|
¿CUÁNTO CUESTA HACER CIENCIA EN VENEZUELA? Jaime Requena Jaime Requena. Biólogo, Universidad Central de Venezuela. Ph.D., Universidad de Cambridge, Reino Unido. Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, y Fundación Universidad Metropolitana, Caracas, Venezuela. Dirección: Apartado 80383 Prados del Este (Baruta). Caracas 1080 A. Venezuela. e-mail: requenajaime@cantv.net Recibido: 29/09/2002. Modificado: 15/11/2002. Aceptado: 08/01/2003 Resumen La fracción de su riqueza que Venezuela dedica a la ciencia y tecnología ha sido el 0,21% del PIB para los años 1954 al 1999 (o del 0,39% del PIB para el período 1984-2000). Dentro del sector ciencia y tecnología venezolano, el INTEVEP ha sido la institución más significativa con un empleo del 31% de los recursos sectoriales, seguido por las dependencias de investigación y desarrollo de las universidades nacionales con un 27%. El CONICIT, como órgano rector sectorial, ha consumido un 18%. El IVIC ha recibido un 12% del total sectorial pero, a su vez, es la institución que más ha contribuido a la producción de artículos indexados con 2685 trabajos (27% del total nacional). En esto último lo siguen las universidades Central de Venezuela (24%), los Andes (16%), la Simón Bolívar (14%) e INTEVEP (con sólo el 3%). El costo de producción de una publicación indexada del IVIC fue calculado en 969 mil Bs constantes de base año 1984 (o su equivalente, unos US$ 77330 por publicación). Para la Universidad Central de Venezuela se calculó un costo unitario de sus publicaciones indexadas en Bs 654 mil (constantes del año 1984) y para la Simón Bolívar fue de Bs 367 mil (constantes del año 1984). Después de analizar el peso relativo de los insumos que contribuyen al cálculo de los costos unitarios institucionales, se llegó a la conclusión que los valores del IVIC constituyen la mejor aproximación para el sistema de ciencia venezolano. A partir de ahí se pudo extraer un factor de corrección aplicable a las universidades nacionales y que podría permitir la determinación de valores más reales de sus costos unitarios, los cuales no contemplan salarios ni costos de servicios. Summary The fraction of its wealth that Venezuela dedicates to S&T has been 0.21% of the GNP for the years 1954 to 1999 (or 0.39% of the GNP for the period 1984-1999). Within the Venezuelan S&T sector, INTEVEP has been the most significant institution, employing 31% of the area resources, followed by 27% in the R&D units of national universities. CONICIT, the official S&T agency, has consumed 18%. IVIC has received 12% of the total; however, in turn, is the institution that has contributed the most to the production of indexed articles with 2685 papers (27 of the national total). In this aspect follow the universities: the Universidad Central de Venezuela with 24%, the Universidad de los Andes with 16% and the Universidad Simón Bolívar with 14%, while INTEVEP has only produced 3%. The production cost of an indexed publication was calculated, for IVIC, at Bs 969 thousand (constant with base at year 1984) or its equivalent of about US$ 77,330. For the Universidad Central de Venezuela the calculated unitary cost for indexed piblications was Bs 654 thousand (constant with base 1984) and for the Universidad Simón Bolívar it was Bs 367 thousand (constant with base 1984). After analyzing the relative weight of the elements that contribute to the calculation of institutional unitary costs, it was concluded that IVIC values constitute the best approximation for the Venezuelan scientific system. Thereafter, a correction factor applicable to national universities was obtained, which could allow the determination of more accurate values for unitary costs, which do not include salaries or services. Resumo A fração de riqueza que a Venezuela dedica à ciência e tecnologia tem sido de 0,21% do PIB para os anos 1954 a 1999 (ou 0,39% do PIB para o período1984-1999). Dentro do setor ciência e tecnologia venezuelano, o INTEVEP tem sido a instituição mais significativa com um emprego de 31% dos recursos setoriais, seguido pelas dependências da pesquisa e desenvolvimento das universidades nacionais com um 27%. O CONICIT, como órgão reitor setorial consumiu um 18%. O IVIC recebeu um 12% do total setorial mas, ao mesmo tempo, é a instituição que mais tem contribuído à produção de artigos indexados com 2.685 trabalhos (27%). O IVIC é seguido pelas universidades Central da Venezuela (24%), dos Andes (16%), a Simón Bolívar (14%) e INTEVEP (com só 3%). O custo de produção de uma publicação indexada do IVIC foi calculado em 969 mil Bs. constantes de base ano 1984 (ou seu equivalente, uns US$ 77.330 por publicação). Para a Universidade Central da Venezuela se calculou um custo unitário de suas publicações indexadas em Bs. 654 mil (constantes do ano 1984) e para a Simón Bolívar foi de Bs. 367 mil (constantes do ano 1984). Depois de analisar o peso relativo dos insumos que contribuem ao cálculo dos custos unitários institucionais, chegou-se à conclusão que os valores do IVIC constituem a melhor aproximação para o sistema de ciência venezuelano e se pode extrair um fator de correção aplicável às universidades nacionais, que poderia permitir a determinação de valores reais de seus custos unitários, os quais não contemplam salários nem custos de serviços. PALABRAS CLAVE / Costo de la Ciencia / Productividad Científica / Venezuela / La Inversión Venezolana en Ciencia y Tecnología Las llamadas naciones más desarrolladas invierten el 2,5% de su producto interno bruto (PIB) en las labores de ciencia y tecnología (CyT), mientras que las menos industrializadas dedican menos del 0,4% a este renglón, exceptuando Argentina, Brasil, Cuba, India y Corea del Sur que invierten de un 0,1% a un 0,2% más de su PIB en esos menesteres. En el caso de Venezuela (y el pasar de los años ha sido el mejor testigo), la fracción de nuestra riqueza que va para el sector ciencia y tecnología ha sido inferior al 1% del PIB que la UNESCO establece como mínimo recomendable. Durante el lapso considerado en la Figura 1 (1954-2000) se llevó a cabo un proceso de institucionalización y profesionalización de la actividad científica y tecnológica en Venezuela. Éste se piensa comienza en 1954 con la creación, por parte del Estado, del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), después transformado en 1959 en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). En 1968 el gobierno nacional crea al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) y le asigna la función de ente rector sectorial. Hacia el año 1976, las universidades nacionales le otorgan a sus programas internos de ciencia y tecnología autonomía funcional y administrativa, mediante la creación de los Consejos de Desarrollo Científico y Humanístico (CDCH) y la asignación de los recursos presupuestarios de ley. Esto último es responsable, en buena medida, del salto en el porcentaje que para ese año se observa en la Figura 1, ya que antes no había manera de cuantificar lo que las universidades nacionales dedicaban a sus labores internas de investigación científica y desarrollo tecnológico, principalmente concentradas en sus facultades de ciencia, medicina e ingeniería o en sus institutos de investigación, creados durante la década de los años 40.
En ese mismo año de 1976, se creó el Instituto Tecnológico Venezolano del Petróleo (INTEVEP), centro de servicio y desarrollo tecnológico de la industria petrolera recién nacionalizada. Si bien esta institución comenzó actividades ese año con un modesto presupuesto, su efecto sobre la inversión nacional en ciencia y tecnología se empezó a sentir tres años más tarde, cuando alcanza una significativa participación sectorial. A partir de 1984, los analistas del CONICIT empiezan a llevar registros contables de la miríada de organismos que fueron coordinados por el ente rector sectorial y se comienzan a producir cifras oficiales sobre el gasto y desempeño de lo que ya se consideraba como un Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología1 (CONICIT, 1993; Requena, 2003). 1 NOTA METODOLÓGICA. Los valores monetarios históricos son corregidos al valor constante de la moneda para el año 1984 a través del Indice de Precios al Consumidor (IPC) según indicadores oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV). La fuente primaria de información preferida en este trabajo fueron los datos presupuestarios recolectados en bolívares corrientes y publicados en informes anuales institucionales. Esta metodología lleva la expresión monetaria a un valor referencial intemporal, obtenido de la fuente más confiable. El año de referencia adoptado en este trabajo se ubica en los alrededores de la mitad del período que abarcan las series históricas con el objeto de minimizar aún más los procesos que tienden a afectar el cálculo del valor de los signos monetarios. El análisis estadístico de los datos que incluidos en la Figura 1 revela que, para el lapso comprendido entre 1984 y el fin del siglo, la fracción del PIB venezolano dedicada a la ciencia y la técnica fue bastante errática, con un promedio del 0,39%, mientras que para la etapa comprendida entre 1954 y 1974, esa fracción fue, más o menos, constante y del orden del 0,10% del PIB. Para toda la serie histórica y que abarca la segunda mitad del siglo XX, se obtiene un promedio del 0,21% del PIB como la fracción dedicada por Venezuela y durante la segunda mitad del siglo XX a las labores de investigación científica y desarrollo tecnológico. Esa fracción de la riqueza nacional que se dedica a las labores de ciencia y tecnología corre, casi exclusivamente, por cuenta del Estado venezolano. En términos absolutos y para el período 1962-2000, el país invirtió en ciencia y tecnología 36,74 millardos de Bs constantes del año 19842 (o su equivalente, US$ 2,93 millardos de US$ constantes del mismo año). Para la serie histórica completa, comprendida entre 1954 (fecha de creación del IVNIC) y el 2000, cuando cesa en sus funciones el CONICIT para dar paso a un ente rectoral de naturaleza ministerial, el Estado venezolano invirtió en ciencia y tecnología 37,08 millardos de Bs constantes del año 1984 (o su equivalente; 2,96 millardos de US$ constantes del mismo año). El máximo de inversión se dio en 1993, un año en que los otros sectores nacionales, como salud y defensa, empezaron a sufrir una disminución en los aportes del Estado. Paradójicamente, el año de peor inversión en la ciencia y la técnica nacional fue 1989, cuando todos los otros sectores, incluyendo a educación, pudieron disponer de importantes recursos (Requena, 2003). 2 Como valor referencial, el lector puede asumir que un bolívar del año base 1984 equivaldría a finales del año 2002, a unos 300 Bs. de ese momento. Similarmente, 12,53 Bs. del año base 1984 equivalen a un dólar estadounidense del mismo año base 1984 y éste, a su vez, sería equivalente a 1,8 US$ corrientes de finales del año 2002. Para la segunda mitad del siglo XX, la institución sectorial con el mayor peso relativo, referido al factor presupuestario, ha sido el INTEVEP con un empleo, en promedio, del 31% de los recursos sectoriales. Le siguen las dependencias de investigación y desarrollo de las universidades nacionales con un 27% del total, y el CONICIT que, como órgano rector, ha consumido un 18% en la conducción sectorial, en su función de apoyo a las actividades propias del sector y formación de recursos humanos. En cuarto lugar se encuentra el IVIC, el cual ha recibido en promedio un 12% del total sectorial. El 18 a 19% restante se encuentra distribuido entre los diversos pequeños entes que terminan de conformar el sector como son el CIEPE, CICASI, IDEA, FII. No obstante lo anterior, se debe aclarar que durante la última década del siglo XX (pero muy marcadamente para su último lustro), el porcentaje de participación en el presupuesto sectorial tanto del órgano rector sectorial como del INTEVEP ha estado en continuo ascenso; en el caso de esta institución, de un fracción del 30% que mostraba en el año 1990, su porcentaje de participación sobre el total sectorial ha llegado a ser casi un 45% para finales de siglo. Este incremento ha sido realizado a expensas de una reducción en los aportes a los entes operacionales que conforman el sector, IVIC y otras instituciones similares, que han visto reducido su nivel de participación en el total sectorial. Los Costos Unitarios al Nivel Sectorial Para poder obtener costos unitarios confiables de un programa dado, hace falta referir los datos presupuestarios relativos al programa, con el número de productos producidos o el número de recursos humanos que se emplean para generar el producto. El número de las publicaciones especializadas, en donde por primera vez se reporta un hallazgo creativo, se puede obtener de bases de datos en donde se almacenan las publicaciones venezolanas. Las relativas a las llamadas ciencias experimentales se encuentran indexadas en el Science Citation Index (SCI; mantenida por AsoVAC en http://www.asovac.org.ve), mientras que las atinentes a las disciplinas sociales y humanísticas se encuentran en el Social Science Citation Index (SSCI; mantenida por el Profesor Manuel Bemporad). En cuanto a los investigadores que llevaron sus resultados de investigación o creaciones intelectuales al dominio público mediante la publicación en algún órgano apropiado de difusión, su número se puede determinar acudiendo al Sistema de Promoción de los Investigadores (PPI) del CONICIT, una referencia bien calificada para este menester. Este programa oficial del gobierno de Venezuela tiene como requisito de ingreso y permanencia, la evaluación de credenciales académicas que miden la productividad reciente de los investigadores, entendida ésta como la calidad y cantidad de los trabajos publicados en revistas arbitradas de reconocido prestigio, las patentes y otras publicaciones pertinentes. Adicionalmente, el PPI exige poseer un título de cuarto nivel y un nivel de dedicación a la actividad investigativa equivalente al llamado "tiempo completo" en una institución idónea, pública o privada, de reconocidos méritos. Dada la naturaleza crematística de la recompensa a quienes ingresen al PPI (no tienen ninguna obligación contractual con el mismo, a no ser el mantener su ritmo de productividad y trabajar en el país), es legítimo presumir que, en una institución dada (con la excepción del INTEVEP, que no promueve entre su personal el acceso al PPI), sus investigadores deben estar registrados en el programa. De hecho, visto que el PPI no discrimina en atención al rango jerárquico institucional, con seguridad forman parte del programa todos aquellos investigadores, profesionales y técnicos de cualquier institución nacional que son productivos (en el sentido de publicar cada año). Durante el período 1990- 2000, desde Venezuela fueron publicados 6885 artículos originales en diversas revistas arbitradas y con circulación certificada, en los cuales se recogen los hallazgos de los investigadores nacionales en los campos pertenecientes a las ciencias experimentales e indexadas en el SCI. En marcado contraste, para las disciplinas sociales y humanísticas, durante esa misma década apenas fueron publicados unos 379 artículos en alguna revista registrada en el SSCI. Estas contribuciones de los científicos sociales representan el 5,4% del total nacional. Por su parte, el PPI tiene registrado para el último año del siglo XX a 1810 investigadores profesionales de los cuales un 21,4% (387 investigadores) se dedican rutinariamente a las labores de producción de conocimiento en algún campo del conocimiento relacionado con esas ciencias sociales y humanísticas. Al relacionar el número de investigadores en el ámbito nacional registrados ante el PPI y las publicaciones por ellos producidas e indexadas, se puede obtener la productividad del investigador venezolano. La Tabla I recoge, para los últimos siete años del siglo XX, datos acerca del numero (y porcentaje) de investigadores certificados y sus publicaciones de acuerdo a la naturaleza de su trabajo investigativo junto a los índices de productividad correspondiente. La productividad promedio del investigador venezolano dedicado a las llamadas ciencias experimentales ha sido durante los últimos seis años del siglo XX del orden de 0,57 publicaciones indexadas por autor y por año. Este índice sin embargo no ha sido constante durante ese período. En efecto, ha venido decreciendo, alarmantemente y sin pausa, de un valor de 0,65 publicaciones indexadas por autor y por año, observado en 1994, a 0,50 publicaciones indexadas por autor y por año en el 2000. Para el caso de la productividad de los investigadores venezolanos dedicados al quehacer social y humanístico y que reportan sus resultados en alguna publicación indexada en el SSCI, el índice computado es cuatro veces menor que el de sus pares experimentalistas. Para todos los investigadores nacionales y en todas las disciplinas, la productividad promedio hacia finales del siglo XX fue de 0,52 publicaciones indexadas por autor y por año. Siendo las ciencias experimentales el principal componente del grueso de la producción académica nacional, es lógico observar que el índice nacional también refleje el continuo deterioro observado para los científicos experimentales. En efecto, ha decrecido de 0,60 publicaciones indexadas por autor y por año en 1990, a 0,42 publicaciones indexadas por autor y por año en el 2000. Un deterioro similar había sido detectado en la década de los 80 y definido como el "ocaso" de la actividad de investigativa en Venezuela (Roche y Freites, 1992).
Un costo unitario promedio para las publicaciones académicas originales, definido este parámetro como la relación entre el presupuesto global sectorial para un año dado y el número de publicaciones indexadas producidas por el sistema nacional de ciencia y tecnología durante ese año, puede ser obtenido si se analiza estadísticamente la serie histórica correspondiente a ese parámetro. Esto se muestra en la Figura 2, para la cual se utilizaron las publicaciones producidas desde el país durante la última década del siglo XX y acreditadas ante las dos grandes bases de datos mundiales, el SCI y el SSCI.
Lo primero que muestra la Figura 2 es que para el período bajo estudio, el número de publicaciones indexadas mantuvo un ritmo de crecimiento interanual mientras que el costo unitario de esas publicaciones disminuyó de año en año. Si la data relativa a este último parámetro es analizada mediante mínimos cuadrados, se observa que esta puede ser ajustada a una línea recta de regresión, la cual muestra una pendiente negativa. Los interceptos de la línea de regresión señalan que, a principios de la década de los 90, el costo unitario de generación de una publicación era del orden de 4 millones de Bs constantes (año base 1984, o unos US$ 319 mil constantes del mismo año), mientras que, para el año 2000, el costo unitario fue de 1,6 millones de Bs constantes (año base 1984, o US$ 124 mil constantes del mismo año). La pendiente negativa en la línea de regresión para los costos unitarios pareciera indicar que con cada año que pasa, el sistema se hace más eficiente ya que el costo de producción de su producto disminuye, en un 6% interanual. Cualquier mejora en la eficiencia sectorial sólo se puede deber a la optimización de los procesos que conducen a la ejecución de los proyectos investigativos, ya que al no haber sido creadas nuevas instituciones o aumentado considerablemente el número de investigadores en el período en referencia, no se puede invocar la noción de mejoras por escala. Por otra parte, si se analiza el número total de publicaciones indexadas ante el SCI y el SSCI y producidas en el país durante las últimas décadas del siglo se observa que el año "más productivo" fue 1998, con 763 publicaciones indexadas, mientras que el año "menos productivo" fue 1988, con apenas 376 publicaciones. Si el ciclo en nuestra comunidad para que un investigador produzca una publicación es del orden de 2 años (el recíproco de la productividad nacional que ha sido calculada del orden de 0,5 artículos por año y por investigador; Lemoine et al., 1988) existe un retraso temporal desde que se inicia un proyecto hasta que sus resultados aparecen impresos. Siendo eso así, los años verdaderamente productivos durante las dos últimas décadas (más exactamente en el período 1981-2000 que abarca la data), deben haber sido, 1996 para la máxima producción y 1986 para el de menor producción. La Figura 3 muestra la serie histórica del costo unitario del investigador científico y tecnológico venezolano, definido como la relación entre el presupuesto global sectorial anual normalizado por el número de (todos) los investigadores acreditados ante el PPI para ese año en particular. En primer lugar, se puede observar que, para la última década del siglo XX, con el pasar de los años, ha habido un sostenido incremento en el número de profesionales que ingresan al Programa de Promoción del Investigador del CONICIT. Este incremento es algo mayor que el puramente vegetativo, como se puede evidenciar cuando la data correspondiente al número de investigadores del PPI, normalizada por la base poblacional, es estudiada como función del tiempo; en promedio existe un aumento del orden del 3,6% interanual sobre el crecimiento puramente poblacional. En segundo lugar, si la información relativa al costo unitario del investigador nacional es ajustada mediante un análisis de regresión por mínimos cuadrados, la línea recta resultante muestra que, para principios de la década de los 90, cada investigador tenía un costo del orden de los 2,4 millones de Bs constantes (del año base 1984, o US$ 191 mil de ese mismo año), mientras que a finales del siglo, el costo de cada investigador es cercano a los 500 mil Bs constantes (año base 1984, o US$ 40 mil del mismo año). Siendo eso así, es obvio que el costo operativo de cada investigador nacional está disminuyendo a una tasa cercana al 8% interanual, lo que pudiera dar lugar a una hipótesis del aumento en la eficiencia sectorial.
La estimación llevada a cabo para la determinación del costo unitario del investigador nacional, muy probablemente esté sujeta a errores metodológicos. En efecto, en primer lugar, porque los recursos sectoriales incluyen al presupuesto del INTEVEP, una institución que si bien contribuye con un tercio del monto global del sector, sus investigadores, sin embargo no forman parte del PPI ni su producto es la publicación académica; sus investigadores y tecnólogos producen, primordialmente, patentes e informes técnicos (los 318 artículos producidos por el personal del INTEVEP e indexados en el SCI apenas alcanzan el 3% del total nacional para el período 1980-2000). En segundo lugar, porque la contribución de las universidades nacionales y estableciada en este trabajo, fundamentalmente como el presupuesto de sus CDCH, y que monta a un cuarto al presupuesto sectorial, no contempla los sueldos y salarios de los docentes investigadores, partidas que están asignadas a los programas educativos de esas instituciones. Tampoco en este caso se toma en consideración lo relativo a servicios auxiliares para la investigación propiamente dicha, como podrían ser información (bibliotecas), luz o comunicaciones, rubros que, siendo más que significativos para los cálculos de los costos unitarios, también corren por cuenta de los gastos centrales (de educación) de esas instituciones. En tercer lugar, la estimación está sujeta a la distorsión que podría introducir la desigualdad entre el número y contribución al esfuerzo de publicación de los llamados científicos experimentales (básicos, biomédicos, ingenieros y tecnólogos) quienes representan un 80,9% del total nacional (del PPI) y producen el 94,6% de todos los artículos publicados desde Venezuela y, por otra parte, la producción de artículos originales y el número de los investigadores sociales y humanísticos nacionales, los cuales apenas alcanza el 5,4% de todos los artículos indexados producidos desde el país, a pesar que son producidos por el 19,2% del total de la comunidad de investigadores nacionales. Un posible correctivo a estas dificultades podría ser encontrado si el análisis de costos unitarios se traslada del nivel sectorial hacia alguna institución en concreto, cuyo presupuesto y productividad estén mejor definidos y desglosados. El IVIC como Referencia Sectorial Entre todas las instituciones dedicadas al quehacer investigativo en Venezuela, sobresale el IVIC. Creado por Humberto Fernández-Morán en el año 1954, como el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC). Con el advenimiento de la democracia, en 1958, fue reformulado como el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y reorganizado bajo la dirección de Marcel Roche (Roche, 1996). Si bien durante los primeros años de la democracia, el IVIC representaba casi exclusivamente la inversión del Estado venezolano en ciencia y técnica, con el advenimiento del CONICIT en el año 1968 y la progresiva aparición de los otros componentes sectoriales (CDCH de las universidades, INTEVEP y diversos centros de investigación), el nivel de participación del IVIC dentro del presupuesto sectorial empezó a disminuir considerablemente; en efecto, a partir de la década de los 80, su nivel de participación se ha visto estabilizado en un 8% del total sectorial, unos US$ 35 millones corrientes cada año. El presupuesto del IVIC está compuesto del aporte regular que recibe del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (ahora del Ministerio de Ciencia y Tecnología desde su cambio de adscripción durante el año 2000) y de los ingresos propios que percibe por sus servicios. Los recursos propios del IVIC provienen de la actividad de su Centro Tecnológico, de su Centro de Estudios Avanzados (CEA) y del llamado "overhead", un porcentaje que cobra la administración por el manejo de subvenciones que reciben sus investigadores. Los ingresos propios representan para el IVIC, en promedio y desde sus inicios, un 9,95% de los aportes del Ejecutivo Nacional. El curso histórico de la magnitud del aporte oficial al IVIC por la vía presupuestaria, puede ser visualizado en la Figura 4. Se observa un comportamiento oscilatorio en esa asignación con un primer período definido por el máximo del año 1957 y correspondiente al equipamiento inicial del IVNIC, seguido por otro período con un segundo máximo alrededor de 1976 y centrado alrededor del "boom" de la "Gran Venezuela". Un tercer máximo se observa sobre el bienio 1991-1992, coincidiendo con el préstamo otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo al sector ciencia y tecnología nacional. Entre los dos últimos máximos se observa la depresión que siguió al descalabro que causó la crisis cambiaria de 1983. Durante el período 1954-2000, el Estado venezolano ha invertido en el IVIC 4,42 billones de Bs. constantes del año 1984 (o US$ 352,86 millones de dólares constantes del mismo año).
En promedio y durante los últimos diez años del siglo XX, los egresos presupuestarios del IVIC se han distribuido como lo muestra la Figura 5. Un 60,06% del total es dedicado a sus gastos de personal, 24,89% a los insumos directos de sus proyectos de investigación, 9,24% para su biblioteca, 0,27% al Centro de Estudios Avanzados y el resto, 5,54% a servicios auxiliares (como luz y comunicaciones) y mantenimiento. Siendo esto así, hay que concluir que sólo un 24,89% del presupuesto de una institución típica de ciencia y tecnología nacional es asignado directamente a los costos de materiales y equipos de sus proyectos de investigación, mientras que el 75,11% restante corresponde a los costos de soporte como salarios y servicios. Se debe hacer la anotación que los presupuestos del IVIC no contemplan una partida para la construcción de obras de infraestructura las cuales, generalmente, corren por cuenta de créditos especiales asignados a otras instancias gubernamentales encargadas del desarrollo de la planta física nacional. Este es otro factor no contabilizado en el costo unitario de los investigadores o sus publicaciones. Sin embargo, se puede hacer una aproximación al costo ya que el IVIC dispone de unos 83390m2 de construcción que repartidos entre unos 130 investigadores da un promedio de 640m2 por investigador. Si el costo del metro cuadrado de construcción es del orden de 2 mil Bs constantes de 1984 y si las obras son depreciados en 30 años, ello representa 43 mil Bs constantes del año 1984 cada año.
La Figura 6 muestra la evolución del número de investigadores del IVIC y su costo unitario para el período comprendido entre 1960 y el 2000. El cuerpo de investigadores del instituto está constituido por sus investigadores regulares, los eméritos y los posdoctorantes. Se puede observar que, a partir de 1974 la magnitud de su plantel de investigadores (alrededor de 130 investigadores cada año) no cambia mayormente, a no ser por un bajón transitorio a partir del año 1983. Para el año 2000, el IVIC contaba con 147 investigadores que junto a otros 40 profesionales se encuentran registrados ante el PPI (lo que representa el 10,2% del total nacional).
La línea de regresión del costo unitario de los investigadores del IVIC como función del tiempo muestra que, para 1960, el costo de cada uno de ellos era cercano a 1,5 millones de Bs constantes del año 1984 (equivalente a US$ 119,71 mil de ese mismo año) mientras que al final del siglo, en el año 2000, el costo unitario del investigador del IVIC descendió a unos 800 mil Bs constantes del año 1984 (equivalentes a US$ 63,85 mil de esa misma época). La pendiente negativa de la línea de regresión indica que el costo unitario de los investigadores del IVIC ha disminuido a una tasa interanual del 1,2%. Esto pareciera ser indicativo de un aumento en la eficiencia institucional, probablemente a través de sinergias entre los diversos grupos de investigación internos. Hasta el año 2000, el IVIC registraba la producción de 8635 publicaciones de todos los tipos. Esta obra intelectual fue producida en casi cincuenta años por 4325 investigadores-año. Ello arroja un índice global de productividad para el instituto de 1,9 publicaciones (de cualquier tipo) por investigador por año. Si el país ha invertido desde su creación, en 1954, hasta el año 2000, unos US$ 352,86 millones constantes (año base 1984), se puede deducir que el costo de cada publicación producida por el IVIC sería del orden de US$ 40864 (constantes del año 1984). Este costo unitario de cada una de las publicaciones producidas por el IVIC debe ser refinado, ya que comprende no solo los artículos en revistas especializadas y arbitradas, en donde por primera vez se reportan los descubrimientos de los investigadores de la institución, sino todas las publicaciones, como capítulos de libros, revisiones o escritos de divulgación que de aquellos se derivan y que en promedio es para ese instituto del orden de 1,05 publicaciones adicionales por cada publicación "primaria". Desde 1981 hasta el 2000 el IVIC tiene registrado ante el SCI unas 2656 publicaciones en revistas periódicas de renombre internacional, que junto a 29 artículos registrados ante el SSCI entre 1990 y 2000, representa 25,5% del total nacional. El costo unitario de esas publicaciones acreditadas y producidas por el IVIC puede ser obtenido si se relacionan la inversión global sectorial (en Bs constantes del año 1984) con el número total de publicaciones producidas por ese Instituto entre los años 1990 al 2000. La Figura 7 revela que con cada año que transcurre, el IVIC aumenta su número de publicaciones indexadas. Esto es significativo, especialmente ante el hecho que el número de investigadores de la institución se ha mantenido relativamente constante con el pasar del tiempo. Por su parte, la línea de regresión del costo unitario de las publicaciones indexadas del IVIC como función del tiempo no presenta una pendiente significativa (-0,03%) lo que revela que ese costo, al inicio y al final de la serie histórica; sea constante y del orden de 969 mil Bs constantes de base año 1984 (o unos US$ 77330 por publicación). Durante las últimas cuatro décadas, los años más "productivos" para el IVIC fueron 1991 y 1996, con 306 y 309 publicaciones respectivamente, mientras que los menos productivos fueron 1973 y 1976.
Los costos unitarios determinados para el IVIC podrían permitir, eventualmente, determinar la eficiencia del sistema nacional, si ellos son tomados como valores de referencia y, especialmente, si se toman como factores de corrección relativo a su composición, en cuanto a la naturaleza de los rubros que componen el egreso. La Inversión de las Universidades Nacionales Para la realización de las actividades propias de investigación y desarrollo dentro de los recintos universitarios, las universidades nacionales utilizan parte de su presupuesto regular, el concurso de sus docentes y estudiantes (graduados) y sus laboratorios de docencia e institutos de investigación. La distribución del aporte presupuestario se realiza a través de los Consejos de Desarrollo Científico y Humanístico de las universidades (o su equivalente, el Decanato de Investigaciones). Esas organizaciones internas de las universidades, operan como un mini-CONICIT intramuros y de acuerdo a la ley, deben recibir un cierto porcentaje de lo asignado anualmente por el Estado a las Universidades (un mínimo del 3%). La Tabla II muestra la asignación presupuestaria a las universidades públicas, lo dedicado por ellas a la investigación y la relación porcentual entre esas cantidades para el período histórico que abarca los últimos 25 años del siglo XX.
En términos absolutos y para el período 1976-2000, el Estado venezolano ha invertido en las actividades de investigación propias de las universidades públicas; unos 8,27 billones de Bs constantes del año 1984 (o su equivalente; US$ 660,26 millones de US$ constantes del mismo año). Es interesante notar que esos recursos son asignados independientemente de las políticas de subsidios a los proyectos de investigación de los docentes investigadores universitarios que pueda haber tenido el CONICIT como órgano rector del sector Ciencia y Tecnología, y que fueron muy substanciales. En relación al conjunto de las universidades nacionales, durante el año 2000, estas invirtieron el 3,6% de su asignación presupuestaria en actividades propias de investigación (equipos y consumo); una cifra del orden de 228,3 millones de Bs constantes del año 1984 (o US$ 18,22 millones de ese mismo año). Este monto, al ser distribuido entre los 1513 docentes investigadores de las universidades nacionales y registrados ese año en el Programa de Promoción de Investigadores, arroja que para el año 2000 el costo unitario para el investigador docente universitario de 151,6 mil Bs constantes del año 1984 (o US$ 12,10 mil constantes del mismo año de referencia). El costo unitario de las publicaciones indexadas producidas por todas las universidades nacionales puede ser calculado al relacionar el presupuesto asignado a los CDCH con el número de publicaciones indexadas producidas por esas mismas universidades en ese año mediante un cálculo análogo al empleado en el caso del IVIC; un análisis estadístico de las series históricas correspondientes. Para el año 2000 se obtiene que el costo unitario de los 574 trabajos contabilizados (541 en el SCI y 33 en el SSCI) para las principales universidades nacionales, fue de 397 mil Bs constantes del año 1984 (o US$ 31,4 mil constantes del mismo año). Si bien estos cálculos también están sujetos a algunos de los errores que afectan a los datos nacionales, el error debe ser menor ya que en el caso de las universidades existe una buena relación entre los publicadores y sus publicaciones. Sin embargo, mantienen la misma fuente de error en lo relativo a salarios y otros gastos de investigación. No obstante, estos pueden ser corregidos asumiendo que lo calculado como el costo unitario de los investigadores docentes universitarios y sus publicaciones, representa apenas el 24,89% del valor real, siendo este el factor revelado durante el análisis del IVIC en lo relativo a lo destinado para los insumos directos de los proyectos de investigación, único rubro que cubre el financiamiento de los CDCH universitarios. Siendo esto así, si para todas las universidades se corrigen los valores computados asumiendo que ellos en realidad sólo corresponden al 24,89% del valor real, se puede llegar a costos unitarios más sinceros para el nivel universitario. Los valores recalculados son 377 mil Bs constantes del año 1984 para los docentes investigadores universitarios mientras que para las publicaciones indexadas el valor reestimado para su costo unitario es de 1514 mil Bs constantes de año base 1984. Los Costos de la Investigación en Selectas Universidades Los Boletines Estadísticos del Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) revelan la magnitud de los recursos destinados individualmente por las diversas instituciones que componen el sector educación superior a sus diversos programas internos. Esto permite estudiar el costo de las actividades de investigación y desarrollo de las instituciones públicas más grandes y antiguas del país como serían la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad de Los Andes (ULA), la Universidad del Zulia (LUZ) y la Universidad Simón Bolívar (USB). Los datos correspondientes a dos fechas en particular se encuentran resumidos en la Tabla III y muestran que, con la excepción de la UCV, las demás universidades seleccionadas destinan a sus CDCH, en 1999, entre el mínimo legal y un 4% del presupuesto institucional, identificado en la Tabla como Fracción (del total de la institución). En contraste, la UCV destina a los propósitos de investigación, el doble que las otras universidades nacionales.
En la Tabla IV se listan para el subsector universitario el número de los docentes investigadores registrados ante el PPI así como el detalle de quienes prestan sus servicios a selectas universidades nacionales. Se incluye el número de las publicaciones indexadas tanto en la base de ciencias experimentales (o SCI) como la de ciencias sociales y humanísticas (o SSCI) y producidas por esos docentes investigadores durante el período comprendido entre los años 1995 al 2000.
Para el año 2000, todas las universidades nacionales contaban con 1513 docentes investigadores (83,6% del total nacional) que produjeron 576 artículos indexados durante ese año, los cuales al ser referidos al gran total de 7209 trabajos producidos por todas las universidades desde 1981, representan el 77,3% del total nacional. Para el año 2000, la UCV contaba con 467 docentes investigadores (25,8% del total nacional) que produjeron 180 artículos indexados durante ese año, los cuales al ser referidos al gran total de 2588 trabajos producidos por esa institución desde 1981 representan el 23,9% del total nacional; la USB contaba con 216 docentes investigadores (11,9% del total nacional) que produjeron 123 artículos indexados ese año, los cuales al ser referidos a un gran total de 1545 trabajos producidos por esa institución desde 1981 representan el 16,4% del total nacional; la ULA contaba con 299 docentes investigadores (16,5% del total nacional) que produjeron 157 artículos indexados ese año, los cuales al ser referidos a un gran total de 1753 trabajos producidos por esa institución desde 1981 representan el 20,9% del total nacional; y LUZ contaba con 314 docentes investigadores (17,3% del total nacional) que produjeron 57 artículos indexados ese año, los cuales al ser referidos a un gran total de 628 trabajos producidos por esa institución desde 1981, representan el 7,6% del total nacional. La ultima fila de la Tabla IV lista la productividad promedio para el período, expresada como la media de los índices calculados cada año de la relación de artículos producidos por investigador. Se puede observar que la productividad promedio del investigador docente universitario, en todas las disciplinas, es de 0,44, un valor inferior al promedio nacional. No obstante, si solo se toman en cuenta las publicaciones indexadas en la base de datos de ciencias experimentales SCI y son referidas a los investigadores en esas disciplinas registrados ante el PPI, se obtiene que el indice de productividad del docente universitario experimentalista es de 0,52 artículos por año, valor similar al encontrado para las principales universidades nacionales, así como al promedio nacional pero inferior al del IVIC. El índice de productividad para las ciencias experimentales solamente, expresado como publicaciones en el SCI por autor experimentalista y por año fueron 0,54 para la UCV; 0,60 para la USB; 0,71 para la ULA; y 0,33 para LUZ. La Tabla V resume los costos unitarios de producción para el último año del siglo de las publicaciones indexadas producidas por selectas universidades nacionales y calculado mediante un análisis estadístico de las series históricas correspondientes. La Tabla muestra no solo los datos calculados sino los valores de los costos universitarios corregidos por el factor encontrado en base del desglose de los componentes que representan el costo unitario de las publicaciones del IVIC (24,89%). Se aprecia que los costos unitarios corregidos de producción de las publicaciones indexadas a finales del siglo XX en selectas universidades nacionales es bastante más alto que el encontrado para ese rubro en el IVIC. La universidad más costosa pareciera ser la UCV mientras que la más económica es la ULA Conclusiones Si bien hay quienes consideran que la inversión en ciencia y técnica en Venezuela durante la segunda mitad del siglo XX ha sido insuficiente, especialmente cuando se compara con lo invertido en ese rubro por otros países, es indudable que, durante ese período, se llevó a cabo en el país un importante proceso de el desarrollo institucional y profesionalización de las actividades de investigación científica y técnica. Hacia principios del nuevo siglo, Venezuela cuenta con un apreciable conjunto de instituciones dedicadas integralmente al quehacer investigativo donde, organizada y metódicamente, unos cuantos miles de hombres y mujeres, formados profesionalmente, crean nuevos conocimientos y trabajan sobre su posible aplicación al bienestar social. Ello contrasta con la situación a mediados del siglo pasado, cuando Venezuela no contaba con ningún instituto de investigaciones de envergadura. En aquel entonces, la actividad científica nacional, estaba primordialmente relacionada con la práctica médica, siendo obra de individualidades y circunscrita a poquísimos laboratorios en selectos recintos universitarios. Con la creación del IVNIC/IVIC entre los años 1954 al 1959, se generó el principal motor del quehacer investigativo en ciencia y de desarrollo tecnológico del país, siendo un auténtico semillero, gestor de muchos de los centros de ciencia y técnica con que el país cuenta hoy en día, formador de generaciones de científicos y tecnólogos de relevo y factor crítico de éxito en el proceso de profesionalización de la actividad en el país. La permanencia del IVIC en el tiempo y sus muy cuidadosos Informes Anuales permiten cuantificar muchas de sus actividades. Así, el costo unitario de los investigadores del IVIC, fue calculado para el año 2000 en US$ 63,85 mil (constantes de 1984). Mediante el análisis estadístico de series históricas se obtuvo que, para ese mismo año, el costo unitario de un investigador nacional era del orden de US$ 40 mil, mientras que el de un investigador docente universitario era de US$ 14 mil (constantes de 1984), con un rango de US$ 22 mil (constantes de 1984) para la UCV a US$ 7 mil (constantes de 1984) para LUZ. Sobre la base de estos valores, pareciera correcto concluir que el IVIC es muy costoso. Sin embargo, esa conclusión no pareciera ser apropiada, ya que el cálculo de los costos unitarios de los docentes investigadores universitarios no toma en cuenta, como insumo, lo relativo a sueldos y salarios de ese personal o lo correspondiente a servicios como información (bibliotecas), comunicaciones o luz, factores que alcanzando una magnitud del 75,11% de los costos, si son tomados en cuenta en los cálculos correspondientes al IVIC. Con relación a las publicaciones, la información correspondiente al IVIC muestra que el costo de cada publicación producida en esa institución ha sido estable en el tiempo y del orden de US$ 77,3 mil (constantes de 1984). Dos veces y medio menos que el promedio nacional (US$ 200 mil constantes de 1984) y dos veces y medio mayor que el promedio universitario (US$ 30 mil constantes de 1984). Una vez más, la discrepancia reseñada no es por ineficiencia o mayores costos de esa institución, sino por imprecisión en el momento en que se establecen la contribución que representan los diferentes factores que inciden en la determinación de los costos unitarios de las otras instituciones sectoriales. Vistas las deficiencias metodológicas implícitas en los cálculos de los costos unitarios para el nivel sectorial o para las universidades nacionales, es obvio que los costos unitarios determinados para el IVIC se constituyen en el mejor valor referencial para Venezuela. Allí se toman en consideración los principales insumos del proceso productivo de la publicación científica, cuales son: sueldos y salarios, consumos y equipos, información bibliográfica y servicios esenciales (comunicaciones y luz). Pero más allá de ello, la estabilidad en el tiempo de los costos unitarios de producción de la publicación académica del IVIC, le confieren a ese indicador un altísimo grado de confiabilidad. REFERENCIAS 1. CONICIT (1993, 1997, 1999) Indicadores nacionales en ciencia y tecnología en Venezuela. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas. Caracas. Venezuela. 2. IVIC (1958-2000) Informes Anuales. Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Caracas. Venezuela. 3. IVNIC (1954-1957) Informes Anuales. Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales. Caracas. Venezuela. 4. Lemoine W, Morán O, Valencia A, Requena J (1988) La Comunidad Científica de Venezuela para 1983: Una descripción preliminar de su productividad. Interciencia 13: 252-255. 5. OPSU (var) Boletines Estadísticos de Educación Superior. Oficina de Planificación del Sector Universitario. Series Nº 1 al 19. Consejo Nacional de Universidades. Caracas. Venezuela. 6. PPI (1995-2000) Informes Anuales. Fundación Sistema de Promoción del Investigador. Caracas. Venezuela. 7. Requena J (2003) Medio siglo de ciencia y tecnología en Venezuela: los frutos de Pipe. Trabajo de Incorporación a la Academia de Ciencias, Físicas, Matemáticas y Naturales. Caracas. Publicado como "Medio siglo de ciencia y tecnología en Venezuela". CIED/INTEVEP. Caracas. 400 pp. En prensa. 8. Roche M (1996) Avenidas para la ciencia básica: IVIC, albores e institutos afines. En Roche M (Comp.) Perfil de la Ciencia en Venezuela. Fundación Polar. Caracas. Venezuela. pp. 255-282. 9. Roche M, Freites Y (1992) Rise and twilight of the Venezuelan scientific community. Scientometrics 23: 267-289. | |||||||||
© 2010
Asociación Interciencia
Calle Vera Cruz, Residencia La Hacienda Apto. 31-M
Las Mercedes, Caracas 1080. Venezuela
Telefonos: (58-0212) 992-32-24, 991-75-25
interciencia@ivic.ve