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Boletin de Linguistica

versión impresa ISSN 0798-9709

Boletin de Linguistica v.18 n.25 Caracas jun. 2006

 

La Construcción Preposicional Con Mirar: Un Análisis Sintáctico-Semántico

Hilde Hanegreefs

K.U.Leuven (Universidad Católica de Lovaina) hilde.hanegreefs@arts.kuleuven.ac.be

RESUMEN

Este artículo versa sobre la construcción preposicional con el verbo mirar. La alta frecuencia de la construcción intransitiva "mirar + sintagma preposicional (SP) locativo" atestigua la afinidad que tiene mirar con el campo semántico de los verbos de movimiento. Sobre la base de un análisis empírico de materiales auténticos, queremos aclarar el estatus híbrido de los SPs locativos con mirar. Observamos que, según su significado, estos SPs locativos desempeñan distintas funciones sintácticas. Pueden distinguirse tres categorías semánticas con un comportamiento sintáctico propio: i) los locativos dinámicos que denotan el objeto percibido o percepto (complemento verbal de régimen preposicional); ii) los dinámicos que indican la trayectoria de la mirada (complemento verbal de régimen preposicional o adjunto) y iii) los estáticos que sitúan al perceptor o al objeto percibido (adjunto).

PALABRAS CLAVE: mirar, gramática cognitiva, análisis de corpus

ABSTRACT

This paper examines the prepositional construction with the Spanish verb mirar "to look". The high frequency of the intransitive construction "mirar + locative prepositional phrase (PP)" evidences the affinity between mirar and the semantic field of motion verbs. On the basis of an empirical analysis of authentic text material, light is shed upon the hybrid statute of the locative PPS that occur with mirar. It is shown that, depending on their meaning, these locative PPs take on different syntactic functions. Three semantic categories, which display their own syntactic behaviour, can be distinguished: i) the dynamic locative PPS that indicate the object of perception or percept (prepositional complement); ii) the dynamic PPs that denote the trajectory or path of gaze (prepositional complement or adjunct) and iii) the static PPS that help localize the perceiver or the percept (adjunct).

KEY WORDS: mirar (‘to look’), cognitive grammar, corpus analysis

Recibido el 05-01-2005   Aceptado el 30-03-2005.

INTRODUCCIÓN*

Como lo anuncia el título, en este artículo se propone un análisis sintáctico- semántico del verbo mirar, que siempre ha sido considerado el hermano menor de ver. Suele ser nombrado en estudios que lo contrastan con ver como el segundo verbo más frecuente del paradigma de los verbos de percepción visual (Collinot 1966, Grüber 1967, Willems 1983, Horno Chéliz 2002, Rodríguez Espiñeira 2002 y Miller 2003). Sobre todo en la tradición gramatical anglosajona se ha escrito mucho sobre los verbos de percepción visual, y más en concreto, se ha dedicado mucha atención a la descripción de las diferencias (aspectuales u otras) entre los complementos1 verbales en V-ing o en infinitivo que siguen a los verbos de percepción visual más frecuentes como see, watch, look, observe (cf. I saw him walk down the road vs. I saw him walking down the road).2

En el presente trabajo no pretendo ofrecer un resumen de todo lo que ha sido publicado sobre el tema. Más bien me concentraré en el estudio de los usos de mirar, prestando especial atención a la diversidad de construcciones y lo que éstas enseñan sobre la red conceptual de este verbo. A diferencia de lo que se ha hecho hasta la fecha, doy prioridad al estudio individual del verbo, antes de situarlo con respecto a otros verbos de percepción visual, en primer lugar —pero no exclusivamente— el verbo ver.3 Mis observaciones se basan en una muestra de ejemplos extraídos del Corpus de referencia del español actual (CREA) de la Real Academia y del Corpus del español (CdE) de Davies.4 Esta muestra está conformada por dos tipos de texto, a saber, textos literarios y de la prensa.

En la primera parte pasaré revista a los rasgos semánticos del verbo, tal como son descritos y pueden inferirse de las entradas léxicas de mirar. Con este objetivo examinaré la información obtenida a través de tres importantes diccionarios del español actual, a saber, el Diccionario de uso del español (DUE), el Diccionario del español actual (DEA) y el Gran diccionario de la lengua española (GDLE).

En el segundo apartado hablaré de las distintas posibilidades construccionales de mirar. Veremos que, prototípicamente, el mismo aparece en construcciones transitivas con sujeto humano y objeto de percepción concreto si se presta a una interpretación de percepción física directa. También llama la atención la alta frecuencia del imperativo, a menudo con una clara función discursiva. Mi intención en esta parte no es hacer un análisis cuantitativo de las construcciones con mirar sino esbozar el perfil global de este verbo. De ahí que me limite a describir las tendencias generales que se destacan en el corpus sin proporcionar frecuencias absolutas.

El tercer apartado tratará una particularidad construccional del verbo: en oraciones intransitivas, mirar se combina a menudo con SPs locativos con hacia, para, por, a, etc. Esta construcción pone de relieve la afinidad de mirar con el grupo de los verbos de movimiento. Según la hipótesis defendida aquí, mirar —como verbo agentivo de percepción física visual— admite "proyecciones metafóricas" (metaphorical mappings) al campo semántico del movimiento (Talmy 1975). Igualmente revisaré estas construcciones en detalle, con el fin de aclarar el estatus híbrido de los SPs, tanto en el nivel semántico como en el nivel sintáctico. Finalmente, en el cuarto apartado, resumiré los hallazgos de estos análisis.

1. ANÁLISIS LEXICOGRÁFICO

De los usos de mirar se desprende que este verbo lleva preferentemente un sujeto humano (o uno que remite a una entidad animada, como en el ejemplo (1). Por la propia naturaleza del proceso designado, esto también vale para el resto del grupo de los verbos de percepción visual. Se sobreentiende que para mirar hay que estar dotado de órganos de percepción y usarlos conscientemente.

La definición ofrecida por el GDLE "fijar o dirigir la vista con atención" pone énfasis en la participación activa y voluntaria de la entidad sujeto —que llamamos por consiguiente AGENTE o PERCEPTOR— y en el aspecto semántico de movimiento, presente en el verbo mirar. De hecho, según el DEA, el rasgo orientación o movimiento se destaca en construcciones intransitivas mediante complementos preposicionales5 que acompañan al verbo.

El DEA da como primera acepción de mirar "aplicar a algo el sentido de la vista, para verlo", y el DUE, "dirigir los ojos hacia alguien o algo, con intención de verlo". De esto se desprende que la acción de mirar tiene un carácter no resultativo: se puede mirar sin ver.

(1) Pero mirada, al fin, y ahí radica la inteligencia de una narración destellante, de escritura expresiva y brutalmente incisiva, cegada... mirada que mira sin "ver" (CREA: El Mundo, 17/06/1995).6

También demuestra la intencionalidad del agente, éste mira con cierta finalidad.7 Con la acción de mirar, el perceptor quiere cumplir cierto objetivo, quiere ver algo. A ese respecto, podemos citar algunos ejemplos de nuestro corpus:

(2) No hay más que mirar los títulos para ver lo lejos que está de los ejemplos, más reflexivos y sentimentales, de los ingleses (CdE: Noticias, España, ABC Cultural, 1991-1995).

(3) Bastaba con mirar el expediente para observar que había contradicciones flagrantes (CdE: Noticias, Argentina, La Prensa).

(4) Hay que tomar la decisión de mirar, de estar con los ojos abiertos (CREA: ABC Cultural, 02/02/1996).

Al lado del sentido puramente físico del verbo vienen enumerados los usos menos prototípicos de mirar. Como veremos a continuación, en determinadas circunstancias el verbo también admite extensiones de sentido y adopta un significado más abstracto o funciona como verbo de cognición (~ pensar, considerar):

(5) Valle-Inclán hace hablar a Tirano Banderas, a Quintín Pereda, al Coronelito Domiciano de la Gándara, a don Celes Galindo y a tantos y tantos personajes de ese fresco encantador, con una inimitable justeza, autenticidad y gracia. Y, sin embargo, ¡oh, siestas de Homero!, en la boca del yanqui mister Contum, ducho, al parecer, en negocios de minerías, pone un español chapurreado y extraño que no se corresponde, míresele por donde se mire, con ninguna realidad idiomática. Dice mister Contum, consultando el reloj: "- Estar mucho interesante oír los discursos. Así mañana estar bien enterado mí. Nadie lo contar mí. Oírlo de las orejas" (CREA: ABC, 27/09/1982).

En el ejemplo (5), la fórmula duplicativa míresele por donde se mire apoya la idea de que "este español chapurreado y extraño se considera como no idiomático, desde cualquier punto de vista".

Algunos usos estandarizados del verbo como bien mirado, si bien se mira, mirar por donde, entre otros, también vienen listados en los diccionarios.

(6) El complejo comercial de L'Illa y la actividad generada en torno a El Corte Inglés palían la desazón, pero no compensan la atracción ciudadana por el litoral marítimo. Si bien se mira, el proceso parece inverso al que siguió Barcelona con la expansión hacia el norte. Entonces era de buen tono dejar el casco antiguo para instalarse en el cartesiano Eixample diseñado por Cerdà (CREA: La Vanguardia, 30/09/1995).

(7) No logramos evitar los vertidos y quemas de basura en lo alto del Monte Galelo, a poca distancia de las zonas habitadas, que no pocas molestias causaron. Y mira por donde, de repente todo se arregló. Se terminó el cheiro y las quemas ilegales de lixo. De un plumazo... pero no del señor alcalde, sino del señor juez (CREA: Faro de Vigo, 18/06/2001).

Igualmente, se menciona en el DUE que mirar permite un uso reflexivo y recíproco y, de acuerdo con los otros diccionarios, se señala el uso frecuente de mirar en imperativo, que sirve a menudo como llamada de atención. Funciona como un marcador del discurso que se intercala en el curso del texto, sobre todo en textos orales, para poner énfasis en lo que sigue (ejemplo 8) o para atraer la atención del interlocutor (ejemplo 9):

(8) Mire, con todo lo que está pasando, no hay duda. (CdE: Noticias, Perú, Caretas).

(9) Mire, mi amigo, yo esa palabra no quisiera oírla (CdE: Noticias, Cuba, CubaNet, 03/09/1998).

En resumen, mirar puede ser caracterizado por los rasgos siguientes:[+ agentivo], [- resultativo], [+ finalidad], [+ voluntario], [+ intencional] y [+ movimiento].

2. ANÁLISIS SINTÁCTICO-SEMÁNTICO

Las posibilidades construccionales con mirar que se desprenden del corpus resultan ser relativamente restringidas. En la mayoría de los casos (un 60%) se acude a la construcción de base, que es transitiva con sujeto animado —o una entidad que puede ser interpretada como tal (ejemplo 12)— y complemento directo (CD) concreto, es decir, un concepto delimitado en el espacio y el tiempo. Mirar suele hacer referencia a un objeto material perceptible. La construcción verbal en esos casos abarca una escena que contiene un perceptor y un objeto percibido (PERCEPTO) que están en una relación directa de percepción física (PERCEPCIÓN DIRECTA).8 Véanse los ejemplos siguientes:

(10) Fue después del almuerzo. Estábamos los dos junto a la ventana mirando el patio. Pola dormitaba cerca de nosotros (CREA: M. Salisachs, 1975, La gangrena).

(11) En el banco de al lado, la pareja de niñatos sigue morreándose. -Mirad los dos niñitos -señaló con el dedo- (CREA: J. A. Mañas, 1994, Historias del Kronen).

(12) Después de despedir al médico había subido a ver a su madre y la encontró rígida y destapada, con la ropa de la cama enrollada en los pies y los ojos abiertos mirándola fijamente y sin pestañear (CREA: L. Castro, 1994, La fiebre amarilla).

Hemos visto que las definiciones de mirar implican que este verbo denota una acción voluntaria e intencional por parte del perceptor. Requiere la atención del sujeto, y, desde luego, cierto nivel de procesamiento mental. En los contextos de mirar a menudo encontramos una descripción detallada  de la escena percibida. La selección del verbo mirar crea la necesidad de proporcionar en el contexto una descripción de lo que se ve. El perceptor repara en lo que percibe visualmente:

(13) "Es una liberación entrar en la universidad, a mí me parece todo un cambio, miras a la gente por los pasillos y los ves muy mayores", cuenta Felicidad González (CREA: El País, 30/09/1997).

(14) Me preocupa tanto la decadencia que amenaza al mundo actual, y que todavía me atrevo a creer evitable, que miro con ansiedad sus síntomas, y siento alegría profunda cuando veo indicios de recuperación o defensa (CREA: ABC Electrónico, 22/05/1997).

(15)Walt Disney me ha robado el color, ahora miro por mi ventana y todo es gris (CREA: El Mundo, 04/05/1994).

(16) Y de pronto se va la luz y con ella la música, alumbramos un quinqué, fuera cruje la tormenta, te miro, no tienes edad ni en los ojos asombrosos ni en la yema de los dedos, o sí la tienes, eres un muchachito perdido para siempre en la Alemania no de Goethe (CREA: El Mundo, 23/08/1996).

El ejemplo siguiente (17) muestra claramente que la competencia invocada mediante mirar —a diferencia de ver— no es innata sino que se puede aprender. La sustitución de mirar por ver en esta frase, resulta desde luego imposible (*... la enseñó a ver):

(17) Y otro dato clave: para Rosa Chacel nada hay involuntario, el azar no existe, sino que todo es perfectamente deliberado, todo en su vida ha sido querido, pues la ha gobernado una voluntad tan lúcida e implacable como férrea y total. De ahí que describa cómo su padre la enseñó a leer a los cinco meses -y de rechazo la enseñó "a mirar"- o escribir a los tres años. Esta infancia primera de una niña vallisoletana nacida en 1898 y que hoy, a sus 93 años, sigue escribiendo en plena lucidez, proyecta luces casi insondables sobre el misterio de la creación literaria (CREA: ABC Cultural, 13/12/1991).

El verbo se presta tanto más fácilmente a extensiones de sentido cuanto más se alejan los participantes en la escena de mirar de los roles semánticos que se les confiere normalmente en la construcción transitiva de base, a saber, un sujeto agente y un objeto de percepción concreto. Por ejemplo, cuando mirar lleva un sujeto inanimado, material —y no se trata de una posible personificación— el significado verbal suele reducirse a una interpretación de mera orientación. Adviértase que en este caso la construcción también cambia: se vuelve intransitiva.9

(18) Las mujeres descansan su tacón alto en el borde mismo de la pata y dejan el pie en punta mirando al suelo como un clavo que fuera a hundirse en la madera (CREA: I. Carrión, 1995, Cruzar el Danubio).

(19) Es lo malo que tienen las gafas oscuras. Son muy clandestinas y toda la pesca, pero ves menos que una polla dentro de una olla. Me las quito, saco el pañuelo del bolsillo y me pongo a limpiarlas con parsimonia. No, no lleva sostén. Los pezones miran al frente cosa mala. Deben estar en su punto. Como a mí me gustan10 (CREA: C. Pérez Merinero, 1981, Días de guardar).

En el ejemplo (20), donde lleva un sujeto no animado y un objeto abstracto, no tangible, la acción de mirar se alza a un nivel abstracto, se metaforiza. Mirar en este ejemplo significa "tomar en consideración". Sin embargo, esta interpretación abstracta no impide que el verbo lleve adjuntos típicos de su interpretación física, como el SP de reojo, que designa la manera de percibir. En la misma línea se puede poner el ejemplo (21) en el que mirar, en combinación con el adjunto de frente y un objeto de percepción abstracto, adopta el significado figurativo de "afrontar una cosa".

(20)A lo largo de tres "momentos" o "paisajes" –Rapsodia, Calma en el mar y Fiestas– lo autóctono se transforma, de modo muy directo, en materia sinfónica por vías de una escritura claramente padrelliana (lo que quiere decir netamente francesa en lo instrumental a pesar de los germanismos de don Felipe) que, sin embargo, mira, como de reojo, algunas tendencias imperantes en la Europa de entonces. No para seguirlas sino a modo de "toma de conciencia" después de la cual Samper "sigue su gusto y sus ten- dencias" tal y como recomendaba Manuel de Falla en su prólogo a la "Enciclopedia" de Joaquín Turiana (CREA: El País, 28/08/1977).

(21) El libro comprende, en fin, una sección dedicada a su relación con los niños –es su zona de máxima excelencia–, apasionante en tanto en cuanto sintetiza su postura última ante el tema, tan vital para la comprensión en profundidad del adulto. Lamentablemente, ni aun la proximidad de la muerte hizo que Bettelheim se atreviera a mirar de frente una cuestión tan esencial como lo es la de la responsabilidad sin paliativos de los padres de los niños psicóticos en los graves trastornos de sus hijos (CREA: ABC Cultural, 06/12/1991).

Algunos verbos de percepción, entre otros mirar, pueden seleccionar complementos dinámicos como objeto de percepción. De hecho, encuentro en mis ejemplos modificadores de todo tipo orientados al objeto que dinamizan la escena de mirar: infinitivos (ejemplo 22), gerundios (ejemplo 23), adjetivos, participios y relativas (ejemplo 24):

(22) Eran reflejos en un remanso y él estaba inclinado entre los juncos, observando el raudo vuelo de una libélula, mientras el mediodía mantenía inmóviles los chopos y hasta más apagado el sonido del agua; él estaba tumbado junto a una sebe, en la hierba fresca de un prado, mirando llenarse poco a poco de estrellas el cielo turquesa, más allá de las hojas; (CREA: J. M. Merino, 1985, La orilla oscura).

(23) Qué empalme está cogiendo el Manolo, ahí bailando como un loco. Mírale, dando vueltas con los brazos abiertos (CREA: J. A. Mañas, 1994, Historias del Kronen).

(24) El inspector Galván se queda un rato más mirando el perro que jadea y apenas se tiene en pie, y después, repentinamente, palmea el hombro de David y le tiende la mano en un gesto rápido y sin mirarle, da media vuelta y se aleja con paso muelle siguiendo la franja de ceniza al borde del terraplén (CREA: J. Marsé, 2000, Rabos de lagartija).

Con esto tocamos el tema de la predicación secundaria.11 En mi opinión, semánticamente no pueden simplemente omitirse estos sintagmas modificadores. Sin la información suplementaria aportada por el modificador, la escena de percepción cambia sustancialmente y pierde dinamismo. En cambio, en el nivel sintáctico, los modificadores son omisibles sin que este hecho influya en la gramaticalidad de la frase. Cuando mirar tiene valor de percepción física (lo que es su uso mayoritario), se considera opcional el modificador y lo analizamos como un ADJUNTO, es decir, un elemento circunstancial. Demonte y Masullo (1999) hablan de complementos predicativos adjuntos.

La presencia abundante de adjuntos orientados hacia el objeto muestra que mirar entra fácilmente en lo que Langacker (1991) llama un CONSTRUCTO (construal) complejo. La estructura lingüística refleja una situación compleja en varios niveles: en un primer nivel, el predicado verbal con mirar establece una relación entre el sujeto de percepción o PERCEPTOR —considerado como el TRAYECTOR (trajector) del predicado principal— y el objeto percibido o PAUTA (landmark); en un segundo nivel, mediante los modificadores, se añade información sobre este objeto percibido o PERCEPTO:12 éste no sólo se concibe como pauta del predicado principal sino que también funciona de trayector de una escena secundaria, expresada por un sintagma modificador. El modificador sitúa al objeto percibido en una escena más amplia y abre, de cierta forma, el ALCANCE (scope) de la mirada.

Nótese que la información proporcionada por el modificador no tiene forzosamente carácter dinámico:

(25) Mirad el bulto que tiene en el pantalón. Se está empalmando (CREA: J. A. Mañas, 1994, Historias del Kronen).

(26) Los hermafroditas miran por encima del hombro a la grey periodística y miran con recelo a la grey literaria compuesta por escritores no periodistas aunque con ramalazos esporádicos de periodismo (CREA: I. Carrión, 1995, Cruzar el Danubio).

Hay que añadir que estos adjuntos o modificadores orientados al objeto refuerzan la interpretación de percepción física directa (Guasti 1993, Di Tullio 1998). El acto de percepción y lo percibido son forzosamente simultáneos. Sin embargo, los modificadores relacionados con como parecen incentivar una interpretación cognitiva y conceden al verbo el significado de un verbo de juicio, de opinión:

(27) Para los que quedamos como símbolo del guajiro cubano, que nos mantuvimos en nuestras fincas a toda costa, llegó el momento en que se nos miraba como gente despreciada, de segunda clase, marginados prácticamente de la sociedad (CdE: Noticias, Cuba, CubaNet, 14/05/1998).

 Otro complemento posible en posición de objeto es la interrogativa indirecta (ejemplos 28 a 31). Este tipo de complemento es muy frecuente tras una forma imperativa de mirar (véase los ejemplos 36 a 38) o tras la fórmula mirar a ver (véanse los ejemplos 53 a 54).

(28) Cuando es tiempo de capar sale de mañana, seguido de una ristra de muchachos que miran callados cómo maniobra por detrás con los guarros: en un santiamén les abre a las hembras una rajita por un lado, mete el dedo largo, suave y aplastadito y arrastra la lentejilla hasta sacarla fuera para retorcerla y quitarla (CREA: A. Berlanga, 1984, La gaznápira).

(29) El vigilante... yo estaba ya harta de ver a aquel tonturrio en el café de enfrente, mirando y mirando si una se movía o lo que hacía, así que una mañana temprano le mandé a decir con el lechero que el señorito le había dejado arriba por la noche un mandao de urgencia en un papel y que subiera para dárselo, que tenía que llevar al Chalé dos o tres cajones grandes de fideos, vino, arroz y matanza, y que en el papel decía dónde tenía que ir a recogerlos: ¡cómo picó, inocente!... (CREA: F. Quiñones, 1979, Las mil noches de Hortensia Romero).

(30) De reojo miro si le veo el aura (CREA: J. Sierra i Fabra, 1995, El regreso de Johnny Pickup).

(31) Gregorio cogía chinitas del suelo, y cuando tuvo muchas dijo, enseñándoselas a Angelina, "mira cuántas chinitas" (CREA: L. Landero, 1989, Juegos de la edad tardía).

El hecho de que mirar aparezca a menudo en construcciones intransitivas muestra su capacidad de expresar una actividad lo suficientemente perfilada como para poder prescindir de complementación (ejemplo 32).

(32) Estás muy guapa –saludó él, sujetándola por un brazo e inclinándose para besarla. Ella puso la mejilla. –Tú también, pero siéntate que hay gente mirando (CREA: A. Rojo, 2002, Matar para vivir).

El carácter agentivo de mirar se ve corroborado por la frecuencia con que aparece en imperativo (ejemplos 33 y 34).

(33) Mire esta habitación. Sí, sí, ¿qué es lo que ve? Una cama deshecha y ropa en desorden (CREA: El Mundo, 23/08/1995).

(34) Veintitrés años de conflictos y pobreza comienzan a dar sus peores frutos. Miren los dibujos y pregúntense dónde se observa un atisbo de esperanza. Los niños de Afganistán, uno de los países más pobres del mundo, piden ayuda y paz, a gritos, en cuanto tienen un lápiz a mano (CREA: La Razón, 20/12/2001).

Según el complemento que lleve, el imperativo puede adoptar distintos valores. Su interpretación varía entre una clara interpretación de percepción física directa, una de percepción más bien indirecta, abstracta y/o cognitiva y hasta una interpretación no perceptiva en la que mirar pierde su carácter verbal para adoptar una función discursiva.

Así, en el ejemplo (35), en combinación con un objeto nominal, la construcción implica una interpretación de percepción física directa. Lo mismo vale para el ejemplo (36) en que el pronombre interrogativo remite a una entidad humana:

(35) Culpa tuya, ¿sabes? Has conseguido que ella no piense más que en ti. Mírala. Está sacando sábanas limpias del cajón inferior. Luego, abierto el cajón superior, sus manos se demoran amorosamente en la lana azul. David engulle el plátano casi deshecho y sigue farfullando: Mírala, ya está otra vez acariciando tu ropita de bebé (CREA: J. Marsé, 2000, Rabos de lagartija).

(36) Preferiría no recordarlo, pero lo recuerdo. –¡Mira, padre –advertí alarmado, nervioso–, Mira quién baja de esa rubia! –¿Quién? Y, aterrado, exclamó: –¡Pero si es Solís! ¡Solís! ¡El jodío peliculero! Ya Solís avanzaba hacia nosotros, muy alegre, muy campechano, como solía estar siempre. Oímos su voz por encima de los gritos de los niños, de la música del bar (CREA: F. Fernán–Gómez, 1985, El viaje a ninguna parte).

Las oraciones (37) y (38), en cambio, dan paso a una interpretación más abstracta, más indirecta. El acto de percepción requiere cierto procesamiento mental por parte del perceptor: éste debe interpretar/procesar lo que percibe:

(37) Pero la noticia, por lo visto, había corrido más que nosotros y había mucha gente en la estación esperando a ver a un rojo de verdad. Me acuerdo que gritaban: ¡Miradle! ¡Miradle! ¡Aquél es! ¡Mirad qué blanco está! Porque yo, de estar tanto tiempo enterrado, no era rojo, sino blanco, ¿sabe usted? (CREA: J. Llamazares, 1990, El río del olvido).

(38) –Vean, vean –señalaba Domingo–, las va llevando donde el tilo, a esa sombra que ya me tiene requisada. Miren cómo las corta el paso, cómo cerca a esas infelices. –Hombre –dijo Benuza, muy interesado–, es un espectáculo nupcial de contundente poligamia (CREA: L. Mateo Díez, 1986, La fuente de la edad).

Cuando el verbo va seguido de una relativa introducida por el pronombre lo que, suele prevalecer la interpretación cognitiva, abstracta. Esto viene ilustrado en los ejemplos (39) y (40), donde mirar significa "prestar atención + cuidar":

(39) Ah pues entonces permanecerían todos de pie –y si no que lo digan estos señores– hasta que se dignase tomar asiento. A pesar de todo se negaba la Reverenda Madre ¡mire usted lo que hace porque nos va a dejar sin comer! Ah, pues no estaba en su ánimo hacer algo así, usted verá, aquí nadie se sienta. La religiosa había accedido y Antonio Murillo se alejaba con el vaso de vino sin saber qué hacer confundiendo a los jefes con las arañas rosas (CREA: G. García–Badell, 1975, Funeral por Francia).

(40) Oiga usted, mire lo que dice, está hablando con un miembro de los Comités de Defensa y Progreso, el Supremísimo no peca. Ni puede pecar cuando habla en discurso (CREA: L. R. Alonso, 1981, El Supremísimo).

Finalmente, la construcción ejemplificada en el ejemplo (41) es lo más cercano a lo que llamamos el uso de MARCADOR CONVERSACIONAL de mirar. Si bien mirar todavía aparenta construirse con un CD en forma de una cláusula finita encabezada por que, ésta funciona como una cláusula independiente. El que se puede omitir fácilmente, no tiene verdadera función sintáctica, sólo sirve de enlace. Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4171- 4172) incluyen este uso de la forma imperativa de mirar (mire(n)/mira(n)) en la categoría de los ENFOCADORES DE LA ALTERIDAD, puesto que señalan el enfoque o la posición del hablante con respecto al interlocutor. Mira(n)/mire(n) es una partícula discursiva interjectiva que sirve para marcar la relevancia de las opiniones o preferencias del hablante. Introduce un punto de vista, a menudo una intervención reactiva que da inicio a un fragmento de discurso en el que el hablante presenta una opinión contraria a la del interlocutor.

(41) Pero resulta que ahora, con el cambio que ha habido, que se fue el doctor Aguilera y vino este otro más joven, pues yo le dije, digo, mire, doctor, que estoy tomando estas pastillas por si lo de las piernas es de la circulación, que el doctor Aguilera me dijo que era de la circulación (CREA: M. Hidalgo, 1988, Azucena, que juega al tenis).

(42) –Vamos, Milfred, deje usted de hacerse el inspector de pompas fúnebres. Hable, se lo ruego. –Mire, señor Góel. Whittlesey había perdido la razón, y eso es siempre lamentable, créame –dijo Milfred hundiendo la cabeza y elevando los hombros–, lamentable, para qué negarlo (CREA: J. Ferrero, 1981, Bélver Yin).

Esta serie de ejemplos ilustra la variedad de interpretaciones que la forma imperativa de mirar es susceptible de recibir, desde significados muy concretos a significados y usos más bien abstractos. Por ser tan frecuente, la forma ha podido lexicalizarse hasta, finalmente, reducirse a un elemento paradigmático, un marcador conversacional. Se vacía de contenido semántico para adoptar una función discursiva, como en el ejemplo (42).

El marcado carácter agentivo e intencional del verbo mirar también explica la alta frecuencia de adjuntos de modo que pueden tomar varias formas: adverbios en -mente (fijamente), SPs (con ojos yertos, de reojo), adjetivos (fijo, cómplices), etc. Su significado puede, entonces, definirse en términos instruccionales. Invita al interlocutor a prestar especial atención a la escena que se organiza en torno al sujeto agente, especificando el punto de vista o la manera de mirar que viene reflejada en los adjuntos que aclaran los matices del mirar.

(43) Una vez lo dijo Thomas Bernhard: si lees y relees la página más perfecta, terminas por encontrarla ridícula. No sé por qué los cuentos de Tommaso Landolfi (1908-1979) me han traído a la cabeza la amenaza de Bernhard, pero con un sentido nuevo toda realidad es ridícula, anormal, si la miras fijamente (CREA: ABC Cultural, 29/11/1991).

(44) Y la cama, la cama era un triunfo de cabezas de caballo delicadamente reclinadas sobre las almohadas, apiladas en el centro, desbordando por los costados y mirando en todas las direcciones posibles con ojos yertos, unos medio abiertos, otros casi cerrados, aquel parecía morder la lamparita de noche (CREA: J. Fernández de Castro, 1987, La novia del Capitán).

(45) Vicioso no era casi ninguno, pero hija, ¡era tan raro siempre cómo venían y cómo estaban y cómo se iban, siendo hombres hechos y derechos! ay, bueno, que es que tú no sabes lo que son los estrujaos: que es que se les ve ligero en la cara que vienen como en un estrujón o en un apuro, como si estuvieran cegándose vivos, o sea, mal del vientre; o como si llevaran detrás la mujer o la novia o seis guardias buscándolos, ellos mirando de reojo para todas partes y así alobaos que a alguno daba hasta fatiga verlo, cuando no había uno que venía ya como cagao del to, con una cara y un achantamiento que ni el de las Arrecogías de Córdoba (CREA: F. Quiñones, 1979, Las mil noches de Hortensia Romero).

(46) Te acabas de comportar como un héroe. Fue tu bautismo de sangre. Los héroes se merecen una recompensa, una jubilación. Y luego me miró fijo, lanzaba fuego por la mirada, y agregó: –Pero no hacía falta tanta pelea. Era yo nomás darme la media vuelta y se acababa todo (CdE: Yerbabuena, La Parranda).

(47) Ricardo y sus dos compañeros se miran cómplices y dicen casi al mismo tiempo, robándose las palabras, devolviéndoselas, confundidos pero convencidos, porque inmediatamente te acusan con el dedo y se infla el globo de la corrupción socialista (CREA: E. Pavlovsky, 1990, Galíndez).

Además, la gente se puede mirar a sí misma, y también las personas se miran las unas a las otras. De hecho, muchas (el 70%) de las construcciones pronominales con mirar tienen valor reflexivo o recíproco:

(48) El futuro es nuestro, Belarmino, tienes razón –exclamé mirándome desnudo frente al espejo (CREA: R. Hernández, 1995, El secreter del Rey).

(49) Me ponían nervioso los dos, mirándose y sonriendo como si posaran para un fotógrafo, sosteniendo cada uno una bolsita llena de uvas y su copa de champaña (CREA: E. Mendoza, 1975, La verdad sobre el caso Savolta).

Los usos restantes se reparten entre pasivas con se (ejemplo 50), construcciones impersonales (ejemplo 51) y construcciones activas en las que el reflexivo hace de intensificador (ejemplo 52):

(50) Un buen cava: se mira, se escucha, se huele, se acaricia y, casi enseguida, se degusta la globalidad (CREA: El País, 09/07/1997).

(51) Es una frase o muy optimista o muy pesimista, según se mire –contestó– (CREA: J. Leguina, 1992, Tu nombre envenena mis sueños).

(52) Hasta el director–técnico del equipo comentó en el auto, viéndole subir con esa elegancia y facilidad: "Míratelo, parece que para ése no pasan los años" (CREA: J. García Sánchez, 1994, El Alpe d'Huez).

Cabe destacar que la construcción impersonal con mirar generalmente tiene una interpretación cognitiva. Secuencias como si bien se mira, según se mire, mírese por donde se mire, señalan un punto de vista. Mirar invoca una perspectivización que no se da con verbos cognitivos como considerar o pensar. Por eso mismo no es de extrañar que mirar no se dé más que marginalmente en la pasiva con se (contrariamente a considerar y pensar).

Finalmente, antes de tratar la construcción intransitiva más utilizada con mirar, a saber, la preposicional, quiero destacar dos construcciones (más o menos) lexicalizadas del verbo: i) el corpus contiene algunos ejemplos con la fórmula mirar a ver (ejemplos 53 y 54). Esta expansión, mirar a + infinitivo, tiene el significado de "averiguar, comprobar"; ii) la segunda fórmula lexicalizada es una frase hecha, un modismo, que se usa en aposición: de mírame y no me toques sugiere que algo es muy frágil o sumamente delicado (ejemplo 55).

(53) Coronel, usted que tiene una solución para todo, mire a ver si –con delicadeza, claro está, usted es hombre prudente– si la Esperanza se recoge aquello un poco (CREA: L. R. Alonso, 1981, El Supremísimo).

(54) Vete pensando en otra cosa. Me dio el pijama y se me quedó mirando a ver lo que hacía (CREA: E. Mendicutti, 1991, El palomo cojo).

(55) Lucía tiene los ojos de mantequilla de Soria, para qué lo voy a negar. Una retina muy frágil, de mírame y no me toques (CREA: J. Maqua, 1992, Invierno sin pretexto).

En este apartado hemos pasado revista a los empleos transitivos y absolutos del verbo y también hemos mencionado algunos usos intransitivos. Sin embargo, hemos pasado por alto la construcción más característica de este verbo de percepción, a saber, la construcción intransitiva ‘mirar + SP’. Por su peculiar carácter sintáctico y semántico, trataremos esta construcción por separado en un tercer apartado.

3. MIRAR + SPS

El presente apartado se ocupa del estatus híbrido que hasta ahora tienen los SPs con mirar. Dedicamos una primera parte (3.1.) a explicar por qué los SPs merecen especial atención. En 3.2. se presentan los argumentos a favor del estatus argumental de estos SPs y proponemos una tipología de los distintos tipos de SPs con mirar. El subapartado 3.3. se centrará en las diferencias conceptuales entre la construcción preposicional y la no preposicional. Basándonos en los ejemplos, determinamos los valores semánticos de las distintas construcciones prepositivas.

Cabe señalar que eliminamos del análisis todas las construcciones preposicionales del tipo mirar por algo/alguien,13 con el significado de "cuidar de algo/alguien" (ejemplo 56). Sólo nos concentramos en los complementos preposicionales locativos, que son los mayoritarios.

(56) Con esto quedamos muy servidos de estar tan aposentados y cerca de cristianos y ellos igualmente contentos de tener quien mirara por las casas (CREA: J. Eslava Galán, 1987, En busca del unicornio).

3.1. Algunas observaciones

Llama la atención la alta frecuencia de mirar seguido de un SP locativo con a,14 hacia, para, por, en, desde, etc., en el corpus analizado. Considérense las siguientes construcciones:

A. MIRAR + PREPOSICIÓN:

• a:

(57) Miraste a la ventana del hotel al pasar y, como te molestaba el sol, te pusiste la mano a modo de visera como una curiosa turista que quisiera contemplar la fachada de un monumento (CREA: F. G. Delgado, 1995, La mirada del otro).

(58) Miro a izquierda y derecha, escuchando (CREA: J. Madrid, 1989, Flores, el gitano).

• hacia:

(59) Miró hacia el público que llenaba el local (CREA: ABC Cultural, 11/10/1996).

(60) Eliseo era algo poeta y más enclenque que su hermano Belarmo. La partera solía decir que eso era normal, pues Eliseo había llegado al mundo algo más tarde que su hermano y menos decidido que él, que salió como un estruendo y dejó a María Gloria sin conocimiento. Todos miraron hacia la escalera. Juan tenía la mirada perdida por encima de las higueras del patio (CREA: F. Argüelles, 1993, Letanías de lluvia).

• para:

(61) Espera, espera, están mirando para acá. Estos tipos parecen ser policías (CdE: Noticias, Cuba, CubaNet, 06/02/1998).

(62) Dicen que tu madre tuvo más de cuatro. El Supremísimo es un hombre que siempre está en la última. Fíjate que me distinguió entre el público y me preguntó por mi mujer. Es que se dio cuenta de que Milagritos no había venido, tiene la regla. –Pues claro. –Siempre le digo a Milagritos que tenemos una gran suerte con un hombre como el Supremísimo. –Eso lo comenta todo el mundo. –Mira para Sir Mac Donald, está que no cabe en el frac. Es la primera vez que el Supremísimo asiste a una recepción diplomática en dos años y tres meses. –Claro, la influencia de los ingleses. En cambio nosotros, 1os embajadores centroamericanos, no tenemos acorazados. Somos los negros de los embajadores. El Supremísimo disfruta la bota lamida; su asistente no tiene que limpiarla nunca. Se engola en diálogo monólogo (CREA: L. R. Alonso, 1981, El Supremísimo).

• por:

(63) Cuando subía el primer peldaño de la escalera, se detuvo un momento y enseguida se acercó a mirar por la puerta que daba al rellano (CREA: J. M. Caballero Bonald 1981, Toda la noche oyeron pasar pájaros).

(64) Aquél era el tipo de vestido que a ella la gustaba, el tipo de vestido que hacía que la miraran por la calle, que la silbaran al pasar por delante de un edificio en construcción, que los tenderos salieran a la acera cuando la veían asomar por el escaparate, el tipo de vestido con el que a Andrés le daba vergüenza verla (CREA: A. Grandes, 2002, Los aires difíciles).

• en:

(65) Necesito hablar contigo largamente –y miró en torno–, pero no aquí. Marcos la miró con extrañeza, pero asintió (CREA: J. R. Zaragoza, 1981, Concerto Grosso).

(66) ¿Y mi rata? Abro la nevera. No está la rata. ¡Me han robado la rata! Lladres! Policia! Busco por el suelo, a gatas. Miro en la cama. ¡Ah! ¡Qué alivio! Está debajo de la almohada (CREA: F. de Azúa, 1987, Diario de un hombre humillado).

• desde:

(67) El sol nos miraba desde el frente y, a la derecha, e incluso en aquellas tierras tan lueñes y diferentes no se altera su curso, menos aún su dirección (CREA: ABC, 17/04/1982).

(68) El historiador, con los datos y documentos que tenga, viene después interpretando y explicando ese pasado desde la perspectiva de su lugar y de su tiempo. Por eso su punto de vista varía si mira desde distinto lugar o cuando nuevos documentos le obligan a mover su pupila (CREA: El País, 18/11/1997).

Algunos de estos SPs son muy similares al complemento directo, puesto que parecen desempeñar la misma función semántica. En muchas ocasiones denotan efectivamente el objeto de percepción. En realidad, los ejemplos anteriores suscitan varias cuestiones:

A. Una primera cuestión es la de saber si forman parte del PREDICADO VERBAl (PV).15 Si son equiparables al COMPLEMENTO DIRECTO (CD), lógicamente podrían ser considerados como complementos esenciales del verbo. De no ser evidente el carácter íntimo e intrínseco de la relación con el verbo, tendremos que integrarlos en el grupo de los adjuntos; es decir, considerarlos como elementos periféricos de la oración.

B. En segundo lugar, cabe verificar si todos estos SPs tienen el mismo estatus. Es decir, habrá que comprobar si forman un grupo homogéneo o heterogéneo en el plano semántico y sintáctico.

El estatus ambiguo de los distintos SPs se hace visible a través de pares mínimos. En efecto, pueden darse cambios de construcción sin que cambie la entidad nominal. Esto sugiere cierta indecisión a la hora de seleccionar la construcción en adecuación con un objeto nominal. En los ejemplos siguientes del corpus (mirar + futuro, + luna, + mar) los SPs tienen una contrapartida no preposicional. Al igual que el CD prototípico, denominan al percepto u objeto percibido. Según Cano Aguilar (1999: 1816) esta alternancia revela que existe una zona semántico-funcional compartida por objetos directos y complementos preposicionales.

B. MIRAR + (PREP +) FUTURO:

(69) Todo esto desde luego debe hacerse mirando hacia el futuro y pensando en la religión, [etc.] (CdE: Noticias, Argentina, El Cronista).

(70) Mirando al futuro, ningún museo está tan necesitado de adoptar decisiones urgentes que consientan recuperar una marcha estable, sin los sobresaltos [etc.] (CdE: Noticias, España, ABC Cultural, 1991-1995).

(71) Por ello es importante ponernos en el justo punto, analizando cómo hemos vivido hasta ahora, y buscando cambios que nos permitan a todos mirar nuestro futuro con más tranquilidad y posibilidades (CdE: Noticias, España, ABC Cultural, 1991-1995).

C. MIRAR + (PREP +) LUNA:

(72) Recitaba los Cinco Libros, cantaba con su voz de pitillo; parecía que iba a reventar como un sapo salado, miraba a la luna en silencio y volvía a recitarlos (CdE: Noticias, España, ABC Cultural, 1991-1995).

(73) [...] recuerdo principalmente una noche en el desierto cuando preparamos las carpas, pero finalmente decidimos permanecer despiertos toda la noche mirando la luna (CdE: S. Gertopan, 2001, El nombre prestado).

D. MIRAR + (PREP +) MAR:

(74) Vila Olímpica, Maremágnum y Port Vell son los tres polos desde los cuales se ha irradiado un urbanismo regenerador. A lo largo de casi cinco kilómetros de litoral se suceden los restaurantes, terrazas, bares y tiendas. El bullicio es continuo y los fines de semana puede alcanzar la saturación. Barcelona ha vuelto a mirar al mar y vive volcada en la calle (CREA: La Vanguardia, 30/09/1995).

(75) [...] al borde de Pasamayo, donde algunos deudos daban la espalda a la cámara y miraban el mar sabiendo que no obtendrían respuesta. En estos casos el tema fue la tristeza y no el asco o el horror (CdE: Noticias, Perú, Caretas).

Cuando la preposición introduce una entidad humana, se vuelve obvia la analogía con el OD, véase el ejemplo (76). También la interpretación de los ODs con mirar —como en el ejemplo (77)— parece tener un matiz direccional. Delbecque (2002), al igual que García-Miguel (1995), señala que los SPs con a pueden ser ambiguos en varios aspectos. Delbecque considera que la a del OD, en vez de fungir como una simple marca redundante de los ODs de persona (heredada del latín), sirve para modelar la relación entre sujeto y objeto. Nos detenemos en esta cuestión más adelante, cuando tratamos los distintos valores que pueden tomar los complementos en a, antes de abordar las demás construcciones prepositivas.

(76) No le preguntó por ella; al largo paréntesis entre los dos se venía a sumar ahora la necesidad de ocultarle algo y ni siquiera se prestó a informarle de los datos más elementales de su viaje, de su tardanza y de su vuelta, inmovilizado aún en el centro del vestíbulo y mirando hacia él, con las manos en los profundos bolsillos de su anticuada bata de paño verdoso, ribeteada de negros alamares (CREA: J. Benet Goitia, 1980, Saúl ante Samuel).

(77) "Su hija toca obras de Schubert: ¡qué música tan hermosa!" El "hauptoffizier" de la Gestapo se quedó mirando a su interlocutor. "Salga inmediatamente de Alemania, tan pronto como le sea posible", fue su único comentario, dicho en voz baja (CdE: Noticias, Perú, Caretas).

Resumiendo lo dicho hasta aquí, los SPs locativos en combinación con mirar presentan cierta afinidad con la función de OD: sirven a menudo para designar el objeto de la percepción. Además, el matiz direccional, de orientación y movimiento, marcado por estos sintagmas, concuerda perfectamente con el semantismo del verbo. De ahí mi propuesta de considerarlos como constituyentes esenciales del predicado. Mi hipótesis es que estos constituyentes pueden ser considerados un tipo especial de lo que Cano Aguilar (1999) llama COMPLEMENTOS VERBALES DE RÉGIMEN PREPOSICIONAL (CVRP).16 En el apartado siguiente se reflexionará acerca de la posibilidad de aferrarse a esta suposición o si hace falta matizarla y reformularla. A partir de las semejanzas entre el OD y los SPs locativos, conviene cotejar ambas estructuras. Partiendo de la premisa de la gramática cognitiva de que un cambio de construcción implica un cambio de interpretación, en otras palabras, que la sintaxis se interrelaciona con la semántica, demostraré en un tercer subapartado (3.3.) que la interpretación de las dos construcciones no es igual.

3.2. El estatus argumental de los sintagmas preposicionales con mirar

Para poder ubicar los respectivos SPs dentro de la valencia de mirar, propongo reanalizar el verbo mirar como un verbo de movimiento. Grüber (1967) analiza to see (‘ver’) como to see to (‘ver a’), es decir, como verbo de movimiento que permite construcciones intransitivas en que el verbo to see se combina con complementos preposicionales introducidos por into, through, etc. En español, me parece que este análisis no es válido para ver; en cambio, sí me parece acertado en el caso de mirar. Mirar implica movimiento, como se desprende de la definición básica, "dirigir los ojos hacia alguien o algo con intención de verlo"; toma, pues, un valor locativo direccional. Este valor destaca aún más claramente cuando lleva un sujeto no animado (ejemplos 78 y 79), como ya constatamos en los ejemplos (18) y (19) del apartado 2:

(78) "La Flor del Sol" por ejemplo, es una leyenda que intenta explicar por qué las flores miran al Sol (CdE: Noticias, Perú, Caretas).

(79) La luna se representa en su cuarto creciente con los cuernos hacia arriba, o en menguante, con los cuernos hacia abajo. Si los cuernos miran a la derecha, la luna es tornada, y si miran hacia la izquierda, contornada (CdE: Encicl: Heráldica).

La acción de mirar puede ser (re)analizada como una "transición" (transition) (Pustejovsky 1991), ya que está compuesta por dos subeventos. Para mirar primero hay que dirigir la mirada (movimiento, orientación) y, luego, tiene lugar el acto de percepción, el hecho de ver.

Cifuentes Honrubia (1999: 135) formula su análisis de mirar como verbo de movimiento en los términos siguientes: "el uso del verbo mirar es de una forma totalmente diferente del resto de verbos de percepción física (sic), pues en sus empleos intransitivos debe entenderse como un desplazamiento, en este caso un desplazamiento perceptivo en el que la mirada es la figura".17 El verbo mirar implica, entonces, el desplazamiento de los ojos, de la mirada, provocado por un estímulo exterior, a saber, el objeto de percepción.18

Desde esta perspectiva, los numerosos SPs con mirar —que indican la dirección de la mirada— forman parte del significado verbal: un sujetoagente dirige la mirada en dirección de una persona o cosa. Lo dinámicodireccional forma parte del significado del verbo. Así, considero que estos SPs forman parte del PREDICADO VERBAL (PV) y no me parece justificado incluirlos en la categoría de los circunstantes o adjuntos al PV.

Sin embargo, esta argumentación no puede ser aplicada a todo el grupo de SPs con valor locativo. Hay que establecer algunas matizaciones. De hecho, los SPs locativos no forman un grupo homogéneo: se dividen en tres grupos semánticos:

A. los locativos dinámicos que son correferenciales con el objeto de percepción;

B.  los locativos dinámicos que expresan la trayectoria de la mirada;

C. los locativos estáticos, que sirven para situar el sujeto u objeto de percepción.

De estos tres grupos, no todos acceden al estatus de elemento argumental. Distinguiré entre SPs argumentales y adjuntos basándome en criterios semánticos y sintácticos. En el cuadro 1 explico cuáles son las funciones sintácticas que corresponden a estas tres categorías semánticas:

La acción o actividad de mirar representa una escena que incluye a dos participantes: el sujeto agente o perceptor y el objeto de percepción o percepto. En la situación no marcada, expresada por una construcción transitiva, la acción apunta a un objeto, el CD, representado por un sintagma nominal (SN) sin preposición o con a (en el caso de un CD de persona). Este objeto al mismo tiempo indica el lugar sobre el que se ejerce la acción de mirar.

(80) Porque al mirar a aquella pobre mujer, una se daba cuenta de que su cara era el vivo retrato de aquel rey (CREA: I. Palou, 1975, Carne apaleada).

(81) Me sirvo un vaso de agua y espero. Y entre todo el desorden miro las fotos del hijo, esa foto de una mañana en la sierra, el niño con un tazón en la mano, aquel desayuno, aquel día entre los días (CREA: F. Umbral, 1975, Mortal y rosa).

A. LOCATIVOS CORREFERENCIALES CON EL OBJETO DE PERCEPCIÓN

Cuando el verbo no lleva CD, en construcciones intransitivas, se recurre a menudo a un sintagma con carácter locativo direccional para precisar la acción (Cano Aguilar y Lapesa 1987). Estos SPs dinámicos concretan la acción verbal indicando la dirección de los ojos, de la mirada. En el caso de mirar, son muy similares al CD ya que denotan a la vez el objeto de la mirada. En efecto, en construcciones intransitivas los SPs introducidos por hacia, a, para, etc. ocupan la posición del CD.

(82) Hoy, como en todos los otros casos anteriores, todo el mundo mira hacia Luc Jouret, el líder de esta secta, y le recrimina su maldad (CREA: El Mundo, 06/10/1994).

La diferencia entre el CD prototípico y el SP en la posición de CD (y con función similar) se sitúa en el nivel conceptual: al aparecer un SP, se pone mayor énfasis en la direccionalidad, el movimiento de la mirada. En realidad, los dos esquemas reflejan dos maneras de categorizar la realidad: sin preposición, en las estructuras directas, se representa la acción de mirar sin que se manifieste una conceptualización local; con preposición, se categoriza la realidad considerando la incidencia espacial.19

 Así, si mirar manifiesta una conceptualización no locativa con bases [-humanas], aparece con CD (ejemplo 83), y si es locativa aparece una marca de relación locativa direccional, como hacia en (84) o a en (85). Si la base es [+humana], mirar siempre se construye con preposición:20 bien lleva la preposición a, la a del CD, o bien se utiliza otra marca como hacia en (82). Basándome en las observaciones de Delbecque (2002), también considero que la a del CD confiere un matiz direccional. No obstante, al utilizar hacia, para, en dirección a, etc. con mirar se pone mayor énfasis en la direccionalidad de la mirada. Las diferencias conceptuales entre las construcciones preposicional y no preposicional serán estudiadas con más detalle en apartado 3.3.

(83) Me paré frente a la puerta de mi dormitorio y miré el suelo. Pensé que me haría bien no seguir discutiendo [...] (CdE: J. Boscán, 1999, Obra completa).

(84) Ladislaw Borovitz, subido en su pedestal, pasó con parsimonia la primera hoja de su partitura. Miraba hacia el suelo, como concentrándose (CdE: España Lamberto García del Cid, El violonista en la estrada).

(85) Al mirar al suelo su sospecha adquirió consistencia. Se agachó, y sus perplejos dedos cogieron un botón de nácar (CdE: J. M. Pizarro, 1933 Gibraltar).

Según la terminología del GDLE, estos SPs direccionales desempeñan la función de CVRP21 (Cano Aguilar 1999): son muy semejantes al CD en cuanto al contenido, pero sus relaciones con el verbo nuclear no son idénticas. Cuando se introduce una preposición, la relación entre el sujeto y el objeto de percepción cambia, puesto que se hace menos directa. La preposición añade implicaciones sobre el percepto. Las distintas construcciones preposicionales se distinguen de la construcción directa, no preposicional, en que las construcciones preposicionales dan lugar a otra conceptualización de la escena. Cada preposición refleja una interpretación particular de lo percibido.

En este grupo incluyo los SPs introducidos por las preposiciones indicadas por los números romanos (III) y (IV) en el cuadro 1 (bajo percepto).

B. LOCATIVOS DE TRAYECTORIA

Los SPs que indican la trayectoria de la mirada (II en el Cuadro 1) son más difíciles de clasificar. Los he colocado en el centro del esquema para visualizar la posición intermedia y dual que ocupan. En efecto, pueden desempeñar tanto la función de CVRP como la de adjunto.

Cuando el verbo carece de CD, los SPs sirven para completar y concretar el significado del verbo. En estos casos, me inclino a incluirlos dentro del grupo de los CVRP.

(86) Cuando subía el primer peldaño de la escalera, se detuvo un momento y enseguida se acercó a mirar por la puerta que daba al rellano (CREA: J. M. Caballero Bonald, 1981, Toda la noche oyeron pasar pájaros).

(87) Odio la idea de que todo tenga un fin. Hizo una pausa, miró por la ventana durante un momento y luego se alentó con un grito de ánimo: ¿Tomamos algo de champaña? (CREA: J. M. Guelbenzu, 1981, El río de la luna).

(88) La de llevar gafas, sin ir más lejos. Y es cierto que las lleva; incluso cuando se las quita. Es como si mirara a través de espejos. Siempre está parapetado, siempre anda protegido (CREA: F. de Azúa, 1987, Diario de un hombre humillado).

Sin embargo, no presentan la misma ambivalencia que los sintagmas direccionales con hacia, para, a, etc. No pueden ser confundidos con el CD propiamente dicho. De ahí que en el corpus se encuentren ejemplos en que un CVRP con hacia, a, para, etc. se combina con otro SP con por, a través de, etc. que indica la trayectoria de la mirada.

(89) Franco estaba de pie. Miraba por el balcón hacia el cielo azul surcado caprichosamente por un par de gaviotas (CREA: J. M. del Val, 1981, Llegará tarde a Hendaya).

(90) Recuerdo el tono triste de su voz cuando hablaba de España, de pie en el gabinete de estudios, mirando a través del ventanal a la lejana sierra del Guadarrama, dándome la espalda sin protocolo alguno, acto que, sorprendentemente, en él no me molestaba, pues durante alguna breve etapa de nuestra relación pedagógica me di cuenta de que no era un individuo vulgar, sino un alma grande, un idealista (CREA: R. Hernández, 1995, El secreter del Rey).

La concomitancia de sintagmas (no necesariamente todos preposicionales) puede servir de criterio para discriminar entre las distintas funciones que pueden adoptar los SPs con por, a través de, etc.: al combinarse con un CD u otro SP en función de CVRP, se distancian más (literal y figuradamente) del núcleo verbal, de modo que su función se acerca más a la de un adjunto.

C. LOCATIVOS DE SITUACIÓN

Este mismo criterio permite comprobar el carácter extra-nuclear o más externo al PV de los SPs estáticos, el tercer grupo de los SPs que vamos a tratar. Contrariamente a lo que pasa con los SPs dinámicos, los que tienen una interpretación más bien estática —y sirven, pues, para situar el sujeto u objeto de percepción—, están menos integrados al grupo verbal. Me refiero aquí sobre todo a los SPs introducidos por desde (ejemplo 91) a ciertos usos con la preposición en (ejemplo 92).22 En el cuadro 1 vienen representados por los números (I) y (V).

Cuartero Otal (2003: 147-148) observa que "los verbos de percepción visual dan lugar a esquemas con complementos valenciales de tipo vía, meta o dirección, que en realidad indican el argumento percibido". Sin embargo, al mismo tiempo, señala que los SPs locativos con desde y con en se comportan de manera distinta: por ser complementos no estrictamente dinámicos, a menudo con función de indicar el lugar donde se encuentra el perceptor (ejemplo 91) o el percepto (ejemplo 92), obviamente no son elementos valenciales.

(91) ¿Cómo explicar y cómo entender que un sufrido machetero no pueda hospedarse en un lujoso hotel que fue construido gracias a su esfuerzo y del que se dice es propiedad de todo el pueblo? Qué terrible humillación tener que observar en impotente silencio que un albañil, un plomero, un carpintero o un electricista cubano, tenga que resignarse con mirar desde la calle ese lujoso edificio al que le está vedada la entrada por existir una frontera en su propio país (CdE: Noticias, Cuba, CubaNet, 08/06/1998).

(92) Miren su guiño en el vídeo de la cena con los generales (CdE: Noticias, Perú, Caretas).

(93) Se miraron por encima de los vasos de té, y se diría que cada uno adivinaba lo que el otro estaba pensando (CREA: A. Vázquez-Figueroa, 1981, Tuareg).

El hecho de que sean sintagmas fácilmente extraíbles aboga a favor de una interpretación circunstancial. Además, los estáticos aparecen a menudo en combinación con un CD u otro SP dinámico en función de CVRP (ejemplo 94). Así pues, los SPs estáticos son claramente adjuntos: se sitúan al margen del PV, tienen una mayor movilidad en la secuencia y su omisión no repercute en la buena formación de la oración.

(94) Cristóbal Halffter completa precisamente su concierto con otras dos obras que miran al ayer desde la actualidad musical: el 'Fandango' del Padre Soler, en versión orquestal de Claudio Prieto, y 'Escoria', de Tomás Marco, [etc.] (CdE: Noticias, Cuba, CubaNet, 08/06/1998).

El criterio de la concomitancia de elementos resulta ser un buen instrumento para determinar la función sintáctica de los distintos SPs. Cuando un SP locativo coaparece con un CD, funciona como adjunto; cuando complementa como único SP el sentido verbal, desempeña la función de CVRP. La concomitancia entre un CVRP y un CD en cambio será mucho más rara, si no inexistente.

Sólo se presentan combinaciones de este tipo en frases que expresan una relación de parte a todo. En los ejemplos (95) y (96) los CDs. la y me y los SPs a los ojos y adentro de los ojos refieren al mismo participante; el SP y el CD forman conceptualmente un conjunto. Los SPs constituyen una elaboración conceptual de la entidad objeto: especifican la parte que está en foco pero ésta sigue representada en conexión con el todo. Esta construcción es particularmente frecuente en combinación con sustantivos como ojo, cara, etc., sustantivos que, además de designar una parte del cuerpo, tienen cierto valor simbólico: la expresión de la cara y de los ojos refleja a menudo lo que uno piensa, siente o vive. En los ejemplos (95) y (96) la estructura eventiva es de dos participantes (sujeto objeto de percepción) y se añade a la mirada una dimensión direccional expresada mediante las preposiciones a, adentro de, etc. En concreto, el SP sirve para establecer cierta "toma de distancia" por parte del sujeto para con la entidad objeto: le mira a los ojos para intuir su estado de ánimo. En (95) por ejemplo, el perceptor describe lo que observa y lo hace de tal forma que a través de la descripción de los ojos percibimos cómo es la persona percibida, es decir, estricta, no ansiosa ni cansada. A nivel interpretativo, la preposición abre el camino para una extensión metonímica (estado de ánimo).

(95) Le respondí que no después de una pausa en la que la miré a los ojos, que ciertamente eran opacos, negros y estrictos, sin una luz de ansiedad ni una sombra de cansancio (CREA: P. Nasarre, 1993, El país de Nunca Jamás).

(96) Todo esto lo escuché yo con grave semblante. Hizo un breve silencio el Condestable y me tomó del brazo mirándome adentro de los ojos y añadió: "Y reprime los naturales ardores del amor porque hasta que tengáis el cuerno de la virtud, doña Josefina debe conservar su doncellez intacta" (CREA: J. Eslava Galán, 1987, En busca del unicornio).

También se dan ejemplos de construcciones partitivas con dos participantes en los que la parte del cuerpo no va precedida de una preposición. En los ejemplos (97) y (98), el pronombre que se refiere al todo (la persona) es un oblicuo, y la parte del cuerpo es CD. En (99) la relación de inclusión entre los ojos y Talita viene expresada mediante un SP con de. En estos ejemplos, la relación entre la parte y el todo se vuelve más directa, incluso podríamos decir más física. Se da una delimitación de la rodilla, el birrete, los ojos, sin destacar la conexión con el todo.

(97) La escalera me cayó encima, me dio un porrazo en la cabeza que por poco me atonta, pero el dolor de la rodilla era peor y tenía que disimularlo porque si le hubiera dado importancia se lo habrían dicho al médico, que venía casi a diario, por la tía... Me parecía que con que me mirase la rodilla iba a notar algo y aguanté, aguanté hasta que vi que ya no iba a haber disimulo, y me largué (CREA: R. Chacel, 1976, Barrio de Maravillas).

(98) Ahora que digo esto se me viene una idea a la cabeza, ya le dije que no puedo controlar bien lo que pasa ahí arriba. Hay accidentes, frenadas bruscas, choques y demasiado ruido a patines. No es una idea, es un dibujo. Me da un poco de risa y un poco de asco también porque es un dibujo deforme, raro. Le miro el birrete ese que se puso hoy y no sé si debo contárselo, siento vergüenza. Pero después le miro los ojos que tiene sobre el barbijo y digo que sí, que le cuento. ¿Sabe lo que se me ocurrió? (CREA: G. Montes, 1998, El Umbral).

(99) A veces Oliveira caía a tomar mate, aunque por lo general se quedaba en su pieza aprovechando que Gekrepten tenía que irse al empleo y él podía leer y fumar a gusto. Cuando Traveler miraba los ojos un poco violeta de Talita mientras la ayudaba a desplumar un pato, lujo quincenal que entusiasmaba a Talita, aficionada al pato en todas sus presentaciones culinarias, se decía que al fin y al cabo las cosas no estaban tan mal como estaban y hasta prefería que Horacio se arrimara a compartir unos mates, porque entonces empezaban inmediatamente a jugar un juego cifrado que apenas comprendían pero que había que jugar para que el tiempo pasara y los tres se sintieran dignos los unos de los otros (CdE: Noticias, Cuba, CubaNet, 08/06/1998).

En los ejemplos (95) a (99), la relación parte-todo se establece mediante un agente exterior, la ENTIDAD SUJETO ( CD). Este último también puede ser correferente con el todo considerado. Entonces, la persona aparece representada por un objeto indirecto (reflexivo) y la parte del cuerpo por un CD. Al haber un solo participante, como en los ejemplos (100) y (101), la parte va incluida en el dominio de la propia entidad sujeto, por lo cual sería improcedente usar preposición ya que no hay distancia entre el perceptor y el objeto percibido. Huelga decir que la interpretación también será física: el perceptor no tiene que descubrir nada en su propio cuerpo, se supone que se conoce a sí mismo.

(100) Fue un instante estrepitoso que duró hasta que Martín, mirándose con fingida atención las uñas de la mano izquierda, habló de nuevo (CREA: A. Pombo, 1990, El metro de platino iridiado).

(101) Bing Crosby salió al jardín con Arce, las niñas regresaron al dormitorio y Fela y Pía se sentaron tan juntas en el columpio del porche que se rozaban las caderas. –¿A que mi negro tiene planta? –preguntó Fela mirándose la alianza de compromiso (CREA: M. Longares, 2001, Romanticismo).

El análisis detenido de los SPs con mirar nos capacita para matizar la hipótesis formulada en el apartado 3.1., que postula que los SPs con mirar son constituyentes esenciales del predicado, del tipo CVRP. El conjunto de los SPs locativos se fragmenta en varios subgrupos, cada uno con su propio semantismo (los dinámicos que corresponden al percepto, los dinámicos que indican la trayectoria de la mirada, y los estáticos). Estas diferencias semánticas coinciden con funciones sintácticas también diferenciables.

Antes de hablar de las diferencias conceptuales entre la construcción preposicional y la no preposicional, queda por señalar que "mirar con adverbios locativos" puede plantear problemas parecidos. En (102) por ejemplo, alrededor funciona como CVRP —indica la dirección de la mirada—, mientras que en (103) sirve de adjunto, situando al objeto de percepción, los rostros. Puede incluso aparecer en forma nominalizada con preposición en función de CVRP (104):

(102) Entonces observé que ella se detenía, mirando alrededor como si buscara algo entre la gente (CREA: A. Pérez-Reverte, 2002, La Reina del Sur).

(103) Bebíamos los tres en silencio, mirando otros rostros silenciosos alrededor (CREA: A. Pérez-Reverte, 2002, La reina del Sur).

(104) Sabía que en El Rincón se encontraría con Rosita, pero, aún sabiéndolo fue capaz de abrir la puerta. Miró a su alrededor y vio varias caras conocidas, gente sin importancia con la que se podía dejar ver y al fondo descubrió lo que esperaba y temía (CREA: J. Memba, 1989, Homenaje a Kid Valencia).

3.3 Las diferencias conceptuales entre la construcción preposicional y la no preposicional

Cabe insistir un poco más en las diferencias de interpretación que implica un cambio de construcción. Ya tocamos este punto en el apartado anterior (3.2.) al decir que los dos esquemas —uno con preposición, otro sin preposición—reflejan dos maneras de interpretar la realidad.

No tengo el propósito de manejar los términos complemento directo o transitivo vs. intransitivo porque podrían sembrar cierta confusión. Las diferencias de interpretación no proceden directamente de la diferencia entre construcciones transitivas e intransitivas sino que dependen de la realización "material" de la construcción, mejor dicho, de la presencia, frente a la ausencia, de preposición entre el sujeto y objeto de percepción. También en construcciones transitivas puede haber una preposición, la a del CD, que genera una interpretación específica y, como acabo de mostrar en el apartado anterior, no siempre está clara la función sintáctica del SP en construcciones intransitivas. Por este motivo creamos la categoría de los CVRP en que se reúnen todos los SPs que semánticamente pueden emparentarse con el CD. Algunos SPs de este grupo incluso se muestran capaces de pasar las típicas pruebas de transitividad. Por ejemplo, en (105) se puede decir que "el grupo la estaba mirando desde una terraza" (pronominalización) y que "la Luna" fue mirada por el grupo" (formación de la pasiva). Este ejemplo contrasta con el ejemplo (72) del apartado 3.1., donde el SP con a toma claramente un valor locativo direccional. La frase (106) constituye otro ejemplo de una construcción que está a caballo entre transitividad e intransitividad. Me limitaré, pues, a tratar las diferencias interpretativas entre construcciones preposicionales y no preposicionales sin entrar más en el tema de la transitividad.23

(105) La pincelada de Shen Cheu posee un trazo riguroso que proporciona claridad a sus obras, inspiradas con frecuencia en temas cotidianos, como un grupo mirando a la Luna desde una terraza (Museo de Bellas Artes, Boston) (CdE: Encicl: Arte y arquitectura de China).

( 106) Él se refugiaba en su ajedrez solitario y ella iba al corral a mirar a las vacas. Le producía una suerte de reconciliación con el mundo –que no consideraba malo, pero sí muy frío– la ternura de las lecheras [...] (CdE: Ch. Barreto Burgos, 2001, Con el alma en la piel (9 relatos eróticos)).

Según Delbecque (2002) la preposición a, que señala también el CD de persona, es reveladora de una relación distinta entre las entidades sujeto y objeto que la que se establece cuando éste no lleva preposición. Cuando a precede al objeto semántico de percepción le confiere cierta autonomía conceptual. El objeto de percepción trasciende su papel de paciente para participar de manera más activa en la acción: llamar la atención del perceptor.

En la construcción no preposicional, la escena de mirar es monoespacial: la energía, la iniciativa parte del perceptor y afecta el percepto. La construcción preposicional en cambio representa la escena como bi-espacial: los dos participantes de la escena tienen cierta autonomía conceptual e interactúan. Esta observación puede generalizarse al resto de las construcciones de mirar con a.

Las demás preposiciones sirven al mismo objetivo; crean una distancia conceptual entre los dos participantes de la escena, pero difieren de a en que ponen mayor énfasis en la direccionalidad de la mirada. En estas construcciones la preposición funciona como puente entre los dos participantes de la escena, y por su aporte semántico especifica el tipo de relación que el sujeto contrae con el objeto.

Veamos unos ejemplos para ilustrar este análisis. La primera serie de ejemplos contiene mirar + el sustantivo futuro:

(107) España –quizá para alimentar el viejo tópico que la presenta como tierra propicia a los extremos– supera a Alemania y Gran Bretaña tanto en el número de satisfechos (23,8%) como en el de muy insatisfechos (33,7%). A cambio, se muestra algo menos pesimista que los demás: "solamente" el 34,6% ve el futuro con desánimo, e incluso hay un 24,4% que lo mira con esperanza (CREA: El Mundo, 03/04/1994).

(108) Cualquier ciudadano conoce con detalle la historia de su país, se siente orgulloso de su pasado –pese a la pesadilla del holocausto– y mira con ilusión y esperanza hacia el futuro. La religión y, sobre todo, el orgullo de sentirse judío son, probablemente, los puntos donde descansa la catapulta que ha lanzado a Israel hacia Occidente (CREA: ABC, 03/12/1983).

(109) Israel: Una cultura milenaria mira al futuro. Hace treinta y cinco años un pastor árabe que conducía su rebaño a orillas del mar Muerto, bajo el escarpado macizo de roca que raja el desierto de Judea, echó a correr detrás de una cabra que trepaba por la pared. El animal, de pronto, se perdió en una de las muchas grutas que agujerean la cadena montañosa (CREA: ABC, 03/12/1983).

El concepto de futuro representa un objeto de percepción no tangible, inmaterial, que sólo puede situarse en el tiempo. Veremos que este concepto se interpretará de manera distinta dependiendo de la construcción en que aparezca. Así, en el ejemplo (107) la ausencia de preposición presenta el concepto como una entidad directamente perceptible para el perceptor. La estructura directa, sin preposición, hace depender la escena de mirar exclusivamente del agente, es decir, el objeto de la percepción no se concibe como independiente de él: sólo se evoca la imagen que él es capaz de formarse (a partir de ciertos datos concretos). El contexto científico, objetivo, del ejemplo (107) favorece esta interpretación: se presentan resultados de un sondeo, una encuesta.

En el ejemplo (108), en cambio, el futuro se interpreta como un punto de orientación en el eje temporal. Se presenta en el mismo contexto en oposición al pasado. El perceptor cambia de orientación: en vez de mirar hacia atrás, hacia el pasado, mira hacia delante, hacia el futuro. Por la distancia creada por la preposición, el futuro se concibe como un dominio abstracto, no tangible, que todavía no forma parte del hic et nunc de la esfera de influencia del perceptor. La preposición sirve meramente de lazo entre dos dominios o esferas conceptuales, el mundo del perceptor y el del objeto percibido.

La misma interpretación, la de orientación en el tiempo, se aplica al ejemplo (109) en el que la construcción preposicional mirar al futuro se da en el título de un artículo:24 "Una cultura milenaria mira al futuro". La diferencia entre los últimos dos ejemplos se sitúa a nivel de las preposiciones. Las preposiciones a y hacia confieren otra imagen a la escena. Mientras que hacia señala la dirección, la orientación de la mirada, a también pone de relieve el punto final de la mirada, es decir, el objeto de percepción. La preposición a incluye el objeto de percepción en la escena de mirar: sirve de punto de referencia para situar al sujeto de percepción. Con hacia se expresa indeterminación en cuanto al punto final, que se toma como mera referencia, que se puede alcanzar, no llegar a él o superar (Morera Pérez 1988: 102). Incluso, en contextos estáticos, temporales o nocionales, a se conmuta a menudo con las preposiciones hacia, hasta, para, etc.

La combinación mirar + otro lado (= un lugar) figura en las construcciones siguientes:

(110) [...] y ahora los jueces deben proteger la ecología y el medio ambiente, mientras los funcionarios que tendrían que cumplir específicamente esos cometidos, miran para otro lado (CdE: Noticias, Argentina, La Prensa).

(111) Y te acordarás cómo se hacía que ni a su papá no le quiso recibir y cuando uno del pueblo se encontraba por ella, era como si nunca te vio y miraba a otro lado para no saludarte (CdE: A. Casola, 2001, La catedral sumergida).

(112) [...] y soñar que no era ella sino otra con una vida mucho menos complicada, mucho menos difícil, con tan poco tiempo para ser una verdadera niña. Miré hacia otro lado para que ella pensara que no le daba importancia a lo que hacía, entonces dibujó otros palitos cruzados cerca del nombre; [...] (CdE: M. Gayoso Manzur, 2001, Un sueño en la ventana (25 relatos breves)).

(113) [...] mayor, ni resuelven una dificultad para caer en otra más grande, ni esclarecen un problema desde un punto de vista para dejarle más oscuro que antes mirándole por otro lado, sino que, por el contrario, suprimen de una vez todos los obstáculos, resuelven a un tiempo mismo todas las dificultades y [...] (CdE: J. Donoso Cortés, 1978, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo).

Al combinarse con la preposición para, mirar en (110) adopta un sentido figurado: significa "hacerse el sueco, ignorar algo". En (111), en combinación con a, la construcción expresa un cambio de dirección; el perceptor literalmente gira la cabeza y cambia la orientación de la mirada. En vez de mirarla, a ella, mira a otro lado. La interpretación de la construcción en (112) es comparable a la de (111). Sólo difieren en cuanto a las implicaciones propiciadas por las dos preposiciones (véase el apartado anterior).

El ejemplo (113) se diferencia claramente de los anteriores: en (113) estamos ante una construcción transitiva en la que por otro lado no forma parte de la valencia verbal; tiene función de adjunto y se relaciona con el CD (el problema) para precisar el punto de vista o el ángulo desde el cuál se mira. Por su fuerte valor locativo y el antagonismo expresado por el adjetivo otro, sería extraño encontrar mirar otro lado sin preposición. Estos dos factores apoyan la necesidad de una construcción preposicional.

La alternancia entre la construcción preposicional y la no preposicional no sólo se da con SNs abstractos, inmateriales. También la encontramos con objetos de percepción concretos, tangibles, como por ejemplo un árbol. Considérense las frases siguientes:

(114) –¡Dinos la verdad o si no te atamos a aquel árbol y te pegamos dos tiros! –dijo uno de ellos con voz amenazadora. La mujer miró hacia el árbol.

–¿Eres la madre de los ladrones tú? –preguntó el otro. –¡Madre de los

(115) ladrones! –repitió Sisa maquinalmente (CdE: J. Rizal, 1878, Noli me tangere).

–Tiene razón; esperaremos hasta mañana –respondió el doctor mirando al árbol una vez más–; es una lástima que tenga que desaparecer. Podría conservárselo como monumento a nuestro pasado (CdE: O. González Real, Anticipación y reflexión).

(116) Tenéis tiempo... No sé qué hacer con esto. Me agarra un ahogo. ¿Qué se puede hacer? Decíme, vos que sos tan inteligente. ¿Sigo mirando el árbol de enfrente? Vos, ¿qué me recomendás? Te estoy preguntando (CdE: L. Cano, Un canario).

En las construcciones preposicionales la relación entre el sujeto y el objeto de percepción se vuelve más compleja. Al insertar una preposición, el objeto de percepción evoca una escena aparte: en este caso, el concepto árbol evoca —conjuntamente con su interpretación literal, material, de "planta"— una imagen más elaborada. En (114), por ejemplo, la planta significa mucho más para la mujer, que por ejemplo para un biólogo: ella, la madre de los ladrones, lo ve como el instrumento con que serán asesinados sus hijos. Y para el doctor, el árbol en (115) evoca todo un pasado. En (116), en cambio, la construcción directa subraya que se trata de una interpretación literal, material y concreta del concepto árbol. El sujeto mira el objeto, la entidad física y este significado viene además corroborado por la presencia del adjunto de enfrente que describe la posición del perceptor con respecto al percepto. La misma diversidad interpretativa se da en ejemplos con perceptos que denotan a personas aunque —a primera vista— la diversidad de posibles preposiciones parece ser más restringida. Sólo pude encontrar ejemplos con hacia (ejemplos 117 a 119) y para (ejemplo 120).

(117) Y él añadía para su coleto, que a la perfección de las proporciones de la espiral de caracolas y galaxias, había que sumar la perfección de las proporciones de la espiral de las tetas de su madre y de las de su prima Griselda. "Los senos", le corrigió desde alguna parte la perceptora Cintia. Miró hacia Casandra. Reclinada en el asiento, la mujer fumaba con los ojos cerrados. El trasluz del sol le dibujaba bajo el liviano tejido el bulto de los senos, que eran como dos bonitas caracolas de mar (CREA: G. Sánchez-Espeso, 1985, En las alas de las mariposas).

(118) Hoy, como en todos los otros casos anteriores, todo el mundo mira hacia Luc Jouret, el líder de esta secta, y le recrimina su maldad (CREA: El Mundo, 06/10/1994).

(119) Pero ahora pesaba tanto que sólo pudo elevarlo una vez. Durante la cena se le ocurrió a Cecilia jugar a imaginar qué harían Max y Alberto si ella se moría de repente. Alberto no quiso contestar. Max soltó, sin pensárselo demasiado, que primero lloraría un rato y después su padre y él se irían de viaje para no sufrir tanto. – ¿Y tú te quedarías con Max? Alberto parpadeó nervioso, miró hacia el niño que aguardaba anhelante y después de una eternidad asintió con un leve gesto de cabeza. –¡No vale!, ¡lo has dicho con la boca pequeña! – ¡Síiiiiiiiiiiiiiiiii!, ¿vale? (CREA: E. Cohen, 1993, Muerte dulce).

(120) Dicen que tu madre tuvo más de cuatro. El Supremísimo es un hombre que siempre está en la última. Fíjate que me distinguió entre el público y me preguntó por mi mujer. Es que se dio cuenta de que Milagritos no había venido, tiene la regla. – Pues claro. – Siempre le digo a Milagritos que tenemos una gran suerte con un hombre como el Supremísimo. – Eso lo comenta todo el mundo. – Mira para Sir Mac Donald, está que no cabe en el frac. Es la primera vez que el Supremísimo asiste a una recepción diplomática en dos años y tres meses. –Claro, la influencia de los ingleses. En cambio nosotros, 1os embajadores centroamericanos, no tenemos acorazados. Somos los negros de los embajadores. El Supremísimo disfruta la bota lamida; su asistente no tiene que limpiarla nunca. Se engola en diálogo monólogo (CREA: L. R. Alonso, 1981, El Supremísimo).

(121) Una explanada cuajada por altos árboles, dos coches aparcados junto al edificio renovado, la puerta, moqueta salmón, mullida, el mostrador de madera clara y una joven bellísima, con cara de romana antigua, pelo corto, negro, ojos oscuros muy separados, nariz recta, labios carnosos, seria, casi hosca, camiseta mínima, adherida al delgado cuerpo perfectamente esculpido, como de mármol. La chica miró un instante a Cecilia, siguió apuntando algo en una libreta grande. – Buenos días, ¿tienen habitaciones libres? Ni la miró. Ella dejó abierta la libreta, el bolígrafo en el centro, al levantarse se estiró con ambas manos la camiseta hasta que cubrió con ella las bragas negras. El ascensor las elevó hasta la tercera planta. Mínimo descansillo, pasillo largo, puertas enfrentadas, la chica abrió la última de la izquierda y la dejó [...] (CREA: E. Cohen, 1993, Muerte dulce).

En el ejemplo (117) se usa un complemento direccional con hacia en vez de una construcción con CD porque el perceptor no se interesa por Casandra como persona. Sólo está intrigado por una parte de su apariencia física, a saber, sus formas femeninas y más en concreto sus senos. La imagen evocada de Luc Jouret en (118) tampoco corresponde a la persona en su conjunto. Al insertar la preposición hacia se crea un mundo aparte en torno a Luc Jouret. Se presenta como líder de una secta, como criminal. El nombre Luc Jouret evoca una serie de conocimientos, hechos relacionados con él, y con hacia tenemos acceso a este mundo de implicaciones. Por el contexto de (119) inferimos que el niño no importa mucho en el transcurso de la historia. Alberto sólo mira hacia el niño para poder apartar la vista de Cecilia y evitar darle una respuesta clara. La construcción preposicional indica, pues, meramente un cambio de orientación de la mirada.

En el ejemplo (120), el interlocutor es invitado a mirar para Sir Mac Donald. La persona en sí no es de gran importancia, el locutor sobre todo quiere llamar la atención sobre su reacción: no cabe en el frac de alegría, de emoción. Probablemente habrá invitado personalmente al Supremísimo a asistir a esta recepción diplomática y después de dos años y dos meses éste finalmente aceptó. Para, en comparación con hacia, añade un matiz de "determinación": presenta el percepto, en este caso, Sir Mac Donald, como objetivo que hay que alcanzar (Morera Pérez 1988: 94-95). Creo que el uso de mirar para en esta frase indica que además de mirar al señor Mac Donald, también hay que interpretar su manera de comportarse, su estado físico y emocional. Mirar para según este razonamiento requiere más esfuerzo mental que mirar hacia/a/

El ejemplo (121) no coincide con los anteriores, ya que se trata de una construcción transitiva (a Cecilia = CD) con la a del CD. No obstante, la preposición a no marca a Cecilia como un mero paciente. El contexto deja claro que Cecilia quiere ser mirada por la chica, pues se perfila como una entidad con cierta voluntad. Desde luego, participa de cierta forma en la acción designada por mirar. La preposición indica que la relación entre el sujeto y el objeto de percepción es bilateral.

De los datos se desprende que cuando un SN concreto —sea un objeto o una persona— admite ser insertado en una construcción preposicional, puede tomar dos valores: bien la preposición añade una base local, lo que convierte el percepto en un punto de referencia en el espacio o en el tiempo; o bien, el SN que sigue a la preposición adopta la función de "punto de referencia" (reference point), en el sentido de Langacker (1991), al dar acceso a "objetivos" (targets), conocimientos o hechos menos asequibles, relacionados con el punto de referencia. Así, la preposición abre perspectivas hacia el "dominio" (dominion) del percepto. Cuando en la construcción preposicional aparece un SN abstracto con interpretación temporal o espacial parece prevalecer sobre todo la primera interpretación.

Se comprueba, pues, el principio de la Gramática Cognitiva: a una diferencia sintáctica corresponde una diferencia semántica. La construcción preposicional no sólo añade una base local, también permite añadir un segundo nivel de interpretación. Al utilizar una preposición el percepto se aísla y se distancia más del perceptor y evoca una escena aparte, un mundo de implicaciones.

He aquí, para terminar, un último ejemplo de la construcción partitiva (ver ejemplos 95 y 101) (Cf. el apartado 3.2.) cuyo contexto corrobora de manera particularmente clara el análisis propuesto.

(122) Pero antes de abandonar definitivamente la alcoba devolvió a su venenosa compañera, tomándola con los dedos, a su cajita de cristal. Y mirándose a las manos recién resucitadas, pensó que él sólo era una parte de la larga herencia de la carne en tránsito por la vida, el eslabón tangible de una cadena de carne que se ha dispersado dejando un rastro quebradizo a través de las Edades, del que sólo quedan flotando en nuestro aire miasmas de ensoñaciones, partículas intactas de un incorruptible castillo de deseos, fragmentos de uñas y pelos que ya se han hecho piedra, polvo de una arcilla que antes fue acaso ceniza de labios (CREA: G. Sánchez-Espeso, 1991, La mujer a la que había que matar).

4. CONCLUSIONES

Mirar es un verbo muy interesante y, desde luego, merece ser estudiado aparte. El análisis muestra la afinidad que tiene mirar con el campo léxico de los verbos de movimiento. Esta característica lo diferencia claramente de su "hermano mayor" el verbo ver e, incluso, del resto del paradigma de los verbos de percepción visual. 

La diversidad sintáctica que despliega mirar sienta las bases de su polisemia. De modo general, este verbo parece inscribirse en dos marcos conceptuales: bien se comporta como un verbo de percepción, bien se concibe como un verbo de movimiento. En este último caso adopta una construcción intransitiva con complemento locativo. Podemos distinguir tres categorías semánticas dependiendo de si los complementos locativos son dinámicos o estáticos, o si los locativos dinámicos denotan el objeto de percepción o la trayectoria de la mirada. Presentan un comportamiento sintáctico propio, que se resume e ilustra como sigue:

(1) los locativos dinámicos que al mismo tiempo denotan el objeto de percepción = CVRP (esencial);

a. Los vascos conservan una estructura muy idiosincrásica, pero afortunadamente son porosos y en muchos casos superan las tendencias exógenas y las particularizan lo mismo que el recipiente da forma al líquido. Se mira mucho, en este sentido, hacia Cataluña, modélica Babilonia que metaboliza tendencias y les imprime después la esencia vernácula e intransferible (CREA: El País, 01/12/1987).

(2) los locativos dinámicos que expresan la trayectoria de la mirada = CVRP (esencial) o adjunto (circunstancial);

a. Walt Disney me ha robado el color, ahora miro por mi ventana y todo es gris (CREA: El Mundo, 04/05/1994).

b. "Es una liberación entrar en la universidad, a mí me parece todo un cambio, miras a la gente por los pasillos y los ves muy mayores", cuenta Felicidad González (CREA: El País, 30/09/1997).

(3) los locativos estáticos, que sirven para situar el sujeto u objeto de percepción = adjunto (circunstancial).

a. ¿Qué día es hoy? - Míralo en el calendario. Creo que estamos a 20 (CREA: El País, 01/12/1984).

Las construcciones con un complemento direccional de la primera categoría a menudo alternan con construcciones directas, no preposicionales. El análisis detallado de estos pares mínimos muestra que las construcciones directa e indirecta confieren una imagen diferente de la realidad. La construcción preposicional no sólo permite añadir una base locativa sino que también crea una distancia mayor entre el sujeto y el objeto de percepción. Éste se hace más independiente y evoca una escena aparte.

Cabe añadir que incluso la a del CD modifica la interpretación de la frase. La preposición no se reduce a una mera marca de objetos directos de persona sino que aumenta la distancia conceptual entre el perceptor y el percepto que, por consiguiente, adquiere más autonomía conceptual. Se crea una relación bilateral entre ellos; los dos interactúan como participantes antagónicos en el evento.

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29. Rodríguez Espiñeira, María José. 2002. Las oposiciones léxico-gramaticales entre mirar/ver y escuchar/oír. En Ramón Lorenzo (comp.), Homenaxe a Fernando R. Tato Plaza, 473-489. Santiago de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela.        [ Links ]

30. Rojo, Guillermo. 1978. Cláusulas y oraciones. Santiago de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela.        [ Links ]

31. Talmy, Leonard. 1975. Semantics and syntax of motion. En John P. Kimball (ed.), Syntax and semantics, Vol 4, 181-238. New York: Academic Press.        [ Links ]

32. Willems, Dominique. 1983. "Regarde voir": les verbes de perception visuelle et la complémentation verbale. En Eugeen Roegiest y Liliane Tasmovski (eds.), Romanica Candensia XX. Verbe et phrase dans les langues romanes, 147-158. Gent: Rijksuniversiteit Gent.        [ Links ]

Corpus

1. Corpus del español de Marc Davies [En línea]. Disponible en http://www.corpusdelespanol.org/

2. Real Academia Española: Banco de datos (CREA). [En línea] Corpus de referencia del español actual de la Real Academia Española. Disponible en http://www.rae.es

Diccionarios:

1. DEA: Seco, Manuel; Olimpia Andrés y Gabino Ramos. 1999. Diccionario del español actual, 2 vols. Madrid: Aguila.

2. DUE: Moliner, María. [1966] 1996. Diccionario de uso del español. Madrid: Gredos.

3. GDLE: 1996. Gran diccionario de la lengua española. Barcelona: Larousse.

HILDE HANEGREEFS

Hilde Hanegreefs está actualmente realizando el Doctorado sobre la polisemia de los verbos de percepción visual en español. Después de su tesis de Maestría en Lingüística Comparativa (neerlandés-español), trabajó como investigadora en el proyecto didáctico ElektraVoc en el departamento de Lingüística Española de la Universidad Católica de Lovaina. Al mismo tiempo, obtuvo un diploma en Economía Empresarial.

Notas

* La investigación que subyace a este artículo ha sido financiada por el proyecto OT 02/18 del Consejo de Investigación de la K.U.Leuven. Quisiera agradecer a la profesora Delbecque y a los evaluadores anónimos sus valiosos comentarios relativos a una versión anterior de este artículo.

1. Utilizo el término complemento en oposición a adjunto o cualquier otro término de sentido similar. Complemento hace referencia a los constituyentes obligatorios de un predicado, aquellos cuya aparición está condicionada por las valencias verbales. Con este término no me refiero exclusivamente al complemento indirecto, como hacen los funcionalistas (Rojo 1978, Alarcos Llorach 1994).

2. Véanse Declerck (1982), Achard (1996), Girard (1998), Felser (1999), Chuquet (2003), Miller y Lowrey (2003), entre otros.

3. La tesis que preparo trata de la polisemia del conjunto de los verbos de percepción visual más comunes.

4. En el corpus del español de Davies no siempre se ofrece información detallada sobre el origen de los textos ni sobre las fechas exactas de los artículos de prensa o de los libros que se incluyen en el corpus.

5. Bajo la construcción intransitiva, el DEA recoge tres usos en que el verbo se complementa con un sintagma preposicional locativo. Viene señalado de la manera siguiente: "B intr 4a normal 4 Dirigir los ojos [hacia alguien o algo (compl adv)]. Normalmente con un complemento en A, HACIA o PARA. [...] b) Examinar con los ojos [algo (compl de lugar)] buscando. [...] c) Estar orientado [algo (suj) hacia algún punto]. Normalmente con un compl en A, HACIA o PARA. [...]."

6. Las cursivas en los ejemplos se agregaron para destacar la construcción con el verbo mirar.

7. Cruse (1973: 18) señala que la admisión de una construcción final (para + infinitivo) también incide sobre el rasgo de volición.

8. Con PERCEPCIÓN DIRECTA nos referimos a la percepción física inmediata; la PERCEPCIÓN INDIRECTA equivale a la percepción física por ciertos indicios perceptibles o a la percepción cognitiva (Lemhagen 1979: 55-62).

9. No hemos encontrado ningún ejemplo de una construcción transitiva con sujeto inanimado concreto y tangible, que no sea una personificación. Esto se debe claramente al semantismo del verbo: mirar implica un acto consciente, intencional y voluntario por parte del sujeto perceptor. Por lo tanto, sólo puede llevar sujetos animados o susceptibles de ser interpretados como tal. Ejemplos como (20) evidentemente también son posibles pero en este caso la imagen, la escena concreta de mirar se calca en un nivel abstracto, mediante una extensión metafórica. Esta interpretación sólo será posible con un sujeto abstracto, no material, intangible.

10. En (19), cosa mala no desempeña la función de CD. Es un marcador discursivo y, por tanto, no forma parte del predicado verbal con mirar.

11. La cuestión de saber lo que es o no es un complemento predicativo no es de primera importancia para mi análisis de los verbos de percepción. Sólo quiero mostrar que el percepto de mirar a menudo va acompañado de modificadores que elaboran la escena de percepción y favorecen una interpretación de percepción física.

12. Prefiero utilizar el término PERCEPTO (percept, Bolinger 1974) en vez de "objeto percibido" ya que este último, en ciertos contextos, podía inducir a error: no siempre se trata de un objeto de percepción material concreto.

13. Para un análisis más detenido de esta construcción, véase Martínez García (1986: 78).

14. García-Miguel (1995) dedica todo un capítulo (Cap. 7) al problema que plantea la preposición a frente a la delimitación entre las funciones sintácticas de complemento directo, indirecto, suplemento y complemento adverbial. La relación entre "la a del complemento directo" (en el ejemplo (a)) y la interpretación direccional del SP se discutirá más adelante. (a) Teresa apoyó la espalda en la pared y miró a los escasos clientes que a esa hora bebían en el Olde Rock (CREA: 2002, La Reina del Sur).

15. Utilizamos el término PREDICADO VERBAL en su sentido amplio: comporta el verbo y sus complementos nucleares, esenciales.

16. Generalmente este término se utiliza para hacer referencia a "complementos como los de No abuses del alcohol, Esto carece de sentido, Piensa en la muerte o He soñado contigo, complementos de categoría distinta a la de los clásicos objetos (no pueden sustituirse por lo(s), la(s) o le(s)), pero distintos también a las habituales circunstancias de lugar, tiempo, o manera." (Cano Aguilar 1999: 1809). Cabe señalar que el término suplemento también podría encajar aquí. Sin embargo, prefiero no utilizar la terminología funcional —que redistribuye las funciones sintácticas en cuatro grupos, a saber, los implementos (los complementos directos), los complementos (complemento indirecto), los suplementos y los aditamentos— ya que tal uso del concepto complemento entra en conflicto con la definición que doy en la nota 1.

17. Según la terminología de Langacker (1991), la "figura" (figure) en el esquema actancial de mirar es la mirada, el perceptor; la "base" (base) viene representada por el objeto de percepción o percepto. En términos de la "dinámica de fuerzas" (force dynamics), el perceptor es el "trayector" (trajector) y el percepto, la "pauta" (landmark).

18. Esta misma idea de movimiento, de proyección de la mirada, se vuelve a encontrar en las expresiones verbales que se han formado a partir del sustantivo deverbal mirada. Pensemos en expresiones del tipo echar/lanzar/arrojar/dirigir la mirada. El sustantivo también se puede combinar con verbos de transferencia como intercambiar, dar o devolver (una mirada).

19. Por lo que concierne a la diferencia interpretativa entre CD y SP con a, García-Miguel (1995: 187) argumenta que "Con CD, mirar designa un acto de percepción en el que el CDIR (complemento directo) es el objeto percibido. Con CPREP (complemento preposicional), el sentido dominante, gracias al significado de a, es el de dirección u orientación, igual que con otros verbos -dinámicos de desplazamiento o estáticos de orientación- que se construyen con CADV (complemento adverbial) con a o hacia."

20. De hecho, no encontré ningún ejemplo de ‘mirar + CD de persona’ sin preposición en mi base de datos.

21. Según Cano Aguilar (1999: 1817) el complemento verbal de régimen preposicional es un complemento central, básico del verbo. Es un elemento fundamental en la valencia verbal (o esquema abstracto de combinaciones exigibles y posibles a partir de la significación del verbo) y puede establecer diversas relaciones de sentido con el verbo. Existe una proximidad funcional entre el CD y este complemento verbal de régimen preposicional: "La función ejercida por los complementos verbales de régimen preposicional es idéntica a la desempeñada por el complemento directo (y por algunos indirectos), también variable en sentidos pero única en cuanto que constituye la determinación central del verbo. Y también es idéntica a la función de ‘los circunstanciales’ exigidos por la semántica de determinados verbos: ir o venir necesitan complementos de destino y origen, reunirse complementos de "compañía", etc. Se trataría, pues, según esta propuesta, de un mismo mecanismo de "determinación funcional básica del verbo", establecida a través de distintos procedimientos formales (los tradicionales objetos directos y distintos tipos de sintagma preposicional).

22. Los SPs con en no siempre sirven para situar a los participantes de la escena. En determinados casos también pueden cumplir la función de CVRP cuando constituyen el único complemento con mirar y expresan la penetración orientada de la mirada en cierto espacio, como en (a).

(a) Sara no se atrevía a levantar la voz, y preguntaba en un murmullo nervioso, mirando en todas las direcciones sin identificar a nadie ni entender nada, excepto que Alfonso lo estaba pasando mal (CREA: 2002, Los aires difíciles).

23. La cuestión de la (in)transitividad de los predicados con complemento preposicional se discute extensamente en García-Miguel (1995).

24. Las explicaciones avanzadas para los ejemplos (108) y (109) también valen para los ejemplos (69) y (70), mencionados en el apartado 3.1.

HILDE HANEGREEFS

Hilde Hanegreefs está actualmente realizando el Doctorado sobre la polisemia de los verbos de percepción visual en español. Después de su tesis de Maestría en Lingüística Comparativa (neerlandés-español), trabajó como investigadora en el proyecto didáctico ElektraVoc en el departamento de Lingüística Española de la Universidad Católica de Lovaina. Al mismo tiempo, obtuvo un diploma en Economía Empresarial.