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Acta Botánica Venezuelica

versión impresa ISSN 0084-5906

Acta Bot. Venez. v.31 n.1 Caracas jun. 2008

 

Flora y Vegetación de la Cuenca alta del Río Aragua, Municipio Piar,  Estado Monagas, Venezuela

Flora and vegetation of the Aragua river upper basin, municipio Piar, Monagas State, Venezuela 

José J. CALZADILLA y América LÁREZ R.

Universidad de Oriente, Núcleo de Monagas, Herbario UOJ. Campus Juanico, Maturín. Venezuela. a143 @telcel.net.ve

 RESUMEN

Se evaluó la composición florística de la cuenca alta del río Aragua, localizada en el piedemonte de la cordillera de la Costa Oriental (320-580 m snm), entre los años 2001-2006. La vegetación es un mosaico de sabanas abiertas y arboladas, bosques de galería, bosques deciduos y matorrales en áreas agrícolas abandonadas. Se identificaron 522 especies, 364 géneros y 105 familias, donde Fabaceae, Euphorbiaceae,Asteracae, Mimosaceae, Caesalpiniaceae,  Rubiaceae, Poaceae, Bignoniaceae y Malvaceae mostraron la mayor diversidad de especies. Esta región tiene una rica flora vascular, con 96 especies no representadas en las regiones florísticas adyacentes. Las principales amenazas para la cuenca de este río son los incendios, la agricultura no sustentable y la extracción de madera.

Palabras clave: Bosques deciduos, bosques de galería, cordillera de la Costa, florística, Monagas,Aragua,Venezuela

ABSTRACT

The floristic composition of the Aragua river upper basin, located at the foothill of the Eastern Coastal Cordillera (320-580 m asl) was evaluated between 2001-2006. The area is covered by a mosaic of savannas, which may contain isolated woody elements, gallery  forest, deciduous forest, and secondary vegetation in logged and farmed areas. In this study 522 species, 364 genera and 105 families were identified, the most diverse families include Fabaceae, Euphorbiaceae, Asteracae, Mimosaceae, Caesalpiniaceae, Rubiaceae, Poaceae, Bignoniaceae and Malvaceae. This zone has a rich vascular plant flora, with 96 species not represented on the adjacent floristic regions. Fires, nonsustainable agriculture and wood extraction are the main threats for this river basin.

Key words: Coastal cordillera, deciduous forest, floristics, gallery forest, Monagas, Aragua, Venezuela

INTRODUCCIÓN

Venezuela, gracias a su ubicación en el trópico y a la presencia de una marcada diversidad de ambientes fisiográficos, es uno de los países con mayor riqueza florística en el mundo. El análisis más reciente del estado del conocimiento de la flora del país (Huber et al. 1998), indica una aceptable cantidad de información sobre las regiones biogeográficas que conforman la nación: los Andes, cordillera de la Costa, Guayana y los Llanos; sin embargo, sólo se dispone de datos precisos de 32% de la flora nativa, principalmente de la región de Guayana, mientras que otras áreas, como el sector oriental del piedemonte de la cordillera de la Costa, permanecen pobremente exploradas. De acuerdo a Dinerstein et al. (1995) y Llamozas et al. (2003), esta ecorregión enfrenta un grado de amenaza “en peligro” y por lo tanto tiene prioridad para la investigación botánica, debido a que allí se localizan fragmentos de bosques secos tropicales con cierta abundancia de especies endémicas (Gentry 1995).

Los bosques secos ocupan cerca de 50 000 km2 del territorio venezolano, las condiciones ambientales que principalmente determinan su presencia son un clima megatérmico, con temperaturas medias entre 27 y 30°C, precipitación escasa (generalmente por debajo de 1600 mm anuales, con un período muy seco de 5 a 6 meses) y tasas altas de evapotranspiración (Diaz 2001). Estas características determinan una vegetación boscosa de estatura y área basal bajas, en cuya composición florística se encuentran plantas caducifolias, perennifolias y suculentas, formando una intrincada red de nichos ecológicos, asociados con cambios microtopográficos y microclimáticos (Wingfield 1991; Medina 1995).

En general, las tierras secas son consideradas poco productivas y de bajo potencial agrícola, debido a que la mayoría de los sistemas de producción en estas áreas se especializan en monocultivos de alta demanda hídrica y química, donde se remueve la vegetación arbórea y se inducen cambios ambientales drásticos (Díaz 2001). Estos ecosistemas son muy susceptibles a los procesos de degradación, por lo tanto deben ser estudiados cuidadosamente al momento de ser utilizados para la producción agrícola, ya que el éxito de esta actividad va a depender de un conocimiento profundo del sistema, de cómo funcionan sus partes y cómo interactúan las especies que lo integran.

Este trabajo forma parte de un proyecto orientado a ampliar el conocimiento  botánico de la cordillera de la Costa, con el objetivo específico de caracterizar la flora de los remanentes boscosos localizados en la cuenca del río Aragua. Este curso de agua es de importancia ecológica, económica, social y paisajística para el municipio Piar del estado Monagas, ya que es el proveedor primario de agua para consumo humano, agricultura y para varios balnearios que son utilizados con fines turísticos y de esparcimiento para la población local.

MATERIALES Y MÉTODOS

La cuenca alta del río Aragua se ubica en el municipio Piar del estado Monagas, alcanza unos 7 km de longitud, comprendidos entre el sector La Batea de Aparicio y Cambural, incluye unas 1100 ha, entre los 10°00’59’’ - 10°03’25’’Lat. N, 63°32’39’’- 63°35’9’’ Long. O. El relieve varía desde plano hasta escarpado, con altitudes de 320 a 580 m snm. En los sitios planos, los suelos son franco-arenosos hasta arcillosos; en las áreas de  poca pendiente, adyacentes al río o sus afluentes, se presentan perfiles pedregosos. Las vertientes y cimas generalmente muestran suelos arenosos y de baja fertilidad; en algunos sectores próximos a las márgenes del río se observan formaciones de calizas laminadas, oscuras o negras.

Según la formulación climática de Holdridge (1967) y la adaptación para Venezuela de Ewel et al. (1976), el área de estudio pertenece al bosque muy seco tropical. El clima es macrotérmico y biestacional, la temperatura anual promedio es de 23,68°C; la precipitación y evaporación, promedio de 11 años en la estación El Guamo, ubicada en el caserío del mismo nombre (10°04’50’’ Lat. N, 63°39’10’’ Long. O), son 805 mm y 1.587 mm respectivamente (MARN 1997). Su distribución mensual (Fig. 1) muestra déficit hídrico durante la mayor parte del año, puesto que, a pesar de observarse incremento de las lluvias entre mayo y octubre, sólo en los meses de julio, agosto y septiembre la precipitación no es excedida por la transpiración.

La recolección de muestras e información se efectuó durante los años 2001-2006. La identificación de especies se realizó empleando las técnicas tradicionales para estudios fitotaxonómicos, que contemplan la utilización de recursos bibliográficos, revisión de exsiccata depositados en el Herbario Nacional de Venezuela (VEN) y en el herbario de la Universidad de Oriente en Maturín (UOJ) y el envío a especialistas para determinación. Para conocer la utilización de los recursos florísticos, además de las observaciones directas realizadas durante la colección de muestras, se entrevistaron 30 personas de la población de Aparicio, en el estado Monagas, a quienes se les solicitó que informaran sobre las plantas de los bosques adyacentes utilizadas como comestibles, para artesanías, para la construcción, medicinales y con fines mágico-religiosos. El material vegetal colectado se encuentra depositado en el herbario UOJ.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Vegetación

Dentro del área estudiada se pudo distinguir un mosaico de vegetación natural, que, de acuerdo con Huber (1997), incluye dos unidades fisiográficas: montañas y llanuras bajas y los siguientes tipos de vegetación, todos pertenecientes a la provincia fitogeográfica del Caribe.

Sabanas

Se ubican principalmente en las vertientes y cimas de algunos cerros (400 - 580 m snm); pueden ser: sabanas abiertas, con una matriz herbácea casi continua, dominada por representantes de las familias Poaceae y Leguminosae (sensu lato), donde están dispersos árboles bajos de Byrsonima crassifolia, Bowdichia virgilioides y Roupala montana; o sabanas arboladas, donde éstas y otras especies leñosas se agrupan formando las denominadas matas llaneras, dentro de las cuales abundan las especies Copaifera officinalis, Anadenanthera peregrina, Hymenaea courbaril, Cochlospermum orinocense, Guapira cuspidata y Alibertia myrciifolia (Tabla 1).

Bosques de galería

Definidos por el curso del río Aragua o sus afluentes, constituyen la vegetación predominante en el área. En su composición se mezclan especies características de los bosques deciduos cercanos, con otras perennifolias y más abundantes, propias de los bosques ombrófilos montanos siempreverdes de la cordillera de la Costa, o de la subregión Sistema de Colinas Lara-Falcón (Huber & Alarcón 1988; Lárez et al. 2001; Llamozas et al.2003). Las especies de árboles dominantes son: Brownea coccinea subsp. capitella, Siphoneugena dusii, Mouriri rhizophorifolia y Lonchocarpus hedyosmus, proliferan además trepadoras leñosas y epífitas (Tabla 1). En esta formación se localizan los árboles de mayor altura en la zona, tales como Brossimum alicastrum, Inga ingoides, Platymiscium trinitatis, Tabebuia rosea, Hura crepitans, Albizia guacamayo y Clusia rosea.

Bosques deciduos

Se ubican en áreas planas del valle del río Aragua, en sitios ondulados y laderas inclinadas y también como vegetación secundaria en áreas agrícolas abandonadas. En las colinas y zonas planas predominan Bourreria cumanensis, Acacia macracantha, Acacia glomerosa, Prosopis juliflora, Pithecellobium unguiscati, Cordia dentata, C. alliodora, Godmania aesculifolia, Bromelia pinguin, Tabebuia ochracea, Capparis indica, C. odoratissima y Erythroxylum impresum; en las vertientes son más frecuentes Bulnesia arborea, Bursera simaruba, Sapindus saponaria, Cusparia trifoliata, Acalypha brasiliensis, Mansoa verrucifera y representantes del género Lonchocarpus, entre otras especies (Tabla 1).

Florística

Se documentan 105 familias de angiospermas, 364 géneros y 522 especies, los cuales se muestran en la Tabla 1. Estos datos representan 3,73% de las especies y 50% de las familias de las plantas con flores indicadas para Venezuela (Huber et al. 1998), permitiendo concluir que en el área existe una alta diversidad a nivel de la última categoría. Las familias más diversas, donde se distribuye 51,32% de las especies,  son Fabaceae (44), Euphorbiaceae (31), Asteraceae (28), Mimosaceae (24), Caesalpiniaceae (19), Rubiaceae (18), Poaceae (17), Bignoniaceae (17), Malvaceae (15), Solanaceae (13), Convolvulaceae (12), Boraginaceae (11), Orchidaceae (11) y Bromeliaceae (10).

Los géneros con mayor número de especies son Croton (8), Capparis, Cordia (7 especies cada uno), Acalypha, Senna, Solanum (6 especies cada uno), Casearia, Desmodium, Ipomoea, Machaerium, Miconia, Sida (5 especies cada uno), Calliandra, Chamaecrista, Chamaesyce, Cyperus, Mimosa y Tabebuia (4 especies cada uno).

En las áreas boscosas adyacentes, localizadas en altitudes superiores a las del área de estudio y con mayor humedad, se ha colectado 18% de las especies identificadas en este trabajo (Lárez 2003); la mayor proporción (64%) es común con la vegetación de las  llanuras más bajas y el restante 18% (96 spp.) tiene distribución restringida a este piso altitudinal (300-600 m snm). En este último grupo están representadas todas las especies arbóreas características o indicadoras de los bosques tropófilos basimontanos deciduos de la cordillera de la Costa (Huber & Riina 1997). Sin embargo, el análisis de varios levantamientos realizados en parches boscosos en el área de estudio ha evidenciado la escasa regeneración natural de las poblaciones de algunas especies, como Cordia collococca, Pereskia guamacho, Senna bicapsularis, Tabebuia billbergii y Talisia oliviformis (Calzadilla & Lárez 2005; Larez & Calzadilla 2005). Esto refleja la fuerte amenaza sobre esta cuenca, principalmente por efectos de la agricultura nómada y la extracción indiscriminada de madera.

En cuanto a formas biológicas, los árboles ocupan el primer lugar, con 182 especies (34,86 %) distribuidas en 57 familias, dentro de las cuales sobresalen por la mayor diversidad específica: Mimosaceae, Fabaceae, Caesalpiniaceae, Capparidaceae, Euphorbiaceae, Bignoniacae, Flacourtiaceae, Myrtaceae, Rutaceae, Boraginaceae, Moraceae, Rubiaceae y Sapindaceae. En orden de importancia continúan las hierbas, trepadoras, arbustos, epífitas, palmas, parásitas y hemiparásitas. Al comparar estos resultados con los obtenidos en otros bosques secos en Venezuela (Wingfield 1991) se corrobora la preponderancia de las leguminosas en esos hábitats.

Dentro de la composición de árboles se pudo comprobar la coexistencia de especies caducifolias (67,58 %) con las perennifolias y suculentas columnares, característica común en los bosques secos de los trópicos americanos (Díaz 2001), que ha sido explicada como el resultado de que grupos funcionales de especies nativas no explotan los mismos recursos hídricos; se ha establecido que las perennnifolias utilizan el agua disponible casi permanentemente en las capas profundas del suelo, y las caducifolias explotan los recursos hídricos estacionales y más superficiales (Medina 1995; Medina et al. 1985).

Etnobotánica

El resultado de las encuestas sobre el uso local de las plantas del área, complementado con observaciones directas, realizadas en conucos, sembradíos y construcciones rurales se muestran en la Tabla 1. Las principales aplicaciones registradas fueron: consumo alimenticio (32 especies), donde destacan todas las representantes del género Bromelia, especialmente B. chrysantha (maya), Eryngium foetidum (culantro), Calycolpus goetheanus (pajuí), Lycopersicon esculentum var. cerasiforme (tomate balita), Malpighia glabra (cereza), Mangifera indica (mango), Melicoccus bijugatus (maco), Passiflora serrulata (guaiqueruco), Spondias mombim (jobito) y Talisia oliviformis (cotoperí); medicinal (53 especies, 38,61% silvestres), principalmente contra problemas gastrointestinales, infecciosos, circulatorios y dermatológicos; para la construcción de galpones, casas, cercas y tutores de cultivos (27 especies) las especies más utilizadas son: Bulnesia arborea (palo sano), Caesalpinia coriaria (dividive), Tabebuia billbergii (puy) y Peltophorum acutifolium (durote); para fines artesanales emplean unas 19 especies, para elaborar sillas y mesas las más solicitadas son: Bourreria cumanensis (guatacare), Cedrella odorata (cedro), Cereus hexagonus (cardón) y Cordia alba (cautaro), para realizar tallas es muy apreciada Pseudobombax septenatum (murebe), para elaborar cabos para machetes y otras herramientas emplean Bourreria cumanensis, Bulnesia arborea, Cordia alba, Crescentia cujete (taparo) y Malpighia glabra; para leña son muy utilizadas Bourreria cumanensis, Acacia macracantha (yaque) y A. glomerosa (tiamo); con fines ornamentales se registraron 31 especies. Otros usos menores son como fumigantes, barbasco, envoltura de hojas de tabaco, juegos infantiles, pega para atrapar pájaros y para rituales místico-religiosos.

Comentarios generales

De las observaciones realizadas in situ, se pudo constatar la fuerte presión que existe sobre algunas de las especies arbóreas presentes en el área estudiada, particularmente sobre Bulnesia arborea, Caesalpinia coriaria, Cordia alba, C. alliodora, Pseudobombax septenatum y Tabebuia billbergii, cuyas poblaciones naturales están siendo muy afectadas por la extracción de madera para diversos usos, lo cual se refleja en la escasa o nula regeneración natural, observada en algunos levantamientos estructurales realizados en estos bosques (Calzadilla & Lárez 2005).

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