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Boletin de Linguistica

versión impresa ISSN 0798-9709

Boletin de Linguistica v.20 n.29 Caracas jun. 2008

 

Usos y funciones de vale y ¡venga! En el habla de madrid

Ana Mª Cestero Mancera 1, Francisco Moreno Fernández 1

1 Universidad de Alcalá anam.cestero@uah.es  fmorenof@gmail.com 

RESUMEN

En el marco del Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y América (PRESEEA), se recopiló un corpus de lengua hablada creado con materiales procedentes de entrevistas semidirigidas con hablantes de la comunidad de Madrid, seleccionados con criterios socio-lingüísticos. La creación de estos corpus (el internacional hispánico PRESEEAy,más concretamente, el de Madrid) permitirá realizar numerosos estudios de carácter variacionista, que contribuirán, sin duda, a un conocimiento mayor y más profundo del uso de la lengua española. En este trabajo, presentamos una primera aproximación a los usos y funciones de dos partículas discursivas en el habla deMadrid: el enunciado interjectivo ¡venga! y el marcador vale. Se trata de dos elementos plurifuncionales, intercambiables en determinados contextos comunicativos que tienen un rendimiento considerable en la interacción comunicativa en español, especialmente en el lenguaje coloquial juvenil.

PALABRAS CLAVE: proyecto PRESEEA, sociopragmática, partículas discursivas (vale, venga)

ABSTRACT

Within the project PRESEEA(Project for the Sociolinguistic Study of Spanish Language from Spain and America) a corpus of spoken language in the speech community of Madrid (Spain) has been collected. This corpus can be used as data for studies from a variationist point of view, which, no doubt, enable us to acquire a broader perspective on the uses of Spanish. In this paper we examine the uses and the functions of two discursive particles: the interjective particle venga and the discursive particle vale. Both these particles are multifunctional elements, interchangeable in certain communicative contexts. They seem to be useful in Spanish communicative interactions, particularly in young people’s colloquial language.

KEYWORDS: PRESEEAproject, socio-pragmatics, discursive particles (venga, vale)

Recibido el 16-10-2007. Aceptado el 01-04-2008.

INTRODUCCIÓN*

El estudio del funcionamiento sociopragmático del discurso ha conocido un auge extraordinario en los últimos años y ha proporcionado un conocimiento mucho más profundo y completo del uso de la lengua. De hecho, no han faltado estudios sobre la frecuente utilización de expresiones y elementos discursivos en español, tales como bueno, o sea, es que, sobre el aumento de uso que está teniendo el enunciado interjectivo ¡venga! como aceptación y cierre de secuencias, o sobre el marcador vale como indicador de conformidad y cierre de turno.Apropósito del habla de la ciudad deMadrid, sin embargo, son muchos los aspectos que aún están pendientes de una descripción y una explicación adecuadas.1 Esta necesidad se hace más acuciante si se piensa queMadrid es una importante ciudad, irradiadora de su norma lingüística, sobre la cual disponemos de muy escasa información, con algunas excepciones, como los estudios hechos sobre los materiales de PRESEEA-MADRID (Barrio de Salamanca).2

Este estudio intenta dar cuenta de las funciones y el uso contextualizado de las partículas discursivas ¡venga! y vale, a partir de materiales recopilados enMadrid mediante entrevistas semidirigidas y se enmarca en el “Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y América” (PRESEEA).3

PRESEEA fue presentado en 1996 durante la celebración del XI Congreso Internacional de Lingüística y Filología de la América Latina (ALFAL). Se trata de un proyecto internacional que tiene como finalidad coordinar una serie de investigaciones sociolingüísticas de Hispanoamérica y de España para facilitar la comparabilidad de los materiales lingüísticos y el intercambio de información básica. El proyecto pretende reunir un gran corpus de lengua española hablada a partir de la aplicación de una misma metodología sociolingüística en una amplia red de ciudades hispanohablantes. Para la creación del macrocorpus PRESEEAse han establecido una serie de requisitos mínimos que favorecen la homogeneidad en la recolección de materiales de lengua hablada:4

i) Los hablantes seleccionados pueden ser monolingües o bilingües con un dominio del español equivalente al de un monolingüe.

ii) Los núcleos de población investigados deben ser comunidades con una población asentada, con conciencia de comunidad de habla. En este sentido, los estudios se ajustan a núcleos urbanos concretos, aunque la comunidad de habla a la que se refieran pueda superar los límites de un núcleo propiamente dicho.

iii) El estudio sociolingüístico trabaja con muestras por cuotas con afijación uniforme. La estratificación de la muestra se hace teniendo en cuenta tres variables: sexo, edad y nivel de estudios. Es posible, no obstante, añadir otras variables en la postestratificación de la muestra, en función de las características del núcleo estudiado.

iv) La recogida de datos se hace por medio de conversaciones de no menos de 45minutos de duración. Las conversaciones son semidirigidas y grabadas con magnetófono a la vista.

v) La transcripción de los materiales se realiza siguiendo las convenciones internacionales de la TEI (Text Encoding Initiative) y utilizando el sistema de etiquetado SGML(StandardGeneralizedMarkup Language).

El proyecto supone, pues, la creación de un corpus homogéneo de lengua hablada con datos de diversa procedencia geográfica.5 Dentro de este proyecto, ocupa un lugar destacado, como no podía ser de otra manera, la recolección demuestras de habla de la ciudad deMadrid y su entorno, acometida por el equipo de sociolingüistas de la Universidad de Alcalá.6 La capital de España es uno de los focos de irradiación lingüística más importantes de la lengua española y la consideración de su habla como modelo idiomático merece estudios de diversa naturaleza, incluidos los sociopragmáticos.

Dentro de la región central de España, donde se ubica la Comunidad Autónoma deMadrid, PRESEEAse está desarrollando en dos núcleos urbanos:

Alcalá de Henares y la propia ciudad deMadrid.7 El tamaño y las características de cada uno de estos núcleos hace que se den algunas diferencias metodológicas al abordar la recogida de materiales. En Alcalá de Henares (actualmente 215.000 habitantes) se buscó que ninguna de las principales áreas de la ciudad quedara sin aportar muestras de habla. En Madrid, debido a las dimensiones de la urbe (4 millones de habitantes), se optó por seleccionar dos distritos que cuantitativa y cualitativamente representaran dos importantes áreas socioeconómicas de la ciudad. Concretamente se eligió, en primer lugar, el Barrio de Salamanca, situado en el centro de la ciudad, cuya población se puede caracterizar por ser de clase media-alta y por estar asentada en la zona desde hace mucho tiempo; por otro lado, el barrio de Vallecas, ubicado en la zona sudeste, barrio obrero y receptor de inmigración nacional y, más recientemente, internacional.

El equipo de la Universidad deAlcalá ha concluido la recolección del corpus correspondiente a la ciudad deAlcalá de Henares y también la recogida de materiales de los barrios de Salamanca y Vallecas de Madrid. Las muestras se seleccionaron siguiendo los criterios metodológicos del PRESEEA. Partimos de una estratificación de la población en función de los tres factores señalados en la metodología común: sexo, edad y nivel de estudios. En la estratificación por edad, los informantes se distribuyen en tres grupos: de 20 a 34 años; de 35 a 54 años; y de más de 55 años. En cuanto a la estratificación por nivel de estudios, los hablantes pueden encuadrarse en uno de estos tres niveles de enseñanza: primaria, secundaria y superior. Cada una de las muestras, la de Alcalá de Henares y las dos de Madrid (Barrio de Salamanca y Vallecas), está formada por 54 informantes, distribuidos por cuotas fijas según las variables mencionadas.

En el proyecto sociolingüístico deMadrid y su entorno nos planteamos, de forma general, la creación de un corpus que aportara información suficiente sobre el habla de los distintos estratos sociales de la ciudad. Para obtener una información adecuada sobre los usos lingüísticos de nuestras comunidades, se propuso un tipo de encuesta que tuviera en cuenta, de forma especial, los aspectos pragmáticos y discursivos. Se trataba de reunir, a lo largo de las entrevistas, discursos de distintos tipos (descripciones, argumentaciones, narraciones, discurso hipotético, transacciones conversacionales) que dieran acceso a aspectos de la variación lingüística que a menudo quedaban en un segundo plano en otras investigaciones sociolingüísticas. Así, se consiguen materiales, entre otros de naturaleza diversa, de variables morfosintácticas tales como la expresión y posición de sujeto, nominal y pronominal; el orden de los argumentos; las formas de tratamiento; los valores y usos del sistema verbal; los verbos semiauxiliares de modalidad epistémica, dinámica y deóntica; la variación en el uso de construcciones de tipo reflexivo; usos de los verbos ser, estar, haber y hacer; el estilo directo e indirecto; los deícticos pleonásticos; leísmo, laísmo, loísmo; la duplicación y posición de clíticos; la posición de OD y OI; la concordancia del verbo con usos impersonales; la impersonalidad o la perífrasis.

La distinta frecuencia con que cada una de estas variables morfosintácticas se presenta en la lengua hablada nos llevó a elaborar un tipo de entrevista que asegurase la presencia de todas ellas en la medida mínima necesaria, solicitando tipos de discurso diferentes. Por eso, la entrevista se estructuró a partir de módulos temáticos: el tiempo, lugar donde se vive, familia y amistades, costumbres, peligro de muerte, anécdotas importantes en la vida, deseo de mejora económica. Las grabaciones se han transcrito íntegramente. La transcripción y almacenamiento de los materiales se ha realizado siguiendo las directrices marcadas por Moreno Fernández (1997) para los materiales del “Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y América”. Todos los materiales se han transcrito en ortografía ordinaria, utilizando el procesador de textos Word y reproduciendo las cintas con un dictáfono con pedal de control. Los archivos correspondientes a cada grabación han sido almacenados en soporte informático. Cada transcripción dispuesta para el análisis cuenta con tres correcciones, realizadas por personas diferentes. Las convenciones que se han utilizado para transcribir los materiales grabados se ajustan al sistema SGML, según las normas internacionales de la TEI (Text Encoding Initiative), adaptadas a nuestros intereses particulares.

En la actualidad, el corpus de Alcalá de Henares está siendo editado en tres volúmenes (correspondientes a los distintos niveles de estudios de los hablantes) y ya se están elaborando los primeros estudios sobre los materiales editados. Nuestros primeros análisis se han centrado en el nivel fónico (las consonantes implosivas /-s/ y /d-/, la /-d-/ intervocálica, el yeísmo y la entonación), el nivel morfosintáctico (laísmo, leísmo y loísmo, fórmulas de tratamiento, perífrasis verbales aspectuales y modales, queísmo y dequeísmo, marcas de impersonalidad y uso de la conjunción “o”), el nivel léxico-semántico (neologismos, fenómenos de contacto lingüístico, unidades fraseológicas y léxico de ciertas áreas temáticas) y el nivel discursivo (mecanismos de cohesión, atenuadores, marcadores discursivos y proformas).

En cuanto a la ciudad de Madrid, en este momento se están transcribiendo los corpus de los barrios de Salamanca y de Vallecas. Lo que presentamos a continuación es una primera aproximación a los usos y funciones de las partículas discursivas ¡venga! y vale en el habla del Barrio de Salamanca de Madrid.

1. USOS Y FUNCIONES DE VALE Y ¡VENGA!

En los estudios sociopragmáticos sobre partículas discursivas se encuentran frecuentes alusiones al aumento de uso, especialmente en la zona centro de España, del enunciado interjectivo ¡venga! y del marcador vale.8 Se trata de dos elementos plurifuncionales, intercambiables en determinados contextos comunicativos, que, en principio, parecen tener un rendimiento considerable en la interacción comunicativa española y, sobre todo, en el lenguaje coloquial juvenil.9 El uso de estas partículas discursivas viene a ser equivalente al de formas como okay en inglés, especialmente en el inglés americano, o como ta en la lengua portuguesa. En el caso del inglés okay, se han descrito valores asociados a determinadas circunstancias contextuales que se asemejan a algunos valores de vale y de ¡venga!: expresión de conformidad, expresión de aceptación con ironía, marca de cierre de turno o marca de recepción de enunciado (Levinson 1989: 317-318).

El principal objetivo de este estudio es profundizar en el conocimiento del uso y las funciones de ¡venga! y vale en el habla de la ciudad de Madrid. Para ello, hemos analizado su aparición en el corpus PRESEEA-MADRID (Barrio de Salamanca), compuesto por muestras del habla más característica de la capital española. Hemos trabajado desde una perspectiva interdisciplinar, combinando el análisis de la conversación, la pragmática y la sociolingüística, y realizando sobre el corpus dos tipos de análisis en fases sucesivas: en primer lugar, un análisis cualitativo, con el fin de conocer los valores de los elementos que nos ocupan, así como las características formales que presentan habitualmente; en segundo lugar, un análisis cuantitativo, con el objeto de conocer la frecuencia de aparición de los valores de estos enunciados, así como el uso que pueden tener en relación con determinadas variables contextuales y sociales.

1.1. El marcador discursivo “vale”

En la actualidad, vale recibe la consideración de marcador discursivo. Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4169) lo incluyen entre losmarcadores de modalidad deóntica, es decir, aquellos que “reflejan las actitudes del hablante relacionadas con la expresión de la voluntad”, y señalan que éste se utiliza frecuentemente para expresar aceptación, admisión o aprobación de lo que se ha dicho o de las inferencias que se extraen del enunciado al que van referidos. Es, además, un marcador conversacional, especialmente utilizado en registro informal,10 y básicamente reactivo.11 Por su parte, Santos Río (2003: 637-638), en un afán por establecer claramente todos los valores “modernos” de vale, reconoce las siguientes funciones pragmáticas:

i) Expresión reactiva [...] que se usa para expresar conformidad o asentimiento respecto de lo que el interlocutor acaba de decir (–El primero que falle paga la ronda. –Vale) (Santos Río 2003: 637).

ii) Expresión autorreactiva [...] que se emplea para expresar conformidad o asentimiento a lo dicho por el interlocutor o a cierta cosa que está en el ambiente, pero, en ambos casos, tras describirla el propio hablante (La situación es delicada, vale) (Santos Río 2003: 637).

iii) Expresión reactiva vaga, a veces irónica, ante un acto del interlocutor o un tercero (Vale, tío, eres el mejor) (Santos Río 2003: 638).12

A éstas debemos añadir la función discursiva de cierre o despedida (Calsamiglia y Tusón 1999: 249) y la de utilización como turno de paso en las secuencias de cierre conversacional (Cestero 2005: 58-62, Moreno Fernández 2005c: 162-169), ejemplificadas en los fragmentos siguientes:

a) – Bueno, hasta la próxima.

– Vale.

(signos no verbales de despedida: dos besos, gestos manuales...)

b) – Me ha encantado volver a verte.

– Sí, a mí también.

– Pues nada...

– Vale.

– Hasta la próxima...

– Adiós, adiós.

Apartir de estos datos, vale se define como unmarcador conversacional, coloquial, de uso frecuente en el sociolecto juvenil, que puede cumplir las funciones pragmáticas reactivas de expresión de conformidad, admisión, aceptación o reproche con ironía, las funciones pragmáticas autorreactivas de consentimiento o asentimiento y las funciones discursivas reactivas de turno de paso o cierre y despedida discursivos.

Aceptada esta caracterización general, lo cierto es que, en losmateriales analizados del Barrio de Salamanca, la partícula vale no muestra un uso general especialmente frecuente, pues sólo hemos encontrado 42 casos en 36 encuestas, en unas 36 horas de grabación.13 Además, aparece utilizada únicamente con cuatro funciones pragmáticas diferentes, que, en un afán por describirlas con precisión, podemos definir de la manera que sigue:

i) Aceptación o conformidad. Expresión reactiva que se utiliza para aceptar una propuesta, una invitación o un ofrecimiento directo o indicar conformidad con propuestas, invitaciones y sugerencias indirectas del interlocutor.

(1) E: bueno primero yo te tengo que hacer unas preguntitas.

     I: vale (PRESEEA-MADRID, 4).14

(2) como una cosa tonta/ un primo mío “oye pues si quieres no se qué”/ “ah pues bien/ vale”/ solamente era hacer letras/ letras de gente que compraba cursos de idiomas, inglés de francés de alemán y (PRESEEA-MADRID, 23).

ii) Reproche con ironía. Expresión reactiva con la que se indica reproche de forma irónica o vaga.

(3) cosas de esas/ ustedes se están repartiendo el dinero ustedes, ustedes los gobernantes, los bancos ¡ah! y los– y los medios de co-canalización con la venta de armas, vale (PRESEEA-MADRID, 43).

iii) Asentimiento o confirmación. Marcador reactivo o autorreactivo que se usa para asentir o confirmar hechos, sucesos y objetos descritos por el que el hablante; indica, pues, asentimiento o confirmación del enunciado al que va referido.

(4) E: bueno pues/ no he dicho la fecha/ que estamos a diecisiete de abril del dos mil uno/ que se quede bien grabado.

      I: bueno/ vale (PRESEEA-MADRID, 10).

(5) E: no/ no digo el agua de beber.

     I: ¡ah!/ no no/ vale (PRESEEA-MADRID, 49).

iv) Consentimiento por obligación o con reservas. Marcador reactivo o autorreactivo que sirve para indicar que se acepta por obligación o con ciertas reservas, y que por tanto se consiente, un hecho o el enunciado al que va dirigido.

(6) cantando y todo/ con guitarras/ o sea que era otra historia/ y el fútbol vale y la cervecita y punto/ o sea que no era estar –estar– hay que emborracharse/ pues no (PRESEEA-MADRID, 21).

(7) y ahora veníamos diciéndole a Laura “es carísima la game-boy ¿no?, pues hija ¿un único regalo quieres, la game-boy nada más?” y al final ha dicho “bueno vale/ quiero un –“cómo ha dicho/ “quiero un –un–“en vez de walkman/ “un cede”/ (PRESEEA-MADRID, 29).

Estas funciones nos permiten hablar de usos habituales de vale como marcador discursivo, autorreactivo, o como expresión reactiva, generalmente interjectiva. En Madrid, lo más frecuente es su uso para la expresión de consentimiento por obligación o con reservas (así se usa en el 47% de los ejemplos encontrados) y para aceptar o expresar conformidad con lo enunciado por el interlocutor (40%), siendo poco frecuente que sirva para mostrar asentimiento o confirmación respecto del enunciado al que va referido (9%) y casi peculiar que se emplee para reprochar con ironía (2%).

Para establecer las funciones pragmáticas de vale hemos atendido no sólo a los valores que presentan los ejemplos encontrados en el corpus, sino también, al tipo de discurso en el que va inserto (si es discurso directo o indirecto) y a las características del hablante (edad, sexo, nivel de instrucción y clase social). El análisis de estas variables nos ha permitido, además de precisar las funciones discursivas, correlacionar los valores de nuestra partícula con contextos específicos de uso, tanto lingüísticos como extralingüísticos, y así conocer mejor su perfil socio-pragmático real.

Vale, en líneas generales, es utilizado mucho más por las mujeres que por los hombres del Barrio de Salamanca (64% frente a 35%), en mayor proporción por las personas de entre 35 y 50 años (47%) que por los jóvenes (40%) y por los mayores (11%), como se deduce del gráfico 1. Asimismo, es usado de forma más recurrente por los individuos de clase media (52%) y alta (21%) con educación primaria (52%) que universitaria (30%) o secundaria (16%). Estos datos requieren, no obstante, determinadas especificaciones, para poder ser entendidos de forma adecuada: en el caso de lasmujeres, en sumayoría de clase media, son las jóvenes de bajo nivel de estudios (59%) las que más utilizan vale (48%, frente al 44% del segundo grupo de edad y al 7% del tercero),15 y, en el caso de los hombres, sobre todo los de clase media y alta, son los adultos (53%, frente al 26% de los jóvenes y al 20% de los mayores), con educación universitaria (46,6%) o primaria (40%), los que más lo usan.

Gráfico 1. Utilización de vale según el sexo y la edad de los informantes

Podría ser significativo también, respecto al uso sociopragmático de vale, el hecho de que las mujeres lo utilicen fundamentalmente con la función de aceptación o conformidad (51,8%) y los hombres con la de consentimiento por obligación o con ciertas reservas (66,7%). Por otro lado, en el 38% de los casos, esta partícula es usada en discurso directo. En este caso, vale es, obviamente, menos frecuente que en el discurso no directo, pero este hecho parece indicar una mayor extensión de su uso en el habla informal-coloquial. La existencia de variación diafásica parece clara.

En relación con las variables lingüísticas estudiadas, podemos destacar que las dos funciones más frecuentes de vale se correlacionan con tipos específicos de enunciados.Así, lo más habitual, cuando se muestra conformidad o aceptación, es que vaya referida a propuestas de algún tipo (47%) o a peticiones (35,2%). Cuando se consiente por obligación o con ciertas reservas, el marcador se antepone o pospone a enunciados que recogen hechos, sucesos lógicos o evidentes o acciones de otros (80%), y cuando expresa consentimiento o asentimiento, va referido a asertos emitidos por el propio hablante, aunque a veces pertenezcan a otro interlocutor (100%). Estas correlaciones nos permiten diferenciar más claramente las funciones pragmáticas de nuestro marcador y localizarlas en el tipo de enunciado en el que habitualmente se producen.

Como ha podido observarse, ninguno de los valores con los que vale aparece en nuestro corpus tiene relación con la función discursiva de turno de paso o despedida-cierre,16 función reactiva considerada típica de esta partícula en la zona centro española y con una creciente frecuencia de uso. Este dato, sin embargo, no nos permite afirmar la inexistencia de tal función estructuradora de discurso en Madrid, sino más bien su desuso en un contexto semiformal o de entrevista, lo que apunta, sin duda, a una variación diafásica significativa. Probablemente sea el registro de habla de nuestros materiales el que explique la baja frecuencia de aparición de la partícula estudiada y el que rija las funciones pragmáticas con las que se usa más habitualmente.

1.2. La expresión interjectiva “¡venga!”

¡Venga! se considera, actualmente, una interjección impropia de tipo instativo17 (Alonso-Cortés 1999, Calsamiglia y Tusón 1999, Vigara Tauste 1992), que es utilizada, especialmente por los jóvenes y en registro informal, para cumplir una de las siguientes funciones pragmáticas (Herrero 2002: 73-74, Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4171, Santos Río 2003: 642):

i) Aceptación: expresión reactiva con la que se acepta lo dicho o propuesto por el interlocutor (y con la que se anima a hacerlo): Me gustaría hacerte una pregunta. Venga (Santos Río 2003: 642).

ii) Rechazo: expresión reactiva con la que se rechaza lo dicho o propuesto por el interlocutor (y con la que se anima a desistir de ello): A ese lo gano yo con una mano. Venga (Santos Río 2003: 642).

iii) Instrucción: expresión no reactiva con la que se ordena o se marca una instrucción (y con la que se insta a cumplirla): Levántate, venga (Santos Río 2003: 642).

iv) Súplica: expresión no reactiva con la que se marca una súplica (y con la que se anima a cumplirla): Llámame todos los días, venga (Santos Río 2003: 642).

v) Ánimo: expresión no reactiva con la que se anima a hacer algo: Venga, hombre, venga (Santos Río 2003: 642).

vi) Aceptación por obligación o con ciertas reservas: expresión reactiva o autorreactiva con la que se indica que se acepta algo por obligación o con ciertas reservas, por tanto, se consiente un hecho, una propuesta o el enunciado al que va dirigida: Está bien, venga, llevaremos mi coche.

Además, esta partícula se utiliza, especialmente en la zona centro de España, con la función estructural discursiva de turno de paso o cierre y despedida y como respuesta a actos de habla con usos sociales del tipo de los agradecimientos o las felicitaciones (Santos Río 2003: 642; Calsamiglia y Tusón 1999: 249; Cestero 2005: 58-62). En este último caso se aprecia un componente inferencial de complicidad o familiaridad. Sirvan de ejemplo los siguientes:

(8) – Hasta otro día.

     – Venga.

                    (Santos Río 2003: 642)

(9) – Muchas gracias.

     – Venga.

                   (Santos Río 2003: 642)

En los materiales del madrileño Barrio de Salamanca, el uso de ¡venga! es peculiar, pues sólo aparece en 36 ocasiones en 26 entrevistas, en unas 36 horas de grabación.18 ¡Venga! se utiliza con seis valores diferentes:

i) Aceptación (con incitación a hacer algo). Interjección reactiva con la que se incita a hacer o plantear aquello a lo que se acaba de aludir y que comporta asentimiento.

(10) pero que la gente muchas veces va a otro botellón “oye me ha sobrado esta botella ¿la quieres?”/ “¡vale!/ ¡venga!”/ pero que no es de malas en ningún momento (PRESEEA-MADRID, 4).

(11) no había nacido todavía/ la sobrina Merche/ le gustaba venir/ “tía, yo voy a ayudarte”/ digo “¡venga!”/ iba a ayudarme (PRESEEA-MADRID, 40).

ii) Rechazo. Interjección reactiva que sirve para rechazar un aserto o una propuesta.

(12) y les ves con un palo de madera diciéndome que les diera el dinero/ digo “¡venga! por favor/ te agarro el palo y te tiro y (PRESEEA-MADRID, 4).

iii) Instrucción. Interjección no reactiva que se utiliza para expresar una instrucción u orden.

(13) allí/ y para volvernos siempre es un caos porque/ “¡venga!, cuatro a un taxi y cuatro al otro/ nos dejan en tal sitio”/ porque es eso/ si te tienes que volver en metro/ tardas muchísimo y no te compensa porque –porque no/ pero si (PRESEEA- MADRID, 10).

(14) pues se levanta y dice “bueno/ ¡venga! os vais a arreglar que nos vamos” (PRESEEA-MADRID, 23).

iv) Ánimo. Interjección no reactiva con la que se da ánimo.

(15) que realiza una – una concentración/ y entonces bueno/ pues te pones en contacto, (?) “ah/ pues ¡venga!/ vamos” y bueno de Madrid pues/ con quien estamos un poco disgregados (PRESEEA-MADRID, 7).

(16) caer y entonces le había dicho el médico que paseara un poquito y la dije “¡venga!/ vamos a dar un paseo”/ nos bajamos a dar la vuelta a la manzana (PRESEEA-MADRID, 25).

v) Súplica. Interjección no reactiva que se usa para suplicar.

(17) le dije “¡venga! tía/ acompáñame/ no sé qué/ acompaña que me– que me quiero comprar una camiseta en Zara súper bonita y ya sabes que yo tengo que ir acompañada”/ mentira/ pues y nada me acompañó y le digo “¡venga! súbete a casa/ nos tomamos una coca-cola y luego si quieres nos vamos a hacer algo” y eso era/ al día siguiente era su cumpleaños, ¿no? (PRESEEA-MADRID, 17).

(18) sí/ hay veces que me dice “pero venga pasa/ pero venga tomate un café”/ y siempre entramos de cocina a cocina (PRESEEA-MADRID, 54).

vi) Consentimiento por obligación o con reservas. Interjección reactiva o autorreactiva que sirve para indicar que se acepta por obligación o con ciertas reservas, por tanto se consiente, un hecho.

(19) E: ¿y con – qué años tienes?

      I: (e:)/ bueno/ voy a hacer treinta dentro de una semana casi/ veintinueve de momento/ venga treinta/ (PRESEEA-MADRID, 16).

Obsérvese que ninguno de los valores que acabamos de mencionar tiene relación con funciones sociopragmáticas de correspondencia (despedida, agradecimiento...),19 función reactiva considerada típica de esta interjección en la zona centro española, más propia de los jóvenes, y con una frecuencia creciente de uso. Este dato, como en el caso de vale, no nos permite suponer la inexistencia de tal función pragmática, sino su uso restringido a un contexto informal, lo que apunta, otra vez, una variación diafásica significativa. Esta variación se refleja claramente en el hecho de que la interjección aparezca utilizada mayoritariamente en reproducción de discurso directo, conversacionalcoloquial; así es en el 88% de los casos, frente al 11% en que se emite en discurso no directo (entrevista semidirigida-semiformal).

Las funciones más frecuentes con las que esta partícula se utiliza en el Barrio de Salamanca son las no reactivas: dar ánimo (27%), expresar una instrucción (25%), y suplicar (25%). Es relativamente frecuente, también, que se use para aceptar con incitación a hacer lo que se dice (16%). Es peculiar que la emitan nuestros informantes para rechazar un aserto o una propuesta (2%) y para expresar un consentimiento con reservas (2%). Y, en relación con las variables lingüísticas estudiadas, podemos destacar, como en el caso del marcador vale, que las funciones más asiduas de ¡venga! se correlacionan con tipos de enunciados específicos: se anima con ella a realizar propuestas (en el 80% de los casos en que se usa ¡venga! para animar, va dirigido a un enunciado que contiene una propuesta), se expresa una instrucción al proferir un mandato (es así en el 88,9% de las ocasiones), se suplica para que se acepte una invitación (en el 55,5% de los casos) o una petición (en el 33,3%), indica aceptación con incitación a hacer algo de una petición (en el 33,3% de las veces en que se acepta), una propuesta (en el 33,3%) o un ofrecimiento (en el 33,3%), se rechaza una petición (100%) y se consiente con reservas un aserto (100%). Estas correlaciones nos ayudan a diferenciar claramente los distintos tipos de funciones pragmáticas de nuestra interjección y a caracterizarlas por el tipo de enunciado en el que habitualmente se producen.

En Madrid, la utilización de ¡venga! parece estar condicionada, además de por los factores pragmáticos comentados, por factores sociales, lo que la convierte en un marcador sociolingüístico. El sexo y la clase social son los factores más significativos al respecto: las mujeres la usan en bastante mayor proporción que los hombres (62% frente a 38%) y la frecuencia de aparición en el discurso de informantes de clase media destaca sobre las demás (66%). La edad y el nivel de instrucción no parecen ser factores excesivamente condicionantes, pero sí interesantes: las personas del segundo grupo de edad son las que más utilizan ¡venga! (38%), seguidas por los jóvenes (36%) y por los mayores (25%); por otro lado, son los informantes de nivel de instrucción primaria los que más la producen (38%), seguidos por los universitarios (33%) y por los de estudios secundarios (27%). Estos últimos datos parecen indicar una extensión generacional y general del uso de la interjección, que debe ser precisada teniendo en cuenta que, en líneas generales, en el caso de las mujeres, la difusión podría producirse desde las jóvenes con instrucción primaria (ya que son las que más utilizan esta partícula) y, en el caso de los hombres, desde los universitarios del segundo grupo de edad. No obstante, conviene no dejar al margen el uso frecuente que hacen de esta expresión, de forma específica, las jóvenes con instrucción secundaria y los adultos de instrucción primaria, pues se trata de datos que, previsiblemente, incidirán en su difusión.

Por último, creemos conveniente mencionar que mujeres, hombres, jóvenes, adultos y mayores se distinguen, también, por el valor con el que producen la interjección ¡venga! A este respecto, destaca el hecho de que las mujeres jóvenes la utilicen para suplicar, atenuando el enunciado, y los hombres para animar.

2. A MODO DE CONCLUSIÓN

Vale y ¡venga! son dos partículas discursivas plurifuncionales que, según los especialistas, están en proceso de expansión en su uso y en su geografía desde la zona centro de España. No obstante, a juzgar por los resultados de los análisis realizados sobre el corpus PRESEEA-MADRID (Barrio de Salamanca), podría pensarse en un proceso de generalización y difusión desde el registro más informal de la lengua (conversacional coloquial), dado que la utilización que de ellas hacen los informantes madrileños, en un contexto de entrevista semidirigida, es muy escasa. Esto parece indicar que nos encontramos ante un caso de variación diafásica, constatada además por la ausencia absoluta de la emisión de vale o ¡venga! con funciones sociopragmáticas de correspondencia (despedidas, agradecimientos) o estructuradoras de discurso (turno de paso o cierre y despedida).20 Por otro lado, vale, la forma menos marcada, es de uso más frecuente que ¡venga!, especialmente con los valores que ambos elementos comparten (aceptación y conformidad); ¡venga! aparece casi siempre en discurso directo, cuando reproduce fragmentos de conversación coloquial.21

A pesar de su relativamente escasa utilización, vale y ¡venga! se han manifestado, en nuestro corpus, como marcadores sociopragmáticos. Las dos expresiones son más propias del habla de la mujer que de la del hombre y, en cuanto a sus valores básicos, se podría decir que a menudo funcionan como atenuadores discursivos y como indicios de cooperación en interacción. Además, los adultos y los jóvenes hacen un mayor uso de estas partículas que los informantes de mayor edad, lo que indica una progresiva extensión de su uso, que haría previsible su generalización. Por último, los hablantes de clase media las producen en mayor proporción que los demás, hecho que también podría favorecer su posterior difusión.

ANAMARÍA CESTERO MANCERA

Doctora en Filología Hispánica. Profesora Titular de Lingüística General (Universidad deAlcalá). Directora delMáster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (Universidad de Alcalá). Entre sus publicaciones destacan: Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas extranjeras (1999), Repertorio básico de signos no verbales del español (1999), Los turnos de apoyo conversacionales (2000), El intercambio de turnos de habla en la conversación (Análisis sociolingüístico) (2000), La lengua hablada en Alcalá de Henares. Corpus PRESEEA-ALCALÁ (2002-2004-2007) y Conversación y enseñanza de lenguas extranjeras (2005). Ha participado, además, en la realización del Diccionario para la enseñanza de la lengua española (1995, 1997 y 2000) y ha colaborado con el Instituto Cervantes en diversos proyectos relacionados con el estudio de la lengua oral y la conversación, así como con la formación de profesores.

FRANCISCO MORENO FERNÁNDEZ

Doctor en Lingüística Hispánica. Catedrático de Lengua Española (Universidad de Alcalá). Asesor Científico del Instituto Cervantes y Director Académico del Instituto Cervantes. También ha sido Director de los Institutos Cervantes de Sao Paulo y de Chicago. Entre sus publicaciones destacan: Metodología sociolingüística (1990), Historia social de las lenguas de España (2005), Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje (2ª.ed. 2005), Qué español enseñar (2000), Producción, expresión e interacción oral (2002) y Atlas de la lengua española en el mundo (2008, con J. Otero).

Notas

* Para mi madre, Carmen Mancera, por toda una vida…

1. De la misma manera es recomendable que se trabaje con otros elementos, expresiones y recursos discursivos que, al menos aparentemente, parecen ser de uso frecuente en el habla deMadrid, tales como ¡hombre!, vamos, pues, claro, no sé, yo qué sé, o lo que sea, si eso, quieras que no, y todo, y todo eso, y eso, y tal, tal y tal y nada, y ya está, en fin, etc., así como con el empleo expresivo de tacos y palabras malsonantes y de interjecciones paralingüísticas de distinto tipo (¡pf!, ¡puf!, ¡buh!, ¡uf!, ¡fu!, ¡ay!, ¡uy!, ¡bah!, ¡buah!).

2. cf. Cestero et al. (en prensa), Molina (2002, 2005a, 2005b, 2006).

3. Los orígenes, el desarrollo y el estado actual del proyecto PRESEEA se describen ampliamente en Moreno Fernández (1996, 1997, 2005a, 2005b y en prensa) y enMoreno Fernández et al. (2000 y 2001).

4. Véase Moreno Fernández (1997).

5. En el momento de la publicación de este estudio, las ciudades investigadas son las siguientes:Alcalá de Henares (España), Barranquilla (Colombia), Barcelona (España), Bogotá (Colombia), Cádiz (España), Caracas (Venezuela), Cipolletti (Argentina), Culiacán (México), Granada (España), Guatemala, Las Palmas de Gran Canaria (España), Lérida (España), Madrid (España), Málaga (España), Medellín (Colombia), México D.F., Mérida (México), Miami (EE.UU.), Monterrey (México), Montevideo (Uruguay), Palma de Mallorca (España), Quito (Ecuador), San Juan de Puerto Rico, Santiago de Compostela (España), Sevilla (España), Valencia (España), Valledupar (Colombia), Zaragoza (España).

6. Dicho equipo lo componen Ana María Cestero Mancera, Isabel Molina Martos, Francisco Moreno Fernández y Florentino Paredes García. En diversos momentos de su trayectoria, han colaborado en este equipo Laura Camargo, Nieves González y María Sancho.

7. Los proyectos específicos tienen como números de referencia: 06/0076/1997, PB98-0710, 03-134 A-486.05 y HUM2004-06052-C06-03/FILO, HUM2007-65602-C07-02.

8. Almela Pérez (1990), Fuentes Rodríguez y Alcaide Lara (1996: 213 y ss.), Herrero (2002), López Bobo (2002), Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999), Santos Río (2003), Torres Sánchez (2000) y Vigara Tauste (1992). Véase, también, a propósito de los marcadores discursivos, Álvarez (2002), Cortés y Camacho (2005), Domínguez (2005) y Silva Corvalán (2001).

9. Véase, a modo de ejemplo, Herrero (2002: 73-74),Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4169).

10. Véase, también, Vigara Tauste (1992).

11. Calsamiglia y Tusón (1999).

12. No recogemos otros valores señalados por Santos Río (2003: 637) por considerarlos obsoletos (cierre de una carta), propios del signo en su uso como enunciado interrogativo o apéndice fático (petición de confirmación) o un signo diferente (cabeza de la expresión vale que).

13. Es imposible identificar todos los contextos discursivos en los que podría haber aparecido el elemento que analizamos, pero sí hemos podido revisar y contar, de forma objetiva, los casos en que vale podría haber sido utilizado como aceptación de propuestas, peticiones, ofrecimientos, sugerencias, etc. La cifra obtenida en este recuento ha sido 274, que, frente a las 9 ocasiones en que se utiliza el marcador, nos permite hacernos una idea del escaso uso que presenta en una conversación semidirigida (registro medio).

14. Recogemos, entre paréntesis, los datos identificativos de la encuesta de la que se extrae el ejemplo que ofrecemos: PRESEEA-MADRID (Corpus PRESEEA de la Comunidad de Madrid –Barrio de Salamanca), 4 (encuesta-informante número 4). E = Entrevistador. I = Informante. / = pausa.

15. Los cruces entre las variables sexo, edad y nivel de instrucción son curiosos, pues, según los análisis cuantitativos realizados, en el caso de las mujeres de nivel de instrucción primario y universitario, son las más jóvenes las que hacen mayor uso de vale, pero, cuando atendemos a las mujeres de nivel de instrucción secundario, son las del segundo grupo de edad las que, de forma significativa (60%, frente al 20% del resto de los grupos), hacen un uso más frecuente de nuestra partícula. En el caso de los hombres, sin embargo, son los adultos con poca instrucción los que más utilizan vale (40%), seguidos de los jóvenes y adultos universitarios (26,6% y 13,3% respectivamente).

16. A pesar de que, en el corpus manejado, aparecen 47 contextos en los que podría haberse utilizado con estas funciones.

17. Esta caracterización implica que cumple, generalmente, dos funciones a la vez: la derivada del valor específico con el que se use, cuando este no es únicamente animar, y la instativa o estimulante, ya que siempre incita o insta a hacer algo.

18. Como ya mencionamos con respecto al marcador vale, no es factible identificar todos los contextos en los que la partícula ¡venga! podría haber sido utilizada; sin embargo, el hecho de que, en nuestro corpus, sólo aparezca en 3 ocasiones de las 274 en que podría haber sido empleada con el valor de aceptación, nos confirma su escasa frecuencia de uso en la conversación semidirigida (registro medio).

19. A pesar de que, en el corpus analizado, aparecen 47 contextos de cierre-despedida y 41 de agradecimiento.

20. En su lugar se utilizan expresiones más neutras, y por lo tanto no marcadas sociopragmáticamente, como de nada, nada, pues nada, sí, muy bien, no hay de qué, bueno, ¡hombre!, igualmente, vamos, hasta luego o adiós.

21. En el estudio de la cortesía también ha quedado patente que este tipo de entrevista predispone al empleo de un registro más formal y favorece la reducción general de los elementos de cortesía. En estas entrevistas no se dan casos de amenaza de la imagen y en los enunciados de los informantes suelen aparecer elementos de cortesía mitigadora. No obstante, en el desarrollo de las conversaciones pueden ir cambiando algunas de sus condiciones pragmáticas (Albelda 2004: 126-128).

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