse frente al uso indebido de ciertos indicadores posibles de ser utilizados con fines puramente políticos, o como instrumento de «sanción» de determinados equipos de investigación e instituciones, o aun de priorizar beneficios para determinadas disciplinas científicas en detrimento de otras.

    En el plano metodológico, los problemas de medición son numerosos. Los indicadores C&T sólo adquieren sentido desde una perspectiva dinámica y comparativa. Dinámica, porque el acompañamiento de la evolución en el tiempo de determinados fenómenos cobra un carácter estratégico, tanto para la identificación de los sectores y disciplinas donde la acción del poder público o de las empresas se torna importante, como para el acompañamiento de los principales efectos de esta acción. Comparativa, ya que el análisis y la interpretación de una determinada realidad se enriquece considerablemente cuando tales indicadores son comparados con similares de otros países o de otras regiones de un mismo país.

    Además, como muestra la experiencia de los «observatorios» creados en los países centrales, la producción de indicadores de C&T debe estar fuertemente imbricada y articulada con estudios cualitativos. Se trata de la adopción de un marco teórico o cuadro de referencia general, capaz de contextualizar y dar sentido a los indicadores cuantitativos, integrando los condicionantes básicos de los sistemas nacionales de innovación a los que ellos se refieren.

    Con más de 10 años de existencia, el Observatoire francés (OST) todavía inspira la creación de nuevos «observatorios de C&T» en diferentes países. Según sus gestores, la razón de su éxito y de su evolución institucional puede ser atribuida, en parte, al principio fundamental que motivó su fundación: «...no sólo mantener una estructura capaz de producir indicadores sofisticados y estadísticamente confiables, sino hacer con que eso contribuya a la reflexión y al debate, apoyados sobre una base amplia y variada de actores y de participantes» (OST, 1992).

    Concluyendo, en los moldes de las experiencias consideradas exitosas –como el OST francés– los «observatorios de C&T» deben constituirse como un polo apto para responder a un conjunto diversificado de objetivos y misiones, en estrecha colaboración con las entidades-miembro. Así definido, el observatorio debe corresponder al establecimiento de una «plataforma» caracterizada por:

– Un conjunto organizado de bases de datos diversificadas y ricas;
– Manutención de capacidades de tratamiento avanzado de estos datos;
– Dominio intelectual y operacional de las herramientas y métodos que permiten dar un sentido a estos datos, en términos de formulación de políticas y estrategias en los campos de la ciencia y tecnología.

    El «OCT» será así plenamente apto para satisfacer el conjunto de misiones y atribuciones que le son propias. Es decir, se trata no solamente de publicar, anualmente o cada dos años, un informe voluminoso de indicadores de C&T, sino esencialmente permitir que las instituciones involucradas –sobre todo los miembros– utilicen esta «plataforma» para producir, junto con el OCT, indicadores que correspondan a sus necesidades específicas; permitir que el OCT se constituya en un lugar de «excelencia», que sea al mismo tiempo fuente de creación y difusión de conocimientos.

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Notas

1. CNRS –Centre National de la Recherche Scientifique; CEA –Commissariat à l’Energie Atomique; CNES –Centre National d’Études Spatiales; INSERM –Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale; INRA –Institut National de la Recherche Agronomique; IRD –Institut de Recherche pour le Développement; CIRAD –Centre de Coopération Internationale en Recherche Agronomique pour le Développement; y ANRT –Association Nationale de la Recherche Technique.

2. En el caso del OST francés, los datos son adquiridos a través de contratos formales, renovados anualmente, con las entidades productoras. Los datos son provistos de forma desagregada o agregada, de acuerdo con la fuente y el tipo de utilización de la información.

3. Los fundos setoriais constituyen una nueva propuesta de financiamiento de la I+D sustentada por rentas fiscales adicionales al presupuesto fiscal, derivada de la explotación o concesión de un determinado sector de actividades. Las rentas que alimentan los fondos tienen orígenes diversos, tales como royalties, parte de la renta de las empresas beneficiarias de incentivos fiscales, compensaciones financieras, licencias y autorizaciones. En total, el aporte de los nuevos fundos setoriais deberá representar una renta adicional del orden de más de 1 billón de reais al año (aproximadamente 400 millones de dólares/año). Hasta hoy, 14 fondos fueron creados en sectores, tales como petróleo y gas natural (CT-PETRO), recursos hídricos (CT-HIDRO), energía (CT-ENERG), transportes (CT-TRANS), tecnología de la información (CT-INFO), telecomunicaciones (FUNTELL), minerales (CT-MINERAL), agronegocios (CT-AGRO), biotecnología (CT-BIO), entre otros (MCT, 2001).

4. Inspirada en las experiencias extranjeras, la «Lei de Inovação» brasileña prevé instrumentos ligados a la protección y gestión de la propiedad intelectual y de la transferencia de tecnología, al estímulo a la creación de empresas innovadoras y al capital de riesgo, y tam­bién al régimen de trabajo de los investigadores del sector público (movilidad y emprendedorismo).

5. En los términos del «contrato de gestión» firmado entre la Unión y el CGEE para el período 2002/2006.

6. Cada tema corresponde a un capítulo específico, donde son presentadas las justificaciones y metas propuestas para cada uno de los grandes sectores seleccionados: «avance del conocimiento»; «calidad de vida»; «desarrollo económico»; «desafíos estratégicos», y «desafíos institucionales».

7. Las líneas maestra del acuerdo se encuentran en el documento «Observatório de Ciência, Tecnologia e Inovação. O Estado de São Paulo neste Novo Século: uma Estratégia de Desenvolvimento pela Inovação Científica e Tecnológica». Proposta técnica IPT/DEES Nº 28.133. Secretaria da Ciência, Tecnologia e Desenvolvimento Econômico do Estado de São Paulo, fevereiro, 2002 (documento interno).